[es-en] (CHILE) “A LA CIUDADANÍA ESPERO QUE LE EXPLOSEN INFINITAS BOMBAS”

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“Las cárceles humanas fueron creadas para contener los impulsos, reacciones, e instintos de los que se niegan a convivir de una forma pacífica en sociedad, el sistema tecnológico juega un papel importante SOBRE el sistema penitenciario, hubiera muchas más fugas de no ser por las cámaras de seguridad, sensores de movimiento, aviones no tripulados, rejas de electrificación, y demás, en una rápida conclusión podemos decir que el objetivo de critica entonces, no sería totalmente la cárcel, sino las grandes corporaciones de desarrollos tecnológicos, las cuales, hacen que una prisión sea realmente un lugar de contención para esas personas tan peligrosas para el sistema.

La vida civilizada, el sedentarismo, convivir anormalmente con tantas y tantas personas desconocidas hacinadas en las ciudades, las frustraciones, las necesidades artificiales, la persecución de un estatus social más alto, el llamado “estress”, la comida basura que intoxica la sangre, y muchos otras cosas, son acciones que conllevan a una reacción, algunas personas manifiestan esa reacción saltándose lo legal, y parando en la ilegalidad. Pero, repetimos, todo se debe al principio de la causalidad, acción-reacción, si vives en la civilización, claro está, que te verás afectado por el modus vivendi.

(…) cabria mencionar que, eso sí, nosotros detestamos las cárceles humanas, tanto el lugar como las personas prepotentes que laboran en ellos, y por los presos faltosos también, son zonas repugnantes.”

Entrevista a Reacción Salvaje. Octubre 2015

La espora del Eco-extremismo vuela y se posa en las mentes inquietas e indomables de aquellos que han dejado ya de creer en las “revoluciones” de cuentos de hadas, se posa en las cabezas de los individualistas que detestan las masas, que anhelan ver todo arder, que siembran el terror para cosechar experiencias y surgir en su potencialidad.

El llamado de lo Salvaje y lo Desconocido atrae a los más aptos, a los que no les importa atacar su objetivo sin importar herir a los complacientes esclavos si es que se atraviesan en el camino terroristico del individualista indiscriminado, este es un asesino por naturaleza, después de matar a su “yo” occidental, a su moral cristiana-humanista, tiene la vereda libre de obstáculos para disfrutar de cada uno de sus actos, desenvolverse en el atentado y convertirse en un animal salvaje en busca de presas.

Esta era moderna está repleta de sentimientos humanistas, moralinas chocantes y vomitivas, es una pena que esta enfermedad haya llegado a infectar las mentes de los que “luchan” contra el sistema, ellos ponen bombas, causan incendios y se regocijan de su destrucción, pero cuando algo se les sale de control solo agachan la cabeza y fingen que nunca pasó, aun así, tienen el valor hipócrita de criticar nuestra postura que aboga por los ataques indiscriminados y selectivos. Los eco-extremistas somos sinceros, no nos da “pena” decir que somos terroristas, que somos provocadores y que nos cagamos en los valores morales de los “revolucionarios”, ni nos causan remordimientos de conciencia reventar carnes de los que se encuentran cerca del objetivo egóico. ¡PARA NADA!

En esta era moderna, pareciera que muchos anarquistas (no todos), excluyen de sus iglesias (físicas y virtuales) a quien se posiciona a favor del eco-extremismo o quien se siente afín a la Mafia de ITS, Mafia expandida por América y con feroces cómplices en Europa y Asia. Pareciera que es un pecado nombrarnos, a aquellos individualistas que se encuentran en esta situación, nosotros les decimos, ocúltense, formen sociedades secretas, que la inquisición anárquica no los “atrape”, ¡atenten!

Claro, habrá quienes estén ocultos, pero otros no, y es aquí cuando de entre tanta polémica que han causado las palabras y actos eco-extremistas, llega otra…

Apenas el 27 de noviembre, en el sitio anarquista “súper-estrella” Contrainfo fue publicado un comunicado del preso incomodo Kevin Garrido, recluido actualmente en la Cárcel de Santiago 1, desde hace tiempo que leímos sus cartas y el sentimiento de complicidad fue simbiótico, por ejemplo, en su comunicado del 9 de abril este escribió:

“A aquellxs criticxs, jueces sin su martillo que juzgan y critican a quienes ingresaron a la iglesia les entrego mi infinito odio, desde ya y no en el anonimato les digo que los considero mis enemigxs. Son igual de jueces (si es que no lxs mismxs) que aquellxs que juzgaron a quien/quienes el año 2011 posicionaron un artefacto explosivo (que lamentablemente no detonó) en una casa en la comuna de La Reina, y quien/quienes amenazaron con reventar una escuela; igual de jueces que aquellxs que juzgaron una acción en Macul con Grecia el año 2013, en donde lanzaron cócteles molotov contra un bus del transantiago que paso por sobre la barricada de quienes ahí estaban y en donde salieron unxs ciudadanxs “afectados” por el vengativo y hermoso fuego, y son igual de idiotas que aquellxs que decían ser el “Cordón Macul” argumentando que quienes atentaron contra el bus no lo eran, JA! Seguramente criticaban unxs miserxs universitarixs populachxs; son igual de jueces que aquellxs que critican/criticaban (hasta de otros lugares del mundo) la bomba en el Metro Escuela Militar en 2014, en donde resultaron varixs ciudadanxs heridxs y una “señora sufrió” la amputación de sus dedos que meses después saldría en la televisión desfilando su mutilada mano; son igual de jueces que aquellxs que pedían a gritos la muerte para lxs que incendiaron un banco en una manifestación en Grecia, en donde el resultado fueron las cenizas de la sucursal acompañada con la muerte de tres trabajadorxs que se encontraban adentro; y podría seguir dando mil y un ejemplos más. A todxs aquellxs jueces sin su martillo lxs defeco y orino. A la ciudadanía espero le explosen infinitas bombas, porque “la inmunda vida ciudadana no solo se encuentra en los cuarteles”. Estoy contra la civilización y en la ciudadanía/humanidad considero es el objetivo más civilizado (me incluyo), son quienes están aferradxs al progreso y se empeñan en seguir destruyendo todo lo indómito, todo lo salvaje por sucio y asqueroso plástico llamado dinero.”

Clara fue la afinidad que muchos eco-extremistas sentimos con las palabras de Garrido, tanto que este mismo párrafo fue utilizado en el texto “NUESTRA RESPUESTA ES COMO EL TERREMOTO… TARDE O TEMPRANO LLEGA”, en junio de este año.

Pero su último comunicado (abajo retomado), nos sorprendió de sobre manera, tanto por lo que dice, como por contexto en el que se desarrolla todo esto.

Kevin, aun estando en prisión, acusado de tres atentados con bomba, en riesgo de pasar un poco más de 30 años cautivo, con un movimiento anarquista al cual “responder” de “buena” manera, ha finalizado su comunicado con un estruendoso:

“Por lo Inmoral e Indiscriminado ¡¡Viva el Terror, las explosiones y el fuego!!

¡¡Muerte a la civilización y todo progreso humano!!”

Con esto su retórica no solo tuvo impacto en los que estudian su caso, sino en muchos grupos anarquistas que creían que la propagación de la idea del Ataque Indiscriminado, terminó cuando dejaron de subir comunicados de ITS y de otros grupos eco-extremistas a sus blogs y redes, JA!

Las palabras de Kevin Garrido calan en la mente tradicionalista de los que a los cuatro vientos gritaron asustados: “el ataque indiscriminado eco-extremista es de dementes”, sus palabras rompen lo establecido de los que se “oponen” a lo establecido en sus términos, revienta tímpanos y retinas de los “revolucionarios” bienintencionados que leen su texto.

Es por eso que lo rescatamos, pues admiramos que Kevin Garrido aun en su condición de recluido, y con muchas cosas en su contra, haya tenido los HUEVOS para exprese de esa manera sin importarle las “represalias” y enfrentando las consecuencias como se ha visto que las enfrenta, de cara al enemigo.

¡Escupiendo siempre a los esbirros!

¡Fuego, pólvora y balas contra la civilización!

¡En la cárcel y en la calle, en los bosques y en la selva, en los desiertos y en la cordillera: GUERRA!

ME


Texto del indómito Kevin Garrido desde la cárcel Santiago 1

27 de noviembre 2016

Escribo a altas horas de la noche, al menos para mí que día tras día mis ojos se abren a las 7:30 de la mañana de un intranquilo dormir para ver el gris hormigón y las grandes puertas de seguridad, aún así es el mejor momento para escribir lo que siento. Solo logro oír a un preso que “alaba al señor”, una música que no me gusta pero tampoco me desagrada y un sonido que detesto al cual he tenido que acudir varias veces: una cierra carcomiendo el metal.

Siete meses estuve en régimen de castigo y aislamiento en la cárcel de Máxima Seguridad, y, por petición mía, hace cinco meses fui trasladado a la Cárcel Santiago 1 tras un par de asquerosas y tediosas audiencias, en donde directamente fui clasificado al módulo 16 (presos reincidentes) para luego, por situaciones que ocurren en prisión, fui cambiado al módulo 25 (igualmente de presos reincidentes) donde actualmente me encuentro hasta lo que más pueda estar sin que se me presente un problema el cual haga, por decisión de los carceleros, ser cambiado de módulo.

Ha sido más de un año en Cautiverio, en el cual mi mente y cuerpo han fieramente sentido a segundo en esta subterránea realidad presidiaria, en donde ocurren sucesos inimaginables para los seres que no lo han “vivido” en sus propias carnes. He sentido la soledad tanto y tantos meses que mi hermético corazón ya se ha acostumbrado a la constante amenaza de un bisturí tras de sí, nada ni nadie logrará borrar las cicatrices que ahí de por vida quedarán y con las cuales abrazaré la muerte vengando todo lo que a mí y a quienes están conmigo han logrado hacer. ¿qué no más que odio y enérgicas sensaciones de venganza te puede producir sentir los golpes de carceleros que cobardemente se atrincherados custodian la llave a la “libertad”, jueces y fiscales decidiendo por sobre uno. Abogados “defendiendote” y el tener que voltear tu caminar porque un muro te impide seguir? ¿No será más fácil adaptarse al sistema carcelario, evadir los problemas y tragarme el amargo sabor a humillación, aceptar sumisamente los dictámenes judiciales y dejarte intimidar por presos y carceleros que son de carne y hueso como uno? ¡NO! Nada de eso va conmigo. Las leyes del Poder ni de la prisión son las mías y haré lo que pueda sin límite alguno para cumplir mis fines.

Estoy en un módulo en el que, a diferencia del 33/34/35 y 11 (primerisos), se resiste una realidad de matar o morir, aunque desprecie demasiado mi existir humano tanto como a quienes lo reproducen. Un módulo donde hay al menos cinco presos asesinados a manos de otros presos. Un módulo que constantemente está siendo allanado por los carceleros y antimotines, un módulo que controlan los preso y no la autoridad. He visto presos apuñalados, quemados con agua hirviendo, a otros que en una oscura escalera por la cual debes pasar por obligación sin saber quién es quién los han golpeado sin dejarlos subir a las celdas. He visto bajar tranquilamente la escalera por la mañana a un preso mientras otro le lanza un cuchillo al cuello. Como docenas de presos golpean y apuñalan a otro expulsándolo del módulo. He visto, y sin poder hacer nada, como carceleros golpean hasta aburrirse a otro preso, reflejándome en el por ya haber pasado por esas situaciones. Nada de eso lo impide una cámara de “vigilancia”. No es agradable ver que presos se asesinen entre sí, sabiendo que todos están en la misma situación carcelaria, que todos duermen donde mismo, que comen lo mismo y “comparten” el mismo patio. Como tampoco es agradable tener que acudir a una cuchilla (porque peleas “a combo” no existen) porque en el módulo hay problemas y con 200 presos en un mismo patio, no a todos les debes agradar, por más que no te lo digan.

Aquí no es solo estar encerrado y resistir eso, no. No estoy por un “chiste” preso. Entre presos me he ganado el respeto que hoy tengo porque así lo he decidido. Nada de “buscar refugio” en una iglesia aquí dentro. Ni un sometimiento ante nadie. Todo aquél párrafo espero sea una visualización más clara y directa de lo que es la cárcel o lo que a mí me ha tocado enfrentar. Y que cada prisionerx, esté donde esté, vive. Un día a día de Guerra en sus diferentes ámbitos carcelarios. El ánimo no decae completamente y la guerra sigue…

Confinaron el cuerpo de mis hermanxs tras unas similares jaulas como de la que hoy escribo mi odio y orgullo al papel. Y con eso creyeron o pensaron intimidarme; un flemoso escupitajo en el rostro del poder y una guerra hasta las últimas consecuencias fue y es mi furiosa respuesta.

Me investigaron, siguieron mis pasos y lograron cazarme con sus pistolas apuntando a mi cabeza. Expusieron mi rostro en la televisión y diarios difamándome, con un cúmulo de idioteces inargumentadas. Falsamente me tildaron de anarquista y supusieron que ante el gran número de policías agacharía la cabeza y no respondería. Me sentaron en una de sus salas de espectáculos por más de seis horas a oír las palabras que desparramaba un fiscal con un vomitivo hedor. Ante los discursos de jueces y fiscales inculpándonos a mí y a mi compañero y amenazándonos con docenas de años en prisión esperaron caras de tristeza o preocupación sin saber que nos reiríamos e insultaría en sus caras. Fuertemente me engrillaron las manos por más de veintiún horas, y ante todo el dolor mi mano continúa danzando con un bolígrafo. Pretendieron aniquilarme en una cárcel de máxima seguridad y sus jaulas de castigo y no consiguieron debilitar ni un solo pensamiento e idea mía. Sigo firme en lo que creo y quiero para este repugnante mundo civilizado y sus progresistas inmundxs. La destrucción y libertad son un volcán en mi interior.

Hace un par de semanas (11 de noviembre) tuve una audiencia de re-formalización en la que soy acusado de un nuevo atentado explosivo. Por lo tanto, hasta el momento estoy formalizado por: atentado explosivo a la empresa chilectra ubicada en avenida el parrón (el nuevo hecho), atentado explosivo a la 12 comisaría de San Miguel (en conjunto con Joaquín), atentado explosivo a la escuela de Gendarmería de San Bernardo, tenencia de material explosivo y porte ilegal de arma blanca. Con una pena efectiva de 38 años de prisión (que es lo que solicita la fiscalía). Diversas han sido las ocasiones en las que he certeramente afirmado que de nada ni nadie me arrepiento, hoy vuelvo a reafirmar lo dicho. Imborrable es aquello. De nada soy una “víctima” ni me intimidan las miles de páginas que el miserable fiscal lleva a las audiencias. El tiempo es solo tiempo, mi libertad la conseguiré legal o ilegalmente, y todo lo escrito es sin tapujo alguno.

Jamás suprimiré de mi memoria los golpes directos de pie y puños a los policías y sus feas caras de cobardías, los días y noches corriendo con fuego en las manos hacia la autoridad, las alarmas chillando al unísono de locales ardiendo, a lxs ciudadanxs corriendo y gritando despavoridxs mientras una micro incendiandose ilumina la noche. Las noches en donde la ciudad retumbaba por una explosión y su esplendor causando el terror. Jamás olvidaré a la policía correr buscando refugio ante una lluvia de tiros ni las hermosas curvas de una bala cuarenta milímetros…

“En los tiempos difíciles nunca hemos abandonado la lucha, puede que los perros ladraran alrededor de nosotrxs, pero sus respiraciones nunca nos llegaban a tocar, nos estuvimos mirando unx al otrx, asegurábamos nuestras decisiones, chequeabamos nuestras armas, preguntábamos a nuestro odio y decíamos “vamos otra vez…esta vez hasta el fin…”

A mis hermanxs de años: Ignacio, Joaquín, Manuel y Amaru, toda mi fuerza y energía está junto a ustedes. Insumisos dentro y fuera de los malditos muros! Natalia: que alegría me dio el enterarme que ya no te encuentras bajo toneladas de hormigón. Cuídate mucho estés donde estés hermanita. La cárcel no es eterna…

Un llameante abrazo a cada prisionerx en guerra y prófugxs.

A lxs terroristas de Individualistas Tendiendo a lo Salvaje, a Lxs Nihilistas Destructorxs, a lxs Anarquistas de praxis, a cada célula incendiaria ya lxs guerrerxs del sur del país que se oponen al avance de la civilización: un gigantesco saludo rebalsado en fuerza y resistencia.

Por lo Inmoral e Indiscriminado ¡¡Viva el Terror, las explosiones y el fuego!!

¡¡Muerte a la civilización y todo progreso humano!!

 

Kevin Garrido Fernández

Cautivo en Guerra.

Cárcel Santiago 1/Módulo 25.

Santiago de Chile.


“I hope that an infinite number of bombs explode against the citizenry”

“Human jails were made to contain those whose impulses, reactions, and instincts made them incapable of living in society in a peaceful way. The technological system has an essential role to play in the penitentiary structure. There would be many more prison breaks if not for the security cameras, motion detectors, drones, electric fences, etc. One could thus quickly conclude that the object of one’s critique should not be prisons per se, but the giant technological corporations that ensure that prison really is a detention facility for those who are dangerous to the system.

Civilized life, sedentarism, to live with an abnormally large number of unknown people cooped up in the city, the frustrations, the artificial needs, the seeking of upward mobility, ‘stress’, junk food that poisons the blood, and many other things are actions that merit a reaction. Some people manifest this reaction by disregarding the legal structures and seeking out illegal activities. But this all comes back to the principle of causality, to action / reaction. If you live in civilization, no doubt that you will be affected by this way of life.

Although we have to say that we too detest human prisons, the physical place as well as the domineering people who work there and the quarrelsome prisoners. They’re awful places.” – Interview with Wild Reaction October 2015

The Eco-extremist spore flies and lands in the disturbed and untamed minds of those who have ceased to believe in the fairy tale of revolution. The spore plants itself in the heads of individualists who detest the masses, who long to see everything burn… those who plant terror to acquire experiences and come out stronger.

The call of the Wild and Ineffable attracts those most capable of hearing it. That is, those who have no problem attacking a target without concern for hurting those complacent slaves who happen to be in the indiscriminate path of the individualist terrorist. This person is a killer by nature. After killing off his or her Western self, his or her Christian-humanist morality, they have the path free of obstacles to enjoy each one of their acts. That is, to proceed with the attack and become a wild animal in search of its prey.

This modern epoch is full of humanist sentiments, as well as suffocating and vomit-inducing morality. It is a shame that this sickness has come to infest the minds of those who “attack” the system. They place bombs, commit arson, and rejoice in destruction, but when things get out of hand, they bow their heads in shame and act as if nothing happened. Their courage is hypocritical. They criticize our position that advocates indiscriminate and selective attacks. We eco-extremists are honest, we don’t feel shame at calling ourselves “terrorists.” We are provocateurs and we shit on the moral values of “revolutionaries.” And we don’t have any remorse when we blow people up who are next to our egoic target. Not even close!

In this modern era, it would seem that many anarchists (though not all) cast out of their physical and virtual churches those who favor eco-extremism, or those who have an affinity with the ITS Mafia; a Mafia that has expanded throughout the Americas with ferocious allies in Europe and Asia. It seems like it’s a sin to even mention our names. To those individualists who find themselves in this situation, we say, hide yourselves, form secret societies, don’t let the Anarchist Inquisition trap you, attack!

Sure, there are some who are hidden, but others are not. And it is here into the polemic that is caused by eco-extremist words and deeds, another person enters…

Just this past November 27th, on the “superstar” anarchist site, Contrainfo, was published a communiqué of the scandalous prisoner Kevin Garrido, currently imprisoned in Jail 1 in Santiago, Chile. For some time we have read his letters from prison and his complicity has felt a bit symbiotic, as in his April 9th letter when he wrote:

 “To those critics, judges without gavels who judge and criticize those who entered that church, I send my infinite hatred. From here and not from anonymity I say that I consider them my enemies. They are the same as those who sat in judgment (if not exactly the same) against those who put planted an explosive device in a house in the La Reina neighborhood in 2011 (which unfortunately didn’t explode), and that threatened to blow up a school. The same as those who sat in judgment of an action in Macul con Grecia in 2013, where they threw Molotov cocktails at a Transantiago bus that ran their barricade and where people from the bus were “affected” by the vengeful and beautiful fire. They are as idiotic as those who claimed to be the ‘Macul Blockade’ arguing that those who attacked the bus weren’t the real blockade, ha! For sure some miserable university folks criticized. They are the same as those who criticize / criticized (even from other parts of the world) the bomb in the Metro Military School in 2014, where many bystanders were wounded and a woman “suffered” the amputation of her fingers; and some months later she would parade her mutilated hand on television. They are the same as the judges who cried for the death of those who lit a bank on fire during a demonstration in Greece, which resulted in the bank being reduced to ashes with three workers inside. We could go on giving a thousand more examples. I shit and piss on all of those judges without gavels. I expect for the common citizenry that an infinite number of bombs explode among them, since ‘filthy citizen life is not only found in the barracks.’ I am against civilization and in the citizenry / humanity I find the most civilized target (myself included). These are the ones clinging to progress and who devote themselves to destroying the untamed, all for the filthy and disgusting plastic called money.”

So much was our affinity with this passage that we included Garrido’s words as the end of our polemic, “Our response is like an earthquake, it comes sooner or later,” of June of this year.

But his most recent communiqué (which we produce again here below) presented us with a pleasant surprise not just for what it says, but also for the context in which the development has come to pass.

Kevin, still in prison, is accused of three bomb attacks. He is facing more than 30 years of prison, with an anarchist movement that wants to “reply” in a “decent” way. He concludes his communiqué with a thunderous:

 “For the Immoral and Indiscriminate! Long live Terror, explosions, and fire!

Death to civilization and all human progress!

This rhetoric not only had an impact on those who are familiar with this particular case, but also on those anarchist groups that felt that their discussion of the idea of Indiscriminate Attack stopped once they ceased publishing ITS and other eco-extremist communiqués on their blogs and websites, HA!

The words of Kevin Garrido imprint themselves in the traditionalist mind of those who shouted to the four winds to anyone who could hear, “eco-extremist indiscriminate attack is for psychos!” His words break the established ideas of those who supposedly pretend to oppose all that is established. They make the eyes of well-intentioned “revolutionaries” bug out of their head when they read them.

It is for that reason that we admire Kevin Garrido even in his situation as a prisoner. With so many things against him, he has had the BALLS to express himself without fear of reprisals. He has confronted the consequences of his actions just as they are, facing down the enemy.

Spitting always in the face of the jailers!

Fire, gunpowder and bullets against civilization!

In jail, in the street, in the forests, the jungle, the deserts, and mountains, WAR!

ME (Maldición Eco-Extremista)


The text of the indomitable Kevin Garrido of Santiago Jail 1

November 27th, 2016

I am writing late at night, at least for me since day after day I wake up at 7:30 a.m. after a restless sleep to see the gray concrete and the large security gates.  Even so it is the best time to write what I feel. I only try to hear the prisoner who “praises the Lord,” a music that I don’t like but I don’t mind it, and a sound that I detest that I have had to hear so often: the consuming slamming shut of metal.

I was in solitary seven months in the Maximum Security Prison. Through my petitioning, five months ago I was transferred to Santiago Jail 1 after long and disgusting hearings when I was placed in Unit 16 for repeat prisoners, only to be transferred to Unit 25 (also for repeat prisoners) after several incidents. This is where I currently find myself until the time that another problem presents itself, which would probably cause the jailers to move me to yet another unit.

I have been in captivity almost a year, and my mind and body have felt severely out of place in this underground imprisoned reality. For those who have not experienced these things first hand, it is impossible to imagine them. I have felt such loneliness for so many months that my hermetic heart has gotten used to the constant threat of the scalpel behind it. Nothing can erase the scars that will be there for the rest of my life. They will be there when I embrace death by taking vengeance for all that they have done to me and mine. What more but hatred and energetic sensations of vengeance can these jailers create, these cowards who hold the keys to “freedom”, with judges and prosecutors deciding one’s fate? What more can be the result of lawyers trying to “defend” you and also having to turn around constantly because a wall is always in your path?  Wouldn’t it be better to adapt to the prison system? Wouldn’t it be better to dodge the problems and swallow your pride and just accept the judicial decisions? Shouldn’t you just let yourself be intimidated by prisoners and jailers who are just as much flesh and bone as you are? NO! That’s not happening in my case. The laws of Power and prison are not what I want and I will do all that I can to carry out my ends.

I am in a unit in which, unlike in the first offense units of 33/34/35 and 11, there exists a kill or die reality, even if I may detest my own human existence as much as those who reproduce it. This is a unit where at minimum five prisoners are killed at the hand of other prisoners. This is a unit that is always being raided by jailers or riot police, a unit controlled by the prisoners and not the authorities. I’ve seen prisoners stabbed, scalded by boiling water, and prisoners beaten on a dark staircase that they have to pass through to get to their cells. I’ve seen one prisoner calmly coming down the staircase one morning with another sticking a knife into his neck. I’ve seen dozens of prisoners jump and stab a guy and throw him out of our unit. I have seen how jailers beat the prisoners until they get bored with it, without being able to do anything about it. I remember being in the same situation as those prisoners. “Security” cameras don’t stop any of it. It’s isn’t pleasant seeing the prisoners killing each other, knowing that we are all in the same situation. We all sleep in the same place, we all eat the same thing, we all “share” the same yard. It’s also not my preferences to resort to using a shank, but “fair fights” don’t exist in here. This unit has 200 prisoners on the same yard, and you can’t be on the good terms with all of them, no matter what they say.

Here it is not merely a matter of being imprisoned and resisting, no. I am not being imprisoned because of a “prank”. I have gained the respect that I have now among the prisoners because that is what I have decided. Nothing of this seeking “solace” in the church in here. Nor will I submit to anyone. I hope that that whole paragraph gives you a clearer picture of what prison is like and what I am facing. It is what every prisoner everywhere lives. My courage doesn’t totally fade and the the war continues…

They confined my brothers’ and sisters’ bodies in cages similar to the one from which I write my hate and pride on this paper. And with this they thought they could intimidate me. I spit a disgusting ball of phlegm in the face of power, and a war to the last consequences has been and is my furious response.

They investigated me, they followed my footsteps and they were able to hunt me down with guns drawn. They showed my face on the television and in the newspapers to defame me with a heap of unthinking idiocies. They falsely classified me as an anarchist and thought that before the large police presence I would bow my head and not respond. They sat me down in one of their viewing cells for six hours to listen to the disgusting words that the prosecutor spewed from his mouth. The judges and prosecutors were hoping to see sad faces when they threatened me and my comrade with dozens of years of prison, but they didn’t expect us to laugh and insult them to their faces. They had handcuffs tightly on me for twenty one hours, and through the pain I continued to twirl a pen in my hand. They aim to destroy me in a maximum security prison and in their solitary confinement cells, but they have not weakened a single one of my thoughts or ideas. I continue to be firm in what I believe and what I want for this repugnant civilized world and its disgusting progressivists. Destruction and freedom are a volcano within me.

A couple of weeks ago (November 11th) I had a hearing concerning additional charges that they would like to accuse me of, namely those tied to a new bomb attack. So to this point, I have been accused of: a bomb attack against the Chilectra Corporation on the Avenida El Parrón (the newest charge), an explosive attack on the Police Academy in San Bernardo, and possession of explosive material and a firearm. These carry a sentence of 38 years in prison (which is what the prosecutor’s office has asked for.) On many occasions I have affirmed without hesitation that I regret nothing, and I am affirming it here as well. This cannot be erased. I am not playing the “victim,” nor do the thousands of pages that the prosecutor takes with him to the hearing intimidate me. Time is time, my freedom will be obtained legally or illegally. I write this clearly and firmly.

I will never suppress in my memory the direct kicks and punches that I landed on the police and their ugly looks of cowardice, my days and nights running with fire in my hands toward authority, the alarms going off in unison as buildings burned to the ground, the citizens running and screaming terrified as a bus burned in the night. The nights when the city resonated with an explosion and the splendor of it spread terror. I will never forget the police running for cover before a rain of gunfire nor the beautiful curve of a 40 millimeter bullet…

“In difficult times we will never abandon the fight. The dogs may bark around us, but their breath will never touch us. We were looking at each other, we confirmed each other in our decisions, we checked to see if our guns were loaded, and we asked our hate and said to ourselves, ‘Let’s go one more time, this time to the end…’”

To my brothers and sisters of years: Joaquín, Manuel and Amaru, all of my strength and energy to you. Not submitting within the damned walls nor outside of them. Natalia: what joy it gave me to find out that you were not longer under tons of concrete. Take care of yourself wherever you are, little sister. Prison isn’t forever.

A warm embrace for every prisoner of war and fugitive.

To the terrorists of the Individualists Tending Toward the Wild and the Nihilist Destroyers, to the Anarchists of Praxis, to each incendiary cell and to the warriors in the south of the country who oppose the advance of civilization: a giant greeting overflowing with strength and resistance.

For the Immoral and Indiscriminate! Long live terror, explosions, and fire!

Death to civilization and all human progress!

Kevin Garrido Fernández

Prisoner of War. 

Santiago Jail 1/ Unit 25.

Santiago de Chile.

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