(es-en-it) Una declaración de guerra

Texto en inglés, español e italiano sacado del proyecto Animus Delendi, el cual, los egoístas que lo escriben, entre varios temas abordan la temática de la no reivindicación de ataques por estrategia y gozo egóico, a lo que debemos decir que, Maldición Eco-extremista (ME) respeta mucho la decisión de cualquier grupo o individuo en no responsabilizarse públicamente (y de ninguna forma) de ataques o atentados, de cualquier forma, cualquier acto ilegal y criminal llena el caos generalizado que existe en la civilización, sin embargo, también respetamos la decisión de los individualistas y grupos que deciden adjudicarse actos bajo un nombre, unas siglas o de cualquier manera, puesto que es así como genera mayor impacto y el acto realizado no es “plagiado” por gente ajena, de todas formas reivindicar ataques o no cumple con el gozo egoísta del individualista al realizar el hecho en sí, solo que unos tienen que estar más atentos y preparados a reaccionar a las investigaciones policiales que otros.

¡Que viva la criminalidad!

¡Ánimo delincuencia!


“Y bien. Usted que lee esto y puede decir que mi prosa es loca, anormal como puede denominar mis acciones locas y anormales. Pero sus juicios no me interesan en absoluto, no los he solicitado.”

No es nuestra intención sacar otro aburrido texto explicando o justificando las razones por la cual hicimos tal o cual barbaridad, ya sabemos que irremediablemente siempre habrá quienes consideren nuestras palabras y nuestros actos como algo despreciable. Por otra parte quienes están de acuerdo en lo teórico y lo práctico no necesitan de más explicaciones. En cualquier caso , no buscamos consensos, ni atraer o convencer a nadie ya que no nos pensamos poseedores de la verdad incuestionable ,única y universal, así como tampoco pretendemos que todo el mundo esté de acuerdo con lo que decimos o hacemos ni imponer un pensamiento único ¿ qué sería de la vida sin el intercambio de diferentes sensaciones, emociones, ideas o puntos de vista, desde la discusión y el debate por un desacuerdo hasta la irreconciliable y manifiesta hostilidad que lleva a derramar sangre? Sería una vida aún más monótona, aburrida, gris y carente de emoción de lo que ya lo es hoy día.

Afirmamos que la búsqueda del consenso, y la armonía total es una falacia, una utopía humanista solo deseada por quienes no saben hacer un análisis mínimamente serio de la situación en la que nos encontramos y del ser humano y su naturaleza. Tampoco consideramos el tener que justificarnos o rendir cuentas ante ningún “movimiento” , primeramente porque no rendimos cuentas a nadie más que a nosotros mismos y porque estamos fuera de cualquier lógica de “movimientos” y de “revolucionarios” que se llenan la boca con un discurso radical en los cafés alternativos pero son incapaces de renunciar a la comodidad y los privilegios que les ofrece vivir dentro de la normalidad vigente  y hacer algo realmente más que formar parte de una identidad social (los anarquistas, los comunistas, los radicales de tal o cual signo, los veganos , los feministas… etc) salvo ocasionalmente romper la ley en la mayoría de los casos de forma leve y bajo unas condiciones muy concretas, los juicios de estos “movimientos revolucionarios”, sus palabras , sus críticas no significan nada ni nos importan en absoluto lo que tengan que decir, en tanto nos separa un abismo de percepciones, valores y prácticas.
Además las justificaciones políticas están de más para nosotros, nuestras acciones no son políticas (es más, despreciamos dicho concepto) ni se rigen por ningún criterio revolucionario o ideológico. Nuestra única causa es la causa de nosotros mismos y de nuestra satisfacción egoísta.

La política y las ideologías no son más que otra de las muchas cadenas con las que se atan al individuo y someten su voluntad y sus deseos, haciéndole creer que una causa ajena a él es su “causa”, exigiendo su sacrificio en nombre de la revolución, o de la libertad, de la anarquía, de dios, de la patria… etc

Es por eso que en este texto se pensaba acompañar de una reivindicación de acciones, pero por motivos estratégicos como por todo lo expuesto anteriormente junto la falta de necesidad y ganas de justificar que hacemos o que no ante gente que no nos importa lo más mínimo, hemos decidido no incluir las acciones dentro del texto y añadir algunos cuantos escritos más. Además cada texto (reivindicativo de acciones o no) deja pistas y huellas, puede contener (y contiene) información de importancia para las posteriores investigaciones policiales, así como su envío a través de internet, correo postal u otros medios puede dejar rastros que lleven al/los perpetradores directamente a la prisión o a un seguimiento policial. De ahora en adelante nuestras acciones no serán reivindicadas ni firmadas, ni con textos ni de ninguna otra forma, además queremos destruir esa imagen fetichista de la “organización armada” y la mitología “guerrillera”, no queremos ser el ejemplo a seguir de nadie. No habrá llamadas de advertencia ni anunciamientos públicos, no reclamamos nada a nadie ni pedimos mejoras para nada ni reivindicamos nada, estas son nuestras intenciones y de ahora en adelante las únicas palabras que escribiremos serán con fuego y sangre. Consideramos más importante que las palabras y los textos es el accionar ofensivo que llevamos a cabo, y quienes creen que detrás del anonimato se oculta la cobardía y la inacción es que no han entendido nada, esto no es un concurso para llevar unas siglas a la fama ni crearse un club de fans, esto es una guerra y pretendemos golpear lo más y mejor que podamos sin caer en el intento, no repitiendo los errores que se cometieron en el pasado y que muchos continúan cometiendo en el presente. Aunque sabemos que este texto posiblemente lo leerán personas de con diversos y variados puntos de vista, hemos decidido la publicación de estos escritos simplemente como una contribución más al debate amoral entre cómplices nihilistas , individualistas y eco-extremistas de todas partes,  así como dar a conocer algunas experiencias y conclusiones a fin de aumentar la efectividad de las acciones, por eso hemos tratado de escribir de la forma más clara y directa posible , tratando de evitar tecnicismos, lenguaje filosófico/panfletario o intelectual. Y ser lo más breves posibles, aunque eso nos lleve a dejarnos algunas cosas en el tintero.
Y aunque sabemos de antemano que muchos dirán que somos incoherentes, incongruentes y mil críticas más, asumimos nuestras incoherencias, pues sabemos que quien se presenta como aquel que tiene el “plan perfecto”, el que no es “incoherente” ni tiene contradicciones es o bien un mentiroso o un idiota. Nosotros vamos a lo nuestro y no hay más.

“La realidad muchas veces nos presenta un escenario muy derrotista, muy pesimista, aun así, asumir ese realismo y aceptarlo tal y como es, (aunque cause un conflicto mental) es necesario para tirar por la borda esa venda de los ojos que nos ha cegado desde hace tiempo, esa venda llamada utopía. (…) porque para él, el presente que vive está lleno de realidades sombrías, las cuales hay que enfrentarlas con fortaleza, defendiéndose de ellas con uñas y dientes”

A diferencia de muchos cuyo análisis simplista les lleva a considerar la fuente de todo “mal” una instituciones, un gobierno o un sistema económico determinado, nosotros afirmamos que es el conjunto por completo de la civilización y la sociedad, junto con la conducta/moral de las personas que lo forman (el ser humano moderno) el principal obstáculo. El mecanismo de la civilización está diseñado en su totalidad para funcionar como un engranaje que asegure el normal funcionamiento y perpetuación del actual estado de las cosas. Es por ello que atacamos todos los medios materiales y humanos que hacen posible esta realidad existente, pasando por encima de la indiferencia, la pasividad y la complicidad del ciudadano y de los “profesionales” de la revolución social. Estos ataques no aspiran a derribar al sistema ni a cambiar nada, somos conscientes de que a pesar del breve instante de acción donde se produce la alteración del orden, rápidamente todo vuelve a la normalidad. Pero son precisamente esos breves instantes los que buscamos experimentar con nuestros actos, vivir momentos que nos liberen del tedio, la rutina y la muerte cotidiana, satisfaciendo nuestros instintos de odio y venganza contra un mundo al que no soportamos más, sabiendo que aunque solo fuese por un momento, hemos creado una ruptura en el circuito, aunque somos conscientes de que después todo vuelve a normalidad y nada se ha cambiado. Porque por un momento hemos llevado a cabo nuestra venganza contra un mundo artificial que día a día aniquila lo poco que aún queda salvaje y bello, si es que aún queda algo de eso y hemos tenido el valor de seguir nuestros instintos. Solo por esto, aunque pueda haber mil razones más, cada uno de nuestros actos de salvajismo mereció la pena. Porque sabemos que no vamos a lograr nada más salvo nuestra propia satisfacción, nos entregamos al ataque por el gusto de atacar.

Aparte del placer y la satisfacción que nos suponen la preparación y ejecución del ataque, hemos de reconocer que los gestos de indignación y espanto de los ciudadanos, los políticos, los policías, los izquierdistas y los “radicales” anarquistas nos ponen una sonrisa en la cara y otorgan una mayor satisfacción a nuestro ego. Tanto los unos, esclavos voluntarios atrincherados en la comodidad (o la miseria) de su celda-apartamento como los otros, jueces y policías informales, atrincherados en el micro-mundo de los cotilleos y el life-style alternativo en las cafeterías y las okupas, pueden ir todos juntos agarrados de la mano a la mierda, sus quejas, lamentos y lloriqueos nos los pasamos por el culo. Porque en la vida hay dos tipos de persona, por una parte están los guerreros, los que se niegan a rendirse y aceptar pasivamente, los que pelean y confrontan una realidad gris y pesimista, aunque sea una lucha desesperada sin esperanza ni garantías de nada y luego están los idealistas, los sufridores, los mártires, las víctimas eternas, los que aceptan hundirse patéticamente en la mediocridad de su propia miseria. Y dicho esto cada uno que escoja su camino, nosotros ya escogimos el nuestro hace tiempo.

“Adelante todos, con el brazo y el corazón, la palabra y la pluma, el puñal y el fusil, la ironía y la blasfemia, el robo, el veneno y el incendio. Hagamos la guerra a la sociedad”

El Enemigo Interno


Una dichiarazione di guerra

Pubblichiamo questo interessante testo (e la traduzione) da parte di estremisti, che approfondiscono il loro rifiuto o negazione di comunicare le loro azioni, i loro attentati.

Noi come Progetto specificatamente Terrorista Nichilista, siamo affini – come espresso nel testo di presentazione – al non rivendicarsi come a usare sigle specifiche che godono – entrambi – nella loro azione annientante.

La differenza per esempio con i circoli anarchici di azione, è che il Terrorista Nichilista agisce con una “sigla” o senza, esclusivamente per una scelta Unica e Egoistica, e non perché le azioni se “siglate”, potrebbero non essere capire dagli “altri”, dalla “ gente” e merda varia.

La scelta Unica ha per noi, per un attentato, dall’altra, deve avere particolari e peculiarità, amorali, indiscriminate e selettive, antiumaniste, e antigiuridiche non etiche..nichilistiche!

Per l’espansione degli attentati terroristici anti politici che distruggano i valori della società civile!

Link originale da qua:

Una declaración de guerra

e da qua:

A statement of war

“E bene. Lei che legge questo, può dire che la mia prosa è pazza, anormale, come può denominare le mie azioni pazze e anormali. Ma i suoi giudizi non m’interessano in assoluto, non li ho sollecitati.”

Non è nostra intenzione tirare fuori un altro noioso testo spiegando o giustificando le ragioni per le quali abbiamo fatto tale o quale barbarie, sappiamo già che irrimediabilmente ci sarà sempre chi considera le nostre parole e i nostri atti come qualcosa di spregevole.

D’altra parte chi è d’accordo nella teoria e nel pratico non richiede di spiegazioni in più. In qualsiasi caso, non cerchiamo consensi, né vogliamo attrarre o convincere nessuno, poiché non pensiamo di essere possessori della verità indiscutibile, unica e universale, come neanche pretendiamo che tutto il mondo sia d’accordo con quello che diciamo o facciamo, né vogliamo imporre un pensiero unico. Che sarebbe della vita senza lo scambio di differenti sensazioni, emozioni, idee o punti di vista, dalla discussione e il dibattito per un disaccordo fino all’irreconciliabile e manifesta ostilità che porta a versare sangue? Sarebbe una vita ancora più monotona, noiosa, grigia e carente di emozioni, di quella che è già oggigiorno.

Affermiamo che la ricerca del consenso e l’armonia totale è una fallacia, un’utopia umanista, desiderio solo per chi non sa fare minimamente un’analisi seria della situazione nella quale ci troviamo e dell’essere umano e la sua natura. Non consideriamo neanche il dovere di giustificarci o rendere conto davanti a nessun “movimento”, innanzitutto perché non rendiamo conto a nessuno più che a noi stessi, e anche perché siamo fuori da qualunque logica di “movimenti” e di “rivoluzionari” che si riempiono la bocca con discorsi radicali nei caffè alternativi, ma sono incapaci di rinunciare alla comodità ed i privilegi che offre loro vivere dentro la normalità vigente e fare realmente qualcosa più che fare parte di un’identità sociale (gli anarchici, i comunisti, i radicali di tale o quale segno, i vegani, le femministe…etc) salvo occasionalmente rompere la legge nella maggioranza dei casi in forma lieve ed sotto alcune condizioni molto concrete. I giudizi di questi “movimenti rivoluzionari”, le loro parole, le critiche non significano niente né c’importano assolutamente in quello che vogliono affermare, dato che ci separa un abisso di percezioni, valori e pratiche.

Inoltre le giustificazioni politiche sono troppo per noi, le nostre azioni non sono politiche (in più, disprezziamo detto concetto), né ci poniamo in nessun criterio rivoluzionario o ideologico. La nostra unica causa è la causa di noi stessi e della nostra soddisfazione egoista.

La politica e le ideologie non sono più che un’altra delle molte catene con la quale lega l’individuo e sottomettono la sua volontà e i suoi desideri, facendogli credere che una causa aliena a lui è la sua “causa”, esigendo il suo sacrificio a nome della rivoluzione, o della libertà, dell’anarchia, di dio, della patria…etc

È per questo motivo che avevamo pensato di mettere una rivendicazione di azioni in questo testo, ma per motivi strategici come per tutto quello esposto in precedenza, insieme alla mancanza di necessità e voglia di giustificare quello che facciamo o non davanti a gente cui non importa minimamente nulla, abbiamo deciso di non includere le azioni dentro il testo e aggiungere qualche parola in più. Inoltre ogni testo (rivendicativo di azioni o no), lascia piste ed orme, può contenere (e contiene), informazione di importanza per le successive indagini poliziesche, come l’invio attraverso internet, la posta o altri mezzi che possono lasciare tracce che portino direttamente al/gli perpetranti alla prigione o un inseguimento poliziesco. D’ora in poi le nostre azioni non saranno rivendicate né firmate, né con testi né in nessun’altra forma, inoltre vogliamo distruggere quell’immagine feticista della “organizzazione armata” e la mitologia “guerrigliera”, non vogliamo essere l’esempio di nessuno. Non ci sarà nessuna chiamata di avvertenza né comunicazione pubblica, non reclamiamo niente a nessuno né chiediamo miglioramenti per niente né rivendichiamo niente, queste sono le nostre intenzioni e d’ora in poi le uniche parole che scriveremo saranno con il fuoco e il sangue. Consideriamo l’azione offensiva che portiamo avanti, più importante delle parole e i testi, e chi crede che dietro l’anonimato si nasconda la vigliaccheria e l’inazione, non ha capito nulla. Questo non è un concorso per far diventare alcune”sigle” famose, né per creare un fanclub. Questa è una guerra e pretendiamo di colpire ancora e in maniera migliore, senza cadere nell’intento, non ripetendo gli errori che si sono commessi nel passato e che molti continuano a commettere al presente. Benché sappiamo che probabilmente questo testo sarà letto da persone con diversi e vari punti di vista, abbiamo deciso semplicemente la pubblicazione di questi scritti come un contributo in più al dibattito amorale tra complici nichilisti, individualisti ed eco-estremisti da tutti i luoghi, cosi come fare conoscere alcune esperienze e conclusioni al fine di aumentare l’effettività delle azioni. Per questo motivo abbiamo tentato di scrivere nella forma più chiara e diretta possibile, tentando di evitare tecnicismi, linguaggio filosofico/panfletario o intellettuale. Ed essere in maniera più breve possibile, benché questo ci porti a lasciare scritte alcune cose con il calamaio. E benché sappiamo da principio che molti diranno che siamo incoerenti, incongruenti e mille critiche ancora, assumiamo le nostre incoerenze, perché sappiamo che chi si presenta come quello che ha il “piano perfetto”, quello che non è “incoerente” né ha contraddizioni, è oh un bugiardo o un idiota. Andiamo avanti per noi e nulla più.

“La realtà molte volte ci presenta uno scenario molto disfattista, molto pessimistico, anche così, assumere quel realismo e accettare la cosa tale come è, (benché causi un conflitto mentale) è necessario per tirare il bordo della benda degli occhi che ci ha accecati da tempo, quello benda chiamata utopia. (…) perché per lui, il presente che vive è pieno di realtà ombrose, il quale si deve affrontare con forza, difendendosi da esse con unghie e denti.

A differenza di molti le cui analisi semplicistiche porta a considerare la fonte di ogni “male” un’istituzione, un governo o un sistema economico determinato, noi affermiamo che il principale ostacolo (è l’essere umano moderno) con l’insieme completo della civilizzazione e la società, insieme alla condotta/morale delle persone che lo formano. Il meccanismo della civilizzazione è progettato nella sua totalità per funzionare come un ingranaggio che assicuri il normale funzionamento e perpetuazione dell’attuale stato delle cose. È per ciò che attacchiamo tutti i mezzi materiali e umani che rendono possibile questa realtà esistente, passando sopra all’indifferenza, la passività e la complicità del cittadino e dei “professionisti” della rivoluzione sociale. Questi attacchi non aspirano ad abbattere il sistema né a cambiare niente, siamo coscienti che nonostante il breve istante di azione, dove si produce l’alterazione dell’ordine, tutto ritorna rapidamente alla normalità. Ma sono precisamente questi brevi istanti quelli con cui cerchiamo di sperimentare i nostri atti, vivere momenti che ci liberino dal tedio, la routine e la morte quotidiana, soddisfacendo i nostri istinti di odio e vendetta contro un mondo il quale non sopportiamo più,  sapendo che benché è solo per un momento, abbiamo creato una rottura nel circuito, benché siamo coscienti che tutto torna dopo nella normalità e niente è cambiato. Perché per un momento che abbiamo portato a capo la nostra vendetta contro un mondo artificiale che giorno per giorno annichilisce quello che rimane ancora selvaggio e bello, rimane ancora il valore nel seguire i nostri istinti. Solo per questo che ne vale la pena per ognuno dei nostri atti di selvatichezza, e benché si possa avere più di mille ragioni, sappiamo di non raggiungere nient’altro che la nostra soddisfazione, cosi attacchiamo per il gusto di attaccare.

A parte il piacere e la soddisfazione che rappresentano la preparazione e l’esecuzione dell’attacco, riconosciamo che i gesti di indignazione e spavento dei cittadini, i politici, i poliziotti, i sinistrorsi ed i “radicali” anarchici ci fanno sorridere e concedono una maggiore soddisfazione al nostro ego. Tanto che alcuni, schiavi volontari trincerati nella comodità (o la miseria) della loro cella-appartamento come gli altri, giudici e poliziotti informali, trincerati nel micro-mondo dei pettegolezzi e il life-style alternativo nelle caffetterie e le occupazioni, possono andare insieme tutti mano nella mano a fanculo , i loro lamenti, lamenti e piagnucolii c’è li passiamo tutti su per il culo. Perché nella vita ci sono due tipi di persone, da un lato i guerrieri, quelli che si rifiutano di arrendersi e accettare passivamente, quelli che combattono e vivono una realtà grigia e pessimistica, benché sia una lotta disperata senza speranza né garanzie e dopo ci sono gli idealisti, quelli che soffrono, i martiri, le vittime eterne, quelli che accettano di affondare pateticamente nella mediocrità della propria miseria. E detto questo ognuno che scelga la sua strada, noi abbiamo scelto già da tempo la nostra.

“Avanti tutti, col braccio ed il cuore, la parola e la piuma, il pugnale ed il fucile, l’ironia e la bestemmia, il furto, il veleno e l’incendio. Facciamo la guerra alla società”

Il Nemico Interno

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