(es) Por la Misantropía, Contra el “Eco-fascismo”

Traducción de “For Misanthropy, Against ‘Ecofascism'”


En un extraño día en solitario bajo el duro calor sureño, yo estaba conduciendo por varias localidades para pasar el tiempo. Algo que es negado por el sistema de carreteras es la impasividad de los terrenos húmedos. En un lugar donde una gran carretera atraviesa un pantano, me baje y comencé a observar una corriente del río por debajo de las pasarelas. Bajo una de ellas, vi grandes camionetas pickup estacionadas, algunas enganchadas a trailers, algunas con botes en su lugar. Los dueños de estos vehículos devoradores de gas probablemente estén haciendo pesca deportiva en busca de bagres, truchas, y muchos otros tipos de vida marina. Aquí la memoria masculina recuerda como el padre de uno le enseñaba a su hijo a cazar y a pescar. Baja por cualquier camino rural y puede que veas jóvenes andando en cuatriciclos u hombres preparando trampas para langostas. Aquí la gente se enorgullece de “vivir de la tierra”. En el Oeste, hay una mayor “mentalidad conservacionista”: la naturaleza es percibida como algo frágil, y se piensa que los bosques requieren protección. En el sur, talas un bosque y pareciera como si otro brotara mágicamente por la noche. Una vez, a unas millas de aquí, vi un bosque completamente “artificial”, mas precisamente percibido como una “granja de arboles”. Había pinos plantados en hileras como los vergeles en casa, todos exactamente de la misma altura.

Estacione mi auto y bajé por una rampa de concreto para lanchas. Noté que había una suerte de decrépitos escombros de un puente en el lugar. Me sentí tentado a observar mas de cerca, pero montículos de madera vieja probablemente tendrían bocas de algodón insertas en ellas, y tener que conducir al hospital con una mordida de serpiente no estaba en mis planes ese día. En su lugar, caminé por el costado del agua y observé. El agua estaba oscura, lodosa y probablemente contaminada. Desechos de la autopista, desechos de la agricultura, combustible de bote, y basura aleatoria probablemente llenaban aquellas turbias profundidades. Al fondo del río pantanoso, no se sabe lo que uno podría encontrar: neumáticos, heladeras viejas, restos de accidentes de autos, etc. etc. Recuerdo un señor de hace algunos años, que decía que cuando él era pequeño, uno podía ver el fondo de los ríos aquí. No puedo ni imaginarlo con algunos de los ríos que yo he visto.

El sol estaba comenzando su agobiante rutina de la media-mañana: ya hacía 85 grados y humedad. Había un aroma a decadencia que emanaba del agua, y el sonido del tráfico de la carretera mezclado con el canto de las aves y las chicharras. Solo podía imaginar la cantidad de bacterias y posiblemente aguas negras en el río. Había visto suficiente del río marrón, y estaba claro que no había nada mas para explorar allí, por lo tanto seguí adelante.

Solo a unas pocas millas había un cartel de un camino pantanoso. Lo tome a pesar del cartel que advertía “NO HAY SALIDA”. Había un area de cacería aquí, probablemente la única razón por la que existía un camino en primer lugar. No hay necesidad de extenderse sobre cuanto aman los Sureños a sus armas, pero claramente yo no estaba aquí para eso. El camino estaba construido sobre un dique artificial a través del pantano. De ambos lados, había cipreses, tupelos y lagunas superficiales. Uno podría percibir una gran hipocresía en mi exploración de esta área con mi auto Japonés y el aire-acondicionado, pero no tenía demasiadas opciones al respecto. Mientras avanzaba por la ruta sin salida, el pavimento se volvía mas ahuecado y desnivelado. Llegue hasta el final y giré precariamente.

Me bajé del auto por un minuto para estirar la piernas. El penetrante chillido de chicharras hacía que el pantano fuese tan ruidoso como cualquier zona de construcción urbana. Mi oídos vibraban con el zumbido de los insectos como si estuviese al lado de alguien destrozando el pavimento con un martillo neumático. Al lado de la ruta había un sendero. A pesar del calor sofocante, me sentí tentado a caminarlo al menos por unos pocos minutos. Luego me recordé a mí mismo la ultima vez que fui a hacer senderismo en un pantano hace algunas semanas: el implacable ataque de los tábanos y los mosquitos me indicaba fuertemente el por qué solo realizo ese ritual una vez al año (para recordarme que me patean el trasero cada vez que lo intento, y que al final no soy mas que comida para insectos). Decidí no hacerlo y volví a mi auto.

Me detuve periódicamente en los múltiples puentes sobre varias lagunas para echar un vistazo. En uno, casi parado, un cocodrilo de seis pies doblo en una esquina y se hizo visible, magistral y amenazante en cerca de dos pies de agua clara. Llegó a una parada inmediatamente debajo de mi y se detuvo en el agua. Me quedé observandolo por un minuto aproximadamente y seguí adelante.

Había notado lo que parecía ser un lago cerca de la entrada de la carretera. Me detuve en un claro frente al lago y estacioné mi auto. Me bajé y caminé hacia el borde del lago. Escuché el sonido de vidrios rotos bajo mis pies y la copiosa cantidad de basura desparramada en la vegetación. Levanté la vista y presencié una imagen idílica: un gran lago claro con un cocodrilo nadando a casi siete pies de mi posición. A la distancia, observé lo que creí que era un hombre en un bote al otro lado del lago: una persona pescando quizás. También note que pocos insectos me estaban atacando a pesar de estar cerca del agua. Eso podría haber estado ligado a la hora del día, pero la falta de insectos me invitaba a quedarme un poco mas allí.

Viendo la cama de vidrios rotos y latas de aluminio, los envoltorios y los restos de cuerda de caña de pescar rodeando mis pies, estaba encantado de tener puestos un buen par de zapatos. También se cruzo por mi cabeza el pensamiento de que ojalá no hubiese escombros que pincharan las ruedas de mi auto. A pesar de estar cerca de una carretera, no quería tener que lidiar con ese problema aquí. Sin embargo, percibí los sonidos y la calma de la superficie luminiscente del lago. Miré al pescador al otro lado del lago y me di cuenta de que mis ojos me habían engañado. Eso no era un humano en absoluto: era una gigantesca garza azulada picoteando entre los largos pastos. A pesar de las certeras señales de presencia humana, yo era el único allí en ese momento. Decidí meterme en mi auto y seguir por la carretera.

Quería intentar una última parada, y habiendo pasado cerca de algo prometedor, dí la vuelta hacia otro gran lago visible desde la carretera. Me bajé del auto y note la abundancia de garcetas y otras aves salvajes en este lago. Nuevamente, yo era el único allí a pesar de que había mesas de picnic que indicaban que alguien había tenido la intención de convertir este sitio en un área de descanso para los viajeros en la carretera. Incluso noté un mapa de exteriores señalando un sendero natural. Seguí el sendero rodeando el lago.

En tan solo casi cien yardas, llegué a una abrupta parada. Había de hecho una pasarela sobre un terreno pantanoso, pero por abandono, la madera ahora estaba decrépita e invadida por plantas. Había cinta frente a la pasarela prohibiendo la entrada. Avancé unos pasos mas allá de la cinta pero noté que era buena idea no seguir avanzando. En casi todas las áreas pantanosas atravesables, hay pasarelas tal como hay puentes sobre las lagunas. Caminando sobre esas pasarelas, siempre tengo en mente que los pies humanos quizás no son bienvenidos a recorrer estos terrenos pastosos. Pero aquí, debido al abandono, falta de fondos y la dureza del ambiente, el pantano estaba reabsorbiendo las pasarelas hacia su interior. Intenté ir en otra dirección, y fui detenido a pocos pasos por la misma prohibición. No me quedó mas opción que regresar a mi auto y marcharme.

La belleza del Señor se asemeja a una nube oscura en temporada de lluvias. Como la lluvia brilla, Sus atributos corporales también brillan. De hecho, Él es la suma total de toda belleza. El Señor tiene cuatro brazos y un rostro exquisitamente hermoso y ojos como pétalos de loto, una hermosa nariz respingada, una sonrisa atractiva para la mente, una hermosa frente y unas orejas igualmente hermosas y totalmente decoradas.

Caminé a través del césped bien mantenido y miré por sobre el cerco y la hierba para ver a las vacas pastoreando tranquilamente a la distancia. A pesar de la atmósfera pastoral y la generosa hospitalidad, me di cuenta que estas vacas también eran invasoras. Cuando llegaron los Europeos, su ganado era tropa de choque de una guerra ecológica. La destrucción de los bosques les procedió: No puedes tener vacas alimentándose en bosques llenos de lobos, pumas y osos. Los predadores murieron primero, los bosques fueron talados, el ciervo y el visón fueron ahuyentados. Estas dóciles criaturas que estaban siendo “protegidas” aquí fueron símbolos de una guerra contra el paisaje que ellas, las vacas, habían subyugado temporalmente. Sus cuidadores tomaron un húmedo bosque de pino desatendido y lo transformaron en un jardín Inglés.

De acuerdo a la tradición de aquellos que construyen estatuas a deidades, la última parte que se le añade a la estatua son los ojos. Se considera que los ojos de hecho contienen el “espíritu” de la estatua, y una vez que los ojos son construídos en la estatua, esa substancia física es imbuida con la energía del Dios por el cual fue construida. La estatua de Nrsimhadeva fue construida en un gran cobertizo detrás de la residencia del artista. Finalmente, la estatua fue completada. El artista fue a hacer algunos mandados, y cuando regresó se horrorizó al encontrar que todo el cobertizo había sido incendiado. Pero parada en medio, entre las ruinas, estaba la sonriente estatua de Nrsimhadeva, la cual resultó ilesa. El artista rápidamente llamó a los devotos Hare Krishna y les suplicó que por favor se llevaran la estatua, lo estaba perturbando mentalmente y había destruido su taller de trabajo.

***

Cuento esta historia de la excursión de un día a forma de un enrollado preludio para mi respuesta a un artículo titulado, “Linkola, Montana”. Este artículo buscaba ligar a los “Individuos Tendiendo a lo Salvaje” (sic) con los movimientos de milicias anti-Federales de derecha en el Oeste de los Estados Unidos. Mientras que me siento halagado por la mención, y no me molesta demasiado en cierto punto, siento que debo decir algo respecto a Atassa y sus orígenes como una experiencia de las tierras. Esto ha tenido una influencia mas amplia en como ha sido moldeado el eco-extremismo en términos generales.

Dado que provengo del Oeste costero, el uso de la tierra “no desarrollada” se divide claramente entre la tierra como una granja para el agro-negocio y una prístina reserva salvaje. La basura es un pecado: la mayoría de los parques salvajes allí están inmaculados. Las quejas de Robinson Jeffers de que la basura de los picnics veraniegos aparecía en las costas de la playa Camel son cosa del pasado. Y de nuevo, la gente de aquella área, tiene una actitud mucho mas de “no tocar”, “solo toma fotos, solo deja huellas” hacia lo silvestre. Esta es la tierra de John Muir despues de todo, el hombre que quería echar a los pueblos indígenas de Yosemite para no arruinar el lugar, a pesar de que habían estado viviendo allí por miles de años.

Claramente las mismas actitudes no están presentes en esta parte del Sur. Una cosa que acredita esto es el agua. El agua está en todas partes, la tierra parece estar moviéndose sobre un abismo líquido. Recientemente, me di cuenta que un lugar al que me gusta ir a explorar, un lugar que parece naturaleza primitiva en muchos de sus aspectos, ¡solía ser un parque con césped podado! Siendo de una familia que ha vivido históricamente en los entornos áridos, los cuerpos de agua acarrean un poder místico particular conmigo. Recuerdo un año de El niño en mi juventud, la cama seca del río se convirtió en un monstruoso torrente: fue como una revelación de otro mundo. Aquí, hay ríos, lagunas, estanques, lagos y fosas que parecen nunca secarse. Mientras que los elementos que dominaron mi juventud fueron la tierra y el fuego (una amenaza constante en el Oeste en el verano y el otoño), aquí lo elementos que predominan son el agua y el aire. El aire pesado y cálido del verano hace que respirar sea un esfuerzo, y a menudo precede el aguacero con sus truenos penetrantes.

Mientras que el fuego es un elemento dinámico, la tierra en el Oeste es sólida y firme, elevada en el aire a miles de pies en algunos lugares, encastrada en roca primordial. Genera el espejismo de la permanencia. Habiendo crecido en ese lugar, el encontrar la mutabilidad de las tierras bajas pantanosas, la vasta y monótona expansión de los bosques de pino, y continuos cambios de clima que pueden bajar la temperatura veinte grados en unas pocas horas… esas cosas puede desbalancear el sentido propio de la realidad. Aquí uno solo percibe la apertura del Vacío húmedo, no la protección de las cadenas de montañas similares a fortalezas y las suaves colinas. Las zonas salvajes del Oeste hacen parecer benigna y no-cambiante a la naturaleza: aquí, la naturaleza esta en guerra contigo en múltiples frentes: huracanes, inundaciones, insectos, animales venenosos, largos veranos humedos, y vegetación que aspira a recuperar las superficies de asfalto pavimentado cuando la gente no esta mirando. La tierra parece una ilusión soñada por las aguas.

Es este impacto, esta sensación de vértigo continuo, que es el verdadero génesis de Atassa. En tanto que hace algunos años me he dado cuenta de que nosotros las personas modernas no vivimos realmente en donde residimos físicamente. Vivimos en internet, en las sub-culturas, en el destino de los equipos deportivos, en cubículos, en algoritmos de computadora, en “nuestras visiones políticas” etc. Incluso el entusiasta hombre de exteriores, con su camioneta F150, su bote a motor, su última equipación de Cabela’s o Wal-Mart, no vive en el lugar donde pretende cazar o pescar. Seguro, lo explota lo suficientemente bien. Pero obtiene todos los medios para explotarlo mediante su trabajo en una plataforma petrolífera dos semanas al mes, sacando los restos de animales muertos del suelo marítimo para ser quemados en refinerías y finalmente hacia su camioneta que lo lleva al borde de las aguas. Pregúntale si le importa el lugar donde él interactúa con la naturaleza, probablemente diga que si, pero como un hombre que teme a Dios y odia a los liberales, no verá conexión entre su gran camioneta pick up y los cipreses muriendo lentamente debido a la salinidad en aumento del agua por las intrusiones en la costa. Él no se opondrá al pozo de fracking o al oleoducto que ve de camino a su puesto de caza. Para él, no hay diferencia entre ir a Wal-Mart y dispararle a patos para comer. Puede que los liberales de la Costa o los izquierdistas vean uno como más admirable que el otro, pero él probablemente no.

Nuestro hipotético “buen muchacho” que no tiene culpa alguna respecto a aquel borde del río que es adornado con vidrios rotos y latas vacías. Está contento de tener un lugar para sentarse tranquilamente en su bote y disparar su arma. Él no vive allí tampoco: el vive en una imagen de masculinidad Occidental con su ilusión de independencia individualista, escuchando quizás la ultima pista de musica country que es pop rock con acento Sureño. Él preferiría hundirse con su barco a ser un ecologista. La naturaleza no es mas que otra forma de entretenimiento, una que le asegura que es diferente de aquellos liberales afeminados de Nueva York o de California.

Quizás sea diferente en Montana. Quizás todos esos rumores de que quieren dispararle a lobos o usar de otras formas a la naturaleza como medio para preservar el ethos de “No te metas conmigo” son imprecisos. Pero mi lealtad no es para los chicos del campo o los hombres de montaña. Mi lealtad es meramente al odio de lo humano, odio a sus diques en el pantano, su basura, sus pasarelas entre las ciénagas y sus pasturas talladas en bosques. Los humanos no tienen un papel en la “defensa” de la naturaleza: somos el enemigo. Lo “pequeño” no es hermoso. Como mucho, es solo una excusa para seguir contaminando a un ritmo pausado. Cualquiera que quisiese preservar al humano o intentar reformarlo esta perdiendo su tiempo. Si el humano es la razón por la cual el río esta marrón y asqueroso, yo encuentro asqueroso al humano, punto. No tengo tiempo para discutir los detalles de todo el asunto. Si vivir en el pantanoso Sur me ha enseñado algo, es que ponerse de lado del humano es una proposición de derrota. Incluso cuando supuestamente él ame la tierra, no puede dejar su destructividad. Déjenlo seguir destruyéndose a sí mismo entonces, quizás con un poco de ayuda en el camino.

La naturaleza de Kalki, que es descripta en el Bhagavata. Él vendrá tal como un príncipe, un vestido real con espada, y a caballo, simplemente matando, no predicando. Todos los canallas asesinados. No más prédica… Eso es lo último. No habrá cerebro para comprender lo que es Dios.

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