(México) Terremoto homicida

Desde Nomen Nescio algunos recordatorios sobre la sabiduría de lo Salvaje manifestándose en México.


A casi dos semanas de haber sido azotados por un terremoto de 8.2 y como una broma cruel de lo Desconocido para con la civilización, ahora son testigos nuevamente los humanos de la fuerza arrolladora de la Tierra.

Es la tarde del día martes 19 de septiembre y las céntricas Tierras de México retumban violentamente. El majestuoso terremoto deja ver toda la furia de la Naturaleza Salvaje, el movimiento de la Tierra calculado en 7.1 grados Richter dejó una huella de caos, destrucción, muertes y terror.

Este último remezón de la Tierra no hace sino dejar en evidencia la vulnerabilidad de las infraestructuras civilizadas y de la humanidad en general, pues la cantidad de destrucción material es basta, así como la cantidad de muertos. Se calcula en una treintena de edificaciones derrumbadas, como a la destrucción de puentes y carreteas, universidades dañadas y escuelas colapsadas, el daño de una treintena de iglesias e incluso explosiones. En cuanto a la cantidad de muertes, el registro dice que van más de 300 personas que perdieron la vida, las que en su mayoría quedaron enterradas bajo los escombros; ancianos, jóvenes y niños muertos sin discriminación alguna.

A los días siguientes del terremoto la lluvia se dejó sentir por sobre los escombros de hueso y concreto de una de las ciudades más pobladas del mundo, haciendo más pesada la labor de rescate de los humanistas filántropos, lo Desconocido no dio tregua a una humanidad recientemente golpeada por la Fuerza de lo Salvaje, tanto así que el día 23 por la mañana, otros temblores se volvieron a sentir tanto en el norte (Coahuila) como en en el sur del país (Oaxaca), las edificaciones de por sí ya dañadas se cayeron, el terror volvió a la mente colectiva de los ciudadanos asustados, hubo al menos otras dos muertes en la Ciudad de México por paro cardiaco de ancianos que se aterrorizaron por la situación.

Por nuestro lado nos alegramos de todas la muertes, de TODAS, nuestro regocijo es absoluto y porque ver todos esos edificios arrancados de cuajo, todos esos puentes cortados, todas esas iglesias de cristo destruidas, todos esos muertos humanos, todo ese pánico colectivo, todo ese Caos, en fin, toda la desgracia civilizada no hace más que alegrarnos el alma. Todos eso que se conmueven por la desgracia no son más que unos necios, nos alejamos de los llamados sentimentalistas de la humanidad filantrópica, de sus campañas de ayuda y demás basura moderna.

Porque lo Salvaje ha sido, es y será siempre nuestra única Autoridad, perecer bajo una de sus manifestaciones será para nosotros el mayor regalo de lo Desconocido.

¡Con la Naturaleza Salvaje de nuestro lado siempre hermanos!

¡Que siga el regocijo con cada cataclismo de la Tierra!

¡Que continúe la desgracia en la humanidad!

 

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