(es) Por sobre los llanos de la Adoración

Traducción de “Upon tha plains of adoration”, escrito originalmente por Ramon Elani.


En arboledas salpicadas de antiguos, descomunales robles parados como dioses entre interminables océanos de musgo esmeralado, una voz se alza desde la negra y fragante tierra cubierta por ruinas olvidadas y sombrías muecas de piedras escondidas entre las montañas de hierba. Delgado y aireado al principio, un mero sueño de cosas latentes al borde el pensamiento. Sofocante obscuridad que extiende sus zarcillos profundo dentro del pozo debajo de los arboles. Un recuerdo, solo recordado a medias, que vaga como un fantasma hambriento entre los vacíos corredores cubiertos de telarañas de las mansiones en ruinas y palacios sumergidos del subconsciente.

Flota a la deriva como el humo, volviéndose más pleno y fuerte a medida que trepa por sobre las coronadas cabezas de los árboles. Ahora como un coro de monstruosos ángeles del inframundo, la canción suena sobre la tierra, repleta de gloria y rabia. Un nombre que ha sido maldecido por milenios, chilla como mil pipas funestas y despedaza el asqueroso letargo de un mundo sosegado a un sueño sin sueños a causa de las mentiras de la máquina. Escupe su orgullosa ira sobre el rostro del cielo mismo: ¡Cromm Cruaich! ¡El Torcido de la Colina!

El cabeza de callo se alza sobre su montículo sangriento. Sus hombros huesudos encorvados y los cuernos sobre su frente penetrando el cielo y el sol llamea sobre él como un halo de fuego. Envuelto por niebla, se sienta entronando la Pradera de los Reyes rodeado por sus ídolos marchitos. En sus temibles garras sostiene los obsequios de leche y granos, y en la profundidad atemporal Tigernmas marcha hacia Cromm con su anfitrión y allí sobre los llanos de la adoración le da hospedaje al Doblado en víspera de Samhain. Con ojos salvajes y puños sangrientos se golpearon de forma cruda y supurante, y cayeron al suelo colmados de lamentación, y allí rodeados por un circulo de piedras acomodadas en rangos de cuatros filas de tres, Cromm si halló satisfactoria su ofrenda y el poderoso anfitrión fue sacrificado a un hombre por el regalo de leche y granos.

Por miles de generaciones en adelante, el sangriento lugar se sostuvo en reverencia por el populacho, quienes trajeron sus propios sacrificios por el regalo de leche y granos. Por lo que la vida en los llanos era dura en aquellos tiempos y los poderes secretos del dios demandaban el derramamiento de sangre brillante y en círculo alrededor de la carreta. Luego vino Patrick de Ravenglass, desde la casa de la Mujer Cuervo, quien desafió a Aquellos quienes se Pararon sobre la Arboleda y escupieron impiedades desde una mesa frente a su casa. Él maldijo a Reyes y Tribus y Naciones y vino con plata y fuego para destrozar aquello que se había mantenido en pie desde el principio de los tiempo. Así que Cromm fue apartado y arrastrado de su asiento sagrado sobre la colina.

Ya no debemos de hablar de la Tierra, la Madre. Al menos no de la Madre que da y da y da hasta que sus tetas están marchitas y en carne viva a causa del los crueles dientes de su cría mas desagradecida y miserable. No, si hablamos de una Madre deberá ser de una que es profunda y nublada y oscura y llena de terror. No sin amor, pero con un amor extraño y misterioso, y temible. Un amor que no es comprendido pero sí deseado. Un amor enloquecedor que viene a nosotros a la luz de la luna. Un amor del cual haríamos cualquier cosa por proteger.

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