Ephemera

Traducción al inglés del texto “Ephemera” de Abe Cabrera.

Traducción a cargo de Zúpay.


Así que estoy haciendo una pequeña actualización con respecto a este proyecto, ligada a varias reflexiones personales, como sea. Sin ningún orden en particular.

En mi post, “Consejos de paternidad nihilistas” fue mencionado en alguna otra parte de internet. Mientras que mi post no fue retratado de forma negativa, el autor si comentó lo siguiente:

“Quizás sea culpable de desear que ellos, en mi propios deseos mencionados con anterioridad de tener hijos, como Cabrera lo expone, se sacrifiquen por un ideal del cual no son participes. Pero como yo me veo a mí mismo y a otros seres vivientes (como argumento en conciencia feroz). Mi individualidad es una perpetua extensión del ser, la cual forma parte de una comunidad ecológica que se expande bioregionalmente en este planeta. Por lo cual, en un sentido completamente no idealizado y egoísta. Tengo una participación inmediata en esto y ellos también la tendrán. Así que esa parte del argumento de Cabrera es una que no comparto.”

Quizás esto abra una gran lata de gusanos, por lo cual solo diré; yo siento que tengo una “participación inmediata”. Y no mantengo ninguna ilusión de poder hacer algo al respecto.

Siento que una de las cosas que la gente simplemente NO ENTIENDE sobre Atassa, o sobre el eco-extremismo, o lo que sea, es que esto NO SE TRATA DE LOS HUMANOS! De hecho, acabo de terminar la traducción del comunicado número 22 y es bastante claro al respecto. No veo a la humanidad como otra cosa que un peón a ser sacrificado en el gran esquema de las cosas.

Cierto, no soy yo el que está jugando, pero cuando la torre derriba al peón, o la reina derriba al peón, en definitiva no es un asunto tan importante.

“¡Es que nadie piensa en los niños!” Yo pienso en mis niños, por supuesto. Paso más tiempo con ellos que lo que lo hace el padre occidental promedio. No los crío de forma radicalmente diferente al padre occidental promedio. No estoy entrenando a mis hijos para el colapso. O para que sean particularmente militantes. Amo a mis hijos, me gusta estar con mis hijos.

Hace tiempo, alguien me dijo que el padre que está ahí para sus hijos es el mejor padre de todos, incluso si no sabe lo que está haciendo. Yo no sé lo que estoy haciendo, pero al menos he realizado un esfuerzo especial por estar ahí.

El pasaje citado, entonces, no se trata de “rendirme” con mis hijos, o de que no me importe la destrucción de la tierra, ni nada de ese estilo. Se trata más de darse cuenta de que el juego está arreglado y mientras más se “luche”, en un sentido convencional, más se es atrapado en el lodo de la complejidad. (Piensa en las pulseadas chinas). Me opongo al concepto de “humanidad”. Demonios, me opongo al concepto de “biosfera”. Coyotes, cocodrilos, pinzones, etc. no piensan globalmente. Ellos no reflexionan respecto a salvar un “mundo” del que no saben nada. ¿Entonces porque debería yo trabajar al respecto? El hecho de concebirlo como un sistema es parte del problema. El hecho de que distingamos el “todo” de “la parte” es lo que nos hunde. Por eso es que me agrada el término eco-extremista “naturaleza salvaje”, y como hablan los eco-extremistas sobre “lo desconocido”, literalmente, “lo desconocido”. Aunque tiendo a traducirlo como “inefable”. Admito que no sé una mierda respecto a lo que pienso o de lo que estoy hablando, (y que no debería). Sé que me hace enojar, preferiría que la civilización tecno-industrial no estuviera aquí. Sé que debería creer en algo superior a mí a lo cual no puedo acceder. Pero no lo hago, y no puedo hacerlo. Y ciertamente no imbuiré una creencia en tal ídolo civilizado en mis hijos.

Eso significo la frase “que se sacrifiquen por un ideal en el cual no están involucrados”. Lo siento, odio hacer un midrash de mi escritos ocasionales, pero ahí está.

Respecto a tener hijos, mi corazón se va con aquel autor si él realmente los quería. Los míos fueron algo accidentales, pero “o felix culpa”. Tener hijos me hizo más nihilista, para ser honesto. Aún era devoto (algo así) católico cuando tuve mi primero hijo. Y mi última plegaria hacia dios mientras la estaba sosteniendo en misa, fue algo como “¿cómo puedo guiar a esta pequeña cuando yo mismo estoy tan perdido?”. Luego de eso, Dios hizo silencio. Por eso estoy acostumbrado a estar perdido ahora, pero ser amado. Sé que el amor que tenemos entre nosotros, sacos de carne y huesos, es fugaz, frágil y cambiante. Eso me ha hecho apreciar aún más todo. No me ha hecho intentar codificarlo en moralidad u obligaciones sociales. Ni demandar un significado al universo. Simplemente es lo que es. Observo el cambio y el decaimiento siempre presente en el cosmos, y en el veo la condición de toda la belleza y el amor que en el valoro: lo contrario a lo que hace la mayoría, supongo. Ellos se niegan a entrar gentilmente en aquella buena noche. Yo me di cuenta hace tiempo que ya estoy en ella.

También encuentro curioso, el encontrar una nota anónima en el blog de “La Manta Mojada”, de una persona enfureciéndose mientras caminaba a través de un bosque, y citando comunicados de ITS. Sí, yo también conozco ese sentimiento. No entiendo como algunos de los más anti-civilización, promuevan el “empaparse de bosque” (forest bahing), como algún tipo de ejercicio curativo, como si alimentara nuestro “hambre” de salvajismo.

Ridiculeces, eso es lo que opino. Y eso que hay bosques en el sudeste que están jodidamente aislados: pero de todas formas oyes a la distancia los disparos de los cazadores, y las conversaciones tontas de los campistas.

Estos bosques y pantanos son productos de la civilización: parte de lo salvaje que le quedo de sobra a la civilización. Es como decir que un sirviente domestico es libre pero el del campo no lo es, ambos son esclavos. No sé como puedes engañarte para verlo de otra manera. Si toda tú praxis anti-civilización depende del departamento de interior de los Estados Unidos. No creo que sea anti-civilización en lo absoluto. Y no estas escapando de nada.

La última vez que estuve en un bosque así, me golpeo una gran melancolía. Los niños se habían ido con sus parientes, por lo cual estaba por mi cuenta, algo que raramente ocurre ahora. Entre en ese bosque y recé. Ahora imagínate, si leíste mi controversial post sobre “Animismo Apopático”, sabrás que no soy muy riguroso o firme con mis creencias. A quien o a que le estaba rezando, no lo sé. No intentaré usurpar tradiciones que no me pertenecen; simplemente no me siento cómodo con eso (no estoy juzgando a nadie, sin embargo). Pero recé, pedí por mis hijos, por mí, pedí por fuerzas. Fue la primera vez en mucho tiempo, pero sentí la agonía de la tierra más que nada, o la agonía en mi interior. Supongo que en mi propia definición de madurez, espiritual o de otro índole. Es que si me siento cómodo, muy posiblemente esté siendo engañado. Es la incomodidad, la vida activa que lleva a uno de vuelta a tierra sacándolo de las nubes, las historias sin su final feliz, las tragedias sin una conclusión agradable, lo que me provee actualmente de la mayor “paz”. Si alguien te dice palabras de consuelo o que te hagan sentir cómodo, te están mintiendo. (Incluso si es alguien a quien le importas). Aquella línea de Pascal me atormenta, supongo: Jésus sera en agonie jusquà la fin du monde. Il ne faut pas dormir pendant ce temps-là.

Los proyectos continúan llegando, pero la vida normal se interpone, manténganse sintonizados…

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