(es/en) Manifiesto Salvaje del Bosque

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Cada día, cada segundo, la máquina no para. El progreso y el desarrollo humano avanzan, con el ritmo frenético de una locomotora sin frenos. Su camino va dejando una huella enorme de sangre, putrición, basura y muerte.
Dentro de sus engranes, peor que ratones de laboratorios, viven masas de seres encerrados, apenas orgánicos, empujan y hacen andar su motor. Son su gasolina, alimentan su andar.

Este aparato se dirige con una rápidez increíble hacia el holocausto. Chocará inevitablemente contra el muro de su propia arrogancia. El peso de su propio poder será lo que le hará explotar. La causa de su grandeza es al mismo tiempo la de su colapso.

Aún mientras la locomotora aumenta de manera imbécil su velocidad, mientras se vuelve más evidente la catastrofe que se acerca, más se aferran sus habtitantes a él. Buscan quien les mienta y los tranquílice. LLoran, estúpidos y débiles se abrazan a sus juguetes y aparatos. ¿Renunciar a lo ganado? ¿cómo abandonar el coche, el celular, la droga, la nueva serie? Sólo queda seguir hacia adelante, aumentar la velocidad.

Son estos mismos seres “racionales” y “humanos”, los mejores defensores del sistema en su totalidad. Defensores del progreso, de la masacre planetaria. Ni siquiera sus mejores guardias armados, policías o militares, son tan efectivos. Son la familia, los “compañeros” y “amigos”, escuderos de la moral y las buenas costumbres quienes tratarán de detenerte de actuar, y serán quiénes te entregarán si lo haces.

Serán quienes se horrorizarán y escandalizarán ante la explosión de una bomba “indiscriminada” que mate a otros espectadores inútiles, o cuando escuchen que han enviado un explosivo que ha herido a un amastreador de porros a una obesa cenadora. Al mismo tiempo ignorarán (si es que se llegan a enterar) la extinción de una nueva especie, del exterminio masivo que ocurre en la Amazonia o en la Lacandona.

En un mundo en el que los últimos reductos de naturaleza salvaje son domesticados, talados, asesinados al gusto de la humanidad, en el que chorrean y nos ahogan mares de sangre animal y humana por doquier, donde el individuo ha sido castrado hasta convertirlo en un pinche consumidor, donde dentro de la máquina, civilizados se destrozan y canibalizan sin parar como ratas encerradas, donde el aire se ha vuelto irrespirable, donde los ríos apestan a mercurio, donde la tierra ha sido envenenada y salada, el planeta entero convertido en un desierto de acero y concreto, nos piden esperar. Tener esperanzas y buenas intenciones. Que si dejamos de usar popotes y bolsas de plástico todo se solucionará. Que se vayan a la mierda. Y de paso métanse todo su puto plástico y sus buenas intenciones por el culo.

Ante su esperanza y pasividad nosotros practicamos la magia del delito y de la acción. Acción violenta, nihilista y extremista. Golpeando su máquina, sí, pero también a quienes la ocupan, habitan, soportan, dirigen y mantienen.

Sabemos que estas acciones no detendrán el curso de las cosas. Que con bombazos, balazos y veneno no salvaremos el mundo. Tampoco aspiramos a hacerlo. Lo único que queremos es ver brotar la sangre del civilizado, causar terror en su corazón , que los responsables de la tragedia no puedan dormirtranquilos en sus camas de seda sabiendo que probarán parte del infierno que han desatado.

Con nuestros actos no buscamos convencer a nadie más que a nosotros mismos. Tampoco queremos su aprobación o apoyo. Sólo lo hacemos para cumplir con una satisfacción egoísta e individual de pasar de espectadores a guerreros. ¿Qué puede ser más emocionante que burlar sus sistemas de seguridad y hacerles reventar un explosivo en sus fortalezas mejor cuidadas? ¿Qué puede ser mejor que cargar y dejar una bomba en un lugar público lleno de gente, cámaras y guardias y salir impune?
Quizá sólo el escuchar que el golpe ha funcionado, que has vuelto a causar muertos y heridos…

Estamos ante el escenario más desolador posible. El abismo está de frente y envolviendonos. Pero este no nos asusta. Sin pensar en ideas morales y humanistas nos hundimos en él. Emergemos guerreros, despiadados, desalmados y preparados. No pedimos nada y hacemos la guerra de manera TOTAL. Sin treguas y sin peros. Ante nuestro combate nos oponen el encierro o la muerte. Sordos estúpidos. No entienden que nosotros somos y venimos de la muerte, germinamos en ella. Con ella bailamos y ansiamos volver a su seno. Les tocaremos sus sombrías tonadas a las puertas de sus casas y mansiones, y quieran o no, beberemos juntos de sus licores.

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Wild Manifesto of the Forest

Every day, every second, the machine doesn’t stop. Human progress and development move forward, with the frenetic rythm of a train without brakes. In its path, is leaving a huge trace of blood, roteness, waste and death.
Within its gears, worse than laboratory mice, masses of locked-up beings live, barely organic, they push and make the machine work. They are its fuel, they feed the machine.

This machine is heading towards the holocaust at incredible speed. It will crash inevitably against the wall of its own arrogance. The weight of its own power is what will make it explode. The cause of its greatness will be at the same time the cause of its collapse.

Yet even the machine stupidly increases its speed, while the coming catastrophe is more and more evident, more their inhabitants cling to it. They search for someone who lie and calm them. They cry, stupid and weak embrace their toys and devices. give up what was earned? How to give up the car, the cellphone, the drugs, the new serie? The only thing left is to keep going forward, increase the speed.

Are those “rational” and “humane” beings, the best defenders of the system on its totality. Defenders of the progress, of the planet-wide massacre. Not even their best armed guards, cops or military, are so effective. They are the family, the “partners” and “friends”, shield bearers of the moral and the good manners who will try to stop you from taking action, and will be the ones who will give you to the authorities if you do anything.

They are the ones who will be horrified and scandalized before the blast of an “indiscriminate” bomb that kills other useless spectators, or when they heard about a parcel bomb that wounded some university staff or a obese senator. At the same time they will ignore (if they even find out) about the extinction of another specie, about the massive extermination happening in Amazon or Lacandone.

In a world in wich the last redoubts of wild nature are being domesticated, felled, murdered to please humankind, in wich seas of animal and human blood drips and drown us everywhere, in wich the individual has been castrated until he has become a stupid consumer, in wich within the machine, the civilized ones destroy and cannibalize each other all the time like cornered rats, in wich the air has become unbreathable, in wich the rivers smells mercury, in wich the land has been poisoned and salted, the whole planet has become into a desert of steel and concrete, they told us to wait. To have hopes and good intentions. That if we stop using plastic straws and bags everything will be solved. Fuck you all. And shove all your fucking plastic and good intentions up your asses.

In contrast to their hope and passivity we practice the magic of crime and action. Violent, nihilist and extremist action. Hitting their machine, yes, but also those who occupy it, inhabit it, endure it, rule it and keep it working.

We know that this actions will not stop the course of the things. That with bombs, bullets and poison we will not save the world. But we do not have any aspirations to do so anyway. The only thing we want to see is the blood of the civilized ones sprouting out, cause terror in their hearts, that the ones responsibile for this tragedy will not sleep quietly on their silk beds knowing that they will taste a part of the hell that they unleashed.

With our actions we are not looking to convince anyone except ourselves. We also don’t ask for the approval or support of anyone. We do it just to fulfil our egoist and individual satisfaction passing from spectators to warriors. What can be more exciting than mock all their security systems and blast a bomb in their best secured fortresses? What can be better than carry and plant a bomb in a public space full of people, cameras and guards and get away with it?
Maybe only to listen that the hit worked out, and you caused death and wounded again…

We are facing the bleakest scenario possible. The abyss is in front and embracing us. But we are not afraid of it. Without thinkin in moral and humanist ideals we drown on it. We emerge as warrios, merciless, ruthless and ready. We ask nothing and we wage a TOTAL war. Without truce or excuses. In front of us stands prison and death. stupid deaf. You don’t understand that we are and come from the death, we germinate on her. With her we dance and we are looking forward to come back to her bosom. We will play her grim melodies at the doors of your houses and mansions, and even if you want or not, we will drink together her liquor.

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