LA GUERRA MAPUCHE CONTRA LA CIVILIZACIÓN DURANTE LA LLEGADA DE LOS INVASORES OCCIDENTALES

Filoso texto publicado en “Ajajema” número 1, recordando la resistencia ancestral en lo que se conoce hoy como “Chile”.

¡Porque la guerra heredada por los antiguos ahora la libran los individualistas que no dejan morir el fuego del conflicto!


Unas palabras previas

Sabemos que en la actualidad la última descendencia mapuche (la más radical) se encuentra en medio de un conflicto contra el estado Chileno, lucha que reivindica la recuperación de sus tierras y la autonomía de su pueblo. Grupos armados y de guerrilla que atentan violentamente contra estructuras y personas, por medio de explosivos y generalmente con fuego, atacan empresas forestales y todo lo que tenga que ver con ellas, casas patronales, fundos, bodegas, camiones transportadores, maquinarias, hidroeléctricas, iglesias y escuelas.

Conocemos la inclinación ideológica que estos grupos tienen en la actualidad, no estamos aquí para cuestionar las motivaciones que esos individuos tengan o no.

Podríamos enarbolar nuestras diferencias para con el discurso que ellos manejan, podríamos polemizar, pero sería algo totalmente innecesario, pues siempre es grato ver y enterarse de cada nuevo atentado contra las estructuras de la civilización en las tierras que fueron el campo de batalla de los antiguos Araucanos allá por el 1500.

El siguiente texto redactado por algunos eco-extremistas del sur, va en nombre de todos esos nativos indómitos, que murieron en una batalla a muerte contra los castellanos invasores.

¡Sus vidas renacen en cada atentado contra el progreso humano!

¡Por los Mapuche, los Selknam, los Alacalufes y los Yámanas!

Introducción

“América”, tierra habitada desde hace miles de años por salvajes tribus de aborígenes de cazadores-recolectores. Clanes nativos que opusieron una fiera resistencia a la llegada del hombre extraño invasor, dando y siendo participes de cruentas guerras contra los civilizadores y su mundo cristiano-humanista. Resistencia a muerte contra los que pretendían subyugar, cristianizar y domesticar sus hermosas voluntades y modus vivendi.

Dentro de todas aquellas almas indómitas e incivilizadas resalta una por su ferocidad y coraje, cuyos descendientes directos viven hasta la actualidad, repartidos por el centro-sur de las tierras del territorio llamado “Chile”: Los Araucanos, el pueblo mapuche que dio tremenda guerra a la invasión europea.

Este relato/ensayo expondrá un poco de su historia, sus guerras y personajes, cabe decir eso si, que este texto está respaldado por varias fuentes históricas, las que en algunos casos, difieren entre sí en lo que respecta a fechas, lugares, y situaciones. En este ensayo procuraremos describir (con nuestras palabras) su historia, sus costumbres, sus feroces guerreros y los conflictos llenos de violencia que los Mapuches se encargaron de perpetrar contra los españoles.

I. ¡Tierra, Tierra!

Era octubre de 1492 cuando el famoso navegante italiano Cristóbal Colon divisaba y descubría lo que para él eran las “Indias”. Esas salvajes y vírgenes tierras que más tarde serian conocidas como el “continente Americano”.

El navegante junto con su tripulación y con la ayuda económica de los reyes de España, llegaba a estas tierras con ansias de conquista y riquezas. Ese día de octubre los navegantes desembarcaron en una isla del centro de América, el registro dice algo así:

“Aquel hermoso día del 12 de octubre de 1492 pudo ver colon que había llegado a una isla. Desembarcó portando el estandarte de Castilla y dio gracias a Dios por el feliz éxito de la empresa.

De los frondosos bosques de la isla salió una multitud de hombres y mujeres semidesnudos, que contemplaban admirados a los recién llegados y sus naves”

Esta primera expedición marcó una antes y un después en la invasión de América. Una vez que Colon estuvo de regreso en España fue recibido con honores por los reyes, que admirados por su el descubrimiento y las posibilidades económicas, no tardaron en financiar más viajes a las tierras recién descubiertas. En total fueron cuatro los viajes que Colon realizó a América, y en cada expedición descubría nuevas islas.

Años más tarde moría en España, sus expediciones fueron una pieza clave en la llegada del hombre blanco a estas tierras, pues no pasó mucho tiempo hasta que empezaron a llegar tripulaciones enteras en busca de las riquezas de la tierras “Indias”, y en nombre de su Dios cristiano comenzaron o someter a los naturales de las “nuevas tierras”.

II. Pueblo de temer

Los invasores en su afán de conquista se adentraban cada vez más al sur de América, es así como llegan a Perú y Chile, en este último territorio les esperaba una temida raza de guerreros salvajes. De esto dejó constancia Diego de Almagro, que ya en 1536 se había adentrado hacia Chile con un ejército de españoles, y unos miles más de indios esclavizados de los países ya sometidos al poder colonizador español (a los que llamaban yanaconas). Aquí es donde Almagro se da cuenta y se entera de la presencia de esa temible raza de indios indómitos, y al pensar que se defraudaría de las riquezas de esas tierras decide volverse al Perú.

Los araucanos eran tan temidos que incluso la gran civilización Inca no se atrevió nunca a adentrarse a sus territorios. Esto último queda detallado de la siguiente forma en un documento de esa época:

“Por los años 1443 – 1445, el inca Túpac Yupanqui, sabedor de que al sur de sus dominios existía una poblada comarca, excursionó hasta el valle de Aconcagua y estableció allí una guarnición. Más tarde, su hijo y sucesor, Huayna Cápac, hizo también un viaje a Chile; pero sus ejércitos no pudieron avanzar más al sur del Bio-Bío, donde encontraron indómitos araucanos, y estableció como límite de sus conquistas el rio Maule.”

III. Los Araucanos

El término araucano, fue dado por los españoles a los habitantes de la región de Chile entre los ríos Bio-Bio y Valdivia. Viene de la palabra auca, voz quichua que quiere decir rebelde.

Pueblo rudimentario que sin embargo fue participe de la epopeya más grandiosa que registra la historia de los pueblos primitivos de América, por su indomable valor en una lucha de tres siglos contra los españoles.

Características:

El araucano era de tez morena, de estatura mediana y miembros bien formados; cara redonda con frente estrecha y pómulos pronunciados; ojos pequeños, nariz achatada y boca grande. De aire grave, sombrío, como desconfiado, pero que mostraba resolución e imponía respeto.

Los indios aborígenes, andaban primitivamente apenas cubiertos con pieles atadas a la cintura. Se amarraban el pelo a la altura de la frente con una tira (trarilonco) de cuero o de alguna corteza vegetal. Siempre descalzos.

Los araucanos no tenían ciudades; vivían en agrupaciones o reducciones constituidas por varias tribus. Cada tribu estaba formada por familias de una sola estirpe y obedecían a un ulmén o cacique, que generalmente era el más viejo o el más valiente. Solamente en tiempo de guerra reconocían la autoridad suprema de un jefe guerrero, llamado toqui.

Espíritus guerreros:

Fueron los araucanos los indios más valientes de sur-América: no se sometieron jamás a la dominación de los incas ni a la de los españoles. Desde niños eran entrenados para la guerra con ejercicios corporales.

Cuando alguna tribu tenía algún ultraje que vengar, concertaba sus temidos malones, que consistían en un ataque sorpresivo al enemigo, sobre el que caían devastando sus propiedades, robando sus provisiones, ganados y hasta sus mujeres.

En la defensa común, la convocatoria de guerra se anunciaba haciendo “correr la flecha”. El cacique de la tribu que la acordaba, enviaba a un emisario con una flecha ensangrentada con sangre de guanaco al de la de la tribu más próxima, y este a su vez a la siguiente, y así sucesivamente hasta llegar al último. La guerra la hacían en medio de una gritería infernal, modalidad llamada chivateo.

El “Nguillatun”:

El nguillatun era el ritual de adoración y ofrenda que los mapuches rendían a la fuerza suprema.  En el recinto destinado al nguillatun plantaban una gran rama de canelo —su árbol sagrado— y otra de maqui, amarradas a un tronco semejante a una escala (rehue), y a su pie colocaban corderos, pan y chica de maíz en cantaros.

Las rogativas las pronunciaban los ancianos prestigiosos, al mismo tiempo que ofrecían la sangre de los corderos recién sacrificados. Inmediatamente toda la concurrencia empezaba dar vueltas en torno del rehue, cantando y bailando al son de sus instrumentos musicales, poseídos de frenética excitación. La escena culminaba con la subida de la machi al rehue, donde, en actitud arrobada, imploraba a los espíritus los deseos de la multitud.

Todo este culto era para su creador supremo, la fuerza que ellos llamaban Nguenechen.

Las Machis:

Las machis eran las médicas o curanderas. Comúnmente lo ejercían sola las mujeres. Ellas elegidas por un ser místico practicaban la hechicería, siendo las intermediarias entre la tribu y el mundo de los espíritus.

El Machitún:

El machitún era el ritual de sanación de las machis, en este se encargaban de aliviar los males al enfermo. El ritual casi siempre requería del sacrificio de un animal, con cuya sangre salpicaban el cuerpo del desdichado. La quema de hierbas y el rezo de oraciones completaban el ritual de los mapuches.

Los pillanes:

Según las creencias araucanas, los espíritus o almas de sus antepasados se transformaban en pillanes, seres invisibles que tenían su morada entre las nubes y la altura de las montañas. Desde allí, los muertos hechos pillanes continuaban su vida anterior y dirigían las fuerzas de la naturaleza, puesta ahora a sus órdenes. De su voluntad dependían el buen o mal tiempo, ellos manejaban las erupciones volcánicas, los temblores, los truenos, los rayos y las tempestades. De esta forma para ganar la buena voluntad de los pillanes los invocaban celebrando una ceremonia mística.

IV. PRIMEROS CONFLICTOS

Es 12 de febrero de 1541 y el militar español Pedro de Valdivia logra imponerse en el centro de Chile, junto a sus milicias, armas modernas, caballería y la ayuda de miles de indios yanaconas peleando para él, somete gran parte del centro de Chile, fundando de esta forma la cuidad de Santiago. Cuidad que más tarde se convertiría en la gran capital del país sureño. Pero no contento y enterado de que los territorios del sur gozaban de una inmensa riqueza (específicamente oro), toma la decisión de ir a la conquista de aquellas indómitas tierras, habitadas por los temidos araucanos.

“Labali, Labali”:

Los Mapuches en un principio creían que los españoles eran inmortales, cansados de tener que soportar su presencia en sus tierras deciden poner a prueba dicha superstición. Es así como engañando a uno de los españoles prometiéndole ora a destajo, lo llevaron a un lugar aislado, donde de sorpresa le dieron tremendo mazazo en la cabeza, cayendo de inmediatamente al suelo y comprobando que estaba muerto, sus dudas se disiparon, los invasores eran mortales.

Inmediatamente la noticia empezó a correr de tribu en tribu, al grito en su idioma nativo de: “Labali, Labali” (mortal, mortal). La sublevación no tardó, liderados por el cacique mapuche Michimalonco, planean una emboscada contra los españoles que se encontraban explotando un yacimiento de oro, quemando el barco con el que pretendían llevárselo y matando a todos los españoles y yanaconas que ahí se encontraban. En represalia a esto y tras no encontrar a los responsables de la matanza y destrucción, Valdivia hizo apresar a siete de los más importantes caciques de la zona central.

La destrucción de Santiago:

A solo unos pocos meses de la fundación de Santiago, la cuidad entera es atacada por miles de nativos, los que enterados del apresamiento de los caciques y el del viaje de Valdivia al sur para dar con los indios alzados, no dudan en atacar la cuidad. El alzamiento documentado como la “destrucción de Santiago”, fue liderado por el cacique mapuche Michimalonco, el objetivo principal del ataque era la liberación de los indios apresados. De todas formas, la masa salvaje enfurecida prendió fuego a las casas, destruyó y mató todo a su paso.

La batalla duró dos días, es en estas circunstancias que la amante de Valdivia decapita a los siete caciques cautivos, mostrando sus cabezas en la plaza, mandando un contundente mensaje a los indios, que sorprendidos empiezan su retirada.

Tragedia española:

Cuando regresa Valdivia es testigo de la catástrofe dejada por los naturales, la ciudad recién inaugurada esta convertida en ruinas. Una decena de españoles y unos cientos de yanaconas muertos son el resultado del feroz ataque indígena.

Valdivia y sus hombres sin alimentos y sitiados, piden ayuda a los gobernadores del Perú, para ello, envía a algunos de sus hombres con un gran cargamento de oro hacia el país del norte con la intención de seducirlos, pero la caravana es emboscada por una horda de salvajes, robándoles todo el oro y matando a todos los españoles menos a su líder, que es hecho esclavo. El mismo que logra más tarde escapar llegando a Perú.

Dos años tarda en regresar con la ayuda económica para Santiago, con un buque lleno de provisiones.

Años más tarde en 1549 con Valdivia hecho gobernador de Chile, los invasores se prestan a avanzar a la conquista de las tierras araucanas. En el trayecto, una vez cruzado el Bio-Bio, Pedro de Valdivia fue constantemente atacado por tribus Mapuches. Una de estas batallas ocurre cerca del rio Andalien, de la que salen victoriosos los españoles y donde capturan una gran cantidad de indios.

El gobernador esta vez decide mandar un fuerte mensaje, manda a cortar la nariz y una de las manos a todos los capturados.

Después de esto, inaugura la ciudad de Concepción, y se propone la construcción de una gran cantidad de fuertes.

V. Caupolicán

Con Valdivia ya en pleno territorio mapuche, los caciques tenían que ponerse de acuerdo en quien sería elegido como toqui (el líder en tiempos de guerra). Como prueba para decidir quién sería el elegido se propuso un reto de fuerza, el que más tiempo lograra sostener sobre sus hombros un pesado tronco sería el ganador. Paicavi, Elicura, Puren, Ongolmo, Tucapel, Lincoyan, fueron algunos de los guerreros, pero no pudieron contra la hazaña del que salió victorioso de aquella prueba el gran Caupolicán, quien sostuvo el tronco por un día y una noche entera, de esta manera él se convertía uno de los salvajes toqui.

Con Caupolicán al mando de las fuerzas mapuches, ya en 1553 atacan de manera formidable el fuerte de Tucapel. Lugar que se encontraba defendido de manera considerable por una gran cantidad de hombres españoles, rindiéndola sus pies y destruyendo el fuerte.

VI. LEFTRARO

Es en estas circunstancias como entra en escena un nuevo guerrero mapuche, (considerado el más importante guerrero Araucano), su nombre era Leftraro (o Lautaro). Hecho prisionero por Valdivia y viviendo con los españoles por más de un año, tuvo el tiempo suficiente para aprender todo sobre las tácticas de los españoles, sus métodos y estrategias.

Cansado de la esclavitud y de servir a los españoles, se rebela y se une a la sublevación aborigen. Para esto y enterado que Valdivia se dirigía a vengar la destrucción del fuerte de Tucapel, se reúne con los indios y les enseña nuevas tácticas en el campo de batalla, táctica que consistía en la formación de varios grupos, los que entrarían en batalla uno tras otro, hasta cansar a los enemigos. Obviamente este método de batalla fue aprendido por Leftraro de los españoles, en sus años viviendo con ellos.

En un apasionado discurso con los caciques, Leftraro gana la simpatía de los Mapuches, los que aprueban su plan y a la vez lo nombran vice-toqui.

Batalla de Tucapel:

Ya para finales de 1553 y con Valdivia recién llegado en lo que hasta hace poco era el fuerte Tucapel, desde los bosques comienzan a salir las fuerzas indias atacando violentamente en grupos a los castellanos, los que sorprendidos por la nueva táctica de combate de los indios se vieron prontamente derrotados.

Los guerreros Mapuches liderados esta vez por el ingenio de Leftraro y la valentía de Caupolicán diezmaron a los hombres de Valdivia, ningún enemigo escapó con vida. Mientras Valdivia se disponía a huir del campo de batalla en su caballo, de inmediato fue alcanzado y hecho prisionero, esta vez al gobernador de Chile le esperaba algo acorde a su categoría…

Muerte de Valdivia:

Con Valdivia prisionero y conducido ante la presencia de Leftraro y Caupolicán, daba inicio la escena de venganza en nombre de los hermanos muertos a manos del conquistador.  El malogrado gobernador pedía piedad y les prometía que si le perdonaban la vida se retiraría de sus tierras.

Mientras la lengua de Valdivia continuaba rogando, de entre la muchedumbre se alza un guerrero de nombre Leucoton, armado y con furia salvaje descarga un golpe de maza en la cabeza del desdichado, cayendo al suelo salpicando y chorreando sangre. Y así, con la cabeza destrozada en suelo termina la vida del primer gobernador de Chile, la escena no hace más que enardecer de jolgorio a los mapuches alzados.

Algunas versiones hablan de que los mapuches una vez muerto Valdivia, le arrancaron el corazón y se lo comieron.

Esta muerte causó gran consternación en toda la colonia española que miraban con preocupación los acontecimientos, estos de inmediato designaron al sucesor de Valdivia, Francisco de Villagra.

Bárbaro exterminador:

El verdugo del gobernador junto con sus hombres continúan con sus andanas, es de esta manera que se dispone a marchar contra la ciudad de Concepción. A su paso sale el nuevo gobernador, el que es rápidamente derrotado en la cuesta de Marihueñu en 1554. Los araucanos se adentraban en Concepción, y los españoles desmoralizados evacuaban la ciudad dejándose a merced de los salvajes. Es entonces cuando los guerreros saquean y queman la cuidad entera, este hecho es documentado como “la destrucción de Concepción”. Este violento ataque es detallado de la siguiente manera:

“Leftaro desde una colina contemplaba los incendios, dando gritos de contento, y en tono elocuente y altivo decía en su idioma nativo:

—Yo soy Leftraro, que acabó con los españoles; yo soy el que los derroté en Tucapel y la cuesta de Marihueñu. Yo maté a Valdivia, y a Villagra puse en fuga. Yo les maté a sus soldados y abrase la cuidad de concepción”

Los libros de historia describen a Leftraro como un “bárbaro exterminador” y tienen toda la razón, pues se encargó de destruir con violencia primitiva todo a su paso.

Combate de Mataquito:

Con Leftraro en racha, alentado por sus victorias, y poseedor de una notoria fama de crueldad, decide salir a la caza de los españoles. Es 1556, y para ese entonces el vice-toqui contaba ya con una formidable caballería, emprende entonces el viaje a Santiago, su propósito es expulsar de sus tierras definitivamente a los invasores y atacar la capital de Chile. Mientras Caupolicán se queda en el sur avanzando hacia las ciudades de Imperial y Valdivia, Leftraro ya cruza el Maule.

Cuando se supo que las hordas mapuches se dirigían a Santiago el pánico de apodero de los españoles, incluso pensaron en retirarse a la ciudad de La Serena y hasta el Perú.

Es así como Villagra sale al encuentro del toqui, tratando de impedir el avance de los salvajes araucanos a la capital.

La batalla tuvo lugar a orillas del rio Mataquito, la que fue favorable para los indios. Combate que dejó a mal traer eso sí, a las fuerzas araucanas, todo esto llevó a que una gran cantidad de guerreros abandonar la guerra. Debido a esta deserción, Leftraro toma la decisión de castigar violentamente a los desertores y a los poblados indígenas que se negaran a apoyarlo, es así como con sus fuerzas restantes toman refugio y establecen un campamento en algún lugar cerca del rio Mataquito.

Traición indígena:

Con los araucanos en su campamento reponiendo energías para un próximo combate, y los indios víctimas de los vejámenes que Leftraro les propinó por no unírseles, es como se gesta el final del guerrero araucano.

Los indios que desertaron a la guerra y los otros maltratados, en represalia al comportamiento del toqui deciden ir a informar a Villagra la localización del campamento Mapuche. El ejército español decide marchar en plena noche hacia la cima de las colinas de Caune, quedando de esta manera el ejército español con plena visión del asentamiento araucano.

Muerte de Leftraro:

Con los indios totalmente desprevenidos, es como los castellanos dejaron caer de esta manera una mortal emboscada.

Es abril de 1557, recién amanece y el ataque enemigo se lleva acabo, Leftraro es muerto por un lanzazo mientras salía de su ruca. Con el líder toqui muerto, los salvajes araucanos siguen dando tremenda guerra a los invasores, la batalla se extiende por horas, pero la suerte ya estaba echada. La gran mayoría de los indios pelean hasta la muerte por la defensa de sus indómitas y salvajes tierras, algunos guerreros logran huir.

Según se cuenta, la cabeza de Leftraro fue puesta en una lanza y llevada a Santiago exhibida en la plaza pública por los civilizadores europeos.

VII. GALVARINO

Dentro de los feroces guerreros mapuches destacó también Galvarino, cacique que participó en numerosas batallas. Si bien, la información en torno a su personaje es más bien escasa, su muerte y los vejámenes infringidos por los españoles, le dieron una importante notoriedad dentro de la guerra mapuche contra la corona española.

Con Galvarino hecho prisionero, es donde empieza el suceso de la historia registrado como el “suplicio de Galvarino”, acto que evidenciaría la tenacidad, valentía y fiereza que caracterizaba a la raza Araucana. Estando apresado el gobernador, ordena que le corten ambas manos al indio y que lo liberen con vida. Dicho acto pretendía ser un mensaje de terror para los demás alzados que aun abundaban.

Llegado el momento del castigo, Galvarino coloca tranquilamente la primera mano en el tronco destinado, viendo como su mano era arrojada al suelo por el hacha y sin siquiera dar una muestra de dolor pone inmediatamente la otra mano, que rápidamente le es cortada. Es en estos instantes, cuando coloca ahora su cuello en el tronco para que de una vez le quitaran la vida, lo que no consigue, pues la orden era liberarlo con vida.

Enfurecidos los indios por el suplicio a Galvarino, deciden dar batalla a los españoles en la comarca de Millarapue. Liderados por el salvaje Caupolicán dieron cruenta batalla a los invasores, aun así los Mapuches esta vez debieron replegarse. En esta batalla es nuevamente apresado Galvarino, esta vez de manera definitiva.

En 1557 es condenado a morir ahorcado de un árbol, un español pide piedad para Galvarino este de inmediato alza la voz, diciendo:

“—No quiero recibir la vida de vosotros, y solo siento la muerte por no haber podido hacerlos pedazos con los dientes”

Inmediatamente los españoles se ofenden con las palabras del cacique, que no hacen más que apresurar su muerte.

VIII. La guerra de cañete

Ya para finales del año 1557 es nombrado el reemplazante de Villagra, su puesto es ocupado por García Hurtado de Mendoza hijo del virrey del Perú. De inmediato emprendió viaje a la Araucanía, donde funda la fortaleza de Cañete.

Es a principios del año siguiente cuando los indómitos mapuches planean y dejan caer un ataque contra el fuerte de Cañéte, lugar atestado de españoles fuertemente armados. Con el toqui Caupolicán al mando de las miles de espíritus Araucanos, dirigen toda su fiereza contra los europeos. El ataque es un éxito tanto así que los salvajes logran sitiar el fuerte.

La traición, una vez más:

Con el fuerte sitiado y los españoles nerviosos, es como se gesta una vez más la desgracia para los mapuches.

En este hecho en particular, las dos versiones distan mucho entre sí, si bien, las dos coinciden en la traición como causa de la derrota nativa, difieren en la muerte de Caupolicán. Pues esta vez engañado por el plan de un indio y siguiendo sus consejos cae en una trampa.

Caupolicán prisionero:

La diferencia en las versiones se remite netamente a la captura de Caupolicán. Una de ellas dice que el toqui confiado del plan del indio, que le aconsejaba atacar en una hora a la cual los españoles dormían, se adentran sigilosamente a las entradas del fuerte donde son recibidos por la artillería de los invasores. En esta versión, Caupolicán es hecho prisionero dando guerra.

Por el contrario, la otra dice que el indio traicionero llevó al ejército español a la ruca donde dormía el Toqui. Rendido una vez más por la traición Caupolicán es entonces hecho prisionero.

Muerte de Caupolicán:

La muerte de Caupolicán fue un verdadero suplicio, el Toqui guerrero fue condenado a morir empalado. Muerte que también es enfrentada con una magistral entereza y valentía por parte del salvaje guerrero, que aun estando todo encadenado se las ingenió para tumbar de un puntapié al verdugo, que cayó al suelo malherido.

Es así como los mismos españoles se encargan de sentar al indómito en la pica, muriendo por perforación intestinal.

Batalla de Quiapo

La guerra de quiapo tuvo lugar a finales 1558. La historia dice que los mapuches esta vez al mando del Toqui Lemucaguin, quien és descrito como el hijo de Caupolicán. Los Araucanos crearon varios fuertes rodeando de esta forma a los españoles. Es así como de Mendoza y su contundente ejército toman por asalto el fuerte, enfrentando en un combate desigual los mapuches son derrotados, haciendo prisioneros a cientos de nativos que más tarde fueron ahorcados.

La muerte de Caupolicán marcó un antes y un después en la guerra salvaje de los mapuches. Por nuestra parte hasta acá dejamos este ensayo/relato de lo que fue/fueron los guerreros Araucanos.

Palabras finales

Finalizamos este texto con los hechos de la muerte de Caupolicán y la posterior batalla de quien fuera su hijo. Puede que hayamos olvidado algún hecho, lo más probable, nuestra intención desde un principio era rescatar este pequeño trozo de la historia de la guerra Mapuche contra la corona española.

Sabemos que las guerras continuaron después de esto. Sabemos del alzamiento Mapuche en la guerra del pacifico, de cómo los indígenas se aprovecharon de ese conflicto para arremeter contra los invasores. De cómo los nativos fueron arrasados por las pestes de los invasores blancos. De la misma forma, sabemos de los métodos evangelizadores de los españoles para con los paganos nativos y sus maravillosas costumbres. Escribir sobre la totalidad de la “guerra de Arauco”, seria escribir páginas y páginas de texto, puesto que la misma fue un conflicto que duró casi 300 años, (oficialmente, hasta la independencia de Chile).

También nos imaginamos las guerras de los Mapuches mucho ante de que llegaran los españoles, no las conocemos y ni siquiera están registradas, pero estamos seguros que existieron, esas batallas a muerte contra el imperio Inca o alguna tribu enemiga.

Enaltecemos las figuras de los salvajes guerreros araucanos anónimos y conocidos, nos reapropiamos de sus historias y vidas, las rescatamos de la amnesia histórica, las potenciamos en la actualidad de manera pagana, incivilizada y amoral.

Admitimos que son fuente de inspiración para los que atentan contra la civilización y el progreso en las tierras del sur.

¡Viva la guerra de los antiguos contra la civilización!

¡Viva la guerra de los nuevos contra la civilización!

 

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