Ángeles de luz

Traducción del texto “Angels of light” de Abe Cabrera.

Traducción a cargo de Zúpay.

¡Ánimo a los traductores, difusores, y propagandistas eco-extremistas!


La gente podría confundirse al pensar que soy un adolescente furioso en busca de atención. Pero esto se trata prácticamente de lo contrario. Si “odio” a la sociedad, al menos en mi caso, no es personal. Estoy entrando en mi cuarta década, y ustedes ya saben que tengo hijos. Mi vida es “feliz”, e incluso cómoda. Supongo que de lo que realmente se trata esto no es enojo, o venganza, o de ser un “psicópata” (de la cual la gente suele acusarme a menudo). Se trata de consistencia. Aquellos que saben de este proyecto, aquellos que lo ven como una especie de amenaza, o tienen la insaciable necesidad de hacer comentarios al respecto, generalmente están persuadidos por el izquierdismo (aunque lo nieguen). En su universo, hay gente buena y gente mala, y ellos son siempre los buenos. “Aquellos que están destruyendo la tierra tienen nombre y apellido”. Claro, nunca son SUS nombre y apellidos. Como en la obra de Rene Girard, lo que ellos buscan es un chivo expiatorio. El mundo es horrible y no cumple sus expectativas de no ser dominados o lo que sea, y los culpables son fáciles de descifrar: policías, altos mandos de empresas, policías, nazis, gente rica, policías, votantes conservadores, fascistas, policías, el estado, policías… ¿y ya mencionamos a los policías? Ah sí, policías… Como he declarado en el pasado, esa gente tiende a auto-seleccionar su entorno, e incluso el área geográfica donde viven. Ellos tienden a alojarse en áreas urbanas, cerca de gente con ideas parecidas (gente de inclinación izquierdista). Quizás incluso han huido de “lugares horribles”, donde no hay anarquistas, ni okupas, ni restaurantes veganos…

¡Qué barbaridad! Ellos están escapando de algo, creen que poniendo una distancia entre ellos y el enemigo lo arreglara todo. El problema es que a quienes ellos desprecian, también pueden ser “personas agradables”. Quizás su universo no puede conciliar a la increíblemente agradable viejita que tiene pegado un sticker de “Dios bendiga a la policía” en su auto, pero que está curando niños enfermos sin cargo porque es lo que su fe en dios le indica que haga. O quizás ellos no hablen con oficiales militares o sus familias regularmente. Yo si lo hago. Esa es mi realidad, en la confortable América suburbana. El hecho de que dedique tiempo en eso es, bueno, hipocresía. ¿Y?

Ven, aquí está la diferencia entre el anarquista revoltoso, que piensa que ser incontratable es de alguna forma un duro golpe para la civilización o lo que sea, y yo; la moralidad no salva a nadie. Determina quien morirá o será arrojado a la cárcel, pero eso no significa que no se volverá en tu contra, incluso si le pones un punto a cada “i”, y una línea a cada “t”.

En cuanto a nosotros, gente domesticada, somos como indefensas gallinas en una granja-factoría. No podemos escapar realmente, e incluso aunque pudiéramos, seguimos siendo gallinas. No tiene sentido pretender lo contrario. La gente que pudiera cazar y recolectar su comida prácticamente DESDE EL NACIMIENTO, es diez veces más fuerte que cualquiera de nosotros, los que sucumbimos a la civilización; podría nombrar al menos una docena, de los primeros que se me vienen a la cabeza. Eso no es un problema intelectual, o de falta de voluntad. Estamos en medio de una guerra de desgaste, y la civilización gana frente a cualquier oponente, exceptuando la entropía. Y el juego continúa hasta que alguno salga victorioso. Tener “buenos pensamientos”, “buen comportamiento”, odiar a la gente adecuada y amar a aquellos que piensan como tú no te salvará, ni a tu precioso movimiento o ideas.

De hecho, lo que mantiene unida a la civilización últimamente, es el amor y la comunidad. Podrá ser un amor distorsionado, pero es amor para los híper-civilizados. Si quieres saber porque el mundo está hecho un desastre, no se trata de que las personas sean malas entre ellas. Se trata de que son buenas. Debido a que el militar tiene hijos y una esposa que lo ama, es que se recorre medio mundo para asesinar a alguien, quien resulta que también tiene una esposa e hijos que le aman. Debido a que la mujer es respetuosa y reza por la policía, es que tiene una sonrisa en su rostro, y la amabilidad para hacerse cargo del niño. No puedes separar ambas cosas.

Los izquierdistas/progresistas creen que pueden: solo cambiar una autoridad por la otra, un sistema organizado de violencia por otro, pero el contenido no cambia. Nunca han tenido éxito, pero “aún es posible”. El problema con que te agraden algunas parte de la sociedad, pero odies las otras, es que se trata de un solo cuerpo. Es como decir que uno ama los dedos pero odia la mano: no tiene sentido.

Cualquiera se da cuenta de eso: Por eso ponen stickers en sus autos apoyando a la policía. Por eso juran lealtad, llaman a la policía para que atrape a los criminales, y aspiran a que sus hijos sean “ciudadanos productivos”.

Últimamente, esa es la razón por la cual los izquierdistas animan a la gente a seguirle el juego a los burgueses “menos malos”, los anarquistas se limitan a acciones puramente simbólicas o reformistas, e incluso aquellos que se reivindican en contra de la civilización, perpetuán su modus operandi moral. Y esa es la razón por la que la gente odia a los eco-extremistas. Ellos son los únicos que admiten que quizás nuestras nítidas categorías de culpable e inocente, maldad y bondad, son meras ficciones cuando llegas al fondo del asunto.

Por supuesto, aquí el lector “cuerdo” pondrá el grito en el cielo y dirá:

“¿Entonces que, deberíamos simplemente volar a todos en pedazos? Si es la conclusión lógica de lo que estas exponiendo, es absurdo y de hecho falso”. Quizás. Pero cualquier otro argumento moral flaquea y se cae de cara también. El policía al que quieres ahorcar tiene esposa e hijos. Tu abuela no lo quiere ahorcado. ¿Está equivocada? ¿Porque? El empresario que envenena los ríos o lo que sea también tiene hijos. Quizás se ofrezca de voluntario para entrenador en las pequeñas ligas en el fin de semana. Los niños a los que entrena y probablemente muchos de sus trabajadores no quieren que pongas una bala en su cabeza. ¿Están equivocados? ¿Porque? ¿Deshacerse de esta gente te llevara a tu utopía? ¿Su sangre vale la pena? ¿Quién lo dice?

Dejaría a esta gente con su casuística, y buscaría gente que al menos sea consistente, quienes no sientan la necesidad de quedarse como abogados canónicos y padres confesos, justificando su deseo de violencia y venganza. Es cierto, yo no participaré de estos actos: quizás soy demasiado híper-civilizado para ir por ese camino. Seguiré parloteando con la esposa del militar, y tratando con respeto a los ancianos amantes de la policía. De eso se trata una doble vida, y no me molesta en lo absoluto.

Su bondad es lo que está destruyendo todo aquello que amo y valoro. De todas maneras seguiré intentando abordar el mundo tan inocente como una paloma, pero tan sabio como una serpiente, sabiendo muy bien que: “No te asombres; que el adversario mismo se disfraza como ángel de luz.”

Corintios II. 11:14

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