(es) “Confrontando tu domesticación” y “Re-salvajizarse”

Traducción del texto “(en) “Confronting your Domestication” and “Rewilding” escrito por Sokaksin.

Traducción a cargo de Zúpay.


“¿Puedo preguntar como confrontas tu propia domesticación?”

Esta pregunta me la hicieron un tiempo atrás, me la preguntó alguien con quien eh cruzado caminos y desde el comienzo, me dio la impresión de ser una pregunta extraña. Parece ser todo el furor entre los círculos anarco-primitivistas el hablar sobre el “salvajismo” de uno, una y otra vez. Esta misma gente se embarca en largos viajes de acampada, con algunos de sus compinches para vivir la vida dura en la parte trasera de algún rancho levantando refugios primitivos, cazando equipados con armas y herramientas primitivas, usualmente iniciando fogatas de parte del pequeño hombrecillo “cazador/recolector” en su corazón. Ahora, no puedo decir que me oponga a que la gente se vaya en extensos viajes de acampada, aprendiendo habilidades primitivas, entrando en un contacto más profundo con la tierra que habitan, o lo que sea. Paso una gran parte de mis días, todos los días últimamente, caminando a través del bosque cercano a mi casa, y al hacerlo, he llegado a conocer de forma intima los varios cientos de acres que comprenden el parque aledaño en el tiempo que he vivido aquí. Así que no puedo ser, y no soy el adecuado para emitir un juicio en aquel aspecto. De lo que sí tomo partido, concierne a los delirios respecto a lo que “re-salvajizar” significa si quiera. Reclamar el mundo-vivo de las gentes primitivas (no podemos, parada total) y la tendencia correlativa entre la multitud de aquellos “resalvajizando”, para caer muy profundamente en el “juego de arquería primitiva”, y al hacerlo, olvidar lo que uno es y donde realmente se está.

Mi respuesta a esta pregunta cuando se presentó ante mí fue esencialmente, “no lo hago”. No quise decir esto en un sentido pasivo de simplemente no hacer nada, por lo que incluso mi escritura es de una pequeña forma, un intento de lidiar con quien soy y donde estoy, con mi propia domesticación, y el mundo del cual siento en mi corazón que me opongo profundamente. Esto de “no hacer” lo dije más en el sentido de aceptar lo que uno es, donde y cuando se existe en las ruedas del tiempo, más que combatir la realidad de las circunstancias propias al caer en delirios de reavivar o si quiera recrear la vida y el mundo inimaginablemente complejo de los primitivos. El hombre no existe, y no podría existir en un vacío. Él siempre es volteado por fuera de sí mismo, siempre es parte y producto de un tiempo y lugar. Y la persona primitiva era en tanto parte y producto de su mundo, como el hombre moderno es parte y producto de este. ¿Quiénes fueron los Niitsitapi, sino una extensión de las grandes llanuras, la tormenta eléctrica sobre las ondeadas praderas y el búfalo? En la reciente traducción de Atassa sobre la editorial de la Revista Regresión No.7, este sentimiento se expresó en los lamentos de un jefe Sioux:

“Pronto se levantará un sol que ya no nos verá aquí y nuestro polvo y nuestros huesos se mezclarán con estas praderas. Como en una visión, veo morir la llama de las hogueras de nuestros grandes consejos y las cenizas emblanquecer y enfriarse. Ya no veo levantarse las espirales de humo por encima de nuestras tiendas. No escucho el cántico de las mujeres mientras preparan la comida. Los antílopes se han perdido; las tierras del búfalo están vacías. Solo el aullido del coyote se escucha ahora. La medicina del hombre blanco es más fuerte que la nuestra; su caballo de hierro corre ahora por los senderos del búfalo. Nos habla a través del “espíritu susurrante” (teléfono). Somos como pájaros con las alas rotas. Mi corazón está helado. Mis ojos se apagan.”

Los Sioux, al igual que un número incontable de gente, atestiguaron su propia muerte y la de su mundo, y esto es uno solo y es lo mismo. Si uno quiere hablar de “re-salvajizar”, en el sentido anarco-primitivista, no se puede hablar al respecto honestamente sin reconocer que el ser humano siempre se encuentra en un tiempo y espacio, y se encuentra ligado de forma inherente a aquel tiempo y espacio. A menudo se puede aventurar más allá, en lo abstracto, pero este es un mundo de ensueño, y todos los sueños deben finalizar. Él debe volver al presente, ya que es la única realidad que tiene. El pasado siempre esta pasado y pisado y el futuro es la nada aireada de la especulación. Solo el aquí y ahora tienen realidad. Y si esto es cierto, el proyecto anarco-primitivista de re-salvajizar”, “reclamar el salvajismo de uno,” o “confrontar la propia domesticación” es como mucho un trillado intento de recrear una especie de teatro idealizado de mundos muertos, ilusiones, sueños lucidos, sin sentidos. El anarco-primitivista alzará los fantasmas del gran búfalo, reavivará los huesos del antílope, reavivará las cenizas de las hogueras sagradas de los Sioux. El reino del Paleolítico levantándose nuevamente. Pero todo esto es, por supuesto, un sueño. El búfalo retornó al Gran Espíritu hace tiempo, como también lo han hecho los huesos del antílope. Las cenizas de las hogueras sagradas fueron llevadas por el viento tiempo atrás, e incluso los mismísimos Sioux se han vuelto gente de la historia.

Hablar sobre “resalvaijzar” y su corolario en el sentido anarco-primitivista es, por lo tanto, hablar de algo que no tiene sentido. Es no confrontar el mundo tal como es. Es escapar a los mundos de ensueño en los cuales las grandes redes de la tierra no han sido destrozadas por la civilización. Si uno ve con una mirada clara, debe reconocer y aceptar lo que somos, lo que también está ligado con comprender donde y cuando estamos. Esto significa reconocer y aceptar que casi todas las personas que existen hoy en día, son parte y producto de esta monstruosa civilización. tecno-industrial, que continúa extendiendo sus asfixiantes zarcillos sobre la faz de la tierra. La domesticación está inscripta en nuestra carne, y vivimos en el basural ecológico de la modernidad. Significaría reconocer que los grandes mundos del pasado están muertos y no hay forma de retornar a ellos, ni hay ningún prospecto realista de que se alcen de nuevo dentro de mi tiempo de vida o del de alguno de mis lectores. Como Jeffers señala en Las estrellas cubren el océano solitario “El mundo está en mala forma, hombre mio / Y destinado a empeorar antes que arreglarse.” Lo que tenemos, y todo lo que tenemos, es este presente decadente en toda su monstruosidad, la continua e implacable marcha del Leviatán, por sobre todo lo que es salvaje y bello. Significaría aceptar este presente con honestidad y responder a ese presente en consecuencia, de una forma que se adecue al presente. Sin sueños entretenidos e ilusiones de un mejor mañana, donde la utopía primitiva se vea realizada.

Por supuesto, tal parada no es el “re-salvajizar” de John Zerzan, Kevin Tucker, y el resto de subordinados anarco-primitivistas. Este es el espíritu del eco-extremismo, su nihilismo de clara visión, su ataque salvaje en este presente decadente. Del Séptimo Comunicado de ITS:

“Lo salvaje no puede esperar más, la civilización se expande indiscriminadamente a costa de todo lo natural. De nuestra parte no nos quedaremos de brazos cruzados, mirando pasivamente como el humano moderno despedaza la Tierra en busca de sus minerales, como la sepulta con toneladas de concreto, o como atraviesan cerros enteros en la construcción de túneles. Estamos en guerra contra la civilización y el progreso, quienes lo perfeccionan y quienes lo avalan con su pasividad, ¡Quien sea!”

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