(es-pt) Un falso escape

Traducción al portugués (y presentado también en español), de uno de los textos incluido en el trabajo editorial de la Revista Regresión “Cuadernos”, bajo la categoría de “sin número”.

Traducción a cargo de Anhangá.

¡Por el rechazo extremo a las drogas de la civilización!

¡Porque nuestra diversión es chingarlos y verlos arder y no andar de fiesta como lo hace la juventud descerebrada!


La mentira de la civilización es una hidra, cada una de sus cabezas busca el momento indicado para morder, para matar nuestros instintos salvajes y volvernos autómatas que caminan en condición de cómplices. De esta condición nadie está exento al encontrarse dentro de la sociedad. Para nosotros los eco-extremistas es una constante guerra interna y continua, donde se intenta vivir alejado de las prácticas y valores sociales. Varias de estas prácticas son, para muchos sujetos -incluso algunos que se llaman a sí mismos “anti-sistemas”- liberadoras, cuando en realidad son prácticas impuestas por la civilización. En este trabajo me remitiré a una práctica social en la cual, un gran número de híper-civilizados y sujetos con “posturas anti sistémicas” están inmersos: la vida dentro de un vicio. Estos sujetos, encuentras muchas razones y justificaciones para llevar esa vida cíclica. La diversión, una medida contra la tristeza, la decepción, “abrir la mente”, y la que resulta más despreciable para mí; la búsqueda por escapar de la realidad.

La realidad nos golpea constantemente, vivimos dentro de un mundo en que el camino hacia la muerte se va haciendo más y más corto de una manera rápida. La cotidianidad aburrida y depresiva a la que una gran parte de la ciudadanía están atados: estrés, trabajo, familia, escuela, rutina, transporte, tráfico, etc. Ante todos estos pesares se buscan “escapes”, algo que de un respiro y haga olvidar esos malos ratos. Sería un error el pensar que dichos escapes los cuales se vuelven parte de una vida cíclica sólo son sustancias ingeridas.

La gran dominación tecnológica es un fuerte pilar de la vida cíclica, se ha vuelto “normal” poder ver a jóvenes que la mayor parte de su vida van con el celular en la mano -esto literalmente- cual esclavo y cadena. Hundidos en un “mundillo” virtual, con amigos al igual virtuales y una fuerte adicción a las redes sociales, las cuales no logran durar ni unos minutos sin revisarlas. Dependientes totales de los celulares y de las redes sociales -dentro de estas el morbo y la opulencia dictan el día a día- así camina gran parte de la sociedad en especial la juventud hacia una vida de progreso y tecnología. Anhelando dentro de sus aparatos celulares la “vida ideal” que quisieran llegar a tener, mientras a su alrededor todo lo vivo sigue pereciendo. Su vida ideal se resume en el consumismo desenfrenado, en relaciones vánales, una existencia donde todo se asume como una verdad y nada se somete a crítica. La juventud va ya perdida, son tan dependientes tanto del celular como del alcohol. No veo ninguna esperanza en el porvenir. Algunos ilusamente pensarían que las generaciones futuras, al ver la gran destrucción de la Naturaleza Salvaje reflexionarían y optarían por una vida antagónica a la establecida dentro de la civilización tecno-industrial. Esto me resulta increíble. Los “jóvenes” quienes para los estúpidos izquierdistas son biológicamente revolucionarios, se encuentran también en la condición de híper-civilizados, llevando a cabo las mismas acciones que los adultos, empeñados en sus estudios, dejando toda su vitalidad para el “gran” progreso de la humanidad, un progreso que está a unos cuantos pasos del acantilado. Si los jóvenes son “nuestros” próximos revolucionarios, a dónde iría su revolución, y qué si se cambian los modos de producción, a ultimas la producción continúa. Y con esto de la revolución… ¿Qué revolución podría hacer un joven que la mayoría de su existencia se encuentra adherido a un aparato tecnológico? Cómo tendría vigencia la idea de “el pueblo organizado”, si este “pueblo” va encadenado a las tecnologías, y sigue perpetuando el estilo de vida dentro de los cánones de la tecno-industria. Que esto no sea una confusión, como eco-extremista no intento establecer una revolución que derrumbe a la civilización tecno-industrial como una “respuesta” o una “mejor” revolución. Entonces, ¿por qué criticar la idea de una revolución?, o, ¿por qué criticar a los jóvenes que se sienten revolucionarios?

Considero que en algunos jóvenes existe un sentimiento de culpabilidad o indignación ante las que ellos consideran injusticias. Así que, optan por apropiarse de ideologías que propongan un cambio…, llenan su cabeza con ideas revolucionarias, y viven en base a utopías, meros anhelos. Esto no deja de ser un escape de la realidad, ignorando la decadente realidad presente y esperando la revolución que llegará. Viven en su eterno sueño, no veo la diferencia de una persona atada a algún videojuego, que alguna otra atada a la idea de la revolución, ambas ignoran el aquí y el ahora. Porque el pensar en su mundo virtual, como en su mundo más justo que algún día llegará, les mantiene la cabeza ocupada, y en los segundos “los revolucionarios” los sana de su profunda culpabilidad. Para muchos esta afirmación que aquí realizo les será, incomoda, alarmante e indignante. Responderán eufóricos que a diferencia de quienes se mantienen dentro de la realidad virtual, ellos como revolucionarios sí analizan la realidad y la enfrentan ¿Será eso verdad?, qué tan real será su enfrentamiento contra la realidad, si en sus redes sociales ante los ojos de todos difunden su quehacer al parecer, sin temor a ser aprehendidos, ¿un enfrentamiento “verdadero” contra la realidad da las posibilidades de expresar tus posicionamientos a los cuatro vientos? Incluso a algunos les da para beber, mientras se mantienen “en pie de lucha”, que graciosa es la forma de enfrentar a la realidad de esos “revolucionarios”. Nosotros los eco-extremistas, sabemos que estamos ante el constante riesgo, que nuestras palabras y acciones son incómodas para ciudadanos y autoridades. Sabemos que las fuerzas del orden que operan en los distintos territorios donde atentan los salvajes eco-extremistas están tras nosotros, es por esto que nosotros vamos siempre despiertos, que rechazamos todo los que distorsione nuestra realidad porque la aceptamos y la enfrentamos por más deprimente que sea, es por esto que varios individualistas se propusieron a difundir sus conocimientos sobre, cómo sobrevivir dentro de la civilización. Nos seguimos manteniendo fuera de las rejas, seguimos conspirando desde dentro de sus urbes.

Romper con la ilusión revolucionaria no es fácil, pero mientras se viva en ella, se ignora la realidad presente, todo se vuelve tan utópico que se olvida el ahora. La revolución que promulgan jamás llegará, el humano ha perdido su condición natural y se ha transformado en un autómata que obra en pos del progreso destructor de la Naturaleza. ¿Hasta cuándo esos jóvenes se darán cuenta de la ilusión en la que viven?, no lo sé, quizá seguirán toda su vida persiguiendo el fantasma de la revolución, porque no es más que eso: una idea muerta.

Hablé de aquellos encadenados tanto al mundo virtual, como de los que se encuentran arrastrando las cadenas del anhelo. Ambos despreciables para mí, ambos buscando falsas salidas a la realidad existente. Otros, los que hay por montones en todas las ciudades, algunos de ellos cayendo en la hipocresía al hablar de posturas antagónicas a la realidad con la botella en la mano y su cuerpo infestado por sustancias psicotrópicas. Abundan, hay en todas partes, sus razones, muchas: Por escapar de los pesares de la vida, por agigantar la felicidad, felicidad que como ya han dicho diversos comunicados eco-extremistas es totalmente falsa. En su condición total de híper-civilizados, no son capaces de llevar acabo convivencia alguna si no hay de por medio una sustancia que altere su percepción de la realidad. Un escape nauseabundo y falso, donde sólo se perpetúan los modos de “diversión” que impone la civilización, tristes son aquellos que buscan sanar sus dolores sedándose desenfrenadamente. Pareciera que la hidra tecno-industrial habla, de su boca sangrante salen las palabras que ordenan a su esclavo: ¡Si estas triste, drógate! ¡Si deseas estar feliz, drógate! A todo pesar o a todo deseo insaciable de diversión, la civilización ofrece una gran cantidad de sustancias psicotrópicas. El triunfo total: si quieres ser rebelde, igual drógate y el fiero guerrero quien podría lanzarse en una guerra contra la realidad, terminará transmutado a un dócil esclavo, la hidra riendo pronuncia su condena: ¡La civilización ha triunfado, el guerrero va ya sedado!  No hay “libertad” alguna en una vida cíclica, muchos ignorantes catalogarán estas palabras de moralismos, caerían en un error pensar que como eco-extremista rechazo esas sustancias por considerar que esta “mal” ingerirlas. Intentarán justificarse de millones de maneras, justificando sus cadenas. Estas palabras no son una cuestión de moral, ya que me posiciono como una ser amoral. Estas palabras nacen de un desprecio, un desprecio a la vida cíclica, a las sustancias y las prácticas que llevan a esa vida, se siente tan vivos cuando van tan muertos, tan dependientes de una sustancia o de una práctica sin la cual el vivir les resulta algo imposible. No es cuestión de moral, ni mucho menos que nos espantemos y cataloguemos esas prácticas como “malas”, es mero desprecio a sus actividades “liberadoras”, que más que eso son un atajo a la vida cíclica. Hasta aquí llegarán estas palabras por el momento, ya habrá más tiempo para profundizar más en la crítica a la vida cíclica y las distintas formas en las que se presenta.

¡Adelante críticos terroristas!

¡Larga vida a la guerra amoral eco-extremista!

¡Muerte a la vida cíclica de los híper-civilizados!

Huehuecoyotl

Otoño 2016


Belo escrito de Huehuecoyotl que faz duras críticas a uma das práticas mais desprezíveis da vida civilizada, o vício.

Diferindo das críticas tradicionais o autor não apenas critica o vício em substâncias psicotrópicas que dissociam a realidade e projetam o viciado a um outro cenário surreal, mas se refere também ao vício em ideologias transformadoras e utopistas que colocam de lado o aqui e o agora pessimista e criam um delirante mundo fantástico que é ansiado pelos seus aderentes.

Tradução a cargo de Anhangá.

Pessimistas e sempre despertos!

Morte às utopias!
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Um Falso Escape

A mentira chamada civilização é uma hidra; cada uma de suas cabeças busca a hora certa para morder, para matar nossos instintos selvagens e nos transformar em robôs que caminham em condição de cúmplices. Desta condição ninguém está livre de se encontrar dentro desta sociedade. Para nós eco-extremistas tudo isso é uma constante guerra interna e contínua, onde há tentativas de viver longe das práticas e dos valores sociais. Várias destas práticas são, para muitos sujeitos -até mesmo os que chamam a si mesmos de “anti-sistema”- libertadoras, quando na verdade são práticas impostas pela civilização. Neste trabalho irei me referir a uma prática social na qual um grande número de hiper-civilizados e sujeitos com “posturas anti-sistêmicas” estão imersos: a vida dentro de um vício. Estas pessoas encontram muitas razões e justificativas para levar esta vida cíclica: a diversão, uma medida contra a tristeza, a decepção, “abrir a mente”, e a que para mim é a mais desprezível; a busca pela fuga da realidade.

A realidade nos golpeia constantemente, vivemos dentro de um mundo no qual o caminho em direção à morte vai se tornando mais e mais curto de maneira rápida. Esta é a cotidianidade chata e depressiva a que uma grande parte da cidadania está presa: estresse, trabalho, família, escola, rotina, transporte, tráfego, etc. Ante todas estas dores “escapes” são buscados, algo que dê um fôlego e faça esquecer estes maus momentos. Seria um erro pensar que ditas fugas que se tornam parte de uma vida cíclica são apenas substâncias ingeridas.

A grande dominação tecnológica é um forte pilar da vida cíclica, tornou-se “normal” ver jovens que na maior parte de sua vida vão com o celular em mãos -isso literalmente-, escravos e aprisionados, fundidos a um “mundinho” virtual com amigos igualmente virtuais e uma forte dependência das redes sociais, as quais não passam nem uns minutos sequer sem revisá-las. Estes são dependentes totais dos celulares e das redes sociais -dentro disso tudo a morbidez e a opulência ditam o dia a dia-, assim caminha grande parte da sociedade, em especial, a juventude, em direção a uma vida de progresso e tecnologia. Anseiam dentro de seus aparatos celulares a “vida ideal” que querem alcançar enquanto ao redor tudo o que é vivo segue desaparecendo. Sua vida ideal se resume no consumismo desenfreado, em relações banais, uma existência onde tudo é assumido como verdade e nada é submetido a críticas. A juventude segue já perdida, são tão dependentes tanto do celular como do álcool. Não vejo nenhuma esperança no futuro. Alguns ilusoriamente pensariam que as gerações futuras ao verem a grande destruição da Natureza Selvagem refletiriam e optariam por uma vida antagônica à estabelecida dentro da civilização tecno-industrial. Eu acho isso incrível. Os “jovens” que para os estúpidos esquerdistas são biologicamente revolucionários se encontram também na condição de hiper-civilizados, levando a cabo as mesmas ações dos adultos, envolvidos em seus estudos, deixando toda sua vitalidade para o “grande” progresso da humanidade, um progresso que está a poucos passos do precipício. Se os jovens são “nossos” próximos revolucionários, a onde iria sua revolução? Ainda que os modos de produção fossem alterados a produção continuaria a durar. E esta revolução… Que revolução poderia fazer um jovem que na maioria de sua existência se encontra ligado a um aparato tecnológico? Como teria vigência a ideia do “povo organizado” se este “povo” segue acorrentado à tecnologias, e segue perpetuando o estilo de vida dentro dos cânones da tecno-indústria? Que isso não seja uma confusão, como eco-extremista não tento estabelecer uma revolução que derrube a civilização tecno-industrial como uma “resposta” ou uma “melhor” revolução. Então, por que criticar a ideia de uma revolução? Ou por que criticar os jovens que se sentem revolucionários?

Penso que em alguns jovens existe um sentimento de culpabilidade ou indignação diante das situações que eles consideram como injustiça. Então, optam por se apropriar de ideologias que propõem uma mudança…, enchem suas cabeça com ideias revolucionárias, e vivem com base em utopias, meros anseios. Isto não deixa de ser um escape da realidade, ignorando a decadente realidade presente e esperando a revolução que chegará. Vivem em seu eterno sonho. Não vejo diferenças de uma pessoa presa a algum videogame com uma outra presa à ideia da revolução. Ambas ignoram o aqui e o agora. Porque o ato de pensar em seu mundo virtual bem como em seu mundo mais justo que algum dia chegará mantém a cabeça ocupada, e no segundo caso, os “revolucionários”, cura-os do profundo sentimento de culpabilidade. Para muitos esta afirmação que aqui faço será incômoda, alarmante e indignante. Responderão eufóricos que ao contrário daqueles que se mantém dentro da realidade virtual, eles como revolucionários realmente analisam a realidade e enfrentam-na. Será isso verdade? Quão real será seu enfrentamento contra a realidade se em suas redes sociais ante os olhos de todos difundem o que fazem sem medo de serem presos? Um enfrentamento “real” contra a realidade dá possibilidades de expressar seus posicionamentos aos quatro cantos? Alguns até mesmo se põem a encher a cara enquanto permanecem “de pé em luta”. Que engraçada é a forma de enfrentar a realidade destes “revolucionários”. Nós eco-extremistas sabemos que estamos diante de um risco constante, que nossas palavras e ações são incômodas para cidadãos e autoridades. Sabemos que as forças de segurança que operam nos distintos territórios onde atentam os selvagens eco-extremistas estão atrás de nós, é por isso que nós seguimos sempre despertos, por isso que rejeitamos tudo aquilo que distorça nossa realidade, porque a aceitamos e a enfrentamos por mais deprimente que seja, é por isso que vários individualistas se propuseram a difundir seus conhecimentos sobre como sobreviver dentro da civilização. Seguimos nos mantendo fora das grades, seguimos conspirando dentro de suas urbes.

Romper com a ilusão revolucionária não é fácil, mas enquanto se vive nela se ignora a realidade presente, tudo se torna tão utópico que se esquece do agora. A revolução que promulgam jamais chegará, o humano perdeu sua condição natural e se transformou em um robô que trabalha à serviço do progresso destruidor da Natureza. Quando será que esses jovens se darão conta da ilusão em que vivem? Eu não sei, talvez seguirão toda a vida perseguindo o fantasma da revolução, porque não é nada mais que isso: uma ideia morta.

Falei daqueles acorrentados tanto ao mundo virtual como dos que se encontram arrastando as correntes do anseio. Ambos desprezíveis para mim, ambos buscando falsas saídas para a realidade existente. Outros, os que há de monte em todas as cidades, tem caído na hipocrisia de falar de posturas antagônicas à realidade com uma garrafa na mão e seu corpo infestado de substâncias psicotrópicas. Abundam, há em todas as partes, suas razões? Muitas: para escapar das dores da vida, para agigantar a felicidade, felicidade que como já disseram em diversos comunicados eco-extremistas, é totalmente falsa. Em sua condição total de hiper-civilizados, não são capazes de levar a cabo convivência alguma a não ser por meio de uma substância que altere sua percepção da realidade, uma fuga nauseante e falsa onde apenas perpetuam os modos de “diversão” que impõe a civilização. Tristes são aqueles que tentam sanar suas dores sedando-se desenfreadamente. Parece que a hidra tecno-industrial fala e de sua boca sangrando sai as palavras que ordena a seu escravo: se está triste, drogue-se! Se deseja estar feliz, drogue-se! A toda dor ou a todo desejo insaciável de diversão a civilização oferece uma grande quantidade de substâncias psicotrópicas. O triunfo total: se você quer ser rebelde, igualmente drogue-se, e com isso o feroz guerreiro que poderia se lançar a uma guerra contra a realidade terminará transformado em um escravo dócil. A hidra rindo pronuncia sua sentença: a civilização triunfou, o guerreiro já está sedado! Não há “liberdade” alguma em uma vida cíclica. Muitos ignorantes catalogarão estas palavras de moralismo, mas cairiam em um erro pensar que como eco-extremista rejeito essas substâncias por considerar que é “mal” ingeri-las. Tentarão justificar de milhões de formas, justificando suas cadeias. Estas palavras não são uma questão de moral, já que me posiciono como um ser amoral. Estas palavras nascem de um desprezo, um desprezo à vida cíclica, às substâncias e às práticas que levam a essa vida. Se sentem tão vivos quando estão tão mortos, tão dependentes de uma substância ou de uma prática que sem isso o viver se tornaria algo impossível. Não é questão de moral nem muito menos que nos espantemos e cataloguemos essas práticas como “más”, é mero desprezo a suas atividades “libertadoras” que mais são um atalho à vida cíclica. No momento, até aqui chegarão estas palavras, haverá mais tempo para ir mais a fundo na crítica à vida cíclica e as distintas formas que ela se apresenta.

Adiante críticos terroristas!

Longa vida à guerra amoral eco-extremista!

Morte à vida cíclica dos hiper-civilizados!

Huehuecoyotl

Outono de 2016

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