(Indonesia) Masacre Ancestral, 1407 muertos

Lo habíamos informado días antes en ME, el terremoto y posterior tsunami que afecto a una de las islas de Indonesia. Hemos sido testigos de la completa superioridad de la tierra por sobre la civilización, de como la Naturaleza Salvaje ha desatado toda su venganza contra los asentamientos de la humanidad. Lo habíamos informado y lo hacemos de nuevo para regocijarnos con la desgracia humana, para regocijarnos con el Caos único de la tierra.

En su momento se hablo de 500 muertos y la cifra hoy día pasa las 1400 victimas humanas fatales. Recordando que ademas hace poco acaba de hacer erupción un volcán, haciendo mas magistral el mensaje de desolación e impotencia de la humanidad ante la fuerza arrolladora de la tierra.

¡Salve Caótica Naturaleza Salvaje!

¡Por la furia de las erupciones, de los terremotos y olas gigantes!

Transcribimos parte de una nota de la prensa, como registro del Caos:

“Por eso huyeron a la carrera hacia las colinas cercanas. Eso fue lo que hizo Melsi Pangalo. La joven lleva cinco días instalada a la sombra de un árbol junto a la extensión de montículos de escombros, maderos y muebles que antes era su aldea: Loli Saluran. Sobre su pierna dormita su hijo de dos años.

“Todos salimos corriendo hacia los montes. Pasamos allí seis horas y después bajamos. Entonces descubrimos que cuatro personas no habían huido y murieron. Una era mi abuela. Tenía 60 años y no podía correr”, relata.

Los manglares se han quedado secos y la costa -antaño propicia para el baño- repleta de árboles arrancados de cuajo, postes de la electricidad y despojos de todo tipo.

En el puerto uno se puede encontrar con media docena de barcos varados o hundidos, y uno -el de Haji Anti Ismael- empotrado en mitad de las calles. “Estábamos fondeados a varios metros de la costa y cuando llegó el tsunami nos empujó contra la ciudad”, refiere gritando desde la embarcación, que sigue usando como su residencia provisional.

Recuerda que las olas empezaron a balancear el navío de pesca de forma violenta. Él y los otros cuatro miembros de la tripulación se agarraron al mástil y comenzaron a gritar “¡Ala Uakbar! ¡Ala Uakbar!” (“Dios es grande”) “Pensaba que íbamos a morir todos”, añade.

En el barrio de Tanjun Gato, pegado al mar, murieron cerca de 40 personas. Una decena de ellas, niños que se encontraban en un colegio que terminó engullido por el mar.

La zona es una sucesión de habitáculos semi hundidos en el océano. Un edificio de cuatro plantas se encuentra escorado ampliamente hacia la superficie líquida, a la espera de que otra réplica acabe con lo que empezó el movimiento sísmico.

“Unos 20 ó 30 metros de costa se hundieron con el terremoto. Un almacén, una carretera.. Desaparecieron en el agua. Antes en la playa el agua te llegaba a la rodilla. Ahora no hay playa sino un desnivel de 30 metros”, aduce Wawan Tuliabo, de 26 años.

El chaval describe un área en la que las nuevas viviendas se edificaron ganando espacio al mar. Fue el mismo terreno que volvió a recuperar el día 28.”

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