(es) Un nuevo cielo, una nueva tierra

Traducción del texto “A new heaven, a new earth

Traducción a cargo de Zúpay.


Una corta reflexión eco-extremista en el Pentecostés

Emitte Spiritum tuum et creabuntur; Et renovabis faciem terrae. (Envías hacia adelante Tu Espíritu y ellos son creados. Y se renovará el aspecto de la tierra.)

“Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían pasado…”

(Apocalipsis, 21:1)

El ideal cristiano de naturaleza es el Jardín: Naturaleza al servicio del Hombre. En la visión Cristiana, el Hombre es el vértice de la creación visible, levemente por debajo de los ángeles. De hecho, el Hombre es la Unión entre la creación visible y la invisible (el reino de los Ángeles y espíritus). Para el Hombre, a diferencia del animal bruto, tiene tanto un cuerpo mortal como un alma inmortal: a través de su intelecto, él se convierte en todas las cosas intencionalmente, eso es, inmaterialidad. Para tener una idea de un objeto en mi cabeza, me convierto en ese objeto, o sino, introduzco en mí las perfecciones alojadas en él por parte del Creador. Es por esta razón que Dios se convierte en Hombre: para unir la creación visible e invisible en Jesús Cristo, y el haber sabido de este plan antes de que el Tiempo comenzara, es la razón por la cual los ángeles caídos se rebelaron contra Dios.

Con la Caída del Hombre por su desobediencia a Dios, la Naturaleza se vuelve no-cooperativa y se resiste al Hombre. Los Hombres mueren, las mujeres sufren en el parto, y todos deban ganarse el pan con el sudor de su frente. La Naturaleza, siendo inferior al Hombre, se rebela contra el Hombre, tal y como el Hombre se rebela contra Dios. Así, uno de los aspectos esenciales de la Iglesia (ἐκκλησία o asamblea en griego) fue el restablecimiento de la Creación como algo renovado en el Dios-Hombre Jesús. De acuerdo con la Teología Cristiana, la Iglesia llega a existir cincuenta días después de la resurrección de Jesús de su muerte, en lo que es ahora el banquete del Pentecostés, cuando el Espíritu Santo desciende sobre los seguidores de Jesús como un gran viento y en lenguas de fuego. Aquí hay un icono tradicional de Pentecostés de acuerdo al arte Cristiano temprano:

Nótese la figura coronada en el medio: eso representa el Cosmos. En el Misterio de la Iglesia, hayamos la Nueva Creación reordenada para obedecer al Hombre al igual que el Hombre obedece a Dios. Esto fue presagiado en los mismos Evangelios, cuando Jesús calma los vientos durante una tormenta: “Pero el hombre se maravilló, diciendo, ¡Que forma del hombre es esta, que incluso los vientos y el mar le obedecen!” (Mateo 8:27) Similarmente, a través de la historia del ascetismo y la santidad Cristiana, figuras tales como San Francisco de Asís y Serafín de Sarov podían domar, y alimentar de sus manos a bestias salvajes. Jesús y sus seguidores santos, así, eran vistos como presagiando un regreso al Jardín de Edén en esta vista, en donde el león está recostado junto a los corderos y las espadas son derrotadas, y convertidas en herramientas de trabajo.

Entra entonces a este mapa:

Fuente: http://www.paragkhanna.com/home/2016/3/9/the-world-4-degrees-warmer?rq=warmer

Ahora, soy el primero en reírme de la estupidez de los altos curas de los híper-civilizados, pero cuando todos ellos parecen estar hablando las mismas palabras de condena, eso me da una pausa. Habiendo ido hacia tanta teología Cristiana arriba, lo que debe ser dicho es que el Cristianismo tuvo que expulsar su crisálida supersticiosa para convertiste en el secular capitalismo tecno-industrial que es hoy en día, y solo de esa manera ha realizado el sueño de los escritores de la Biblia: La transformación completa de la naturaleza, la destrucción de regiones enteras y el surgimiento de otras, etc. El mundo se vuelve más caliente, los niveles del mar se alzan, algunos lugares se convierten en desiertos, otros se fertilizan, y los espíritus de la Tierra son silenciados. Quizás sea un poco demasiado conveniente, una “historia adecuada”, para culpar del ecocidio a los escritores cristianos del primer siglo quienes no tenían forma de prever la muerte masiva y destrucción que su progenie ideológica desataría sobre la tierra. Sin embargo, la inclinación a pensar en un “nuevo cielo y nueva tierra” al mirar este mapa es irresistible para mí en esta instancia.

Sin duda, para algunos, esto presenta una oportunidad. Los refugios climáticos ya parecen ser una realidad. Nuevas ciudades en la Antártica serán sin duda una empresa rentable para los desarrolladores. De acuerdo con este mapa, incluso los “re-salvajizadores” tendrán muchas áreas abandonadas para vivir un futuro primitivo cazador-recolector, mientras que el resto de la civilización tecno-industrial continúa su marcha hacia un futuro transhumano. De hecho, podríamos decir que, en mapas como este, la civilización tecno-industrial ya está pensando en el “siguiente paso”. Lejos del colapsar, simplemente retomará y comenzará de nuevo. Es posible aunque no absolutamente seguro. Sin dudas, este escenario también implica un sacrificio masivo de la humanidad. Pero al igual que una fábrica automatizada, la civilización tecno-industrial solo necesita suficientes humanos como para supervisar las máquinas, y ese número se vuelve más reducido cada año.

La posición más amoral aquí es la típica justificación de que “la naturaleza es cambio” Ningún ambiente es estático, la Tierra y el cosmos han pasado por incontables cambios a lo largo de su existencia. Esto no será diferente. Ocurrió a un ritmo acelerado esta vez, es cierto, pero no hay razón para exasperarse al respecto. Después de todo, el Dios del Hombre es el único bien, y mientras esto sea maximizado, no importa cuántos desiertos se deban generar y cuántas especies sean asesinadas. Al final, al victorioso le pertenece el botín.

Lo único que los híper-civilizados olvidan es que la guerra nunca se termina. A diferencia que con los primitivistas, no basta para el eco-extremista solo con ser dejado en paz en su enclave “re-salvajizado” para prepararse para emprender la guerra contra la civilización en el futuro (aplazada de forma continua). Nosotros desde esa perspectiva miramos al mapa con nada más que disgusto, y vemos en él, tanto como el deseo Cristiano de re-hacer a la Naturaleza Salvaje en su propia imagen. Rechazamos el Jardín, rechazamos el Jerusalén Celestial por ser construido en la Antártica occidental, rechazamos la idea de que toda la flora y fauna de la Tierra, tanto como las montañas, valles y ríos, sean meramente un “daño colateral” que la civilización tecno-industrial inflige para preservarse a sí misma. Alguien responderá por esto, alguien debe pagar. La revuelta en contra del Jardín, en contra del Dios-Hombre, comenzó cuando Lucifer cayó del cielo, y es la guerra que los eco-extremistas continúa, con la Naturaleza Salvaje de su lado.

Luego de que Dios creara a Adán, quien estaba solo, Él dijo, ‘No es bueno que el hombre esté solo’ (Gen. 2:18) Luego creó una mujer para Adam, de la tierra, como creó al mismo Adán y la llamo Lilith. Adán y Lilith enseguida empezaron a pelear, cuando él deseó yacer con ella, esta se negó, a lo que Adán respondió: “Yo no yaceré debajo tuya, solo estaré encima, ya que soy el superior”, a lo que Lilith respondió “ambos hemos sido creados de la Tierra, por lo que ambos somos iguales”. Dicho esto Lilith pronunció el prohibido nombre de Dios, lo que le dio el poder de levantar el vuelo y abandonar a Adán. Adán viéndose abandonado se quejó a Dios de la siguiente forma: “Señor del universo, la mujer que me diste ha huido”.

 El Alfabeto de ben Sira

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