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(en) 38th Communique of the Individualists Tending Toward the Wild

Traducción al inglés del comunicado número 38 de ITS, ahora desde Chile un nuevo grupo se hace público entrando fieramente al debate amoral.

¡Por la expansión del Caos anti-humanístico!


I. The dream

I had a dream where anarchism had the appearance of a human being.

Yes, it was precisely like a normal person with a head, legs, arms… All that is needed.

In the dream that I had anarchism died.

Suddenly, an accursed silent illness took hold of him, without symptoms. One day it knocked on his door and took him away.

Just like that.

Without time to act, understand, try…

Without escape.

Without warning.

No call beforehand.

Death did its job, turned around, and kept going down its path.

Not even a word, a gesture, a glance weighed with meaning.

Nothing.

II. Waking up.

Upon waking up, I realized it was a dream and I began to think.

Strange connections, reflections, cerebral impulses…

And afterwards I laughed.

My laughter became uncontainable, profound, full. Almost inconvenient.

It was a laughter so strong that tears filled my eyes and my sides moved.

You will ask why this reaction. That’s understandable.

Well, in my dream, Death treated anarchism (with the appropriate small “a”), exactly like all things and people.

Death acted and afterward continued to carry out its affairs.

Without conceding any privileges.

And while anarchism was dying without a burial, it continued the effort concerning its why and its debates, the comparisons, the propositions, morality, objective, resources, times, the interminable assembly, forms, and the whole catalogue of idiocies that, effectively, were not anything more than the same disease that was killing it.

Indignant, anarchism asked for solidarity from all places.

Anarchism, unsettled, was not able to resign itself: it was dying without anyone telling it, not even a sign or an indication, nothing.

And all the while all of this occurred. And no one cared.

Or better put, no one was interested.

So many years of history, so many battles, an honorable militancy on the global scene only to die under such banal circumstances, in the midst of general indifference.

And this guy who in my dream represented anarchism, he was livid.

And you won’t believe why.

In that extreme moment he had to get livid due to his unforeseen disappearance, for the manner in which his death was manifested: nothing epic, nothing heroic, no police frame-up or life sentence, nothing- or why no one was noticing its death.

Anarchism was dying anonymously, angry, amidst general indifference.

III. Epilogue

In these times, to dream with the anarchism, truly one has to overdo it at the bar or have ingested some natural or synthetic herb.

In any case when the mind has been freed and savagely separates itself from the civilizing control of reason, this makes the masks fall away and reveals, behind the dreams, the more inconfessable realities.

Friends, anarchy has died.

In general indifference.

It died from an excess of morality.

I know this now, it makes one laugh to the point of tears.

No one misses it.

Cai-Cai

Prowling Port Monkeys (ITS-Chile)

[it] (Cile) Trentottesimo comunicato delle ITS

Traducción al italiano del comunicado número 38 de ITS, en donde un nuevo grupo se presenta con un fiero aporte para el debate amoral.

Traducción a cargo de Algol.


I. Il sogno.

Ho avuto un sogno, dove l’anarchismo aveva l’aspetto di un essere umano.

Sì, era esattamente una persona normale, testa, gambe, braccia… tutto quello che è necessario.

Nel sogno che ho avuto l’anarchismo era morto.

Improvvisamente, una malattia maledetta e silenziosa, che l’aveva contaminato, senza sintomi, una mattina suonò alla sua porta e gliela porse.

Così.

Semplicemente.

Senza il tempo di agire, comprendere, provare…

Senza scappare.

Nessun avviso.

Nessuna chiamata.

La morte fece il suo lavoro, gli diede le spalle, e proseguì nel suo cammino.

Neanche una parola, un gesto, uno sguardo carico di significati.

Nulla.

II. Il risveglio.

Svegliandomi mi resi conto che era un sogno e mi misi a pensare.

Connessioni strane, riflessioni, impulsi cerebrali…

E dopo risi.

La mia risata diventò incontenibile, profonda, piena. Quasi sconveniente.

Fu una risata tanto forte che avevo lacrime agli occhi, fino ad arrivare a muovere le viscere.

Vi domanderete il perché di questa reazione. Comprensibile.

Bene, perché, nel mio sonno la Morte cercò l’anarchismo (con la doverosa lettera minuscola) esattamente come tutto e tutti.

Lei agì e dopo continuò a occuparsi delle sue cose.

Senza concedere privilegi.

E mentre l’anarchismo stava morendo senza saperlo, continuava a sforzarsi con suoi perché, e i suoi dibattiti, i paragoni, le proposte, la morale della favola, l’obiettivo, le risorse, i tempi, l’interminabile assemblea, le forme e tutto il catalogo di stupidità che, effettivamente, non erano nient’altro che la malattia stessa che lo stava ammazzando.

Indignato, l’anarchismo chiese solidarietà da per tutto.

L’anarchismo, frastornato, non riusciva a rassegnarsi: stava morendo senza essere stato avvisato, neanche un segno o un indizio, niente.

Nessuno si preoccupò, nel frattempo che succedeva tutto questo.

Oh detto meglio, a Nessuno interessò.

Tanti anni di storia, tante battaglie, un’onorata militanza nella scena mondiale, per poi dopo morire tanto banalmente, nell’indifferenza generale.

E questo tipo che rappresentava l’anarchismo nel mio sonno, era incazzato.

Non capivo il perché.

In quel momento estremo doveva incazzarsi per la sua imprevista sparizione, per la maniera in cui si era manifestata la morte –niente di epico, nessun atto eroico, nessun montaggio poliziesco, né carcere, né sterminio, niente, o perché Nessuno si stava rendendo conto della sua morte.

L’anarchismo stava morendo anonimamente, sconvolto, nell’indifferenza generale.

III. L’Epilogo

In questi tempi, per sognare gli anarchici, in realtà devi avere bevuto troppo o consumato qualche erba naturale o sintetica.

In ogni modo quando la mente è libera e si allontana selvaggiamente dal controllo civilizzatore dalla ragione, fa cadere le maschere e rivela, attraverso i sogni, le realtà più inconfessabili.

Amici, l’anarchismo è morto.

Nell’indifferenza generale.

Morì per eccesso di morale della favola.

Lo so già, questa cosa fa ridere fino alle lacrime.

Non manca nessuno.

Cai-Cai

Predatori Changos del Porto (ITS-CHILE)

(Chile) Trigésimo octavo comunicado de ITS

Comunicado de ITS desde un nuevo grupo formado en Chile. ¡Por el avance del proyecto criminal en el sur del continente!


I. El sueño.

He tenido un sueño donde el anarquismo tenía el semblante de un ser humano.

Sí, era precisamente una persona normal, cabeza, piernas, brazos… todo lo que se necesita.

En el sueño que he tenido el anarquismo se murió.

De repente, una enfermedad maldita y silenciosa, que lo había contaminado, sin síntomas, una mañana llamó a su puerta y se lo llevó.

Así.

Simplemente.

Sin el tiempo de actuar, comprender, probar…

Sin escape.

Ningún aviso.

Ninguna llamada.

La muerte hizo su trabajo, le dio las espaldas, y siguió en su camino.

Ni siquiera una palabra, un gesto, una mirada cargada de significados.

Nada.

II. El despertar.

Al despertarme me di cuenta de que era un sueño y me puse a pensar.

Conexiones extrañas, reflexiones, impulsos cerebrales…

Y después me reí.

Mi risa se volvió incontenible, profunda, llena. Casi inconveniente.

Fue una risa tan fuerte que tenía lágrimas en los ojos y hasta se me movían las vísceras.

Os preguntaréis el porqué de esta reacción. Comprensible.

Pues bien, en mi sueño la Muerte trató el anarquismo (con la debida letra minúscula), exactamente como todo y todos.

Ella actuó y después siguió ocupándose de sus cosas.

Sin conceder privilegios.

Y mientras el anarquismo se estaba muriendo sin enterárselo, seguía esforzándose con sus por qué, y sus debates, las comparaciones, las propuestas, la moraleja, el objetivo, los recursos, los tiempos, la interminable asamblea, las formas y todo el catálogo de estupideces que, efectivamente, no eran nada más que la enfermedad misma que estaba matándolo.

Indignado, el anarquismo pidió solidaridad en todos lugares.

El anarquismo, trastornado, no conseguía resignarse: se estaba muriendo sin haber sido avisado, ni siquiera una señal o un indicio, nada.

Y mientras tanto ocurría todo esto, Nadie se preocupó.

O mejor dicho, a Nadie le interesó.

Tantos años de historia, tantas batallas, una honorada militancia sobre la escena mundial para después morir tan banalmente, en la indiferencia general.

Y este tipo que en mi sueño representaba el anarquismo, estaba cabreado.

No imaginaréis el por qué.

En ese momento extremo tenía que cabrearse por su propia imprevista desaparición, por la manera en que se había manifestado su muerte –nada de épico, ningún acto heroico, ningún montaje policial ni cárcel de exterminio, nada- o porque Nadie se estaba dando cuenta de su muerte.

El anarquismo estaba muriendo anonimamente, cabreado, en la indiferencia general.

III. El Epílogo

En estos tiempos, para soñar con los anarquistas, de verdad tienes que haber exagerado en la cantina o consumido alguna hierba natural o sintética.

De todas formas cuando la mente está libre y se aleja salvajemente desde el control civilizador de la razón, hace caer las máscaras y revela, a través de los sueños, las realidades más inconfesables.

Amigos, el anarquismo se murió.

En la indiferencia general.

Se murió por exceso de moraleja.

Ya lo sé, esta cosa hace reír hasta las lágrimas.

Nadie lo echa de menos.

Cai-Cai

Changos Merodeadores del Puerto (ITS-Chile)