Clamores apocalípticos

Tomado de Revista Regresión N° 3.


(…) El coyote aulló y hubo granizo y fuego mesclados con sangre que fueron lanzados contra las ciudades y una gran parte de la humanidad se quemó…
El oso gruñó y como una gran montaña ardiendo en fuego fue precipitada en las presas construidas por el hombre y una gran parte de la humanidad murió…
El gran jaguar negro rujió y cayó del cielo una gran estrella ardiendo como antorcha y esta cayó sobre los centros financieros mundiales, por lo que la desgracia acompañó a la humanidad por años…
El águila milenaria sacudió sus alas y contaminó la tercera parte de los cientos, para que los miserables que aún vivían fueran atormentados con mayor tesón…
El gran ahuehuete resurgió y al mismo tiempo vi otra estrella que cayó del cielo a la tierra, y se le dio la llave del pozo de los abismos. Y abrió el pozo de los abismos y subió humo por todos los volcanes de la tierra, su humo oscureció el sol, preparando el momento para que todo volviera a resurgir de las cenizas del progreso.
De las profundidades de los océanos, el gigantesco calamar se sacudió, y toda la tierra se vio afectada por los movimientos que hicieron que lo que había reconstruido el hombre, se volviera polvo.
Los hombres que no fueron muertos por estos acontecimientos aprendieron a sobrevivir salvajes, pero lo que se resistieron a seguir viviendo en sus urbes, no dejaron de maldecir a la naturaleza y siguieron bebiendo del veneno del progreso y la modernidad, la desdicha los acompañó hasta el día de sus miserables muertes.

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