(es-en) Mañana

Traducción del texto “Morning” escrito originalmente en inglés pr Abe Cabrera.


Escenas de una doble vida

Me gusta llegar al trabajo temprano. Esto no es sólo porque sea un madrugador, pero tiene mucho que ver con esto. Me despierto naturalmente a las 4:30 a.m. Quiero salir de la casa para las 5:30 a.m. pero generalmente termino yéndome alrededor de las 6 a.m. por varias razones. Soy el primero en mi oficina. Me toma algo de tiempo “calentar”, pero camino por los pasillos de mi oficina, vacía, y pienso en todos los años que he estado aquí. Hago algo de trabajo.

A veces dejo mi oficina y miro por la ventana. Tengo el privilegio de tener una oficina con una puerta y una poco estimulante vista de la ciudad. Aún, en la distancia, sobre los puentes y caminos, veo los autos fluir en todas direcciones. Tráfico. Brillando como una serpiente luminosa hacia un millón de destinos. Puedo observar esto antes de que las llamadas entren y los e-mails empiecen a llegar a mi casilla. Hago más trabajo.

He sostenido una ideología “anti-civilización” por casi 5 años ya, e incluso antes de eso, he tenido mi propio escepticismo hacia el mundo y la modernidad. Aún así no puedo evitar asombrarme ante todo esto. ¿Qué mueve esto? ¿Qué los mueve a ellos? ¿Por qué esto los mueve? Y así. Decir que vivimos en un mundo dividido por la dicotomía “Naturaleza-Salvajismo / Civilización” en este punto es un poco simplista. El mundo entero, toda Gaia, por así decirlo, es arrastrada al ciclo que hace que la gente se suba a sus autos en la mañana y maneje al trabajo. Son las 8 a.m. Mi esposa lleva a los chicos a la escuela, he estado aquí un par de horas. La misma tendencia, la misma sangre impulsa mi propio reloj y los movimientos de mi propia familia. Sé dónde necesito estar cuando necesito estar ahí. Es reconfortante. Escucho audiolibros en el camino, ansío llevar las cosas a cabo. Hago mandados. Etcétera.

La gente puede pensar que soy prisionero de todo esto, que estoy poco saludable, alienado. Quizás tienen razón. Podría perder un par de kilos, deshacerme de malos hábitos. Podría decir lo que pienso. Podría planear un mejor futuro para mis hijos. Etcétera. Cuando la gente dice cosas como “los cazadores-recolectores eran más libres y felices”, un poco quiero decir también, “seguro, pero un montón de ellos murieron en la infancia o durante el parto, o en su juventud”. Recuerdo una cita reciente que leí de una tribu indígena en algún lado, donde se les preguntaba por qué no disciplinaban a sus hijos. La respuesta era algo como: cuando lleguen a adultos, la vida será difícil, por lo que sus vidas deberían ser fáciles mientras tanto. Un chico en esa situación vería e imitaría a los adultos mientras se esfuerzan por atrapar una presa, se defienden de intrusos, o mueren de enfermedades que no tienen idea como curar. La cosa más segura en la vida es la muerte, la cosa más inevitable es el deterioro. El hombre o muere joven o envejece, o muere en medio de tragedia o vive para ver toda la gente que alguna vez amó morir antes que él. La vida nunca es imperfecta a causa de esto, fue hecha de este modo. La muerte del organismo individual es la vida del mundo. Incluso el cristianismo entiende algunas cosas…

Lo que mueve todo ahora es el capital. Para aquellos que no estudiaron a Marx, el capital es el impulso del valor para incrementarse a sí mismo. Eres empleado porque tu empleador obtiene más valor de tu capacidad de trabajar conservándote que dejándote ir. Produces más de lo que te pagan. Una vez que éste no sea más el caso, no tienes más trabajo. Por eso es que te levantas en la mañana, eso es lo que te hace quedarte hasta tarde, comer como la mierda porque siempre estás apurado, etcétera, etcétera. Por eso es que llevas a tus hijos a la escuela, les enseñas a decir “por favor” y “gracias”, por lo que te preocupas si no son lo suficientemente inteligentes o lindos, etc. Puedes ser el “espíritu más libre en el mundo”, pero cuando se trata de tus hijos, serás un conformista porque no quieres que sus vidas sean difíciles para ellos, y han nacido en un mundo que no puedes cambiar. Valor haciendo más valor, sin importar de lo que en realidad esté hecho (artilugios, calcetines, bombas nucleares, malvaviscos, ántrax, etc.). Es como el cáncer: cosas que crecen donde no benefician al organismo pero continúan creciendo de todos modos. Es casi cliché decir que “el hombre es ahora un cáncer en la Tierra”, pero como todas las enfermedades, terminará autocorrigiéndose, incluso si solo en la extinción.

Aquí debería insertar los predecibles insultos contra la humanidad, los híper-civilizados, la civilización, etc. Pero no lo haré. La razón de esto es que, para ser honesto, viendo el tráfico llegar, viendo a la gente entrar apurada a miles de cuartos diferentes, en cientos de edificios diferentes, la velocidad, el brillo de todo; todo esto me impresiona. Tantos pensadores visionarios sueñan con gestionar este mismo mundo exactamente igual pero por distintas razones: remplaza capital con socialismo, anarquía, la hermandad del hombre, el califato, etc. y aún así no propondrías nada cercano a lo que incita a la gente a salir de la cama en la mañana y verter sus vidas sobre números registrados en una hoja de cálculos. Es un gran milagro que sea lo que es. No veneraré al altar del capitalismo, pero por lo menos lo reconoceré como un adversario formidable. No sé qué otra idea o imperativo moral podría hacer el trabajo aparte de esta compulsión cancerosa de ganar más, hacer más, gastar más, y consumir más. Si no estuviera ahí, todos irían a pescar y nadie haría nada, incluso si significara caos social o muerte lenta. La gente estaría perdida.

Supongo que la única diferencia para mi es que no le agrego ningún peso ético o moral a nuestra permanencia. Los organismos emergen y luego mueren. Son atacados por predadores, y al fallar los predadores, son atacados por parásitos. O colapsan bajo el peso de su propio éxito (al igual que una persona que come demasiado puede encontrar muchos problemas de salud). En este amplio cuadro de asfalto y acero que es la modernidad, sus enemigos declarados, aunque contados, son simplemente una parte de la imagen, un actor necesario en la obra dramática. Es el miedo al Caos lo que mantiene las cosas en marcha, miedo a la muerte y a la pobreza, miedo a la inseguridad del futuro. Quizás está simplemente actuando una parte guionada, pero el Caos aún está ahí, moviéndose en las grietas, escondiéndose en las sombras. El Caos es probablemente el único enemigo que le queda a todo esto, los momentos de duda, los pensamientos prohibidos, los crueles e innombrables deseos. Es la única verdad indómita de lo Desconocido que queda, el resto han sido apropiadas por la energía histérica de la civilización incluso antes de que esta se pudiera expresar bien a sí misma.

La esencia de la ciudad es el movimiento, movimiento frenético, hasta que todo salga volando. La inmovilidad está en otro lado. La civilización es revolucionaria por excelencia. La única diferencia entre otra persona “normal” y yo es que no me sorprenderé cuando todo esto desaparezca, no estaré particularmente consternado. Recibimos lo que nos merecemos porque el universo no nos debe nada. Estamos esperando el momento hasta que lo inevitable nos suceda, a un nivel personal o cósmico.

Y ahora de vuelta al trabajo…

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