Derrame de sangre en los caminos de la “verdad absoluta”

Traducción egóica de un texto destructor de la moral y la ética ciudadana del italiano.


Sangre, mi sangre, impetuosa contra el lamento de la multitud.

Fría, en su rojo errante, en medio y en el pavimento de la “verdad absoluta”.

El corazón late de manera atroz, siento la necesidad de actuar.

¿Qué cosa es, quien es, cual o que es esta fuerza innata dentro de mí?

La siento, asciende y sale, excita mis sentidos y rechaza el orden que debo darle.

Qué es lo que está dentro de mí, la sangre roja y pulsante, aquello que percibo es lo desconocido y oculto vagando entre y dentro de las relaciones, interesadas y desinteresadas, que sirven a mi proyecto existencial.

Hoy, como ayer, el vagabundo gira en busca del extremo, de la destrucción de una verdad, que en la realidad impacta, no existe.

¿No existe para el “yo”? ¡Eso es!

Veo y me rodea, un enjambre de personas “emocionales”, que dicen “si” y “permitido”, no oyen, y no saben, lo que son para ellos mismos… para arrebatar su apática esencia de vivir.

Sonrío y me escondo en un traje falso, camino en el pensamiento del enigma y la resolución.

Putos humanos, presas que toman y llevan, para succionar el líquido vital, que congela sus verdades, al fondo de su miserable existencia.

El miedo moral se siente, tengo que hacerlo mío, hacer daño con mi instinto brutal, tajar y cupular intensamente.

Impuro deseo lascivo, irracional y sangriento, la descendiente de la muerte súbita.

Sangre, mi sangre, impetuosa contra el lamento de la multitud.

Orkelesh

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.