(Holanda) Artefacto explosivo estalla junto a centro de diagnóstico de coronavirus

03 de marzo 2021

Un centro de pruebas PCR en Holanda fue objetivo de un presunto ataque con un explosivo colocado en el exterior del edificio, que estalló a primera hora de este miércoles. El hecho provocó daños materiales, aunque nadie resultó herido según la policía neerlandesa, que acordonó la zona para investigar lo ocurrido.

El punto de pruebas se encuentra en la ciudad de Bovenkarspel, en la provincia de Holanda del Norte, a unos 60 kilómetros de Ámsterdam, y la policía asume que este centro era el objetivo del explosivo colocado frente al edificio y que estalló a las 6:55 hora local (05:55 GMT), según un breve comunicado de la Policía de la región, que habla de varias ventanas rotas por el siniestro.

En el momento del incidente sólo había un guardia de seguridad en el edificio, pero nadie resultó herido, tampoco entre los transeúntes que pasaban por la zona y que hablaron de una “explosión muy fuerte”.

Un equipo del servicio de desactivación de explosivos se trasladó al lugar del incidente para comprobar que no hay más material explosivo por la zona y, según la policía, se necesitarán varias horas para asegurar el área, limpiar los destrozos e investigar el incidente, por lo que el área está acordonada y toda las citas programadas hasta el mediodía han sido canceladas, según la televisión pública NOS.

(España) La falta de estructura dificulta la ofensiva policial y judicial contra los violentos

14 marzo 2021

Lo formuló Alfredo Bonanno, un octogenario que ha cumplido varias condenas de cárcel y que en el 2009, con 72, aún tenía el cuerpo para atracar bancos en Grecia. Es el padre del anarquismo insurreccionista, el inspirador de las nuevas generaciones. En los 90, se da cuenta de que el futuro del anarquismo pasa por la organización informal, con pequeños grupos de afinidad ideológica y sin relación directa. Es mucho más operativo que la banda clásica, vul­nerable a la infiltración policial.

“La consigna es: búscate a dos o tres amigos que piensen como tú, ataca y al día siguiente vuelves a tu vida cotidiana, hasta que pasado un tiempo, incluso años, se presente otra oportunidad”, explica a La Vanguardia el sargento de la comisaría general de información de los Mossos especializado en anarquismo. “Un solo grupo de afinidad no supone una amenaza para un Estado. Si hay 30, sí”.

Las ideas de Bonanno germinan con fuerza en el sur de Europa: Grecia, España e Italia, donde la extrema izquierda tiene raíces históricas. En Italia, la Federación Anarquista Informal (FAI) aparece en escena en el 2003 con dos artefactos contra Romano Prodi, a la que le sigue una ola de bombas por correo. En Grecia, la muerte en el 2008 de un joven en un choque con la policía provoca una llamarada de violencia, que encontrará mucho combustible en los años siguientes con la recesión.

En España, el foco está en Catalunya. Entre el 2004 y el 2010 se producen ataques con artefactos explosivos –en bancos, empresas o instituciones, algunos italianos– que encajan en esa estrategia. El sargento señala una fecha: en el 2013, un simposio en México atrae a los teóricos del anarquismo más importantes del momento. También alumbra el FAI/FRI (Frente Revolucionario Internacional), que “elige Catalunya como territorio para experimentar”.

Los atentados, ese mismo año, contra la basílica del Pilar de Zaragoza (con una mujer herida) y la Almudena de Madrid, son dirigidos desde Barcelona por un comando chileno. Suponen un cambio de tendencia. Los ataques anarquistas a iglesias hasta entonces se habían limitado a pintadas, nunca ollas bomba. Además, fabricadas con metralla. Muchos atentados de FAI/FRI se reivindican en cartas enviadas desde Barcelona a un diario genovés.

“No hay duda de que existen vínculos trasnacionales –dice Mary Bosi, profesora en la Universidad de Pireo y una de las máximas expertas griegas en terrorismo político–. Hay mucha interacción en internet, ya sea para intercambiar ideas o compartir modus operandi. Lo que no está claro es si han encontrado un modo de intercambiar dinero”.

Luego está lo que la profesora llama “turismo del terror”: activistas que viajan para unirse a los combates callejeros de sus camaradas. Se han detenido españoles en Grecia, griegos en Italia, italianos en España. Bosi cree que es un fenómeno minoritario. “Estamos hablando de decenas, a lo sumo. Solo unos pocos privilegiados pueden pagarse los viajes, dejar el trabajo o los estudios”, dice.

También el sargento de los Mossos quita hierro. “No hay 400 antisistema viajando de país en país. No hay anarquistas holandeses esperando a que haya protestas en Barcelona para trasladarse aquí”. Distinto es cuando hay grandes citas, como cumbres del G-20, Davos o de la OMC, y debe recurrirse al cierre de fronteras.

Los seis italianos detenidos no eran paracaidistas. Vivían aquí.

No es casualidad que cuatro de los detenidos sean de Turín. El Piamonte se ha convertido en un imán de grupos anarquistas y antisistema, galvanizados en No TAV, la batalla contra la línea ferroviaria Turín-Lyon. La presión policial y judicial ha golpeado duramente a la escena anarquista en Turín, mucho más débil hoy que hace cinco años.

Bonanno tenía razón: la estructura informal y la ausencia de líderes plantea una enorme desafío para policías y jueces. ¿Cómo demostrar que pertenecen a un grupo? La operación Pandora y la operación Piñata, con 45 detenidos (con solo un italiano), acabaron archivadas por falta de pruebas. “Si se considerase a FAI/FRI organizaciones terroristas, serían tan defectuosas, incapaces y objetivamente disfuncionales que ni siquiera tendrían relevancia penal. Y es que una organización horizontal no es una organización“, dice la sentencia de la Audiencia Nacional del 2017.

La pandemia tuvo un efecto inicial de bálsamo, pero se ha evaporado. “En el 2020 varios países han expresado su preocupación por el aumento de la violencia izquierdista”, advierte Europol a este diario. Su último Informe de situación y tendencias del terrorismo en la UE señala que Grecia, Italia y España son “el epicentro” de la violencia anarquista y de extrema izquierda, mientras que en el norte de Europa la principal amenaza es la ultraderecha.

El último atentado anarquista en España fue en abril del 2018: un artefacto colocado en València por Individualistas Tendiendo a lo Salvaje. Un grupo ecoextremista nacido en México con un objetivo simple: “Eliminar todos los rastros de civilización”.