(España) Comunicado 52 de ITS

La alegría nos hincha el pecho con el ego característico de los individualistas, esta vez al saber que un nuevo grupo de ITS ha surgido de las asquerosas urbes europeas. La Mafia del Caos continúa su deleitante camino de destrucción, con su retórica intacta y con la seguridad criminal adelante siempre!!
¡Que los grupúsculos de ITS en América y Europa continúen su Guerra!
¡Apoyo total a los terroristas indiscriminados!


Se oyen ya los fieros truenos golpear las ciudades del “Viejo Continente”, donde una masa deforme y artificial de humanoides híper-civilizados no vive sino vegeta. Se oye ya el viento tempestuoso, aquel que premoniza la llegada de algo trágico. Empiezan a caer las primeras gotas de inhumanas nubes negras que cubren el cielo con su oscuridad desconocida…

¡Aquí está la tormenta! ¡Todos sabían que tarde o temprano iba a ocurrir! Los híper-civilizados miran extrañados al cielo, no saben aún lo que está por llegar… Pero cuando miren a los ojos a la destrucción, al caos, a la muerte, el terror se apoderará de ellos y correrán a esconderse. Unos pocos, sin embargo, escuchamos el llamado de la tormenta, el rugir del trueno, el grito del viento y de la lluvia, y acudimos a él con los cuchillos recién afilados, llenos de odio por la despreciable humanidad de mierda… ¡Porque somos esos salvajes egoístas que disfrutan con la muerte, que se regocijan con la miseria humana!

Esa tormenta es la Mafia de ITS. Ese grupo de criminales eco-extremistas y terroristas nihilistas que en enero de este año cruzó el atlántico hasta Grecia y que hoy, sólo unos pocos meses más tarde, ya se encuentra operativo en otros dos países europeos más.

Atacamos misantrópicamente a la sociedad tecno-moral de manera indiscriminada porque nos repugna la humanidad, esa cosa ridícula que se pudre en las ciudades llenas de humo, que se arrastra del trabajo a casa y de casa al trabajo, como máquinas sin vida, cada segundo de su existencia insultando todo lo que para nosotros es sagrado; odiamos enfermizamente sus costumbres, sus rutinas, sus aspiraciones, sus no-vidas… ¡queremos verlos a todos muertos! Vivimos entre vosotros, débil basura humana, vivimos sin levantar ninguna sospecha, siendo sólo unas cuantas ovejas más, sacando las sonrisas en el momento necesario para pasar desapercibidos, somos esas amables criaturas que os ceden amigablemente el asiento en el transporte público… ¡detrás de esas sonrisas se ocultan nuestras intenciones homicidas!

Asestamos un golpe mortal a la moral del ataque, ¿cómo vamos a sentir empatía por ese estúpido animal domesticado que vive alejado de su esencia natural? ¿Es que acaso hay humanos inocentes en la humillación de la Naturaleza Salvaje? Quien crea esto último es un iluso, un humanista o un necio (o las tres). Atacamos, sí, ajenos al dualismo de las valoraciones humanistas, nos da igual si rico o pobre, si hombre o mujer, si blanco o negro, el humano moderno es nuestro enemigo y en esto no hacemos aburridas distinciones moralistas. ¿O es que la Naturaleza Salvaje hace distinciones cuando se manifiesta con la brutalidad que le caracteriza? ¿Hicieron distinciones los antiguos guerreros bárbaros de este continente? Esta pregunta podéis hacérsela a las poblaciones enteras masacradas por aquellas “bestias del norte” vikingas.

En nuestro actuar no hay ningún fin político a conseguir, no buscamos ninguna revolución, no tenemos demandas de ningún tipo, tampoco queremos volver atrás en el tiempo. Atentamos porque esa Fuerza Desconocida que esconden las montañas, los bosques, los ríos, los animales salvajes, la Luna… esa que portan los tsunamis, los terremotos, los volcanes… esa fuerza está también en nosotros, en forma de oscuros, violentos y primitivos instintos. Nosotros somos humanos civilizados, pero sabemos que ni todos los siglos de vida civilizada han conseguido eliminar estos instintos. El humano moderno los reprime, los mantiene insatisfechos, los encadena con su diosa Razón… ¡nosotros aguardamos con ancestral paciencia los momentos en los que liberarlos, en los que saciarlos momentáneamente abrazando el caos!

Como se ve, no hacemos la laica y moderna distinción entre nosotros como sujetos y la Naturaleza como objeto. Somos guerreros paganos en defensa extrema de lo Salvaje, pero no entendemos lo Salvaje como algo ajeno a nosotros. Al contrario, lo Ajeno es para nosotros la vida civilizada a todos sus niveles, y por ello la atacamos sin más miramiento que el estratégico.

Carecemos de esperanza en un mejor mañana, somos conscientes del final que nos espera en esta guerra desigual. Y aún así atacamos, como hicieron los antiguos.

Así pues, reivindicamos que la noche del 18 de abril salimos por la ciudad de Valencia con una bolsa de basura, en ella no había restos de comida sino un artefacto incendiario de unos 5 litros, con un pequeño explosivo adherido y diseñado para detonar momentos después de que el artefacto se activase, esto para expandir el fuego y por si a algún noble ciudadano se le ocurría apagarlo. Caminamos decididos y con los antiguos en nuestra mente, en nuestros bolsillos portábamos paganos amuletos de guerra otorgados por los espíritus de lo Desconocido. Abandonamos el artefacto de manera indiscriminada en plena calle, al lado de una fila de coches, prendimos la mecha con tranquilidad y desaparecimos del lugar sigilosamente. Aunque no hemos podido saber los daños causados porque nada leímos en la prensa local sobre el incendio, sabemos que el artefacto se activó porque una vez lejos del lugar escuchamos la explosión, por lo que la mecha artesanal se prendió correctamente y el fuego acudió a nuestra llamada. Ahí va nuestro regalo a la normalidad y estabilidad de la pacífica noche civilizada…

En esta ocasión el fuego consumió objetivos materiales porque así lo desearon nuestros egos, pero también fue un atentado en el que carbonizamos los valores humanistas que rigen la vida civilizada, imponiendo nuestra voluntad autoritariamente por encima de las propiedades de los anónimos ciudadanos y destruyendo el binomio bien-mal para elevar sobre sus ruinas nuestros intereses egoístas. Quién sabe cuándo y dónde volveremos a aparecer, quién sabe qué artefacto o arma esconderemos entonces y si nuestro objetivo será material o humano… ¡que los espíritus nos guíen en esta guerra!

¡Fuerza para los hermanos y hermanas terroristas de la Mafia en América y Europa!

¡Fuerza también para la Wildfire Cell y para todos aquellos que atentan anónimamente! ¡Y recordamos al terrorista de las 7 bombas, Mark Conditt, con especial respeto!

La Mafia se expande como la tormenta… ¡tenemos el caos en nuestras manos!

Individualistas Tendiendo a lo Salvaje-España
-Criminales Animistas

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