(es-en-it) El Mito Anarquista

Publicamos este tremendo texto que se asemeja a un puñetazo directo a la cara de los anarquistas modernos, moralistas, complacientes y cuidadosos.

¡Por la expansión de la actividad terrorística que azote la cabeza del progresismo en el suelo!

-Traducido al ingles y al italiano.


I) Desmontando el mito

“Cualquier cosa basada en las masas, el rebaño, lleva en sí las semillas de la esclavitud. Esa muchedumbre, que no auto-determina sus valores, es incapaz de definir su propia vida.”

Todo el mundo tiene raíces, un pasado desde el cual mediante distintas experiencias vividas se aprende, se analizan hechos y se evoluciona si se tiene la capacidad para ello, o bien se queda estancado en un bucle de mediocridad y patetismo. Siendo así que, una parte de los individuos que a día de hoy forman los grupos terroristas nihilistas y eco-extremistas (¡que no todos!) incluyendo quienes escriben este texto, provienen de los ambientes “antiautoritarios” del anarquismo o del izquierdismo radical.

Habiendo pasado en algunos casos varios años dentro de este ámbito plagado de miseria y miserables, de cobardes hipócritas y curas de la moral, sabemos de lo que hablamos y es por eso que creemos oportuno el aclarar por qué nos desvinculamos de los anarquistas y de sus viejas y caducas teorías al mismo tiempo que hacemos un pequeño y breve análisis. También es necesario aclarar que NO TODOS los que se denominan anarquistas siguen una misma línea de pensamiento/actuación ni encajan a la descripción que hacemos y, de hecho, entre algunos pequeños y minoritarios círculos anarquistas aún todavía encontramos posiciones afines y actitudes cómplices, aunque tenemos claro que estos son la minoría dentro de la minoría.

Para empezar, algunos de nosotros comenzamos a tener contacto y acercarnos a las ideas anarquistas precisamente porque veíamos en ella una alternativa antagonista a los valores de la sociedad, valores que nos son completamente hostiles. Creíamos que dentro del llamado “movimiento anarquista” podríamos formar esa comunidad “libre” enfrentada a un mundo que odiamos, nada más lejos de la realidad cuando tras años de vagar por las ruinas de la mediocridad, de okupas, conciertos, fiestas y tonterías subculturales, de participar en luchas “de masas” y de acciones y ataques en la mayoría de los casos simbólicos a la par que inútiles, donde arriesgamos mucho para conseguir muy poco, nos hemos dado cuenta finalmente de muchas cosas, sobre todo del fraude que es el mito del anarquismo.

Porque hemos comprobado de primera mano cómo esa “comunidad libre” de los anarquistas reproduce exactamente los mismos valores de la sociedad o del sistema al que dice combatir, porque hemos visto las jerarquías de los anarco-líderes y sus seguidores, los roles marcados, las luchas de poder entre distintos grupos o colectivos, los que hablan y los que escuchan, la actitud de “si no estás de acuerdo con mi dogma eres menos anarco o directamente te parto la cabeza” y mil y una idioteces infantiles que no merecen la pena ni escribir, cualquiera que haya estado en contacto con esto sabe bien de lo que hablamos. Porque hemos comprobado cómo el “movimiento”, las okupas y demás es solo un producto de consumo, una ideología a la venta, una moda “radical” o subcultural o una forma de ocio degenerado para drogadictos que está lejos de ser una amenaza real para el sistema tal como dice ser y es simplemente una forma prácticamente asimilada y controlada por el sistema.

Porque hemos comprendido lo irrealizable de los programas anarquistas e izquierdistas, la fantasía utópica de un mundo en armonía es una ridiculez y no nos interesa porque para empezar quién sabe cómo será el mundo en unos años, cuanto más como para andar con una solución mágica y un programa determinado para el mundo post-revolucionario anarquista. Nos hemos cansado de tirar nuestra vida por el retrete por tonterías que parecen sacadas de sueños adolescentes, el hacer una análisis más complejo de la realidad que nos envuelve, libre de las vendas y las cadenas del idealismo romántico nos ha puesto en nuestro sitio. Porque nos cansamos de esperar una “revolución” que nunca va a llegar, y que en caso de que llegara, echando un vistazo atrás en la historia y en el propio comportamiento de los anarquistas (que no deja de ser una muestra más de la naturaleza humana) igual sería hasta peor que el mundo que conocemos hoy en día. Porque nos hemos cansado de depositar esperanzas en levantamientos populares pero también en “las consciencias minoritarias” de los “insurrectos”, porque cantidad de veces que hemos escuchado discursos incendiarios y belicosos que luego quedaron en eso, charlatanería. Quizás de nosotros puedan decir que somos o estamos locos o somos unos lunáticos, que lo nuestro es “matar por matar hasta que nos maten”… podrán decir esto y mil cosas más pero al menos nosotros somos realistas y ante todo, honestos. Los anarquistas, ya sean del tipo que sea (rojos, rojinegros, negros, eco-anarquistas… etc.), tienen una cosa muy clara en común, que sus programas están basados en ilusiones y esperanzas, y que deforman la realidad existente para que encaje en sus fantasías ideológicas.

Los valores y pilares básicos sobre los que se construye la anarquía no nos representan nunca más si es que alguna vez lo hicieron. La naturaleza humanista y cristiana de esos valores nos repugna y nos repele. Conceptos como el apoyo mutuo (universal y entre desconocidos) la solidaridad promiscua e indiscriminada por ejemplo a gente que no conocemos de nada, simplemente por pertenecer a un estrato social determinado como por ejemplo los presos, los migrantes o los trabajadores sin parar a analizar a cada sujeto individualmente por sus decisiones/acciones y no simplemente por la categoría forzada en la que ha sido colocado. La creencia de que el ser humano es de naturaleza “buena” bajo ciertas condiciones y se “envilece” bajo otras… eso por no hablar de horrenda visión colectivista de la vida que tienen muchos anarquistas (no todos) y muchas otras cosas más que son, como ya hemos dicho, valores intrínsecos del anarquismo y que no hacen más que separarnos irreconciliablemente con el mundo de los anarquistas.

Si profundizamos en los conceptos de “autoridad”, “jerarquía”, “poder”, “dominación” y el resto de conceptos contra los que dicen luchar los anarquistas encontramos primeramente una postura tremendamente hipócrita cuando ellos mismos tienen luchas de poder, son autoritarios e intentan dominar a otros que no son como ellos.
Porque cuando los anarquistas (o cualquiera) ejercen la violencia contra sus enemigos están imponiendo su autoridad sobre ellos mediante el uso del poder de la fuerza u otros medios. Incluso un simple debate dialéctico entre dos posicionamientos opuestos consiste básicamente en tratar de dominar a tu oponente e imponer tu forma de ver las cosas.
Por otra parte, nos parece tremendamente hipócrita y utópico el negar una realidad del comportamiento humano. Aunque nuestra postura como individualistas deja claro que no agachamos la cabeza ante nadie ni tampoco necesitamos que nos digan lo que hemos de hacer, piensen o tomen decisiones por nosotros, entendemos que la autoridad y la organización jerárquica no es por ende ni “buena” ni “mala” si no es algo que simplemente es, les guste o no, muy natural en el comportamiento humano desde siempre. Por tanto podemos ser unos falsos y caer en la hipocresía de los anarquistas y los “anti-autoritarios” o asumir la realidad y usarla en lo que nos conviene.
Entendemos que en determinados momentos y situaciones una figura de autoridad o “guía” puede ser necesario y beneficioso. Por ejemplo a la hora de llevar acciones, atracos, asaltos armados o lo que sea, hay quien tiene capacidad de auto-control y sangre fría en momentos de gran tensión y peligro, además de experiencia en situaciones similares, o bien conoce la zona, o tiene en general una o varias habilidades que lo hacen más capacitado que el resto del equipo. Como es lógico, será esta persona la más indicada para dar las indicaciones de cómo hacer o deshacer. Porque en un atraco que dura 30 segundos, no hay tiempo para ponerse a hacer una asamblea en caso de un imprevisto (y con frecuencia los hay). No solo debe haber una gran coordinación y preparación previa de todos los miembros para saber qué papel juega cada uno, sino que debe haber unas pautas de comportamiento del grupo junto a una figura que por su experiencia y habilidades manejando estas situaciones delicadas sepa reaccionar, tomar decisiones difíciles rápidamente y guiar a los miembros del grupo que no tienen esa experiencia o habilidades para salvarse a él mismo y al resto el grupo y tener éxito en su cometido.
A parte de esto debe haber unos roles muy bien definidos con base a la experiencia y habilidades personales de cada componente del comando, y sí, de nuevo chocamos con el idealismo anarquista que se posiciona en contra las especializaciones y los roles, e incluso podemos compartir eso del “todo para todos” en el sentido en que vemos la utilidad de que todos los miembros del grupo aprendan un poco de todo (fabricación de explosivos, tiro al blanco, conducción, robo de vehículos, encriptado de archivos informáticos, combate cuerpo a cuerpo, disfraces…etc.) Lo que no podemos obviar es que hay personas con habilidades específicas, por ejemplo unos son mejores tiradores que otros, de igual forma, habrá otros individuos que estén más capacitados para conducir en situaciones extremas y otros que estén más familiarizados con otras prácticas. Es por eso que en las acciones debe haber unos roles basados en la especialización y experiencia de cada individuo, de esta forma aumentan las garantías de éxito en la acción.
La autoridad existe en diversas formas, algunas son coercitivas y otras no, pero evidentemente el concepto de autoridad de la civilización no es algo que nosotros podemos entender como algo “positivo”.
Por ejemplo la policía y demás medios de regulación artificial de la civilización tecno-moral son conceptos ajenos y hostiles porque para empezar lo salvaje ya tiene sus ciclos y medios de regulación propios y no necesita de medios ajenos, y para terminar, por que dichos medios están hechos a medida para perpetuar el orden civilizado. La cuestión es cómo cada cual afronta la realidad de que la autoridad y la jerarquía en sus diversas formas existe internalizada dentro de del ser humano, los extremistas individualistas no rinden ninguna pleitesía a la autoridad civilizada ni a quien sea que se interponga en su camino, sólo ellos eligen su camino, sólo ellos deciden que es lo que hacen, fuera de la hipocresía anarquista que pretendiéndose “horizontal”, “libre” y “sin dios ni amo”, construye su día a día y sus relaciones, al igual que el resto de las personas en una serie de construcciones y roles definidos, incluyendo las muy naturales actitudes autoritarias y jerárquicas. El extremista individualista que sigue su instinto salvaje y egoísta, usando la autoridad cuando es necesario en su beneficio (por ejemplo a la hora de tomar la vida de sus enemigos o imponerse a la fuerza para garantizar su supervivencia) no encontrándose de este modo encerrado dentro de las jaulas morales de las ideologías, la religiones, el progresismo y el humanismo y tomando la realidad tal como es, hacerla más agradable para que sea más fácil de tragar, al final es más “libre” , incluso más “anárquico” en el sentido más puramente caótico, que todos esos monigotes “anti-autoritarios” empapados de idealismo romántico, prisioneros de las cadenas mentales del estereotipo de lo políticamente correcto.

Por otra parte la mayoría de las personas (si es que no todas) tienen completamente asimilada la vida cotidiana presente y no saben, ni quieren, vivir de otra manera que no sea la establecida, la cómoda, el camino fácil. ¿Quién va a convencer a todos esos millones que deambulan por el mundo de aquí para allá de establecer la anarquía? En el eventual caso de la desaparición del estado y las instituciones que regulan la vida común. ¿Cómo pones de acuerdo a todos o simplemente evitas que se maten entre sí?, ¿con pedagogía?, ¿haciendo asambleas? Esa confianza ciega la humanidad y en “la buena fe” de las personas de los anarquistas nos da risa. Además de la tremenda arrogancia de quien se presenta a sí mismo como una especie de “mesías”, un ser divino tocado por la gracia de “dios” que ha visto la luz, se cree poseedor de la verdad absoluta y ha sido seleccionado para la importantísima tarea de “liberar” y enseñar el verdadero camino de la luz y la verdad al resto de los mortales de ese ente masivo llamado “el pueblo” que son, por supuesto, esclavos ciegos e idiotas que han sido y son engañados y manipulados por entes malignas (estado-capital, el “poder”, los ricos… etc.) y no son capaces de tomar decisiones ni pensar por sí mismos ni comprender lo que les rodea, y por supuesto, no tienen nada de responsabilidad en lo que concierte al funcionamiento del mundo actual.

Solamente hay que observar cómo las actitudes de dominación, el ansia de poder, las peleas internas por ser el que tiene la razón o el que manda, las actitudes autoritarias o los podridos valores sociales se reproducen y campan a sus anchas dentro del movimiento “anti-autoritario”. Porque incluso en la historia, en los pocos casos donde se impuso la anarquía o algo parecido (y decimos se impuso porque nunca fue consentido sin el uso de la fuerza) dentro de ese programa o gobierno anarquista hubo autoridades, líderes, dirigentes, (Durruti, Nestor Makhno… etc.) gente cuya voz se escuchaba más alto y cuya opinión valía más que la de otros, unos pocos que tomaban decisiones importantes y unos muchos que seguían y obedecían, por eso en estas experiencias de la historia vemos que hubo órganos encargados de “mantener el orden”, etc., etc. Que la autoridad emane de una asamblea, un comité “revolucionario”, de un consejo obrero o de una u otra estructura organizativa “horizontal” (JA!) no la hace diferente a la que emana de una institución del gobierno o del cañón de un fusil.

Hemos comprendido que la naturaleza humana es conflictiva, que la jerarquía y la autoridad en sus diversas variantes son conceptos muy arraigados en el ser humano y que siempre hubo y habrán personas que, o bien porque estaban capacitadas para ello o por la fuerza se han convertido en líderes, y siempre hubo y habrá quien esté dispuesto a seguir a estos líderes. Siempre hubo y habrá gente con ansias de poder, de mandar, de ser alguien respetado o temido y aún más gente es la que va optar por la vía fácil, que es la de agachar la cabeza, obedecer y no meterse en líos, ni tener que complicarse la vida pensando por uno mismo si ya hay uno que toma las decisiones por ti. Y eso ocurre incluso en los círculos anárquicos, por eso no es que carguemos específicamente contra la podredumbre de los anarquistas, si no que cargamos contra la podredumbre de la humanidad de la cual los humanistas anarquistas e izquierdistas son parte. Las ideologías venden la imagen de enemigos prefabricados y de que hemos de luchar y sacrificarnos por una causa ajena “superior”, pero nosotros hemos llegado a la conclusión de que el enemigo del hombre es el hombre.

Porque si bien hubo una época donde pensábamos que la raíz de todo mal era el Estado/Capital/, después comprendimos que era más complicado, y que el origen de esto era la complicada red de relaciones de poder que es la Sociedad y después de esto, comprendimos que la Sociedad es el producto de la Civilización y esta a su vez del progreso humano, el cual es responsable de la lamentable realidad existente. Y nos guste o no, el ser humano tiende naturalmente al progreso, y el ser humano moderno al peor tipo de progreso que hay, ese que tiene un visión antropocéntrica donde todo lo que hay en la tierra, desde el agua, los montes, los árboles, los animales, las personas… todo es reducido a recursos o productos, beneficios, terreno a conquistar o cuerpos/mentes a las que dominar o domesticar.
Y en esto, muchos anarquistas no sólo se quedan tremendamente cortos al hacer el simple análisis de “Estado/Capital fuente de todo mal en el mundo”, si no que ni siquiera se plantean una crítica a la civilización y el progreso, o peor aún, son tremendamente pro-civilización, pensando que con cambiar la forma de gobierno, de dirigir los recursos y los medios de producción y modificando la organización social/económica es suficiente.

Finalmente habiendo llegado a estas conclusiones con base a lo vivido, ¿qué mundo “nuevo” esperan que vayamos a construir con esta gentuza?, ¿qué nuevas experiencias y momentos liberadores puede surgir de entre tanta podredumbre? Nada absolutamente puedes esperar de los anarquistas, porque su fe en la humanidad les ciega, víctimas de su propio idealismo tienen una visión romantizada e irrealista del mundo y de la naturaleza de las personas. Sigan esperando que, especialmente en la sociedad de masas que vivimos, llegue el “despertar de la conciencia” y las personas “aprendan” a vivir en anarquía, especialmente si los encargados de llevar la anarquía al pueblo son estos personajes. Por nosotros pueden perder toda la vida persiguiendo su utopía.

Porque para acercarse a una experiencia lo más “real” posible de vida auténtica, salvaje y libre habría que mirar formas de vida o de organización social a muy pequeña escala, con pocos miembros, formas tribales o “primitivas” ya perdidas o casi perdidas, alejadas de la civilización y aún así esto no fue ni es nada perfecto ni siquiera consideramos como ejemplo a seguir, ya que no idealizamos a nada ni a nadie y preferimos que cada cual busque y haga su camino.

II) La “anarquía negra” y las “nuevas” guerrillas urbanas

“Los ídolos no existen más que por Mí; basta que deje de crearlos, para que desaparezcan: no hay poderes superiores, sino porque yo los elevo y me pongo debajo de ellos”

Si bien hemos hablado en general de la anarquía como movimiento queremos detenernos más profundamente en una de sus “variantes”, la cual puede parecer que tiene ciertas similitudes con las tendencias individualistas extremistas y nihilistas terroristas. Hablamos de las llamadas tendencias “anarco-nihilistas”, el anarquismo “antisocial” y la “anarquía negra” y del experimento de las “nuevas” guerrillas urbanas anarquistas.

Para comenzar, leyendo los textos y reivindicaciones de acciones de esta tendencia , no vemos más que la repetición del mismo discurso una y otra vez, un discurso puramente identitario basado mayormente en criticar lo que las otras tendencias de la anarquía hacen o no hacen, o el por qué el resto de anarcos no hacen lo que hago yo ni me ríen las bromas (eso de yo soy más anarco que tú porque no sigues mi dogma, algo muy común entre los anarquistas como ya vimos anteriormente).
Al mismo tiempo la necesidad de escribir un texto para todo, con frecuencia demasiado exagerado y con palabras y terminología que se queda demasiado grande en comparación con la ridiculez de las “acciones” llevadas a cabo en la mayoría de los casos (sellar un candado, poner pancartas o hacer pintadas).
La necesidad de convencer, de ganar adeptos y seguidores para “su causa” (aunque esto algunos no lo reconozcan) les lleva a tener una presencia y un discurso a nivel público y abierto, lo cual les coloca obviamente en el punto de mira de los chivatos y las investigaciones. Al igual que los comunistas y los anarquistas sociales tienen las esperanzas depositadas en el sujeto revolucionario absoluto (“El pueblo”, “la clase obrera”, etc.), la anarquía negra deposita sus esperanzas en que sus textos y acciones empujen al despertar de la conciencia de individuos que ya formen parte del “movimiento” o de su parte más joven y enérgica y los empuje a la acción. Básicamente, unos confían en las masas y otros en las “minorías de revoltosos”, pero al final todo es lo mismo, depositar esperanzas en que otros van a seguirte y hacer lo mismo que haces tú, siguiendo la tradición anarquista de esa especie de “fe” mística humanista que depositan en las personas. Más allá de eso, la propuesta “negra” no ofrece nada más que esperar el “contagio” de la noche al día y hace aguas por todas partes.
Aparte, el discurso incendiario y bélico de la anarquía negra no se corresponde con la realidad, donde la mayoría de estos sujetos viven dentro de la comodidad de la pose estética del movimiento “insurrecto”.
Luego tenemos ese famoso concepto de la “multiformidad” de las acciones, o sea que según la teoría de la “acción polimórfica” el anarquista “de praxis” puede (¡y debe!) combinar el poner carteles con poner bombas (como si fuese lo mismo), el hacer acciones de guerrilla mientras se participa en movidas y acciones de tipo público o propagandístico, hablar, defender y hacer apología de la violencia anarquista en debates, asambleas y conversaciones públicas… y así sigue la cosa… ¿pero qué disparate es esto?, ¿qué tontería salida de la mente de un inconsciente o un enfermo mental es este concepto de la “polimorfia”?

De todos modos, el alarde, la bravuconería, los rumores, los bocazas y el colgarse medallitas contando historietas y batallitas incluso en conversaciones telefónicas o en redes sociales tipo facebook (¡viva la coherencia!) es algo muy común en los círculos de los “anarquistas negros”, y digamos la “fama” que da el haber estado o estar preso…

Si entramos al plano del concepto de acciones y de las “nuevas” guerrillas urbanas anarquistas, llegamos a la peor parte de todas.
Primeramente la estrategia, planificación y ejecución de las acciones son desastrosas, la falta de medidas o mejor dicho de una cultura de seguridad y de instinto de auto-conservación es una de las muchas fallas de estos grupos. Los ejemplos a seguir de muchos de estos “anarco-nihilistas revolucionarios” son las desastrosas experiencias guerrilleras (izquierdistas o comunistas en su mayoría) del pasado o presente y sus fracasos históricos (RAF, etc.), ejemplos que se siguen no con base a un criterio estratégico o en vista a mejorar la efectividad de la acción armada, sino simplemente con base a un criterio moralista, de rigidez ideológica o de admiración fetichista. Porque pese a llamarse “nuevas” estas guerrillas no hacen más que copiar los esquemas de las “viejas” guerrillas en muchos aspectos, quizás la mayor de sus diferencias es la parte teórica.

La ineptitud, inconsciencia e irresponsabilidad son las palabras que mejor definen a estos “guerrilleros”, ya que estas son sus cualidades principales, las que les ponen en innecesario peligro a ellos y a cualquiera que este alrededor suyo. Los “guerrilleros” presos en el pasado y sobre todo en el presente son el ejemplo nefasto para una nueva generación de idiotas que les adoran fetichísticamente sin parar a pensar ni hacer la más mínima crítica, ni cuestionar el por qué los grupos anarquistas de acción guerrillera tuvieron una duración fugaz y la mayoría de sus miembros acabaron presos, muertos, escondidos o renegando de lo que fueron. El ejemplo dado por estos “guerrilleros”, sus experiencias, sus palabras y textos animando a seguir sus pasos y cometer sus mismos errores deja una nueva generación de seguidores lista para la cárcel. Por otra parte, la “exigencia” de las muestras de “solidaridad”, como asistir a los juicios o mantener contacto o relación directa (sea por carta, teléfono, redes sociales, visitas…) con los presos no hacen más que llenar los ficheros de investigaciones de la policía antiterrorista. Por no hablar de la falta de responsabilidad, por ambas partes, de quienes tienen contacto directo y continuo con presos cuando están llevando a cabo acciones o tienen en mente hacerlo.

El martirio y el autosacrificio son otra de sus “virtudes”, la reivindicación de responsabilidad cuando son capturados, aún sin haber pruebas que los incriminen directamente es una prueba más de la estupidez de estos “guerrilleros”, confundiendo orgullo con estupidez. Como si tuvieran que dar la cara o rendir cuentas ante “el movimiento” o dar alguna responsabilidad política por sus acciones a gente que ni les conocen, que ni va a seguir sus pasos y que probablemente en unos años ni se acuerden de todo esto. Porque además, aunque nos parezca una tremenda tontería el darle en bandeja a los enemigos nuestra vida en el tribunal, creemos que hay que ser coherentes con las decisiones tomadas y afrontarlas hasta el final. Porque no puede uno declararse “anti-jurídico” , negarse a participar en procesos judiciales, negarse a reconocer la autoridad de ningún juez o fiscal, anunciar a voces que la fuga, el motín y la rebelión es la única opción del “guerrillero urbano” preso y luego pretender acogerse a beneficios penitenciarios, participar de los juicios (aunque sea haciendo teatro), participar en el proceso de defensa legal etc., y aún después de “negarse a participar en las farsas que son los juicios” y “no esperar nada de un sistema del que se declaran enemigos irreconciliables” quejarse porque les dejaron sin sus beneficios penitenciarios, porque las condenas fueron muy duras o porque las cosas no salen como se esperaban. Porque cuando uno se ve en la boca del lobo es cuando se demuestra de que material están hechas sus convicciones, porque sabemos que es muy fácil hablar o escribir textos y ser muy bravo en la teoría, pero al fin y al cabo, el ejemplo práctico es lo que cuenta. Porque ya hemos visto cómo cuando algunos se han visto aislados y más solos que la una, con los que en el pasado les apoyaban dándole la espalda o cambiándose de chaqueta “y si te he visto no me acuerdo”, que rápido se rebajaron los discursos y desapareció la radicalidad y la agresividad de los inicios.

Y cuando vamos al ejemplo práctico de las acciones “guerrilleras” de estos anarcos, vemos muchas acciones estúpidas, mal ejecutadas, con resultados pésimos, mucho riesgo para tan pobre resultado.
Ataques que en muchos casos solo tuvieron como consecuencia una mancha negra en alguna pared. Además, estas acciones rara vez fueron dirigidas a atentar directamente contra la vida de alguno de sus enemigos si no contra la propiedad y casi siempre los mismos repetitivos objetivos (bancos y cajeros automáticos), y normalmente en fechas concretas simbólicas para el “movimiento” (aniversarios de algún asesinato policial, de alguna revuelta del pasado, por llamadas de “solidaridad” con tal o cual causa o preso… etc.) Si alguien resultó herido, rápidamente se sacaron textos y comunicados pidiendo perdón y dando a entender que no era su intención herir a “inocentes”. Porque a pesar de declararse antisociales, terroristas, enemigos eternos de la sociedad y demás palabrería, estos “terroristas” y “antisociales” tienen mucha consideración con la sociedad y sus conciudadanos.

A modo de conclusión podemos decir que las experiencias del “experimento” de las “nuevas” guerrillas urbanas solo han dejado un montón de presos, otro montón aún más grande de personas bajo investigación y, probablemente, otro montón más de futuros presos. Todo esto es el alto precio que se ha pagado por una actividad de corta duración y una cantidad ridículamente pequeña de daños causados (en la gran mayoría de los casos), los cuales en términos económicos se están recuperando bien a base de pagos de gastos judiciales. Este es el alto precio por malas planificaciones, bocas grandes, por dejarse llevar por emociones y tonterías, y sobre todo por pensar que esto es un juego. En términos estratégicos y haciendo un análisis en frío y con sentido común, el experimento de las guerrillas urbanas y los grupos de acción anarquistas ha sido y es un absoluto desastre, y ahí están los hechos que lo prueban.

Siempre hemos sido conscientes de que quienes se sumergen en esta vida, quienes eligen el camino de la ilegalidad, del ataque con todas sus consecuencias hasta el final no tienen garantías alguna de nada, y mucho menos de “éxito” o “victoria”, más bien se tienen muchas garantías de acabar muerto o preso. Pero una cosa es conocer esta realidad y asumirla actuando en consecuencia, pase lo que pase pero siempre siendo cautelosos, PACIENTES y precavidos para mantenernos fuera de la cárcel o el cementerio, para seguir atacando más y mejor, y otra cosa muy distinta es ser un suicida que va de cabeza directamente a la boca del lobo, porque rechazamos y despreciamos profundamente esa basura mitómana de que “la cárcel es una parada en la vida del revolucionario/anarquista/lo que sea” que ha llevado al imaginario de muchos idiotas la creencia del encarcelamiento no es “para tanto”. La cárcel, especialmente con una condena firme por terrorismo de años y años, es sencillamente el fin. Ya no vivimos en la edad media, ni estamos en los 80, las modernas cárceles hacen prácticamente imposible el fugarse de ellas. Una sentencia larga o de por vida no es “una parada” , significa que te has jodido la vida, en la mayoría de los casos por tomar las decisiones erróneas , y en lugar de mantener estas argumentaciones estúpidas y esas anarco-tonterías sobre la cárcel deberían mirarse al espejo y asumir que la cagaron. En nuestro caso, preferimos una muerte rápida y directa que una “vida” de martirio entre rejas que en el mejor de los escenarios te acaban soltando después de media vida preso, siendo un despojo humano, enfermo y viejo, eso si es que no te matan estando entre rejas claro. Insistimos, una cosa es asumir riesgos y otra muy distinta es ser suicida.

La creciente escasez tanto en calidad como de cantidad de actividad ofensiva incluso en lugares que tenían un amplio historial de actividad anarquista muestra un movimiento en decadencia, consumido por rencillas y disputas internas, que pudo ser y no fue, o mejor dicho un quiero y no puedo. Los bombazos, incendios y ataques puntuales no son más que los últimos coletazos de algo ya caduco.
Los que hacían del anarquismo algo más que una cháchara inútil y un intento pacificado y reformista de hacer política social y daban un tinte caótico y amenazador a la anarquía, que incluso en determinados momentos llegaron a representar un quebradero de cabeza para los gobiernos, están muertos o en la cárcel (mayormente debido a cometer estupideces y errores de niños), otros se cambiaron sus posturas cuando se cagaron de miedo pensando vieron que podían acabar como sus “compas” presos o cuando vieron que llevar la pose de “anarco-activista social” es menos peligroso. Otros muchos continúan llevando la pose del anarco-insurrecto-antisocial-blackblock que sólo queda en eso, discurso y pose pero nada o casi nada de poner en práctica.
Quién sabe quizás nuevas generaciones de anarcos sepan dar un giro a esta decadencia que los consume y llevarlo por otros senderos, más peligrosos para lo establecido, esto nosotros no lo sabemos y al contrario de lo que muchos piensan, nos alegraría que así fuera ya que más tensión en la sociedad, más ataques, más bombazos e incendios, asesinatos y alteraciones de la normalidad de cualquier tipo, en definitiva, actividad criminal extremista y destructiva (del corte que sea) añade más caos y desestabilización a una civilización en declive.

Vamos a poner un ejemplo clarificador en cuanto a efectividad llevada a la práctica: la tendencia del terrorismo eco-extremista lleva golpeando desde 2011, cuando surgieron las primeras ITS en México, en sus 6 años de vida, esta tendencia, que ha pasado por diferentes fases se ha expandido a varios países (a saber: Argentina , Brasil y Chile, de momento, aunque cuenta con “simpatizantes” en diversas partes del mundo), y opera en varios estados de México contando en su historial con decenas de atentados reivindicados (desde envío de paquetes bomba, ataques incendiarios, ataques con armas de fuego y arma blanca, colocación y detonación de artefactos explosivos, asesinatos…) más un número sin especificar de atentados sin reivindicación que han dejado no solo daños materiales, terror y estupefacción en ciudadanos y autoridades por igual, sino varios heridos y mutilados y unos cuantos muertos. Del mismo modo, desde hace años en diversas partes de Europa, con especial presencia en Italia, operan y se expanden grupos e individuos de la tendencia terrorista nihilista que han dejado un reguero de atentados incendiarios y explosivos esparciendo su veneno hasta las entrañas de la sociedad putrefacta, y todo esto sin contar los actos sin reivindicación y sin tener en cuenta que, algunas de las personas que a día de hoy actúan englobadas bajo estas tendencias, ya atentaban años atrás por otros motivos (similares o no). En todo este tiempo, hasta la fecha y que sepamos, no ha sido detenido ni encarcelado ni una sola persona bajo la acusación de formar parte de alguno de estos grupos o de ser autor/a de alguno de estos atentados, aún a pesar de la gran notoriedad que estas tendencias han adquirido (y teniendo en cuenta la ocultación, negación y manipulación prácticamente sistemática de sus actividades por parte de los medios de comunicación, los gobiernos, y de los medios de “contra-información” anárquicos) , y de tener a las agencias policiales y de inteligencia de varios países tratando de dar con ellos.
Mientras tanto “las guerrillas urbanas anarquistas”, los anarco-nihilistas de la anarquía negra y los insurreccionales de la FAI (o mejor dicho de lo que queda de ella, una sombra de lo que fue) ¿que han conseguido en estos años? nada aparte de decrecer en calidad y cantidad de acciones en un declive a todas luces previsible, y llevar a un montón de gente de cabeza a la cárcel con condenas de larga duración mientras que en su “historial” no figura ni un solo muerto. Este es el precio que se paga al seguir la línea de acción teórico/práctica de la acción armada anarquista tal como la conocemos, es decir, la mezcla de querer ser activista político y guerrillero terrorista al mismo tiempo, lo cual es a todas luces, un suicidio. De nuevo mucha pérdida para tan poco resultado
Es por eso que en vez de buscar aceptación o complacencias de nadie, de crecer en número o expandirse, debería hacerse hincapié en mantener incorruptible nuestras tendencias, a cualquier precio, a fin de evitar que surjan imitadores, seguidores/admiradores o de convertirse en un circo o una moda, tal como ha ocurrido con los anarquistas. Esto no es una actividad para todos los públicos, es solo para los mejores, los más capacitados, los que no tienen reparos a la hora de derramar sangre (especialmente sangre ajena), si es necesario, hay que cerrarse herméticamente y desconfiar de todo lo extraño. Hay que mantener “pura” la esencia que caracteriza a la tendencia sin degradarse, aunque ello implique ser pocos y contar con pocas (o ninguna) simpatías.


The Anarchist Myth

I) Dismantling the myth

Anything based on the masses, the flock, carries within itself the seeds of slavery. That crowd, which does not self-determine its values, is unable to define its own life. “

Everyone has roots, a past from which through different lived experiences you learn, analyze facts and evolve if you have the capacity for it, or else you are stuck in a loop of mediocrity and pathos. Thus, a part of the individuals (not everyone!) who today form the nihilist and eco-extremist terrorist groups, including those who write this text, come from the “anti-authoritarian” environments of anarchism or radical leftism.

Having spent in some cases several years within this ambit plagued by misery and miserable, cowardly hypocrites and moral priests, we know what we are talking about and that is why we think it is opportune to clarify why we separate from the anarchists and their old and obsolete theories at the same time that we make a small brief analysis. We considers also important to make clear that NOT ALL the people who call theirselves as anarchists follow the same line of thinking/acting or fit in the description that we do and, in fact, in some little and minoritarian circles of anarchists yet we still find affined positions and accomplices attitudes, altough we know that those ones are the minority within the minority.

To begin with, some of us began to have contact and approach anarchist ideas precisely because we saw in it an antagonist alternative to the values of society, values that are completely hostile to us. We believed that within the so-called “anarchist movement” we could form that “free” community facing a world that we hate, nothing further from reality when after years of wandering through the ruins of mediocrity, squats, concerts, parties and subcultural nonsenses, participate in “mass struggles”,actions and attacks in most cases symbolic as well as useless, where we risk a lot to get very little, we have finally realized many things, especially the fraud that is the myth of anarchism, in any of its variants.

Because we have seen how this “free community” of anarchists reproduces exactly the same values of society or of the system it claims to fight against, because we have seen the hierarchies of the anarcho-leaders and their followers, the marked roles, Power struggles between different factions or groups, those who speak and those who listen, the attitude of “if you do not agree with my dogma, you are less anarcho or directly I will split your head” and a thousand and one childish idiocy that are not worth it to write, anyone who has been in contact with this knows very well about what we speak. Because we have seen as the “movement”, the squats and everything else is just a product of consumption, an ideology for sale, a “radical” or subcultural fashion or a degenerate form of leisure for drug addicts that is far from being a real threat to the System as it claims to be and is simply a life-style totally assimilated and controlled by the system.

Because we have understood the unrealizable of the anarchist and leftist programs, the utopian fantasy of a world in harmony is ridiculous and we are not interested because, at first, who knows how the world will be in a few years, even more to pretend having a magic solution and a determined program for the post-revolutionary anarchist world. We had enough of throwing our life in the toilet for nonsenses that seems drawn out of teenage dreams. Making a more complex analysis of the reality that surrounds us, free of the veils that blind us and the chains of romantic idealism has put us on our site. Because we get tired of waiting for a “revolution” that will never arrive, and that if it did, we look back at the history and at the very behavior of the anarchists (which ceases to be a further sample of human nature ) Would be even worse than the world we know today. Because we are tired of putting hopes in popular uprisings but also in the “minority consciences” of the “insurrectionary”, because many times we have heard incendiary and bellicose speeches that were left in that, quackery. Maybe can be said that we are crazy or we are lunatics, that our “program” is “kill for the sake of killing until they kill us” … you can say this and a thousand other things but at least we are realistic and above all, honest. Anarchists, whether of the type (reds, red-black, black, eco-anarchists … etc) have one thing very clear in common, that their programs are based on illusions and hopes, and that they deform the existing reality to make it fits in his ideological fantasies.

The basic values ​​and pillars on which anarchy is built do not represent us any more if they ever did. The humanistic and Christian nature of these values ​​disgust and repel us. Concepts such as mutual support (universal and among strangers) promiscuous and indiscriminate solidarity towards people who we do not know nothing about them, simply because they belong to a particular social stratum such as prisoners, migrants or workers without stopping to analyze each person for his individual decisions / actions and not simply by the forced category in which he has been placed. The belief that the human being is of a “good” nature under certain conditions and is “evil” under others … and better not to speak of the horrendous collectivist vision of life that many (not all) anarchists have and many other things which are, as we have already said, the intrinsic values ​​of anarchism and which irreconcilably separate us from the world of the anarchists.

If we go deeper into the concepts of “authority,” “hierarchy,” “power,” “domination,” and other concepts that the anarchists claim to fight against, we first find a tremendously hypocritical stance when they themselves have power struggles, they are in fact, authoritarians and they try to subdue and dominate others who are not like them.
When anarchists (or anyone else) exercise violence against their enemies they are imposing their authority over them by the use of the power of force or other means. Even a simple dialectical debate between two opposing positions basically consists of trying to dominate your opponent and impose your way of seeing things.
On the other hand, it seems to us tremendously hypocritical and utopian to deny a reality of human behavior. Although our position as individualists makes it clear that we do not bow our heads to anyone or need to be told what to do, think or need anyone to make decisions for us, we understand that authority and hierarchical organization is therefore neither “good” or “bad” “but is something that just exists and even if if you like it or not, its something very natural in the human behavior since always. Therefore we can be false and fall into the hypocrisy of anarchists and “anti-authoritarians” or assume reality and use it in what is convenient for us.
We understand that in certain moments and situations a figure of authority or “guide” may be necessary and beneficial. For example when carrying actions, robberies, armed assaults or whatever, there are those who have capacity for self-control and cold blood in times of great tension and danger, as well as experience in similar situations, or know the area, or has in general one or more abilities that make him more skilled than the rest of the team. Of course, this person will be the most suitable to give the indications of how to do or to undo. Because in a robbery that lasts 30 seconds, there is no time to start making an assembly in case of an unforeseen event (and often there are). Not only must there be a great coordination and prior preparation of all members to know what role each one plays, but there must be some patterns of behavior of the group next to a figure that by his experience and skills managing these delicate situations can react, make difficult decisions quickly and guide group members who do not have that experience or skills in order to save himself and the rest of the group and succeed in their task.
Apart from this there must be very well defined roles based on the experience and personal skills of each component of the unit, and yes, again, we collide with anarchist idealism that stands against specializations and roles, and we can even share That of “everything for everyone” in the sense that we see the utility of all members of the group learning a little bit of everything (making explosives, target shooting, driving, vehicle theft, computer file encryption, Body, costumes … etc) What we can not ignore is that there are people with specific skills, for example some are better shooters than others, likewise, there will be other individuals who are better able to drive in extreme situations and others who are more familiar with other practices. That is why in actions there must be some roles based on the specialization and experience of each individual, in this way increase the guarantees of success in action.
Authority exists in various forms, some are coercive and others not, but obviously the concept of authority of civilization is not something that we can understand it as something “positive”.
For example, the police and other means of artificial regulation of the techno-moral civilization are alien and hostile concepts to us because first the wild already has its own cycles and means of regulation and does not need other means and second because these means are made with the purpose to perpetuate the civilized order. The question is how each one of us face the reality that authority and hierarchy in its various forms exists internalized within the human being, individualistic extremists do not pay any respect to civilized authority or anyone who stands in their way, only they choose their path, only they decide what they do, outside the anarchist hypocrisy that pretending to be “horizontal”, “free” and “without god or master” builds their day to day and their relationships, like the rest of people, in a series of defined constructions and roles, including the very natural authoritarian and hierarchical attitudes. The extremist individualist who follows his wild and selfish instinct, using authority when it is necessary for his benefit (for example when taking the lives of his enemies or using the force to ensure his survival) and thus not being locked inside the moral cages of ideologies, religions, progressivism and humanism and taking reality as it is, wothout making it more pleasant and easier to swallow, in the end is more “free”, even more “anarchic” in the more purely chaotic sense, than all those “anti-authoritarians” drenched in romantic idealism, prisoners of the mental chains of the stereotype of the politically correct.

On the other hand, most people (if not everyone) have completely assimilated the present everyday life and do not know, or want, to live other life than this established one, the comfortable one, the easy way. Who is going to convince all those millions who wander the world to establish anarchy? In the eventual case of the disappearance of the state and institutions that regulate the common life. How do you agree with everyone or just avoid killing each other? With pedagogy? Doing assemblies? That blind trust in humanity and in the “good faith” of the people that the anarchists have makes us laugh. In addition to the tremendous arrogance of the one who presents himself as a kind of “messiah,” a divine being touched by the grace of “God” who has seen the light, believes himself to be the absolute truth and has been selected for the important task of “liberating” and teaching the true path of light and truth to the rest of the mortals of that massive entity called “the people” who are, of course, blind slaves and idiots who have been and are deceived and manipulated by evil beings (Capital-state, the “power”, the rich … etc) and are not able to make decisions or think for themselves or understand what surrounds them, and of course, they have no responsibility for the functioning of today’s world.

It is only necessary to observe how the attitudes of domination, the lust for power, the internal fights for being the one who has the right or want to be the boss, the authoritarian attitudes or the rotten social values ​​reproduce themselves and move freely within the “anti -authoritarian” movement. For even in history, in the few cases where anarchy was imposed (and we say imposed because it was never consented without the use of force) within that anarchist program or government there were authorities, bosses, leaders (Durruti, Nestor Makhno … etc) people whose voice was heard higher and whose opinion was worth more than others, a few who made important decisions and a few who followed and obeyed, so in these experiences of history we see that there were organs responsible for “keeping order” etc etc. That the authority emanates from an assembly, a “revolutionary” committee, a workers council, or one or other “horizontal” organizational structure does not make it different from that one emanating from a government institution or from the barrel of a gun.

We have understood that human nature is conflictive, that hierarchy and authority in its various variants are concepts deeply rooted in the human being and that there were always and there will be people who either because they were skilled for it or by force have become leaders, and there were always and there will be those who are willing to follow these leaders. There were always and there will be people with a desire for power, to command, to be someone respected or feared and even more people are going to opt for the easy way, which is to bend your head down, obey and not get into trouble, rather than complicate your life thinking for yourself if there is already one who makes the decisions for you. And this happens even in anarchic circles, so it is not that we charge specifically against the rottenness of the anarchists, if not that we charge against the rottenness of humanity from which the humanist anarchists and leftists are part. Ideologies sell the image of prefabricated enemies and we must fight and sacrifice ourselves for a “superior” alien cause, but we have come to the conclusion that man’s enemy is man.

Because although there was a time where we thought that the root of all evil was the State / Capital, we later understood that it was more complicated, and that the origin of this was the complicated network of relations of power that is the Society and after this , We understood that the Society is the product of Civilization and this in turn of human progress, which is responsible for this regrettable reality. And whether we like it or not, the human being naturally tends to progress, and the modern human being to the worst kind of progress there exists, that has an anthropocentric vision where everything on earth, from the water, the mountains, the Trees, animals, people … everything is reduced to resources or products, benefits, land to conquer or bodies / minds to dominate or domesticate.

And in this affairs, many anarchists (but not all!) not only remain tremendously short in making the simple analysis of “State / Capital source of all evil in the world” but that they do not even raise a criticism of civilization and Progress, or worse, are tremendously pro-civilization, thinking that changing the form of government, directing resources and means of production, and modifying social / economic organization is enough.

Finally having arrived at these conclusions based on what has been lived, what “new” world do you expect us to build with this vermin? What new experiences and liberating moments can arise from such rottenness? Nothing can be expected of anarchists, because their faith in humanity blinds them, victims of their own idealism have a romanticized and unrealistic view of the world and the nature of people. Keep hoping that, especially in the mass society that we live, the “awakening of consciousness” comes and people “learn” to live in anarchy, especially if those in charge of bringing anarchy to the people are these characters. For us, they can lose their whole lives pursuing their utopia.

Because to approach an experience as real as possible of authentic, wild and free life one would have to look at forms of life or social organization on a very small scale, with few members, tribal or “primitive” forms already lost or almost lost, Far from civilization and yet this was not even perfect, we do not even consider as an example to follow, since we do not idealize anything or anyone and we prefer that each one seeks and makes his way.

II) “Black anarchy” and the “new” anarchist urban guerrillas

The idols only exist because of Me; It is enough that I stop creating them, so that they disappear: there are no higher powers, but because I raise them and I put myself under them”

While we have generally spoken of anarchy as a movement we want to dwell more deeply on one of its “variants” which may seem to have certain similarities with individualist extremist tendencies and nihilistic terrorists. We speak of the so-called “anarcho-nihilist” tendencies, “antisocial” anarchism and “black anarchy” and the experiment of the “new” urban anarchist guerrillas.

To begin with, reading the texts and claims of actions of this tendency, we see only the repetition of the same discourse over and over again, a purely identity discourse based largely on criticizing what other tendencies of anarchy do or do not do, or because the rest of the anarchos do not do what I do or they do not agree with my theories (this affair of I am more anarcho than you because you do not follow my dogma, something very common among the anarchists as we saw earlier).

At the same time they need to write a text for everything, often too exaggerated and with words and terminology that gets too grandiose compared to the ridiculous “actions” carried out in most cases (sealing a padlock, putting up banners or graffiti tags…)
The need to convince, to win adepts and followers for “their cause” (although this some of them will not recognize it) leads them to have a presence and a public and open speech, which places them obviously in focus of attention of the snitches and investigations. Just as the communists and social anarchists have the hopes placed on the absolute revolutionary subject (“the people”, “the working class”, etc.), black anarchy hopes that its texts and actions will push the awakening of consciousness in individuals who are already part of the “movement” or their youngest and most energetic part and push them to action. Basically, some rely on the masses and others on the “minorities of rebels”, but in the end everything is the same, putting hopes in others to follow you and do the same as you do, following the anarchist tradition of this kind of “faith” that they deposit in people. Beyond that, the “black” proposal offers nothing more than to wait for the “contagion” from one day to other and it is fully nonsense.

Moreover, the incendiary and warlike discourse of black anarchy does not correspond to reality, where most of these people live within the comfort of the aesthetic pose of the “insurrectional” movement.
Then we have that famous concept of the “multiformity” of actions, so that according to the theory of “polymorphic action” the anarchist “praxis” can (and should!) combine putting posters with bombs (as if it is the same thing), doing guerrilla actions while participating in public and propagandistic movements and actions, speaking, defending and advocating anarchist violence in debates, assemblies and public talks… and so on… but what nonsense is this? What nonsense coming out from the mind an unconscious or a mentally disabled person is this concept of “polymorphic action”?

Anyway, boasting, pretending, spreading rumors and gossiping, loudmouths and showing off telling stories and “battles” even in phone conversations or in social networks such as Facebook (long live the coherence!) is something very common in the circles of “black anarchists”, and just imagine the “fame” given by having been arrested or imprisoned or being in prison …

If we enter the concept of actions and the “new” anarchist urban guerrillas, we arrive at the worst part of all.
First, the strategy, planning and execution of actions are disastrous, the lack of measures,or rather the lack of a culture of security and self-preservation instinct is one of the many failures of these groups. The examples to be followed by many of these “revolutionary anarcho-nihilists” are the disastrous guerrilla experiences (leftists or communists in their majority) of the past or present and their historical failures (RAF etc), examples that are not based on a strategic criteria or in order to improve the effectiveness of armed action, but just simply on the basis of a moralistic criterion, of ideological rigidity or of fetishistic admiration. Because in spite of being called “new” these guerrillas only do to copy the schemes of the “old” guerrillas in many aspects, perhaps the greater of their differences is the theoretical part.

Ineptitude, unconsciousness and irresponsibility are the words that best define these “guerrillas”, since these are their main qualities, which put them in unnecessary danger to them and anyone around them. The “guerrillas” imprisoned in the past and especially in the present are the disastrous example for a new generation of idiots who fetishistically adore them without stopping to think or make the slightest criticism, or question why the guerrilla anarchist groups had a fleeting duration and most of its members ended up imprisoned, dead, hidden or denying what they were. The example given by these “guerrillas”, their experiences, their words and texts encouraging them to follow them in their footsteps and make the same mistakes leaves a new generation of followers ready for prison. On the other hand, the “demand” of “solidarity”, such as attending trials or maintaining contact or direct relationship with the prisoners (visits, mail, phone calls, social networks…), does nothing more than fill in the files of anti-terrorist police investigations. Not to mention the lack of responsibility, on both sides, of those who have direct and continued contact with prisoners when they are carrying out actions or have in mind to do so.

Martyrdom and self-sacrifice are another of their “virtues,” claiming responsibility when they are captured, even though there is no evidence to directly incriminate them, is yet another proof of the stupidity of these “guerrillas”, confusing pride with stupidity. As if they had to face or had any responsability to “the movement” or give some political responsibility for their actions to people who do not even know them, who will not follow their steps and probably in a few years do not even remember all this. Because, besides, even though it seems to us a tremendous nonsense to give our enemies on a plate our lives in court, we believe that we must be consistent with the decisions made and face them to the end. Because one can not declare oneself against the law, refuse to participate in legal proceedings, refuse to recognize the authority of any judge or prosecutor, to announce that the escape, riot and rebellion is the only option of the “urban guerrilla” prisoner and then pretend to gain something from penitentiary benefits, participate in trials (even if it is pretending), participate in the process, legal defense etc, and even after “refusing to participate in the farces that are the trials” and “not expect anything from a system of wich we declared irreconcilable enemies” and then complain because they were left without their penitentiary benefits, because the sentences were very hard or because things do not go as expected. Because when you see yourself in the mouth of the wolf is when you show of what material your convictions are made, because we know that it is very easy to speak or write texts and be very brave in theory, but in the end, the practical example is what counts. Because we have already seen how when some have been isolated and left alone, with those who in the past supported them turning their back or changing their beliefs, then very fast they lowered the discourses and the radicality and aggressiveness of the beginning disappeared.

And when we go to the practical example of the “guerrilla” actions of these anarchs, we see many stupid actions, badly executed, with lousy results, much risk for such a poor result.
Attacks that in many cases only had as consequence a black spot in some wall. In addition, these actions were rarely directed at directly attacking the lives of some of their enemies but against property and almost always the same repetitive objectives (banks and ATMs) and usually on specific symbolic dates for the “movement” (anniversaries of some police murder, of some revolt of the past, by calls of “solidarity” with this or that cause or prisoner … etc). If someone was injured, texts and communiqués were quickly published asking for forgiveness and implying that it was not their intention to hurt “innocents”. Because despite declaring themselves antisocial, terrorists, eternal enemies of society and other big words, these “terrorists” and “antisocial” have a lot of consideration with society and its fellow citizens.

Drawing a conclusion, we can say that the experiences of the “experiment” of the “new” urban guerrillas have only left a lot of prisoners, another still larger group of people under investigation and probably another bunch of future prisoners. All of this is the high price paid for a short-term activity and a ridiculously small amount of damage (in the vast majority of cases), which in economic terms are recovering well on the basis of judicial expenses payments. This is the high price for bad planning, big mouths, for being carried away by emotions and nonsense, and especially for thinking that this is a game. In strategic terms and by doing a cold and common sense analysis, the experiment of the urban guerrillas and the anarchist action groups has been and is an absolute disaster, and there are the facts that prove it.

We have always been aware that those who immerse themselves in this life, those who choose the path of illegality, of the attack with all its consequences to the end have no guarantees of anything, even less of “success” or “victory” but there are many guarantees of end up being killed or imprisoned. But it is one thing to know this reality and assume it acting accordingly, whatever happens but always in being cautious, PATIENTS and acting carefully to keep us out of jail or graveyard, to continue attacking more and better, and another very different thing is to be a suicidal that goes directly to the mouth of the wolf, because we reject and deeply despise that mythological garbage that “prison is a stop in the life of the revolutionary / anarchist / whatever” that has led to the imagination of many idiots the belief that the incarceration is not “that bad”. Prison, especially with a firm sentence for terrorism over years and years, is simply just the end. We no longer live in the middle ages, nor are we in the 80’s, modern prisons make it practically impossible to escape from them. A long or lifelong sentence is not a “stop”, it means that you have screwed up your life, in most cases by making the wrong decisions, and instead of keeping these stupid arguments and all those anarcho-nonsense about jail They should look in the mirror and assume that they made a mess. In our case, we prefer a quick and direct death than a “life” of martyrdom between bars that in the best of scenarios you end up released after spending half life as a prisoner, being a human waste, sick and old, that if they do not kill you while being behind bars. We insist, it is one thing to take risks and another quite different is to be suicidal.

The growing scarcity of both quality and quantity of offensive activity, even in places with a long history of anarchist activity, shows a declining movement, consumed by disputes and internal fights, which could have been and was not, or rather I want and I can´t. Bombings, arson and punctual attacks are nothing more than the last snatches of something already outdated.
Those who made of anarchism something more than a useless chatter and a pacified and reformist attempt to make social politics and gave a chaotic and threatening aspect to the anarchy, that even at certain moments came to represent a headache for the governments, are dead or in jail (mostly due to stupidity and childish mistakes), others changed their positions when they panicked, thinking that they could end up as their “compas”, or when they saw that carrying the “anarcho-social activist” pose is less dangerous. Many others continue to carry the anarcho-insurrectionary-antisocial-blackblock pose that only remains in that, speech and posing but nothing or almost nothing to put into practice.
Who knows maybe new generations of anarchists know how to give a turn to this decadence that consumes them and take it along other paths, more dangerous for the existent, this we do not know and contrary to what many people think, we would be glad if it were so since more tension, more attacks, more bombings and fires, assassinations and alterations of normality of any kind, in short, extremist and destructive criminal activity ( of whatever kind) adds chaos and destabilization to a declining civilization.

We are going to give a clear example of effectiveness in practice: the tendency of eco-extremist terrorism has been hitting since 2011, when the first ITS began their activities in Mexico, during their 6 years of life, they has been expanded to several countries ( Argentina, Brazil and Chile, at the moment, although it has “sympathizers” in various parts of the world) and operates in several Mexican states with a history of dozens of claimed attacks, (from sending parcel-bombs, arson, attacks with guns and knives, placing and detonating explosive devices, assassinations …) plus an unspecified number of attacks without claim that have left not only material damages, terror and stupefaction in citizens and authorities alike, but several wounded, mutilated and dead. In the same way, groups and individuals of the nihilistic terrorist tendency have been operating and expanding in various parts of Europe, with a special presence in Italy, which have left a trail of incendiary and explosive attacks spreading their poison to the bowels of the rotten society, and all this without counting acts without claim and without taking into account that some of the people who act today encompassed under these trends, already carry out attacks years ago for other reasons (similar or not). Until today and as far as we know, no single person has been arrested or imprisoned under the accusation of being part of any of these groups or of being the author of any of these attacks, even in spite of the great notoriety that these tendencies have acquired (And taking into account the systematic hiding, denial and manipulation of their activities by the media, governments, and the means of anarchic “counter-information”), and having the police and intelligence agencies from several countries trying to find them.
Meanwhile, “the urban anarchist guerrillas”, the anarchist nihilists of black anarchy and the insurrectionaries of the FAI (or rather of what remains of it, a shadow of what it was) what have achieved in these years? Nothing but of decreasing in quality and quantity of actions in a predictably clear decline and bring a lot of people head to jail with long sentences while in their “history” does not even figure a single dead. This is the price paid by following the theoretical / practical line of anarchist armed action as we know it, the mixture of wanting to be a political activist and terrorist guerrilla at the same time, which is clearly, a suicide. Again much lost for so little result.
That is why, instead of seeking acceptance or complacency from anyone, growing in number or expanding, should be a priority to keep our tendencies incorruptible, at any cost, in order to avoid imitators, followers / admirers or to become a circus or a fashion, as has happened with the anarchists. This is not an activity for all audiences, it is only for the best, the most qualified, those who have no qualms about spilling blood (especially other people’s blood), if necessary, it must be closed tightly and distrust of everything strange. The essence that characterizes the tendency must be kept “pure” without degradations, although this implies being few and having few (or not at all) sympathies.


Il mito anarchico

I) Smontando il mito

“Qualunque cosa basata sulle masse, il gregge, porta in sé i semi della schiavitù. Quella moltitudine che non auto-determina i suoi valori, è incapace di definire la propria vita.”

Tutto il mondo ha radici, un passato dal quale mediante distinte esperienze vissute si apprende, si analizzano fatti e si evolve se si ha questa capacità, oppure rimane stagnante in una rete di mediocrità e patetismo. Cosicché, una parte degli individui che oggi formano i gruppi terroristici nichilisti ed eco-estremisti (non tutti!) incluso io che scrivo questo testo, provengono dagli ambienti “antiautoritari” dell’anarchismo o dalla sinistra radicale.

Avendo passato in alcuni casi vari anni dentro quest’ambiente pieno di miseria e miserabili, di codardi ipocriti e curati della morale, sappiamo di cosa parliamo ed è per questo motivo che crediamo opportuno chiarire perché ci sleghiamo dagli anarchici e dalle vecchie e scadenti- contemporaneamente- teorie , cui facciamo una piccola e breve analisi. È anche necessario chiarire che NON TUTTI quelli che si denominano anarchici segue una stessa linea di pensiero/azione, né s’incastrano nella descrizione che facciamo e, in realtà, tra alcuni piccoli e minoritari circoli anarchici troviamo ancora posizioni affini e atteggiamenti complici, benché abbiamo chiaro che questi sono la minoranza dentro la minoranza.

Inizialmente, alcuni di noi cominciano ad avere contatto e avvicinarsi precisamente alle idee anarchiche perché vedevamo in questo una scelta antagonista ai valori della società, valori che ci sono completamente ostili. Credevamo che dentro il denominato “movimento anarchico” potessimo formare quella comunità “libera” affrontando un mondo che odiamo: niente che più lontano dalla realtà. Quando, dopo anni nel vagare per le rovine della mediocrità, di occupazioni, concerti, feste e sciocchezze sottoculturali, di partecipazione a lotte “di massa” e di azioni ed attacchi nella maggioranza dei casi simbolici allo stesso modo inutili, dove rischiavamo molto per ottenere molto poco, ci siamo resi finalmente conto di molte cose, soprattutto dell’inganno che è il mito dell’anarchismo.

Perché abbiamo, costato di prima mano come questa “comunità libera” degli anarchici riproduce gli stessi valori della società o del sistema che dice di combattere, questo perché abbiamo visto le gerarchie degli anarco-leader e i loro seguaci, i ruoli precisi, le lotte di potere tra distinti gruppi o collettivi, quelli che parlano e quelli che ascoltano, l’atteggiamento di “se non sei d’accordo col mio dogma sei meno anarchico o direttamente ti stacco la testa” e mille e una idiozie infantili che non vale la pena di scrivere. Chiunque sia stato in contatto con questo, sa bene di quello che parliamo. Perché abbiamo costatato come il “movimento”, le occupazioni ed altro sono solo un prodotto di consumo, un’ideologia in vendita, una moda “radicale” o sotto culturale, o una forma di ozio degenerato per drogati, tutto questo lontano da essere una minaccia reale per il sistema come dice di essere, e semplicemente una forma in pratica assimilata e controllata dal sistema.

Perché abbiamo compreso l’irrealizzabilità dei programmi anarchici e di sinistra. La fantasia utopica di un mondo in armonia è una cosa ridicola e non c’interessa perché come prima cosa per cominciare, chi sa come sarà il mondo tra qualche anno, è quanto è come camminare con una soluzione magica e un programma determinato per il mondo post-rivoluzionario anarchico. Ci siamo stancati di buttare la nostra vita nel cesso, per sciocchezze che sembrano estratte da sogni di adolescenti. Fare un’analisi più complessa della realtà che ci avvolge, libera dalle bende e le catene dell’idealismo romantico ci ha rimesso al nostro posto. Perché ci siamo stancati di aspettare una “rivoluzione” che non arriva mai, e che in caso arrivasse, sarà uno sguardo all’indietro nella storia. È il comportamento degli anarchici (che non smette di essere una dimostrazione in più della natura umana)  sarebbe uguale, e per fino peggiore del mondo che conosciamo oggigiorno. Perché ci siamo stancati di riporre speranze in sollevamenti popolari ma anche in “le consapevolezze minoritarie” dei “ribelli”, perché le svariate volte che abbiamo ascoltato discorsi incendiari e bellicosi, dopo sono rimasti solo delle chiacchiere. Magari di noi possono dire che siamo pazzi o siamo lunatici, che quello che è nostro è “ammazzare per ammazzare fino a che ci ammazzino”potranno dire questo e mille cose in più, ma almeno noi siamo realistici ed innanzitutto, onesti. Gli anarchici, che siano quello che sono (rossi, rosso-neri, neri, eco-anarchici..etc), hanno una cosa molto chiara in comune: che i loro programmi sono basati nelle illusioni e le speranze, e che deformano la realtà esistente affinché si incastri nelle loro fantasie ideologiche.

I valori e i pilastri basilari sui quali si costruisce l’anarchia non ci rappresentano più, se qualche volta, l’hanno fatto. La natura umanista e cristiana di quei valori ci ripugna e ci respinge. Concetti come il mutuo appoggio (universale e tra sconosciuti) la solidarietà promiscua e indiscriminata per esempio a gente che non conosciamo per nulla, semplicemente appartenente a uno strato sociale determinato come per esempio i carcerati, gli emigranti o i lavoratori, non si ferma ad analizzare individualmente ogni individuo per le sue decisioni/azioni e non semplicemente la categoria forzata nella quale è stata posizionata. La credenza che l’essere umano è di natura “buona” in certe condizioni e si “svilisce” sotto di altre, per non parlare di un’orrenda visione collettivista della vita che hanno molti anarchici (non tutti) e molte altre cose che sono. Come abbiamo già detto valori intrinseci dell’anarchismo, che non fanno che separarci in maniera irreconciliabile con il mondo dagli anarchici.

Se approfondiamo i concetti di “autorità”, “gerarchia”, “potere”, “dominazione” e il resto dei concetti contro i quali dicono di lottare gli anarchici troviamo innanzitutto terribilmente una posizione ipocrita, poiché loro stessi hanno delle lotte di potere, sono autoritari e cercano di dominare altri che non sono come loro.
Perché quando gli anarchici (o chiunque altro) esercitano la violenza contro i loro nemici, stanno imponendo la loro autorità su di essi mediante l’uso del potere della forza o altri mezzi. Perfino un semplice dibattito dialettico in due posizioni opposte consiste essenzialmente in tentare di dominare il tuo rivale ed imporre la tua forma nel vedere le cose. D’altra parte, ci sembra tremendamente ipocrita e utopico negare la realtà del comportamento umano. Benché la nostra posizione individualista chiarisca che non chiniamo la testa davanti a nessuno né necessitiamo che ci dicano che lo dobbiamo fare, pensino o prendano decisioni per noi, capiamo che l’autorità e l’organizzazione gerarchica non è pertanto né “buona” né “cattiva” se non è qualcosa che semplicemente è: una cosa molto naturale nel comportamento umano da sempre, piaccia a loro o no. Pertanto potremo essere ipocriti e cadere nell’ipocrisia degli anarchici e gli “anti-autoritari” o assumere la realtà e usarla per quello che ci conviene.

Capiamo che in determinati momenti e situazioni la figura dell’autorità o “guida” può essere necessaria e vantaggiosa. Per esempio nel momento di fare azioni, rapine, assalti armati o quello che sia. Chi ha capacità di auto-controllo e sangue freddo in momenti di gran tensione e pericolo, oltre a esperienze in situazioni simili, oppure conosce la zona, o ha in generale una o varie abilità che lo fanno essere più capace del resto della squadra. Com’è logico, sarà questa persona la più indicata per dare le indicazioni di come fare o disfare. Perché in una rapina che dura 30 secondi, non c’è tempo per mettersi a fare un’assemblea in caso di imprevisto, dato che questo succede frequentemente. Non solo si deve avere una gran coordinazione e preparazione preliminare di tutti i membri per sapere che carta gioca ognuno, sennonché si devono avere alcuni modelli di comportamento del gruppo vicino a una figura leader che per la sua esperienza e abilità maneggia queste situazioni delicate e sa reagire, prendere rapidamente decisioni difficili e guidare i membri del gruppo che non hanno quell’esperienza o abilità per salvare se stessi e il resto del gruppo e avere successo nel fatto. A parte questo si devono conoscere molto bene alcuni ruoli definiti in base all’esperienza e abilità personali di ogni elemento del commando, se no finiremo di nuovo per cozzare con l’idealismo anarchico che si pone, contro le specializzazioni e i ruoli, fino a condividere il “tutto per tutti”, nel senso in cui vediamo l’utilità che tutti i membri del gruppo imparino un po’ di tutto (fabbricazione di esplosivi, tiro al bersaglio, guida-leader, furto di veicoli, crittazione di archivi informatici, combattimento a corpo a corpo, travestimenti…etc). Quello cui non possiamo ovviare, è che ci sono persone con abilità specifiche, per esempio alcuni sparano meglio di altri, come allo stesso modo, ci saranno altri individui che saranno più qualificati per guidare il gruppo in situazioni estreme e altri più abituati con altre pratiche. È per questo motivo che nelle azioni si devono avere alcuni ruoli basati nella specializzazione ed esperienza di ogni individuo, in questo modo aumentano le garanzie di successo nell’azione.

L’autorità esiste in diverse forme, alcune sono coercitive e altre no, ma evidentemente il concetto di autorità della civilizzazione non è qualcosa che noi possiamo intendere come qualcosa di “positivo.” Per esempio la polizia e altri mezzi di regolazione artificiale della civilizzazione tecno-morale sono concetti alieni e ostili perché per primo il selvaggio, ha già i suoi cicli e mezzi di regolazione propria e non ha bisogno di mezzi alieni e per finire perche detti mezzi sono fatti a misura per perpetuare l’ordine civilizzato. La questione è come ognuno affronta la realtà, dove l’autorità e la gerarchia nelle sue diverse forme esistenti, sono internalizzate dentro l’essere umano. Gli estremisti individualisti non rendono nessun omaggio all’autorità civilizzata né a qualunque essere s’intrometta sulla loro strada. Essi scelgono la loro strada, essi solo decidono quello che fanno, fuori dall’ipocrisia anarchica che si pretende “orizzontale”, “libera” e “senza dio né padroni”, è che costruisce giorno per giorno le sue relazioni, come il resto delle persone in una serie di costruzioni e ruoli definiti, includendo atteggiamenti autoritari e gerarchici molto naturali. L’estremista individualista che segue il suo istinto selvaggio ed egoista, usa l’autorità quando è necessaria per il proprio beneficio, per esempio nel momento in cui prende la vita dei suoi nemici o impone la forza per garantire la sua sopravvivenza, non sentendosi in questo modo rinchiuso dentro le gabbie morali delle ideologie, le religioni, il progressismo e l’umanesimo, prendendo la realtà com’è. Non la fa più gradevole affinché sia più facile da inghiottire, alla fine è più “libero”, perfino più “anarchico” -nel senso puramente caotico- di tutti quei pupazzi “anti-autoritari” intrisi d’idealismo romantico, prigionieri delle catene mentali dello stereotipo del politicamente corretto.

D’altra parte la maggioranza delle persone (anche se non tutte) ha completamente assimilato la vita quotidiana presente e non sanno, né vogliono, vivere altrimenti che non sia in maniera dettagliatamente stabilita, come comoda,  con la strada facile. Chi convince tutte queste milioni di persone che deambulano per il mondo di qui per là -di stabilire l’anarchia? Nell’eventuale caso della sparizione dello stato e le istituzioni che regolano la vita comune, come mettere d’accordo tutti o semplicemente evitare che si ammazzino tra loro? Con la pedagogia? Facendo assemblee? Questa fiducia cieca degli anarchici nell’umanità e la ” buona fede” nelle persone, ci fa ridere. Oltre alla tremenda arroganza di chi si presenta a se stesso come una specie di “messia”, un essere divino toccato dalla grazia di “dio” che ha visto la luce, si crede possessore della verità assoluta, essendo stato selezionato per l’importante compito di “liberare” ed insegnare il vero cammino della luce e la verità al resto dei mortali di quell’ente gigantesco chiamato “il popolo” , il quale è ovviamente, schiavo e cieco e idiota, è che è stato ed è ingannato e manipolato da enti malvagi ( stato-capitale, il “potere”, i ricchi..etc) e non è capace di prendere decisioni né pensare per se stesso né comprendere quello che lo circonda, ed ovviamente, non ha nessuna responsabilità in quello che concerne il funzionamento del mondo attuale.

Bisogna osservare solamente come gli atteggiamenti di dominio, l’ansia di potere, le liti interne per chi deve avere ragione, o quello che comanda, gli atteggiamenti autoritari o i marci valori sociali si riproducono e vivono a loro agio dentro il movimento “anti-autoritario.” Perché perfino nella storia, nei pochi casi dove si è imposta l’anarchia o qualcosa di simile (e se diciamo “imporsi”, è perché non fu mai consentito questo senza l’uso della forza) dentro questo programma o governo anarchico ci fu autorità, leader, dirigenti ( Durruti, Nestor Makhno…etc), gente la cui voce si ascoltava come la più importante, e la cui opinione valeva più di quella di altri. Pochi prendevano le decisioni importanti e molti le seguivano e ubbidivano a esse. Per questo motivo in queste esperienze della storia vediamo che ci furono organi incaricati di “mantenere l’ordine” etc etc. Che l’autorità emanasse un’assemblea, un comitato “rivoluzionario”, un consiglio operaio o un’altra struttura organizzativa “orizzontale”(SI!) non era differente da quello che derivava da un’istituzione del governo o dal cannone di un fucile.

Abbiamo compreso che la natura umana è conflittuale, che la gerarchia e l’autorità nelle sue diverse varianti sono concetti molto radicati nell’essere umano e che sempre ci sono e ci saranno persone- perché qualificate o per la forza imposta- che si sono trasformati in leader, e ci sarà sempre chi sarà disposto a seguire questi leader. Ci sarà sempre gente con ansia di potere, di comandare, di essere una persona rispettata o temuta e ancora più gente- che opterà per la via facile – che chinerà la testa, obbedendo, non cacciandosi nei guai, né dovendosi complicare la vita pensando per se, se c’è già un leader che prende le decisioni. E questo succede perfino nei circoli anarchici, per questo motivo non è che ci poniamo specificamente contro il marciume degli anarchici, sennonché ci poniamo contro il marciume dell’umanità della quale gli anarchici umanisti e di sinistra sono parte. Le ideologie vendono l’immagine di nemici prefabbricati in cui dobbiamo lottare e sacrificarci per una causa altrui “superiore”, ma noi siamo giunti alla conclusione che il nemico dell’uomo è l’uomo.

Perché sebbene ci fosse stata un’epoca dove pensavamo che la radice del male fosse lo Stato/Capitale/ dopo abbiamo compreso che era tutto più complesso, e che l’origine di questo era la complicata rete di relazioni di potere che è la Società.  Dopo di questo, abbiamo compreso che la Società è il prodotto della Civilizzazione e a sua volta questa del progresso umano, il quale è responsabile della deplorevole realtà esistente. E ci piaccia o no, l’essere umano tende in maniera naturale al progresso, e l’essere umano moderno al peggiore tipo di progresso che esiste: il quale ha una visione antropocentrica – dove tutto quello che esiste nella terra, l’acqua, i monti, gli alberi, gli animali, le persone …tutto è ridotto a risorse o prodotti, benefici, terreno da conquistare o corpi/menti da dominare o addomesticare.

E in questo, molti anarchici non solo si confondono tremendamente facendo la semplice analisi di “Stato/Capitale- fonte di ogni male nel mondo” sennonché neanche, pongono una critica alla civilizzazione ed il progresso, o peggio ancora, sono orribilmente pro-civilizzazione, nel pensare che cambiare forma di governo, di dirigere le risorse ed i mezzi di produzione e modificando l’organizzazione sociale/economica sia sufficiente.

Finalmente essendo giunto a queste conclusioni in base a quello vissuto che mondo “nuovo” sperano che costruiremo con questa gentaglia? Che nuove esperienze e momenti liberatori possono sorgere tra tanto marciume? Assolutamente niente si può sperare dagli anarchici, perché la loro fede nell’umanità li acceca, vittime del loro idealismo. Hanno una visione romantica e irrealistica del mondo e della natura delle persone. Continuino a sperare che, specialmente nella società- massa che viviamo, arrivi il “risveglio” della coscienza e le persone “imparino” a vivere nell’anarchia, specialmente se gli incaricati nel portare l’anarchia al popolo sono questi personaggi. Per noi possono perdere tutta la vita perseguendo la loro utopia.

Perché per avvicinarsi a un’esperienza più “realmente” possibile di vita autentica, selvaggia e libera, bisognerebbe guardare le forme di vita o di organizzazione sociale in scala molto piccola, con pochi membri, forme tribali o “primitive” già perse o quasi perse, lontane della civilizzazione ed anche così, queste ultime non erano per niente perfette ne lo consideriamo come esempio seguire, poiché non idealizziamo in niente né in nessuno e preferiamo che ognuno cerchi e faccia la sua strada

II) “L’anarchia nera” e le “nuove” guerriglie urbane

“Gli idoli non esistono più per Me; basta che smetta di crearli, affinché spariscano: non ci sono poteri superiori, sennonché io li elevo e mi metto sotto ad essi”

Sebbene abbiamo parlato in generale dell’anarchia come movimento vogliamo fissarci in maniera più profonda in una delle sue “varianti” la quale sembra possa avere certe similitudini con le tendenze individualiste estremiste e nichiliste terroriste. Parliamo delle cosiddette tendenze “anarco-nichiliste”, l’anarchismo “antisociale” e la “anarchia nera” e l’esperimento delle “nuove” guerriglie urbane anarchiche.

Per cominciare, leggendo i testi e le rivendicazioni delle azioni di questa tendenza, non vediamo altro che la ripetizione dello stesso discorso una e un’altra volta, un discorso puramente identitario basato sopratutto nel criticare quello che le altre tendenze dell’anarchia fanno o non fa, o quello che il resto degli anarchici non fa, se io non sono d’accordo con le loro teorie (questo perché io sono più anarchico di te, perché non segui il mio dogma, qualcosa di molto comune tra gli anarchici, come abbiamo già visto prima).

Allo stesso tempo la necessità di scrivere un testo per tutto, frequentemente troppo ingigantito, con parole e terminologia, che sono troppo “grosse” a paragone con la ridicolaggine delle “azioni” portate avanti nella maggioranza dei casi (sigillare un lucchetto mettere striscioni o graffiti). La necessità di convincere, di conseguire adepti e seguaci per la “loro causa”, benché alcuni di questi non lo riconoscano, porta loro ad avere una presenza e un discorso a livello pubblico e aperto, che li colloca ovviamente nel mirino degli informatori e le indagini. Come i comunisti e gli anarchici sociali hanno le speranze poste nell’individuo rivoluzionario assoluto (“Il popolo”, “la classe operaia” etc) l’anarchia nera consegna le sue speranze in testi e azioni che spingano al risveglio della coscienza degli individui, che fanno già parte del “movimento” o della sua parte più giovane ed energica per lo stimolo all’azione. Essenzialmente, alcuni si fidano delle masse e altri nelle “minoranze di rivoltosi”, ma alla fine di tutto è la stessa cosa. Depositare speranze in altri che ti seguono e fare la stessa cosa , seguendo la tradizione anarchica di quella specie di “fede” mistica umanista collocata nelle persone. Oltre a questo, la proposta “nera” non offre nient’altro che aspettare il “contagio” dalla notte al giorno, facendo “un buco nell’acqua”.

A parte, che il discorso incendiario e bellicoso dell’anarchia nera non concorda con la realtà, dove la maggioranza di questi individui vive dentro la comodità della posa estetica del movimento “insorto.” Quindi abbiamo quel famoso concetto della “diversità” delle azioni, cioè che secondo la teoria della “azione polimorfica” l’anarchico “di prassi” può (e deve!) unire il mettere cartelli con mettere bombe, come se fosse la stessa cosa; fare azioni di guerriglia mentre si partecipa a manifestazioni e azioni di tipo pubblico o propagandistico, parlare, difendere e fare apologia della violenza anarchica in dibattiti, assemblee e conversazioni pubbliche…così è la cosa…ma che cazzata è questa? Che sciocchezza uscita della mente di un inconscio o un malato mentale è questo concetto della “polimorfia?”

Ad ogni modo, lo sfoggio, la spavalderia, le dicerie, le chiacchiere e li impiccarsi medaglie, raccontando perfino storielle e battaglie in conversazioni telefoniche o in reti sociali tipo face book (evviva la coerenza!) è qualcosa di molto comune nei circoli degli “anarchici neri”, e diciamo la “fama” che dà l’essere stato o stare in carcere…

Se ci addentriamo al livello del concetto di azioni e delle “nuove” guerriglie urbane anarchiche, arriviamo alla parte peggiore di tutto.
Innanzitutto la strategia, la pianificazione e l’esecuzione delle azioni sono disastrose, la mancanza di misura o per meglio dire di una cultura di sicurezza e di istinto di auto-conservazione è uno dei molti difetti di questi gruppi. Gli esempi che seguono di molti di questi “anarco-nichilisti rivoluzionari” sono le disastrose esperienze guerrigliere, di sinistra o comuniste nella sua maggioranza, del passato o presente e i suoi fallimenti storici (RAF etc ). Esempi che si seguono non in base ad un criterio strategico o per migliorare l’effettività dell’azione armata, se non semplicemente in base ad un criterio moralista, di rigidità ideologica o di ammirazione feticista. Perché a dispetto della definizione “nuove”, queste guerriglie non fanno che copiare gli schemi delle “vecchie” guerriglie in molti aspetti, forse la maggiore differenza è la parte teorica.

L’inettitudine, l’incoscienza e l’irresponsabilità sono le parole che meglio definiscono questi “guerriglieri”, poiché queste sono le loro qualità principali, quelle che li posizionano in un non necessario pericolo per essi e chi è loro intorno. I “guerriglieri” prigionieri nel passato e al presente sono soprattutto l’esempio nefasto per una nuova generazione d’idioti che li adorano in maniera feticista senza fermarsi a pensare né fare la minima critica, né nel discutere il perché i gruppi anarchici di azione guerrigliera hanno avuto una durata fugace e la maggioranza dei suoi membri sono finiti carcerati, morti, clandestini o hanno rinnegato quello che sono stati. L’esempio dato da questi “guerriglieri”, le esperienze, le parole e i testi, ha incoraggiato a seguire i loro passi e commettere gli stessi errori, lasciando una nuova generazione di seguaci pronti per la prigione, come d’altra parte, “l’esigenza” delle dimostrazioni di “solidarietà”, come assistere ai processi o mantenere contatto o relazione diretta (sia per lettera, telefono, reti sociali, visite…). Per non parlare della mancanza di responsabilità, per entrambi le parti di chi ha contatto diretto e continuo con carcerati quando stanno attuando azioni o hanno in mente farlo.

Il martirio e l’auto sacrificio sono un altra delle loro “virtù”: la rivendicazione di responsabilità quando sono catturati, anche se non ci sono prove che li incriminino direttamente, è una prova in più della stupidità di questi “guerriglieri”, che confondono orgoglio con stupidità. Come se dovessero dare il viso o rendere conto a “il movimento” o dare qualche responsabilità politica per le loro azioni a gente che né li conosce, né segue i loro passi e che probabilmente, in pochi anni non si ricorderà di tutto questo. Perché inoltre, benché ci sembri una tremenda sciocchezza, consegnarci su un “piatto d’argento” ai nostri nemici in un tribunale, crediamo che bisogni essere coerenti con le decisioni prese e affrontarle fino alla fine. Perché uno non può dichiararsi “anti-giuridico”, rifiutarsi di partecipare a processi giuridici, rifiutarsi di riconoscere ogni autorità che sia un giudice o un Pm, rivendicare che la fuga, l’ammutinamento e la ribellione è l’unica scelta del “guerrigliero urbano” carcerato e dopo pretendere di avere benefici penitenziari, condividere i processi (benché si stia facendo teatro), partecipare al processo di difesa legale etc, e ancora dopo “rifiutarsi di partecipare alle farse giudiziarie” e “non aspettarsi niente da un sistema del quale si dichiarano nemici irreconciliabili” e lamentarsi perché li hanno lasciati senza benefici penitenziari, perché le condanne sono state molto dure o perché le cose non sono uscite come ci si aspettava. Perché quando uno si vede nella bocca del lupo, in quel momento, dimostra di che pasta sono fatte le sue convinzioni, perché sappiamo che è molto facile parlare o scrivere testi ed essere molto valorosi nella teoria, ma in fin dei conti, l’esempio pratico è quello che conta. Perché abbiamo visto già come alcuni si sono visti isolati e più soli che mai, da chi li appoggiava, dato che questi gli girano le spalle sul passato o cambiano abito “se ti ho visto, non mi ricordo”: rapidamente i discorsi si sono rammolliti e sono sparite la radicalità e l’aggressività degli inizi.

E quando andiamo all’esempio pratico delle azioni “guerrigliere” di questi anarchici, vediamo molte azioni stupide, eseguite male, con risultati pessimi, molto rischio per un povero risultato. Attacchi che in molti casi hanno avuto solo  come conseguenza una macchia nera in alcune pareti. Inoltre, raramente queste azioni sono state dirette ad attentare direttamente alla vita di alcuni dei loro nemici, se non contro la proprietà e di solito gli stessi ripetitivi obiettivi (banche e bancomat); normalmente in date ufficiali e simboliche per il “movimento” (anniversari di qualche assassinio poliziesco, di alcune rivolte del passato,  chiamate di “solidarietà” con tale o quale causa o un prigioniero…etc.). Se qualcuno è stato ferito, rapidamente si sono tirarti fuori testi e comunicati chiedendo perdono e facendo capire che non era loro intenzione ferire “innocenti.” Perché nonostante si dichiarano antisociali, “terroristi”, nemici eterni della società e altre cantilene, questi “terroristi” e “antisociali” hanno molta considerazione della società e i concittadini.

A mo di conclusione possiamo dire che le esperienze dell’”esperimento” delle “nuove” guerriglie urbane hanno lasciato solo molti carcerati, un numero ancora più grande di persone sotto indagine e, probabilmente, ancora più futuri carcerati. Tutto questo è l’alto prezzo pagato per un’attività breve e una quantità ridicolamente piccola di danni causati, nella gran maggioranza dei casi, i quali in termini economici, che sono e stanno per essere recuperati in termini di pagamenti di spese giuridiche. Questo è l’alto prezzo per le brutte pianificazioni, grandi bocche, lasciandosi trasportare da emozioni e altre sciocchezze, e soprattutto pensando che tutto questo è un gioco. In termini strategici e facendo un’analisi a freddo e con buonsenso, l’esperimento delle guerriglie urbane e i gruppi di azione anarchici è stato ed è un assoluto disastro, e qua ci sono i fatti che lo provano.

Siamo stati sempre coscienti che chi s’immerge in questa vita, chi sceglie il cammino dell’illegalità, dell’attacco con tutte le sue conseguenze fino alla fine, non ha garanzie di nulla, e molto meno di “successo” o “vittoria”, ma tiene bene a mente che le garanzie sono di finire morto o carcerato. Ma una cosa è conoscere questa realtà e affermarla agendo di conseguenza, succeda quello che succeda, essendo pero sempre cauto, PAZIENTI e attento per restare fuori dalla prigione o finire direttamente al cimitero, per continuare ad attaccare di più e in maniera migliore , ed un’altra è- in maniera molto distinta- è essere un suicida che va a capofitto direttamente dentro la bocca del lupo,  questo perché respingiamo e disprezziamo profondamente quella spazzatura mitomane che è dice “la prigione è una fermata nella vita del rivoluzionario/anarchico/quello che sia”, che ha portato all’immagine di molti idioti la credenza che l’incarceramento non è “per tanto.” La prigione, specialmente con una forte condanna per terrorismo di anni e anni, è semplicemente il fine. Non viviamo oramai nel medioevo, né siamo negli anni 80, le moderne prigioni rendono in pratica impossibili il fuggire da esse. Una lunga sentenza di tutta la vita non è “una breve sosta”, significa che ti sei fottuto la vita, nella maggioranza dei casi per aver preso decisioni errate; invece lasciare che questi argomenti siano da considerare stupidi, oltre ad altre anarco-sciocchezze sulla prigione, essi dovrebbero guardarsi allo specchio e capire che sono “finiti”. Nel nostro caso, preferiamo una morte rapida e diretta che una “vita” di martirio tra le grate che nel migliore degli scenari, finiscono soltanto dopo mezza vita di prigione, come avanzo umano, malato e vecchio, se non ti ammazzano tra le grate, chiaro.  Insistiamo, una cosa è assumere rischi, l’altra- molto distinta- è essere suicidi.

La crescente scarsità tanto in qualità come di quantità di attività offensiva perfino in luoghi che avevano un ampio curriculum di attività anarchica mostra un movimento in decadenza, consumato da questioni e dispute interne che possono essere e non sono state, o per meglio dire voglio e non posso. Le esplosioni, incendi e gli attacchi regolari non sono che gli ultimi colpi di coda di qualcosa che è già caduco. Quelli che hanno fatto dell’anarchismo qualcosa da “chiacchiera inutile” ed un tentativo pacificato e riformista di fare politica sociale, avevano dato una tintura caotica e minacciosa dell’anarchia, è perfino in determinati momenti arrivarono a rappresentare a capofitto un spina nel fianco per i governi, ma ora sono morti o in prigione (dovuto maggiormente, nel commettere stupidità e errori da bambino); altri hanno cambiato le loro posizioni quando, cagandosi in mano, hanno pensato di poter finire come i loro “compagni” carcerati o quando hanno visto che portare avanti la posa di “anarchico-attivista sociale” è meno pericoloso. Molti altri continuano a portare avanti la posa dell’anarco-ribelle-antisociale-blackblock, che rimane solo, un discorso e una posa, ma niente o quasi niente da mettere in pratica.
Chi sa se magari  delle nuove generazioni di anarchici sapranno dare un giro a questa decadenza che li consuma e portarli per altri sentieri, più pericolosi da quello stabilito; questo noi non lo sappiamo e al contrario di quello che molti pensano, ci rallegrerebbe che sia cosi, poiché ci sarà più tensione nella società, più attacchi, più esplosioni ed incendi, assassini ed alterazioni della normalità di qualunque tipo, in definitiva, attività criminale estremista e distruttiva (di qualunque tendenza) che aggiunge più caos e destabilizzazione ad una civilizzazione in declino.

Andiamo a fare un esempio chiarificatore poiché effettività portata alla pratica: la tendenza del terrorismo eco-estremista colpisce dal 2011, quando sorsero le prime ITS in messico. Nei suoi 6 anni di vita, questa tendenza, che ha passato differenti fasi si è espansa in vari paesi ( quelli conosciuti sono: Argentina, Brasile e Cile, per il momento, benché conti con “simpatizzanti” in diverse parti del mondo), ed opera in vari stati del Messico contando nel suo curriculum su decine di attentati rivendicati (dall’invio di pacchi bomba, attacchi incendiari, attacchi con armi da fuoco e armi bianche, collocamento e esplosione di ordigni esplosivi, assassini…) più un numero non specifici di attentati senza rivendicazione che hanno lasciato non solo danni materiali, terrore e stupore nei cittadini e le autorità allo stesso modo, ma anche diversi feriti e mutilati e alcuni morti. Allo stesso modo, da anni, in diverse parti dell’Europa, con speciale presenza in Italia, operano e si espandono gruppi e individui della tendenza terrorista nichilista che hanno lasciato una scia di attentati incendiari ed esplosivi, spargendo il loro veleno fino alle viscere della società putrefatta, e tutto questo senza contare gli atti senza rivendicazione e senza tenere in conto che, alcune delle persone che agiscono oggi, annesse dentro queste tendenze, attentava già anni addietro per altri motivi (simili o no). In tutto questo tempo, fino a ora e che si sappia, non è stato arrestato né imprigionato né una sola persona con l’accusa di far parte di uno di questi gruppi o di essere autore/a, di uno di questi attentati, nonostante la grande notorietà che queste tendenze hanno acquisito (e tenendo conto dell’occultamento, negazione e manipolazione quasi sistematica delle loro attività da parte dei mezzi di comunicazione, i governi, e dei mezzi di “contro-informazione anarchica) , e di avere dietro le forze di polizia e di intelligence di vari paesi, nel tentativo di scoprirli.
Nel frattempo “le guerriglie urbane anarchiche”, gli anarco-nichilisti dell’anarchia nera e gli insurrezionalisti della FAI (o meglio di ciò che resta di essa, un’ombra di ciò che fu) cosa hanno raggiunto in questi anni? Nulla oltre a decrescere in qualità e quantità di azioni in un declino, chiaramente prevedibile, dove un mucchio di gente è finita direttamente in prigione con condanne di lunga durata mentre nella  sua “storia” non figura un solo morto. Questo è il prezzo che si paga nel seguire la linea di azione teorica/pratica dell’azione armata anarchica come la conosciamo oggi: vale a dire il miscuglio nel voler essere attivista politico e guerrigliero terroristico allo stesso tempo, che chiaramente, è un suicidio. Di nuovo molte perdite per un piccolo risultato.

È per questo motivo che invece di cercare accettazione o compiacenze da qualcuno,di crescere in numero o espandersi, si deve tendere nel mantenere incorruttibile le nostre tendenze, a qualsiasi prezzo, al fine di evitare che insorgano imitatori, seguaci/ammiratori o di diventare un circo o una moda, così com’è avvenuto con gli anarchici. Questa non è un’attività pubblica per tutti, è solo per i migliori, i più capaci, i quali non hanno obiezioni nell’ora di spargere il sangue (specialmente sangue altrui), se è necessario. Bisogna essere ermetici e diffidare di tutto ciò che è estraneo, bisogna mantenere “pura” l’essenza che caratterizza la tendenza senza degradarsi, anche se ciò implica essere in pochi e contare con poche (o nessuna) simpatie.

 

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