(México) ¡Ánimo guerrero!

(…) en México la mayoría de los anarquistas e izquierdistas son bien torpes, no cuestionan, no critican, no analizan, no piensan con sentido común anárquico ni con lógica y lo único que saben hacer es responder tonterías y estupideces.

(…) La segunda cosa que quiero decir es que en realidad no me importa lo que digan, antes me importaba porque me afectaba mucho que la gente no pudiera conocerme y ver que no soy así como me pintaban. Que tengo muchos errores y muchos aciertos es la verdad y que no me cohíbo para aceptarlos también es la verdad, pero hoy en día me importa una mierda lo que se diga de mí, por la sencilla razón de que yo desde hace tiempo ya no me concibo dentro de llamado Movimiento anarquista, ni del plataformista, ni del reformista, ni del izquierdista y mucho menos (y sobre todo) dentro del espectro-mentira-falsedad anarquista Insurreccional (con todas y sus variantes). Me terminé asqueando de todo eso, de toda esa gente que nada más hablan y no actúan, porque cuando se trata de ser colectivistas todos son colectivistas, cuando se trata de ser indvidualistas todos dicen ser individualistas. Me terminé hartando se la mentira ideológica del insurreccionalismo y terminé por
darme cuenta de la verdad detrás del mito. Me terminé cagando que para muchos la solidaridad sea definida en base del llamado género, es decir, si eres persona con vagina o pene o bien, que se decida si se da en base
de a qué organización isurreccionalista perteneces, porque cuando se trata de solidarizarse con los compañeros Griegos se hacen llamados multitudinarios y se demanda que todos nos solidaricemos, pero cuando se hacen llamados con los presos en México pocos o nadie responde y muchos, justamente los que se jactan de ser bien insurrectos, son los primeros en decir que se solidariza con quien se quiere únicamente; determine cagando de esto, de esa hipocresía y muchas cosas más.

(…) Esto no quiere decir que yo tire la toalla, hoy en día sigo considerando el ataque como el único medio de hacer caer al sistema, pero en mi caso, es desde un plano individual y bajo otras perspectivas de lucha que no son precisamente la de todos los anarquistas y el asqueroso movimiento anarquista. Por eso, no me importa nada. Yo ya no tengo sus códigos morales ni sus falsas éticas, no les debo nada ni les debo de responder ante nada.

(…) Como bien se los dije a unos individuos amigos y protectores de Felcicty con los cuales fuimos a hablar cordialmente con el revólver, la escuadra y la mini uzi en la mano (bueno, bueno, en la mochila): Si creen que me
he convertido en un monstro, bien, pues este monstro lo han creado todos ustedes con sus chismes, mentiras, difamaciones y traiciones.

Segunda Carta/marzo 2018
Mario Lopez “Tripa

¡misantropia y naturaleza por siempre!

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