(es) Notas sobre materialismo

Traducción de “Notes on materialism”, de Atassa.


Si le creemos a Nietzsche cuando dice que la barriga es la razón por la cual el hombre no sé considera un dios, entonces el materialismo es el esfuerzo del hombre para convertir la barriga en un dios. O sino, el hombre no tiene otro origen más que las necesidades de su barriga. En verdad, cuando el materialista cita la barriga, una metonimia para las necesidades físicas de los humanos es extraída de sus alrededores, estamos hablando en verdad de una Idea de la barriga. Tenemos un pequeño entendimiento sobre como pensaban los cazadores-recolectores acerca de su relación productiva con el mundo, y nuestra realidad contemporánea es tan compleja que el producto más simple tiene muchas relaciones sociales entretejidas en su propio ser y origen. Citar las causas materiales de las cosas ya es de por sí reducirlas al tamaño de un bocadillo que el cerebro puede devorar fácilmente. Estas a menudo no reflejan la realidad completa de la situación.

Esto me lleva a una frase del filósofo católico Etienne Gilson en su libro, Realismo Metódico:

Por lo que si hay un solo error inicial en la raíz de todas las dificultades en las que está involucrada la filosofía, solo puede ser aquél que cometió Descartes cuando decretó, a priori, que el método de una de las ciencias de la realidad era válido para toda la realidad.

A lo que se refiere aquí es a la ambición de Rene Descartes por reducir la filosofía a matemática, o mejor dicho a certeza matemática. Aquellos de una mentalidad supuestamente anti-religiosa, que se mofan de la idea de un cura o un chaman opinando sobre medicina o política, repentinamente se transforman en crédulos fanáticos cuando un científico opina sobre asuntos filosóficos o dilemas morales. O, para ser un poco más vulgar, todos sabemos de los casos de personas brillantes en las ciencias o los negocios cuyas vidas son un desastre, o gente que es bastante agradable y que sufre dificultades económicas o sociales. La excelencia en una parte de la vida no se traduce en excelencia en todos los aspectos de la vida, pericia en un área no equivale a pericia en todas las áreas, sin importar que tán difícil sea el sujeto de estudio. No hay atajos hacia el conocimiento, ni una gran teoría del todo. Debemos lidiar con la realidad un asunto a la vez, creando más y más problemas en el proceso.

Esto se relaciona al asunto del materialismo en el punto de que incluso las actividades importantes no dominan la vida en su totalidad ni tampoco la moldean. El dicho es que para alguien que tiene un martillo, todas las cosas parecen ser clavos. Así que para el ambicioso política o filosóficamente, todo parece un algoritmo a ser dilucidado o un silogismo a ser resuelto. La fría verdad es que la sociedad no tiene un diagrama, no tiene una “solución”. La sociedad no es una tostadora, no puedes “arreglarla”. No puedes lograr una “mejor vida” pensando: no emerge de un realización o epifanía, a no ser por medio del ascetismo o la resignación. Intentar implementar “un plan” para hacer que la vida sea mejor es confundir la sociedad con una tostadora: un método político o filosófico para interpretar una realidad particular por uno que es válido para toda la realidad. Solo porque puedas trazar y realizar un plan para llegar temprano al trabajo mañana o ahorrar lo suficiente para un viaje, no significa que un Plan a Cinco Años para la economía o una visión de revitalizar la sociedad podrían funcionar. Estas lidiando con dos fenómenos completamente diferentes.

Esto se aplica también para esos ciber-eruditos neo-Daoistas baratos que pretenden que la negación filosófica es un solvente universal. Afirmar algo y que sea verdad son dos cosas completamente diferentes. Tu ejercicio filosófico de desgarrar abstracciones no niega el poder que tienen esas abstracciones sobre tu vida. Si algo tenían los Marxistas respecto a los escombros de la filosofía Hegeliana, era saber que uno no hace nada al puramente negar una idea: debe ser negada en la realidad, en su manifestación externa. Como escribió Marx en la Crítica de la Filosofía del Derecho: la teoría se convierte en una fuerza material tan pronto como se aferra a las masas. Objetar algo similar a la formulación de Jean-Paul Sartre de mauvaise foi hace de uno algo poco mejor que un sadhu sin bastón o marcas en la frente.

Por lo demás, desde los Nuevos Ateos neoliberales hasta el más rabioso anarquista anticlerical, debe señalarse que se aferran no necesariamente a una realidad material sino a su Ídolo de una Realidad Material. El conocimiento del pasado, reciente o lejano, no puede señalar el camino hacia adelante para la humanidad. Por otro lado, la innovación tecnológica no viene equipada con una teleología pre-empaquetada. A menudo cito religión y mito debido a que, en mi opinión, el objeto del conocimiento humano cuando se trata de una sociedad de masas más amplia es precisamente el mito o el dogma. Uno no percibe la realidad social de la misma forma en que la percibe una silla o el atardecer: está mediada por capas de contextos, prejuicios, conjeturas y en la mayoría de los casos, montones de pensamientos deseosos. Uno debe hablar inevitablemente de realidad social, pero porfavor nótese que uno lo hace bajo un alto riesgo de engaño. Es casi inevitable que la gente confunda el mapa con el territorio, o incluso peor, que piensen que el mapa crea el territorio ex nihilo como el dios Hebreo en el Libro del Génesis. Saber que la barriga es nuestra debilidad no hace que uno sea un dios, al igual que conocer el problema no significa que sepamos la solución, o que tenga solución alguna.

 

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