Débiles palabras respecto al razonamiento humano

Hermoso texto escrito por Huazihul.


Camino absorto bajo un oscuro cielo estrellado. Para encontrar algo hermoso que durante mucho tiempo se mantuvo oculto en mi interior.

Mis pies abrazan la tierra y en ella me pierdo. Poco a poco, adentrándome en lo desconocido, llego a lo que para mí solía ser un bosque, aunque la imagen de lo que significa ser un bosque ya no exista para mí, porque decidí olvidarla. Avanzo mientras siento el crujido de las ramas al romperse a causa de mis pisadas y me pregunto ¿Que son las ramas?

Sé que me andan buscando, pero hace tiempo me he marchado. Ya solo queda el recuerdo de lo que alguna vez fui, pero el pasado está muerto. Olvido mis pensamientos y aparezco en un mágico claro dentro de ese precioso lugar, sonidos no humanos estallan a mí alrededor, una densa neblina recubre el espacio en el que existo, borrando mi imagen para siempre.

Casi se me desvanecen las palabras al redactar los párrafos anteriores. Pues, al tratarse de un tema tan inmensamente abrumador, como lo es el de la razón humana, las palabras quedan en evidencia como algo muy mezquino.

Se me ocurre pensar que la principal causa del porque nuestros detractores siguen intentando fallidamente comprender de que se trata el eco-extremismo y que es lo que estamos buscando, es a causa de que aún piensan en esto como algo esencialmente político.

Es entendible, puesto que el eco-extremismo desciende de ideologías efectivamente políticas, y que mantiene aún una estética de alguna forma similar a todo aquello. Es entendible también que a las que estudian este “fenómeno” les resulte tan extraño e incomprensible que personas con complejas visiones y reflexiones “racionales” del mundo que las rodea, estén ejecutando atentados y aniquilando vidas humanas. Aquí todo se confluye en un solo centro unificado, nacido desde la increíblemente poca fiable mente humana en toda su confusión.

Sabemos que el eco-extremismo surge del seno de una mentalidad efímera y débil, y en cierto punto su esencia atenta contra sí misma. El eco-extremista razona respecto la urgencia de rechazar la razón, habla acerca de lo nocivo que es el lenguaje, y atenta contra su propia especie y contra el imperio tecnológico y artificial que le dio la vida.

El mismo eco-extremismo del eco-extremista lo lleva a concebir al mismísimo eco-extremismo como una inmensa contradicción, como el choque final entre las esencias que observamos, las cuales confluyen en el límite de nuestro propio entendimiento. Caminamos sobre ese límite, jugamos con él, y trazamos nuestra historia mediante desbordantes saltos de pasión y locura. Ese misterioso limite, se presenta a nosotros como lo oculto o lo desconocido, todos aquellos procesos de la naturaleza que nos rodean y que no podemos comprender, o que en definitiva no nos interesa concebirlos de la forma en la que nos los enseñaron.

Hablando por mí en lo particular, hace rato dejé de tomar como válida la opinión de la ciencia sobre cualquier asunto. Por ejemplo, nunca he visto lo que pasa más allá de las estrellas y por ende he decidido dejar de hablar al respecto. Hablar de otros planetas, otras galaxias, de agujeros negros o anti-materia son absurdos para mí, no es lo que veo cuando alzo mi vista al cielo y por ende no lo tomo como válido. Así con todos los fenómenos que acontecen en mi vida cotidiana y los cuales rechazo interpretar a través de la lógica cientificista inculcada. Entonces, lo que veo cuando elevo mi mirada al cielo, lo decodifico de forma ineludible como lo desconocido.

Así como de la misma forma, mis oídos se volvieron sordos a las explicaciones científicas de los humanos modernos, respecto a las bellas catástrofes que constantemente eclipsan sus rutinarias existencias. Cuando un tsunami golpea indiscriminadamente algún poblado, yo veo a lo salvaje dejando caer algo de su venganza contra lo ajeno. Veo un ser (la ola), una manifestación fugaz y feroz de la naturaleza salvaje, surgiendo sorpresivamente, golpeando con una fuerza inmensa y dando todo de sí, quedando luego vacía para desaparecer en las inmensidades nuevamente.

No es difícil de comprender entonces la empatía que existe entre los eco-extremistas y las mencionadas catástrofes naturales. Al ejecutar cada uno de nuestros actos, depositamos nuestras vidas y las entregamos de forma momentánea a una fuerza superior que nos rige. Antes de cada atentado partimos con la certeza de que es posible no regresar, pero asumiendo con calma y serenidad que “la suerte está echada”, que lo que tenga que pasar, pasará, y que “si la muerte llega, seguiremos destruyendo el infierno”.

Son pocos pero preciosos, los momentos en los que logro desligarme del plano terrenal para poner mi propia existencia en perspectiva, en esos momentos me doy cuenta de lo insignificante que resulta para el todo una simple expresión defectuosa de “vida”. Una experiencia cuyo final no debería ser temido, sino abrazado con plenitud. Esos son los momentos en lo que a mi ser realmente se le otorga la posibilidad de expresarse en su totalidad, a desenvolverse en el atentado sin pensar en las consecuencias, a convertirse en animal salvaje sin dubitación.

Tenía pensado explayarme bastante más en este escrito, abordando el complejísimo asunto de la razón humana, pero eso se lo dejaré a alguien más, me resulta más práctico y adecuado en este momento reducirlo a las siguiente líneas: Rechazar el razonamiento civilizado es una alternativa hoy, para el eco-extremista en su proceso de re-salvajización, sin dejar de lado el ataque frontal con el enemigo. Renegar de todas las falsas verdades esbozadas por la opinión de científicos y tecnólogos, desarrollando nuestras propias visiones, aprendidas en el contacto directo con la naturaleza salvaje en soledad o con afines, aprendiendo a concebir el universo desde nuestro ser animal, abandonando las perspectivas propias del humano moderno híper-civilizado. Entendiéndonos como una fuerza más dentro de la inmensidad de un compendio de fuerzas obrando de forma misteriosa e incomprensible. Siendo animales humanos en el hoy, librando nuestra propia guerra suicida en contra de lo ajeno que nos intenta domesticar, renegando de la obligación a estar matizados en esquemas que nos obligan a preguntar ¿porque? Intentando así aniquilar la inmensidad de fenómenos desconocidos, al limitarlos y enjaularlos dentro de los deformados y defectuosos conceptos humanos cognicibles.

Y ahora me voy para preparar el siguiente atentado, para estar listo cuando llegue el próximo instante en el cual deje de ser un humano civilizado, aunque sea por un momento, para sentir como las fuerzas de lo desconocido obran a través de mí, y guían mis manos vibrantes en el momento de la colocación del explosivo, o del inicio del incendio. Cómo iluminan mi sendero el cual me lleva hasta mi objetivo, y luego cubren mi pasos de huida bajo el manto de lo oculto, como ya ha pasado veces anteriores.

Me voy al siguiente momento que experimentare lejos de sus asquerosas ciudades, lejos del brillo de esta máquina que daña mis ojos al momento de redactar estas palabras, regresando a lo que alguna vez fui, dándole vida a un misterio que existe alojado dentro de algún recóndito rincón de mi ser, con el cual me topé por primera vez de forma accidental, al hallarme a mí mismo caminando absorto bajo un oscuro cielo estrellado.

– Huazihul

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.