(es) Más pensamientos sobre la liberación

Filosa reflexión traducida del inglés sobre el concepto “libertad” y su acercamiento al cristianismo.

Traducción a cargo de Zúpay.


En una extraordinariamente peculiar mañana libre de domingo, decidí revivir la costumbre de mi juventud, de caminar hacia la iglesia para la misa matutina. En este punto, al menos en lo personal, soy una criatura de hábitos. Para transitar la vida, encuentro reconfortantes los rituales. Tal como algunos han presupuesto con los Griegos y los Romanos. No creo en la validez de estos rituales cívicos y religiosos: la creencia es algo extraño de todas formas, pero escribí sobre el tema hace años y preferiría no rememorarlo.

A pesar de que la iglesia suburbana está a una pequeña caminata de distancia de mi casa, de todas formas llegué elegantemente tarde. Llegué durante el sermón, justo al tiempo que el Padre comenzó a hablar sobre el infierno. Esto fue sorprendente ya que puedo contar con una mano las veces que escuche a un cura católico común predicar acerca del infierno. En el “narthex” de la iglesia, había un póster de los sonrientes estudiantes de último año de la parroquia, quienes se graduarían en unos meses: los prometedores y brillantes vástagos de la clase local afluente. De camino pasé por al lado de camiones de último modelo y autos deportivos, y la iglesia misma, mientras que mi familia no suele asistir, resulta agradable a mi gusto estético (o sea, algo anticuado). En otras palabras, esta gente tiene dinero, y probablemente podría considerarse que yo tengo dinero también.

Pero aquí estaba el cura, con vestimentas de rosas para un domingo Laetare, hablando sobre el infierno. También habló de las oraciones memorizadas (rote prayer) y los trabajos corpóreos de compasión, etc. Muy tradicional, probablemente al estilo de los curas de antaño, aunque los rituales y otros accesorios han cambiado notablemente.

Al abandonar la iglesia, me di cuenta de que quizás la iglesia había tenido que predicar acerca del infierno hasta hace muy poco (y, como muestra este cura, aun lo hacen de vez en cuando), para que la gente se comporte un poco, porque la vida civilizada era simplemente así de horrenda. Ese cura no estaba pidiendo sus cargos, como lo hizo Jesús en los evangelios, para renunciar a todo, cargar la cruz y seguir el camino de la abnegación y el sufrimiento. No, para evitar el infierno, él solo predicaba que la gente debía ser más atenta mientras oraban el rosario, visitar la casa de sus viejos, e invitar a los creyentes alejados a la iglesia. Parece un pequeño precio a pagar para evitar la condena eterna.

En mis reflexiones matutinas de ayer, hablé acerca de la liberación, pero luego de que lo subí, me di cuenta de que había evitado mencionar de dónde viene realmente nuestro concepto de liberación, y viene de la iglesia. El secular creyente de la Ilustración protestara de que se remonta a los tiempos de las leyes Griegas y Romanas, y las reformas del temprano periodo moderno, etc. Pero todo eso se nos confirió a nosotros a través de dos mil años de interpretación bíblica y teológica. El izquierdismo es Cristianismo llevado adelante por otros medios, el secularismo es la iglesia sobre bases más seguras, etc.

Por lo tanto, cuando uno habla de liberación e igualitarismo, uno no puede sino, haberse apoyado en Jesús y San Pablo, quien habló de “la libertad de los hijos de Dios”, o de que no haya ni esclavos, ni libres, ni judíos, ni griegos. Incluso en tiempos de esclavitud, la Iglesia debió desarrollar un mecanismo ideológico en el cual todos sean iguales y libres en alguna medida. Estuve leyendo para un ensayo que jamás será escrito sobre un debate en Valladolid entre Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda, respecto a la humanidad y naturaleza de la gente indígena en el Nuevo Mundo del siglo XVI. Por supuesto, toda la gente moderna está del lado de De las Casas, pero Sepúlveda se apoyó en Aristóteles para indicar que la gente indígena era por naturaleza inferior a sus conquistadores debido a la violación de sus leyes naturales, y eso significaba que debía servir. Incluso entonces, nadie discutía (al menos en ese momento), que no pudieran ser bautizados y así ir al cielo cuando murieran. Solo eso, en esta vida, sus facultades eran inferiores a las de otros humanes, por lo cual, sus capacidades no daban para vivir una vida humana plena. Así, había “igualdad” donde contaba, a saber, después de la muerte. Una buena y santa muerte que le siguiera a una vida de servidumbre sería recompensada por una utopía igualitaria en el cielo. De hecho, la humilde vida de un Indio sirviente podría ser más meritoria, como lo indica la parábola de Dives y Lázaro en los Evangelios.

A lo que voy es que la idea moderna de liberación, liberación total, o como te guste, es un concepto Cristiano, a pesar de sí mismo. Per aspera ad astra (Por el sendero áspero, a las estrellas), a las estrellas, o al cielo, a la utopía, a la libertad, etc. A través de aquello que es dificultoso: revolución, insurrección, el colapso tecno-industrial, etc., etc. La liberación personal nunca podrá ser suficiente porque es una mentira, al menos si le damos algo más que un contenido individualista, escurriéndola para sacar las implicaciones jurídicas y filosóficas. La única libertad puede ser aquella de atacar y escapar, freno total. Es la libertad del animal salvaje, no de la Comunión de Santos. Y llevara a la re-captura y muerte inevitablemente. No hay un final feliz aquí, y la esperanza no tiene sentido. Si uno aspira a estas últimas cosas, se cae en la trampa de nuevo, quizás más profundamente esta vez. Sueñas con el horroroso infierno de Jesús una vez más (mirar arriba), esta vez el Rey de Reyes, el Señor de los Señores tiene una cara diferente: El final de toda dominación, Revolución Anti-tecnológica, Futuro re-salvajizado, etc. Son solo un montón de nombres diferentes para el Paraíso y la visión beatifica, y es todo una mentira. Jesús no te sacará del infierno, él es quien te puso ahí en primer lugar.

Pero como lo ha indicado ITS, incluso en el infierno se puede pelear. Incluso en el Infierno, el lugar dentro de la teología Cristiana donde la luz de Dios no brilla, el animal humano permanece salvaje e indomable. No es la libertad que uno podría querer necesariamente, pero es la libertad que tenemos. Empúñala sabiamente.

“Si la muerte llega seguiremos destruyendo el infierno; asqueroso mundo te veré caer riendo, en este enfrentamiento eterno…”

-Onceavo Comunicado de los Individualistas Tendiendo a lo Salvaje, 2016

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