(es) Notas sobre anarco-primitivismo

Traducción del texto de Abe Cabrera, “Notes on anarcho-primitivism” publicado en enero de este año.

Traducción a cargo de Zúpay.


Estaría mintiendo si dijera que no me gusta meterme en pleitos. Pero también estaría mintiendo si no dijera que creo que no son buenos para mí la mayoría de las veces. El reino de las ideas “anti-civilización” es pequeño, el de aquellos que se oponen totalmente a la civilización es aún menor, y el de aquellos que tienen ciertas ideas al respecto, aún más pequeño, etc. Creo que fue Henry Kissinger quien dijo que las políticas de los campus universitarios son tan asquerosas debido a que el involucramiento es muy poco. Eso es igual para lo nuestro. Ni siquiera conozco a nadie en “la vida real”, que sostenga nada que se le parezca a estas ideas. Por lo tanto, meterse con alguien a través de un golpe retórico es lastimoso en el mejor de los casos, y tonto en el peor. En muchas formas, estás en el mismo barco sin importar cuantas distinciones hagas. Si estás “cuerdo”, enterrarías el hacha y te agradaría todo el mundo, por supuesto, el hombre no vive de la cordura solamente. (Aquí viene el gran “pero…”). Una vez que, se tiene cierta “epifanía”, te das cuenta de que no estás en la misma página con aquellos que el observador externo diría que tienes afinidad. Yo vengo del anarco-primitivismo, al menos en teoría, aunque nunca me sentí cómodo con aquello. El antropocentrismo, el optimismo, la idea de que existe un estado primordial que encaja como un guante en la psique humana… estos aspectos no han encajado nunca conmigo. Como Marxista, siempre vi a la “naturaleza” como un acto del intelecto y la voluntad humana, o algo sobre lo que se actúa por parte del intelecto y la voluntad humana. Es decir, la vida humana no es algo que simplemente se “produce” por nuestra naturaleza manifestándose en una circunstancia en particular. Es algo activo y vibrante, que resulta del hombre poniendo a prueba su fuerza en contra del caos y la entropía. Creo que es evidente que nuestra situación está desbalanceada: Que todos los proyectos humanos son insostenibles al final, y a menudo, el cómo se forma una sociedad humana, es el producto de millones de voluntades dispares, disparando de una vez, para producir armonía y desorden, el alzamiento y el derrumbe de los artificios y las jerarquías, el retorno a una base que puede volverse inestable en un ciclo que llega hasta los lejanos recesos del pasado…

Durante algún tiempo, pensé que este entendimiento era uno que estaba involucrado en otras escuelas de pensamiento anti-civilización. Nunca adherí a su aspecto “vendedor” (selling): estarías más feliz y saludable sin la civilización, tu comunidad sería más estable, tu vida sería más satisfactoria, etc. Para mí, la vida siempre se trató de luchar, no sobre felicidad sino sobre significado; no sobre libertad sino sobre qué hacer con ella. Quizás soy muy “pre-moderno” en este sentido de mi pensamiento: la egolatría nunca ha sido una preocupación, los individuos siguen siendo peones en un gran juego cósmico, nuestro único papel ahora es el de derribar sin esperanzas de volver a construir. El de darse cuenta que el hombre es el compendio, no el fin, del cosmos, y si cae, como el mayordomo personificado del mundo físico, lo único honorable para hacer, es retirarse, y dejar que el mundo vuelva a ser lo que fue antes de nosotros. Eso no es algo que le puedas vender al joven idealista que quiere hacer del mundo “un lugar mejor”, pero es lo único en lo que estoy interesado.

Estuve leyendo el último asunto del número de la revista “Repaso Verde y Negro” (Back and Green Review), y mientras que no quiero patearla o criticarla de una forma sistemática, (más que nada porque ¿a quién le importa? Y ¿de qué sirve?), me ha hecho darme cuenta de que nosotros (los creadores de esa revista y yo), estamos en esto por razones completamente diferentes. Uno de los ensayos es una descripción exhaustiva sobre cómo uno de los autores llamado “Humano de Cuatro Patas”, anda entrenando para retornar inmediatamente a ser un cazador-recolector nómada. Mientras que esto es problemático de muchas maneras, es refrescante en su honestidad. Por ejemplo, representa un punto de giro en el discurso anti-civ en tanto a que él emplea unbait and switch (concepto que hace referencia a cambiar un bien que suele ser gratis, por uno más sofisticado que tiene un costo mayor)” declarando que, mientras que históricamente puede que los cazadores-recolectores hayan trabajado unas pocas horas al día, aquellos que tienen la vocación de convertirse en cazadores-recolectores ahora deberán trabajar duro, y muy duro, por horas y horas al día, con el prospecto del fallo y la inanición siempre pululando cerca. Ahí se va un punto de venta, supongo. Luego de muchas generaciones puede que la gente regrese a un estilo de vida nómada, de ocio general. Y de nuevo, tengo muy poco control sobre mis propios hijos, no estoy tan seguro de que tanto puedo determinar la mentalidad de la prole que nunca voy a conocer.

Para respaldar un poco, todo esto es predicado en el Plan Maestro del Anarco-Primitivismo, el cual va de la forma siguiente:

Plan A. La civilización se colapsa sola (más o menos)

Plan B. No hay plan B.

Lo que nos lleva al paraíso nómada cazador-recolector eventualmente, lo cual no será fácil pero de alguna forma es para lo que estamos equipados de forma inherente, así dicen. No es por violar la ley de Godwin, pero creo que no hay mejor analogía aquí que el Partido Comunista Stalinista proclamando: “Luego de Hitler, nosotros”. El punto del artículo del “Humano de Cuatro Patas” citado arriba es el de llevar a cabo la carrera del “superhombre” (todos tenemos potencialmente estos superpoderes), quien vencerá a la civilización por desgaste. Es como wu wei o algo así.

La obsesión de los Anarco-primitvistas de la escuela de los de Repaso Verde y Negro, es, de esta forma, la de preparar a la gente para ese futuro. Así, las sociedades “primitivas” que uno decide emular serán de entornos marginales tales como los Inuits o los Selk’nam (Ona) de Tierra del Fuego. O sea, lugares en lo que la mayoría de los seres humanos no quisieran habitar en primer lugar. De aquel foco de pobladores Sub-Árticos vendrá la nueva esperanza de la humanidad, y todo los demás pueden simplemente morir, porque no tienen esperanza, parada total. (¿Cómo es que esto no es nihilismo?, es decir, abrazar un sistema en el cual yo y mi gente sobrevivamos pero el resto puede simplemente morirse de hambre lentamente o matarse entre ellos en guerras por los recursos, no tengo idea. Creo que es totalmente kosher el cometer pecados de omisión y simplemente dejar que el 99,99% de la población muera, pero si haces algo para mencionar eso traería impureza, o es al menos una pérdida de tiempo. Estoy seguro de que los humanistas alrededor del mundo apreciarían esta distinción en la misantropía).

Lo más triste de todo esto es como los anarco-primitivistas esencialmente toman, a un nivel narrativo, las visiones del mundo científicas/coloniales de las sociedad que intentan emular: tomando lo que les gusta y dejando de lado lo que no, como si uno pudiera seleccionar como si fueran tomatitos, las formas de vida en las cuales la forma en que uno veía a la naturaleza y como uno la trataba estaban a menudo íntimamente relacionadas. Por lo tanto, uno llega a la “esencia” o la “substancia” de lo que significa ser un cazador-recolector nómada., mientras que los detalles “irrelevantes” y “falsos” tales como la cosmología, la mitología, los rituales, etc., son dejados de lado como si no importaran. Como si los Ona (Selk’nam) fueran simplemente unas personas que se pudieran conseguir escurriendo todo el endurecimiento físico y perseverancia, pero los grandes rituales como el Hain, y las deidades como el hoowin, no tuvieran nada que ver con todo eso. Puedes abstraer y desangrar una sociedad primitiva para tus propios fines y usar lo que te guste para salvar tu propio pellejo, mientras que probablemente ningún cazador-recolector prudente haya pensado el mundo y lo que él o ella hacen diariamente en esos términos. (Véase por ejemplo el artículo “Los Seris, los Eco-extremistas y el Nahualismo” en Atassa 1, para una visión alternativas de cómo abordar este tipo de sociedades).

Al igual que con el izquierdismo, veo el anarco-primitivismo como algo ideado en la mente del contador y del mánager de recursos pero llevado al nivel de la Edad de Piedra. Para mí, parece que preocupaciones tales como, “¿cómo puedo sobrevivir y cómo puedo evitar ser oprimido?” se ven muy modernas y muy domesticadas. Por supuesto, todos queremos sobrevivir, ¿pero bajo qué circunstancias? ¿Siempre huyendo? ¿Esperando a Godot en forma de catástrofe para que asesine a todos nuestros enemigos por nosotros? ¿Ceder las mejores tierras e irse a un lugar en donde si sobrevivimos o no, no sea mejor que una jugada de mierda? Al menos el “Humano de Cuatro Patas”, admitió al final de su ensayo a los Paleo-guerreros de Súper-Élite dentro de su club, aquellos que quisieron ir al parque urbano después del trabajo para tejer cestos o tallar piedras: buena forma de darle esperanza a tus lectores. En cuanto a mí, cualquier interés en el Anarco-Primitivismo y lo que piensan y hacen disminuye de forma creciente día a día. Esto me paso con el Marxismo también, incluso aunque no me haya considerado Marxista por años pero estaba aun remotamente interesado en aquello. Con los anarco-primitivistas en específico, me estoy cansando del “la civilización es mala para la salud y nos está matando”, mezclado con el “re-salvajizarse es casi imposible para la mayoría de la gente y tiene un buen riesgo de matarte”. Está bien, pueden trabajar en sus proyectos, que yo trabajare en el mío.

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