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Theodore Kaczynski: Revolución anti-tecnología: por qué y cómo, Una evaluación crítica

Tomado de Revista Ajajema N° 7


Por: -S.

“La principal diferencia entre lo que Kaczynski y sus acólitos proponen y nuestra propia posición es bastante simple: nosotros no esperamos una “Gran Crisis Mundial” para comenzar a atacar las estructuras físicas y morales del Sistema tecno-industrial. Atacamos ahora porque el futuro es incierto.”
-Reacción salvaje, Políticamente incorrectos: Una entrevista con Reacción Salvaje

Introducción
En septiembre de 2016 Ted Kaczynski lanzó su más ambicioso ensayo con respecto a la comúnmente aludida “revolución contra el sistema tecnológico”, en el documento Revolución Anti-Tec: Porqué y Cómo
(AR). Un texto de más de 200 páginas dedicado exclusivamente a temas en torno a la acción revolucionaria contra el sistema tecnológico. Los lectores familiarizados con el trabajo de Kaczynski sabrán que esta noción de revolución contra el sistema tecnológico ha sido durante mucho tiempo un elemento importante en el pensamiento de Kaczynski. Esta idea aparece por primera vez en un llamado a la destrucción completa de la civilización industrial en el primer comunicado del Freedom Club para el San Francisco Examiner en 1985 y continuará apareciendo en todo el trabajo de Kaczynski. Por ejemplo, las famosas líneas aquí de La Sociedad Industrial y su Futuro (ISAIF) en 1995:
“Por eso abogamos por una revolución contra el sistema industrial. Esta revolución puede o no hacer uso de la violencia; Puede ser repentina o puede ser un proceso relativamente gradual que abarque algunas décadas.”
Sin embargo, a pesar de ser un elemento tan importante de su pensamiento, un análisis más exhaustivo de los problemas que rodean a tal revolución ha estado ausente en gran parte de su obra fuera de los ensayos cortos en ISAIF y textos dispersos como “La revolución que viene” o “Golpear Donde Duele ”, por nombrar algunos de los más pertinentes. Parece que este libro es el intento de Kaczynski de expandir un elemento central, aunque un poco subdesarrollado de su pensamiento. A modo de breve resumen, el libro se divide en dos partes correspondientes a los dos puntos de interés indicados en el subtítulo, tanto por qué Kaczynski ve una revolución contra el sistema tecno-industrial como la única respuesta plausible a los “peligros principales que nos acechan”, así como sugerencias “de gran importancia estratégica” sobre cómo se podría preparar y emprender tal revolución.
Vale la pena señalar que, a pesar de ser un tratamiento ampliado de los problemas relacionados con la acción revolucionaria contra el sistema tecnológico, gran parte del contenido de AR no se puede considerar particularmente impactante para cualquiera que esté familiarizado con el trabajo más amplio de Kaczynski; No hay mucho aquí que sea tan nuevo desde un punto de vista teórico. Muchos de los elementos centrales presentados en este texto podrían ser reunidos a partir de ensayos y letras dispersas en la Esclavitud Tecnológica por un lector cuidadoso con un poco de síntesis de los comentarios hechos a través de las piezas incluidas. A un nivel fundamental, la base teórica de Kaczynski sigue siendo lo que siempre ha sido, mientras que la mayor parte del texto está dedicado a ofrecer un apoyo ampliado para esa base a través de un mayor recurso al registro histórico y argumentos más rigurosamente delineados. La excepción a esto es la incursión de Kaczynski en una teoría del colapso en el segundo capítulo.
Antes de realizar un examen más detallado del texto, pondré mis propias cartas ideológicas sobre la mesa, por así decirlo. Cabe señalar que gran parte de lo que discuto con AR se relaciona principalmente con mi afinidad por los eco-extremistas. Desde las diversas críticas a Kaczynski que han sido presentadas por ITS y Reacción Salvaje, a destacar el momento actual como lo más controversial (y el escepticismo relacionado con respecto a los futuros hipotéticos) y otros puntos. Valoro mucho a los eco-extremistas por sus contribuciones al pensamiento anti-civilización. Señalar también que gran parte de los trabajos sobre estas críticas están disponibles con más detalle en otros lugares, por lo que no dedicaré demasiado espacio a los matices de todos los puntos planteados por los eco-extremistas, excepto cuando sean especialmente pertinentes al contenido de AR. Habiendo dicho todo esto, el producto final de Kaczynski sigue siendo un tratamiento sistemático e imparcial de un problema que ha llegado a constituir un elemento central de su pensamiento. Por lo tanto, AR tiene un papel importante en los postulados de Kaczynski, así como para cualquier persona interesada en los matices de los pensamientos de Kaczynski sobre la acción revolucionaria contra el sistema tecnológico, a pesar de lo que podría ser mi propia desconfianza por el tipo de pensamiento revolucionario que caracteriza a la obra.

I. El desarrollo de una sociedad nunca podrá estar sujeto a un control humano racional
Kaczynski abre el primer capítulo del texto con una exploración de la tesis de que las sociedades complejas nunca podrán ser controladas racionalmente. Esto es una duplicación y expansión de la crítica de las soluciones reformistas a los problemas del sistema tecnológico que se presentó por primera vez en ISAIF en las secciones tituladas “Algunos principios de la historia” y “La sociedad industrial-tecnológica no puede ser reformada” (párrafos 99-113). El enfoque principal de estas dos secciones en ISAIF es ilustrar que “la gente no elige consciente y racionalmente la forma de su sociedad. Las sociedades se desarrollan a través de procesos de evolución social que no están bajo el control humano racional (“Esclavitud tecnológica ” p.68). La tesis principal del primer capítulo de AR es esencialmente la misma que la ofrecida en las secciones mencionadas de ISAIF.
La diferencia entre los dos textos es en gran parte los argumentos de apoyo que Kaczynski proporciona para la tesis. Mientras que la tesis en ISAIF se basa en una deducción lógica de una serie de premisas anteriores, en AR se presupone en gran medida, y la mayor parte del ensayo está dedicado a ejemplos históricos donde se muestra que se sostienen en los acontecimientos del mundo real. Kaczynski tira de una vasta faena de registros históricos para ilustrar la tendencia (en este punto, algo así como un tópico común entre cualquiera que se encuentre a sí mismo proveniente de casi cualquier posición anti-civilización) de que los planes para el control racional de las sociedades a gran escala rara vez resultan como se esperaba. “En efecto, el fracaso es la norma” (AR, p. 7). Además de esto, Kaczynski también ofrece una serie de hipótesis cada vez más inverosímiles contra los que buscan probar la fuerza de la tesis. Incluso continúa con esto en el primer apéndice, “En Apoyo al Capítulo Uno”, que consiste en más de los mismos experimentos de pensamiento hipotético (de nuevo, cada uno más absurdo que el anterior, en caso de que no estuvieran convencidos). Como era de esperar, Kaczynski se ocupa de cada contrapunto, lo que demuestra que, incluso concediendo una plétora de escenarios cada vez más inverosímiles, el control racional de las sociedades complejas permanece fuera del alcance del control humano e incluso no humano (por ejemplo, la aplicación incompleta de algo como el teorema de Godel para mostrar la imposibilidad de cualquier sistema de totalización, para la crítica del control no humano de la trayectoria de una sociedad). La imagen que nos queda de nuestra compleja sociedad tecnológica es análoga a una nave sin nadie al mando. Excepto que es peor que eso; esta es una nave que es tan masiva y complicada que ninguna persona, o colectivo de personas a bordo, sabe lo suficiente acerca de ella como para poder dirigirla conscientemente, ni lo podrían hacer de una manera realista. Es una imagen de un gigante histórico sin precedentes frente a nosotros que nos ha encontrado totalmente indefensos.
De nuevo, nada de esto es algo que Kaczynski no haya dicho de una forma u otra a lo largo de su trabajo. A pesar de eso, este texto más reciente, que pretende ampliar la imposibilidad del control racional y resaltar la verdad del concepto a través de una gran cantidad de ejemplos históricos, es admirable. En muchos sentidos, no hay demasiado que decir sobre este capítulo, ya que no tengo ningún desacuerdo importante con la tesis y estoy en gran medida de acuerdo con las conclusiones. Al final del día, sería difícil encontrar demasiado para quejarse, en relación con el análisis aquí expuesto.

II. Por qué el sistema tecnológico se destruirá a sí mismo
Como se señaló en la introducción, este capítulo contiene algunas de las únicas nuevas exploraciones teóricas del presente trabajo. El capítulo está dedicado a exponer la necesidad de la auto-aniquilación del sistema tecnológico. A modo de contexto teórico: con respecto a la perspectiva de colapso del sistema tecnológico, en el tratamiento de Kaczynski para con los telos de la sociedad tecnológica en el pasado ha admitido que sus trayectorias no están bajo el control de los seres humanos (ver comentario en el capítulo I), pero ha dudado en hacer afirmaciones firmes sobre la necesidad del colapso. En este capítulo, sin embargo, pasa mucho tiempo intentando dar una base teórica rigurosamente delineada para tendencias y procesos estructurales en el corazón de las sociedades complejas, y especialmente las sociedades tecnológicamente avanzadas, que necesariamente las llevan al colapso.
La mayor parte de las exploraciones teóricas tienen lugar en la sección II del capítulo. Es allí donde expone en términos generales y abstractos la estructura formal de la teoría. Para desarrollar esta teoría, se enfoca principalmente en lo que él ha denominado “sistemas de auto-propagación”. Este concepto es parte integral de sus exploraciones aquí y describe estos sistemas como cualquier “sistema que tiende a promover su propia supervivencia y propagación” (AR, pág. 42). Kaczynski ofrece ejemplos de sistemas de auto-propagación que van desde organismos biológicos individuales hasta grupos de organismos biológicos, que naturalmente incluirían grupos de seres humanos. Las sociedades humanas complejas, como la sociedad tecnológica moderna, son entonces un subconjunto de esta categoría de sistemas de auto-propagación. Siguiendo esta definición aproximada, Kaczynski dedica el resto de la sección II a describir un conjunto de siete proposiciones con respecto a las características estructurales de los sistemas de auto-propagación y, por extensión, las sociedades complejas, que componen el contenido formal de su teoría del colapso. Kaczynski también recurrirá a estas proposiciones en la sección III y IV para ilustrar cómo los eventos que vemos en la sociedad moderna, así como lo que él ve como el resultado necesario, siguen la dinámica estructural que se describe en su teoría. Esencialmente, estas siete proposiciones constituyen el núcleo de la teoría en abstracto y repito
aquí para el lector:
1. En cualquier entorno que sea lo suficientemente rico, surgirán sistemas de auto-propagación, y la selección natural conducirá a la evolución de los sistemas de auto-propagación con medios cada vez más complejos, sutiles y sofisticados para sobrevivir y propagarse.
2. En el corto plazo, la selección natural favorece los sistemas de auto-propagación que persiguen su propia ventaja a corto plazo con poca o ninguna consideración por las consecuencias a largo plazo.
3. Los subsistemas de auto-propagación de un súper sistema dado tienden a depender del súpersistema y de las condiciones específicas que prevalecen dentro del súpersistema.
4. Los problemas de transporte y comunicación imponen un límite al tamaño de la región geográfica sobre la cual un sistema de auto-propagación puede extender sus operaciones.
5. El límite más importante y el único consistente en el tamaño de las regiones geográficas sobre las cuales los grupos humanos auto-propagados extienden sus operaciones es el límite impuesto por los medios disponibles de transporte y comunicación. En otras palabras, si bien no todos los grupos humanos que se propagan a sí mismos tienden a extender sus operaciones a una región de tamaño máximo, la selección natural tiende a producir algunos grupos humanos que se propagan a sí mismos que operan en regiones que se acercan al tamaño máximo permitido por los medios de transporte y comunicación disponibles.
6. En los tiempos modernos, la selección natural tiende a producir algunos grupos humanos auto- propagados cuyas operaciones abarcan todo el globo. Además, incluso si los seres humanos son reemplazados algún día por máquinas u otras entidades, la selección natural todavía tenderá a producir algunos sistemas de auto-propagación cuyas operaciones también abarcaran todo el mundo.
7. Mientras que los problemas actuales del transporte y comunicación no constituyen limitaciones efectivas en el tamaño de las regiones geográficas sobre las que operan los sistemas de auto- propagación, la selección natural tiende a crear un mundo en el que el poder se concentra principalmente en la posesión de un número relativamente pequeño de sistemas de auto- propagación global.
Kaczynski intenta establecer argumentos a favor de la verdad de cada proposición ofrecida en la sección II, o como dice, para demostrar que tenemos pruebas suficientes para creer que son al menos razonablemente exactas. Como afirmaciones abstractas sobre alguna tendencia de los sistemas de auto-ayuda, y más tarde sobre sociedades complejas (al menos a la luz de una serie de suposiciones), no muchas de las proposiciones parecen demasiado problemáticas. No parece que valga la pena gastar ni el tiempo ni la cordura dedicarse a un enfoque excesivamente miope en las minucias de cada proposición. A los fines de este ensayo es suficiente permitir que las proposiciones se mantengan a pesar de lo que pueden ser algunas deficiencias en sus respectivas formulaciones. También hace todo lo posible para demostrar que cada proposición subsiguiente se puede inferir lógicamente de la anterior, como es característico de la forma en que generalmente trabaja. Puede que haya abandonado su trabajo en matemáticas avanzadas hace mucho tiempo, pero su pensamiento todavía está muy guiado por la rigidez formal de un matemático. En lo que a esto respecta, la formulación en la sección II no es inmune a las punzadas, como los lectores reflexivos pueden haber notado al examinar las siete proposiciones enumeradas anteriormente. A pesar de sus mejores esfuerzos, las conexiones que intenta hacer a menudo parecen tensas y la sección parece saltar de un punto a otro, y los vínculos parecen más intentos ad hoc para dar a la teoría cierto sentido de seguridad lógica. La presentación carece de la sistemática habitual con la que Kaczynski a menudo presenta su trabajo.
Me parece que los problemas de esta sección son parte de un problema mayor con el capítulo en general. Ese problema no implica esta o aquella proposición o incluso conexiones cuestionables entre ellas; Aunque como se señala pueden ser criticados. Más bien, en mi opinión, el problema radica en las sobre-extensiones que Kaczynski hace con respecto a las conclusiones que busca derivar de este capítulo. Las sospechadas conexiones entre las proposiciones y la falta general de fluidez con que se presenta la teoría parecen salir de un capítulo que busca postular más allá de lo que se puede garantizar. Kaczynski es sincero sobre el hecho de que, en este capítulo, y específicamente con el trabajo en la sección II, esta argumentando “que existe un proceso” por el cual las sociedades tecnológicamente avanzadas se autodestruyen inevitablemente y que él va a esbozar una teoría de cómo funciona este proceso. Desafortunadamente, simplemente no creo que el capítulo cumpla con esa promesa ni que sea un caso sólido para demostrar la inminente condena de la sociedad tecnológica, por mucho que Kaczynski quiera protestar lo contrario.
Observé en las secciones introductorias de este ensayo que muchos de mis desacuerdos con el texto provienen de mis acuerdos con las críticas y perspectivas expuestas por los eco-extremistas en muchos de estos temas, y este es uno de esos ejemplos. No creo que el caso que Kaczynski esta tratando de exponer aquí pueda hacerse sin entrar en grados de especulación que hacen que este tipo de emprendimientos intelectuales carezcan de sentido. Teniendo en cuenta esto, el hecho de no poder predecir de forma convincente el futuro de nuestra sociedad o de cualquier otra tecnológicamente avanzada no me sorprende. La idea de la inevitable autodestrucción de la civilización tecnoindustrial, y especialmente la idea de que se va a esbozar una teoría que la describa —aplicada a todas las sociedades tecnológicamente avanzadas en todos los lugares y en todo momento— es algo que simplemente no puede hacerse sin escapar hacia el reino de los delirios revolucionarios.
Lo que es especialmente interesante es que la imposibilidad de esto es algo que, de manera realista, debería estar implícito en algunas de las exploraciones del capítulo I, es decir, la imposibilidad del control racional de las sociedades complejas. Una de las razones importantes (ciertamente no la única) por la que tal control es imposible se relaciona con los límites del conocimiento humano, específicamente el tipo de problemas de conocimiento que dan origen a los cuerpos de las matemáticas como la teoría de sistemas dinámicos, lo que suele llamarse coloquialmente “caos y la teoría de la complejidad”. La cantidad y el tipo de variables en juego en un sistema como nuestra sociedad tecnológica moderna significa que estamos tratando con un sistema que se comporta de acuerdo con las descripciones delineadas por la teoría de sistemas dinámicos (piensen en algo como los sistemas climáticos y la dificultad de hacer predicciones meteorológicas a largo plazo). En tales sistemas, los pronósticos a largo plazo se vuelven imposibles debido a la complejidad y las tendencias de comportamiento del sistema involucrado. En este caso, esta imposibilidad se aplica a los supuestos progresistas/reformistas sobre el desarrollo planificado de las sociedades, pero también a los tipos de conclusiones que Kaczynski quiere hacer aquí en el capítulo II (y veremos que las repercusiones lógicas del capítulo I tienen consecuencias para el resto del libro y la planificación revolucionaria de sillón involucrada más adelante). La complejidad del sistema con el que estamos tratando es tal que este tipo de teorización sobre posibles futuros es simplemente imposible de lograr sin aventurarnos en una mera especulación. Por lo tanto, en última instancia, nos encontramos en un punto muerto dada la imposibilidad de decir algo sobre las perspectivas de colapso. Pero, como ha sido demostrado por algunos, existe algo llamado “primitivismo sin catástrofe”, y los eco-extremistas han demostrado cómo.
Al final del día, Kaczynski simplemente ha tomado el dinamismo, la complejidad y el poder de nuestra sociedad moderna y entrelazado una interpretación que los entiende como las semillas de su propia destrucción inminente, ajustándose convenientemente a la arquitectura de su praxis revolucionaria. Pero su conclusión no es de ninguna manera algo dado. Implica una serie de saltos teóricos en áreas en las que posiblemente no podemos hablar con buena conciencia intelectual. A pesar de toda esta especulación, también se podría teorizar que el mismo dinamismo de la sociedad moderna que Kaczynski ve como su inevitable ruina también podría considerarse como su mayor poder de autoconservación. Esta línea de pensamiento caracteriza a los eco-modernistas, por ejemplo. La respuesta a preguntas como estas, si vamos a ser honestos con nosotros mismos, es que simplemente no se sabe. Por lo tanto, solo nos queda esto: el futuro es incierto, y de lo único que realmente podemos estar seguros es del presente. La catástrofe puede venir, o puede que no, pero si lo hace, es posible que resulte ser simplemente la piedra de afilar de la civilización, no el mesías de los teóricos anti-civilización. Pero incluso si esto es cierto, los eco-extremistas han demostrado que esto no es causa de quietismo. Mejor un realismo firme y una resolución guerrera que las comodidades milenarias de los sueños revolucionarios. Termino esta sección con las palabras pertinentes de Reacción Salvaje:

“Personalmente, no sabemos cuánto durarán las estructuras que apoyan a la civilización en su camino decadente. Podemos leer mucho sobre varias teorías existentes, pero aún quedaremos esperando el año profético designado en el que tal vez todo termine. Pero, de cualquier manera, todo lo aprendido son solo teorías. El aquí y el ahora denota todo lo malo. . . Como individualistas, hemos decidido tomar el resto de nuestras vidas en nuestras propias manos y no esperar a que ocurra la crisis. ¿Por qué? Porque ya lo estamos viviendo. No quiero esperar porque la Naturaleza nos alienta a devolver los golpes que ha recibido”.
-Políticamente incorrecto:
Una entrevista con Reacción Salvaje

III. Como Transformar una Sociedad: Errores a Evitar
Con la conclusión de los capítulos I y II Kaczynski cambia el enfoque en sus explicaciones sobre porque ve una revolución anti-tecnológica como una respuesta necesaria al sistema tecnológico hacia como uno debe abordar tal revolución. Las conclusiones posteriores son desarrolladas en este capítulo y también en el capítulo IV. Más específicamente, y el título del capítulo aquí es un poco confuso, el capítulo III está dedicado a delinear una serie de reglas generales y abstractas que Kaczynski considera integrales para el éxito de cualquier movimiento revolucionario, sea o no anti-tecnológico. Al delinear estas reglas Kaczynski comienza, como suele hacer, presentando una serie de postulados a partir de los cuales busca derivar las reglas previamente mencionadas. Esta primera sección del capítulo III presenta los mencionados postulados, repetidos aquí para el lector.
1. No puedes cambiar una sociedad persiguiendo metas que son vagas o abstractas. Necesitas tener una meta clara y concreta. Tal como lo dice un experimentado activista; “Objetivos vagos o demasiado generales rara vez son alcanzados. La clave es concebir un desarrollo específico que inevitablemente impulsará a tu comunidad hacia la dirección que quieres ir”.
2. Solo predicar -la mera defensa de ideas- no puede generar cambios importantes, de larga duración en el comportamiento de los seres humanos, a menos que ocurra en una minoría muy pequeña.
3. Cualquier movimiento radical tiende a atraer mucha gente que puede ser sincera, pero cuyas metas están solo vagamente relacionadas con las metas del movimiento. El resultado es que las metas originales de ese movimiento pueden nublarse, o incluso pervertirse por completo.
4. Todo movimiento radical que adquiere un gran poder se corrompe, en ultima instancia, cuando sus líderes originales (refiriéndose a aquellos que se unieron al movimiento cuando aún era relativamente débil) están muertos o inactivos políticamente. Al decir que un movimiento se corrompe, queremos decir que sus miembros, y especialmente sus lideres, buscan como objetivo primario las ventajas personales (tales como dinero, estatus social, oficinas poderosas, o una carrera) en lugar de dedicarse sinceramente a los ideales del movimiento.
En base a estos postulados Kaczynski deriva posteriormente una serie de cinco reglas que van de la manera siguiente:
1. Para poder cambiar una sociedad de una forma especificada, un movimiento debe seleccionar un objetivo concreto, único, claro y simple cuya realización produzca el cambio deseado.
2. Si un movimiento apunta a cambiar una sociedad, entonces el objetivo seleccionado por el movimiento debe ser de una naturaleza tal, que una vez que el objetivo haya sido alcanzado, sus consecuencias sean irreversibles. Esto significa que, una vez que la sociedad ha sido transformada mediante la concreción del objetivo, la sociedad permanecerá en su condición transformada sin más esfuerzos por parte del movimiento o de cualquiera.
3. Una vez que se ha seleccionado un objetivo, es necesario persuadir a alguna pequeña minoría a comprometerse con el cumplimiento del objetivo por medios más potentes que mera predica o defensa de ideas. En otras palabras, la minoría deberá organizarse en pos de la acción práctica.
4. A fin de mantenerse con fe en la concreción del objetivo, un movimiento radical debe divisar métodos para excluir de sus filas a todas las personas inadecuadas que busquen unirse.
5. Una vez que un movimiento revolucionario se ha convertido en lo suficientemente poderoso como para alcanzar su objetivo, debe alcanzar su objetivo lo antes posible, y prioritariamente antes de que los revolucionarios originales (refiriéndose a aquellos que se unieron al movimiento cuando aún era relativamente débil) mueran o se vuelvan inactivos políticamente.
Para lograr esto, gran parte del soporte viene nuevamente de recurrir al registro histórico, citando un número de instancias mediante las cuales él busca evidenciar que la veracidad de cualquier postulado o regla dada puede demostrarse en algún evento histórico. En un intento por demostrar la importancia de adherir a estas reglas, el autor cita un número de instancias en las cuales fallar en este sentido ha llevado a complicaciones o catástrofes para los movimientos involucrados. En cualquier caso, el músculo de la teoría aquí es en ultima instancia la lista de arriba con las reglas para un movimiento revolucionario. Declaramos en las notas introductorias a este ensayo que a lo largo del texto, gran parte de la teoría de Kaczynski espeja su trabajo anterior mientras que la mayor parte del texto es dedicada a expandir el apoyo a esta base. Esto es cierto también para el capítulo III y creo que los lectores familiarizados con las obras de Kaczynski reconocerán nuevamente los temas presentados aquí de viejas obras tales como La sociedad industrial y su futuro, El truco más ingenioso del sistema, La revolución que viene y Golpear donde duele, los cuales cuentan todos con secciones dedicadas a preocupaciones más estratégicas para la acción revolucionaria en contra de la sociedad tecnológica.
Admitiré que en un primer momento este capítulo es fácil de aceptar si uno se permite ser barrido de forma acrítica por la corriente de pensamiento de Kaczynski. Muchos de los postulados de Kaczynski parecen ser al menos intuitivamente plausibles a la luz de la experiencia cotidiana o a la luz de un conocimiento general sobre la historia, y sus derivaciones de las reglas en base a estos postulados son coherentes y se leen como extensiones naturales de los postulados. Su recurso al registro histórico para apuntalar sus postulados y reglas es característicamente riguroso, igualando el trato detallado del capítulo 1. El resultado es un capítulo del que muchos podrían fácilmente salir convencidos, y de hecho muchos han salido de reflexiones similares convencidos por esta linea de pensamiento. Uno solo necesita buscar el trabajo de Último Reducto (UR de aquí en adelante) o de los Indomitistas para obtener ejemplos de grupos e individuos que han seguido el pensamiento de Kaczynski al pie de la letra. Es fácil se arrastrado por los movimientos de la teorización revolucionaria de sillón de Kaczynski y perder de vista el hecho de que mucho de todo esto se mantiene completamente en el terreno de la especulación, soñado en el reino de pura teoría en una celda de Colorado. Es, de seguro, similar a la forma en la que los físicos hablarán acerca de verse cautivados por la belleza y la elegancia de las teorías matemáticas, llegando a estar tan embelesados con esa elegancia que creen que esas teorías deben ser expresiones de la verdad. Pero la realidad nunca se ha visto obligada a conformarse con lo que deseamos de ella, y esto no es menos cierto para la teorización de Kaczynski de aquí, de lo que lo es para aquellos físicos en busca de los escasos rastros de la teoría de las cuerdas en el entramado de la realidad.
No estoy simplemente siendo superficial. Hay legítimas críticas que se pueden realizar a lo que se expone en este capítulo si decidimos abordar este estilo de teorizaciones de sillón. Para desarrollar un único aspecto, hay una contradicción bastante obvia entre el planeamiento revolucionario planteado en este capítulo y las conclusiones alcanzadas en el capítulo I que esencialmente prohíben tal tipo de planeamiento. Si recuerdan, observamos que las consecuencias lógicas del capítulo I no solo se aplican para los planificadores progresistas/reformistas buscando encausar la sociedad hacia su trayectoria deseada, sino también para quienes buscan alterarla mediante la acción revolucionaria. Esto es así debido a la imposibilidad de hacer predicciones a largo plazo, las mismas predicciones de las que dependería un plan revolucionario con el fin de actuar en concordancia con su boceto. Ciertamente, uno podría intentar hacer la reglas lo suficientemente generales como para ser aplicables en un amplio rango de situaciones, pero en ese punto una regla tan abstracta guarda poca relación con las particularidades concretas de los eventos reales. Para ser justos, Kaczynski sí aclara a lo largo del capítulo III que estas reglas no pueden siempre “…ser tomadas como leyes rígidas…” (AR, p.119) dadas las dificultades que ya discutimos respecto a la previsión de situaciones del mundo real a las que se enfrentaría tal movimiento revolucionario, pero acabamos de aclarar por qué eso no lo soluciona. Esta contradicción entre capítulos no es la única crítica que uno podría hacerle a este capítulo. Por ejemplo, el intento de Kaczynski de derivar axiomas ahistóricos de lo que son eventos históricamente contingentes hacen que su recurso al registro histórico baje sus postulados y reglas al nivel de dudosas en el mejor de los casos, al menos desde una perspectiva de un abordaje más meticulosamente historicista. El mismo problema ocurre en el capítulo IV.
Quizás algunos podrían decir que este enfoque de lo que ha hecho Kaczynski aquí es demasiado “derrotista”, o “pesimista”, etc. Quizás algunos digan que es apresuradamente desdeñoso a pesar de que hayamos señalado numerosas preocupaciones legítimas. Algunas de estas mismas etiquetas han sido lanzadas a ITS y Reacción Salvaje por UR y otros cuando expresaron una saludable dosis de escepticismo con respecto de este mismo tipo de teorización revolucionaria. Esta es la misma gente que solo ofrece una ingenua esperanza frente a estas criticas, redoblando la ingenuidad revolucionaria de Kaczynski en lugar de quitar el velo de sus propios delirios esperanzados y aceptar el mundo tal cual es. Pero al final del día sigue siendo cierto, como dijo Reacción Salvaje en su respuesta a UR y otros respecto a estos mismo asuntos, que muchos de los fundamentos para tal revolución en contra del sistema tecnológico siguen “…tod(as) al aire”:

“Así que, en conclusión a este punto, la base estratégica para la ‘gran revolución’, es la suposición, el ‘quizás’, el ‘esperemos que’, el ‘podría ser’, el ‘a lo mejor’, el ‘depende’, es decir, nada concreto, todo al aire. Eso nos hace recordar lo que decía un popular comediante mexicano en sus shows: ‘Puede que sí, puede que no, pero lo más seguro es que quien sabe.'”
– Reacción Salvaje | Algunas respuestas sobre el presente y NO del futuro

IV. Pautas Estratégicas para un Movimiento Anti-Tecnología
Mientras que el capítulo III aborda los asuntos estratégicos circundantes a una revolución anti-tecnológica en términos más abstractos, intentando destilar las reglas más cruciales para un movimiento revolucionario exitoso, el enfoque del capítulo IV asume una perspectiva más amplia y levemente más “bajada a tierra” respecto al programa revolucionario de Kaczynski. Kaczynski cubre mucho terreno en este capítulo tratando con numerosos asuntos que atañen a los caminos que un movimiento revolucionario debe o no debe tomar. Para aquellos familiarizados con la historia de las revoluciones comunistas, gran parte del programa que ofrece aquí es esencialmente tomando de la reflexiones de figuras clave en el canon del pensamiento Marxista revolucionario. Lenin, Trotsky, Mao, y Castro son grandes influencias, por ejemplo. En cualquier caso, mucho de aquello ha sido reestructurado acorde a los lineamientos de la particular marca de Neo-Ludismo de Kaczynski. Esta confianza en la Revolución Rusa y las revoluciones comunistas posteriores no es sorpresiva ni novedosa. Las revoluciones Rusa y Francesa han sido desde hace tiempo fuente de inspiración para las reflexiones de Kaczynski acerca de la acción revolucionaria, y el alcance de las revoluciones comunistas posteriores al ascenso de los Bolcheviques en 1917 hacen de la revolución Rusa y sus revoluciones cercanas una fuente obvia de interés e inspiración para aquellos con predicciones revolucionarias.
Con respecto a un análisis crítico de este capítulo, hay varias críticas que uno podría formular que ofreceré aquí. La primera y más obvia de estas críticas se relaciona en primer lugar al tipo de teorización revolucionaria que está haciendo Kaczynski y el grado en el que gran parte de todo esto tiene lugar en el reino de la especulación pura. Hay muchas instancias a lo largo del capítulo IV que siguen la misma predilección respecto a la planeación revolucionaria ofrecida en el capítulo III, aveces apareciendo como esfuerzos por concretar sus pautas formales. Estos abordajes entonces reflejan obviamente aquellos del capítulo anterior, y son por consecuencia objeto de las mismas críticas respecto a la planeación revolucionaria ofrecida en la sección anterior de este ensayo. Por esa razón sería redundante volver a exponer esas críticas aquí. En otros puntos, una crítica adicional se enfrenta a los paralelismos que Kaczynski intenta trazar a menudo mediante su constante recurso a varias revoluciones comunistas, tanto al nivel de las ideas que busca tomar de sus respectivos teóricos y su uso de estas revoluciones para justificar la viabilidad de su particular marca de revolución anti-tecnológica. No soy el primero en señalar algunos de estos problemas. Tanto ITS como Reacción Salvaje han realizado detalladas críticas del recurso de Kaczynski a las revoluciones Francesa y Rusa en varios comunicados (los más detallados se encuentran en la primer etapa de comunicados de ITS y en varias publicaciones de Reacción Salvaje) que han hecho bien en mostrar las muchas formas en las que los planteamientos de Kaczynski respecto a una revolución global en contra del sistema tecnológico se encuentran en el reino de la fantasía. Ni la revolución Rusa ni la Francesa, ni ninguna otra revolución excepto por la revolución industrial misma, ha extendido su alcance a lo largo y ancho del globo, tal como ellos han observado. Simplemente no existen comparaciones análogas.
También hay una crítica relacionada y más metodológica a la que aludí brevemente en la sección anterior; la cual es, Kaczynski tiene una tendencia consistente a tomar cosas del pasado sin considerar el contexto histórico de los eventos de los cuales él busca extraer conocimiento. Por ejemplo, en el capítulo anterior Kaczynski recurre constantemente a eventos históricos para demostrar que un número de sus postulados y reglas pueden derivarse de la historia, ignorando por completo cualquier análisis del contexto histórico en el que esos eventos se desarrollaron y las diferencias entre un contexto histórico dado y nuestro contexto contemporáneo. Nuestra moderna sociedad tecnológica no es la Rusia de Lenin o Trotsky, la China de Mao, la Cuba de Castro, etc. Hay vastas diferencias en los entramados materiales, sociales e ideológicos entre nuestra situación contemporánea y estas eras históricas, las cuales proveen tenues correlaciones en todos los casos pero de las formas más generales. Como observé en la sección anterior, él sí tiene momentos de honestidad en los que admite que recurrir a la historia no siempre dará lecciones que podamos trasladar con facilidad en todos los casos desde un período histórico hacia el presente. Pero también discutimos allí el porque esto no resulta exactamente útil. Para volver a aclararlo, si las lecciones derivadas son lo suficientemente generales como para aplicarse a un rango de situaciones lo suficientemente amplio, es también probable que sean prácticamente inútiles en cualquier situación concreta. Las abstracciones de una regla general son a menudo de poca ayuda frente a la complejidad de cualquier situación de la vida real.
Los puntos previamente mencionados son ciertamente problemas muy reales con respecto a la integridad teórica de los abordajes de Kaczynski aquí en el capítulo IV, pero no son el principal problema que he tenido con este capítulo. Lo que yo personalmente considero como el elemento más odioso del capítulo se relaciona con el recurso constante de Kaczynski a su especulativa “crisis futura” como un elemento clave de su praxis revolucionaria. El rol mesiánico de la catástrofe para la revolución anti-tecnológica de Kaczynski se vuelve cada ves más obvio a lo largo del capítulo, a tal punto que se hace cuestionable si el programa de Kaczynski puede manejar algo como un “ataque sin catástrofe”, para ofrecer un giro al “Primitivismo sin Catástrofe” de Abe Cabrera. Como dice Reacción Salvaje en una cita previa, en tanto que gran parte de la reacción significativa en contra del sistema tecnológico siga girando en torno a una crisis especulativa, esta a todos los efectos, “…todo al aire…” Mis rechazos aquí se ensamblan una ves más con las críticas eco-extremistas, y en este caso con una especialmente central con respecto al rechazo eco-extremista de la “revolución” como forma válida de “reacción” contra el sistema tecnológico, y el envolvente Leviatán de civilización y domesticación en sí mismo. Desde los primeros comunicados de ITS en 2011 ellos han persistido en un enfoque centrado en el presente como el único sitio apto para el ataque. En el primer comunicado de ITS luego de la voluntaria disolución de Reacción Salvaje, ellos declararon lo siguiente respecto a este punto: “NO QUEREMOS, ni buscamos, ni nos hace falta, ni nos interesa trabajar por una ‘revolución’, desechamos ese término y ese fin inexistente, atacamos en el presente porque es lo único que hay”. A lo largo de la totalidad de este ensayo hemos esbozado críticas al pensamiento revolucionario de Kaczynski, y sería redundante reiterar esas críticas aquí, en tanto que la mayoría del análisis previo sigue siendo relevante. Hemos cubierto la imposibilidad de hablar en buena fe acerca de las perspectivas de catástrofe; hemos hablado acerca de los errores de la planeación revolucionaria, etc. Huelga decir que a la luz de los análisis precedentes no veo razón alguna para hacer concesiones aquí tampoco. Kaczynski y compañía pueden sentarse a esperar por el mesías del colapso antes de devolver el golpe en nombre de la Naturaleza Salvaje, pero la marcha de la civilización continúa manipulando todo aquello que es natural y salvaje a su voluntad o destruyendo todo lo que no se adapta. A lo que nos enfrentamos es un presente que demanda que actuemos en el aquí y ahora. Para cerrar, permitiré que Reacción Salvaje exprese, en sus propias palabras, este “ataque sin catástrofe”:
Lo salvaje no puede esperar más, la civilización se expande indiscriminadamente a costa de todo lo natural. De nuestra parte no nos quedaremos de brazos cruzados, mirando pasivamente como el humano moderno despedaza la Tierra en busca de sus minerales, como la sepulta con toneladas de concreto, o como atraviesan cerros enteros en la construcción de túneles. Estamos en guerra contra la civilización y el progreso, quienes lo perfeccionan y quienes lo avalan con su pasividad, ¡Quien sea!” – Individualistas tendiendo a lo salvaje | De, El Séptimo Comunicado de ITS

Conclusión:
¿Que queda por decir de la última obra de Kaczynski entonces? Observé en la introducción que dentro del contexto del corpus de Kaczynski este texto ocupa un lugar importante como un abordaje enfocado y sistemático de sus pensamientos al respecto de la acción revolucionaria en contra del sistema tecnológico. Como un punto puramente académico con respecto a la obra completa de un pensador, sostengo esta declaración. También apunto brevemente la raíz de mis desacuerdos desde una perspectiva eco-extremista y he intentado, a través de los análisis anteriores, delinear más precisamente su contenido. Y es a partir de esta perspectiva personal que encuentro gran parte de este texto simplemente inaceptable, como he intentando también articular a lo largo del análisis previo. Es en base a esta perspectiva que afirmo el rechazo eco-extremista a los delirios revolucionarios. Afirmo el enfoque eco-extremista del presente como el único sitio apto para el ataque. Afirmo la resuelta honestidad eco-extremista frente a este terrible presente. Afirmo la guerrera resolución eco-extremista de pelear sin considerar el conocimiento de que la guerra puede llegar a ser suicida, y otros puntos de la perspectiva eco-extremista. Estas son posturas que son simplemente irreconciliables con las de Kaczynski. Que así sea. Ciertamente habrá aquellos sin los oídos para escucharlo. Habrá aquellos que tachen estos rechazos de nihilistas, derrotistas, pesimistas, etc. Habrá aquellos que cambien la honestidad por el confort de la ingenuidad revolucionaria. Que así sea también. Supongo que lo único que se les puede decir a aquellos es, “Buena suerte, creo”. Pero para mi, y para otros a quienes les resuena este llamado, lo que Kaczynski ofrece es algo con lo que simplemente no podemos consentir. Finalizo esta conclusión y este ensayo con una expresión del espíritu de los eco-extremistas de la Editorial de la cuarta publicación de la Revista Regresión:

“La realidad muchas veces nos presenta un escenario muy derrotista, muy pesimista, aun así, asumir ese realismo y aceptarlo tal y como es, (aunque cause un conflicto mental) es necesario para tirar por la borda esa venda de los ojos que nos ha cegado desde hace tiempo, esa venda llamada utopía. Muchos han criticado a Individualidades tendiendo a lo salvaje, a Reacción Salvaje y a otros grupos que han desechado la idea de un “mejor” mañana, que declaran que no esperan nada positivo de toda esta guerra, y que desprecian la esperanza. La gente siempre va a querer oír lo que les conviene, y no la Realidad. El individualista eco-extremista es realista y pesimista a la vez, no escucha la alegre cantaleta de los pueriles optimistas, porque para él, el presente que vive está lleno de realidades sombrías, las cuales hay que enfrentarlas con fortaleza, defendiéndose de ellas con uñas y dientes.”
– Reacción Salvaje

(Internacional) Negras festividades cristianas

Las festividades cristianas de Pascua o Semana Santa (como le llamen) tuvieron desenlaces de muerte y terror, aquí escribo los casos más sonados.

-11 de abril: El joven músico Holden Matthews es arrestado en el estado de Louisiana, Estados Unidos, es acusado de incendiar tres iglesias católicas, al parecer el joven se había inspirado en la quema de iglesias de Noruega protagonizada por satanistas músicos del Black Metal en los noventas, algo curioso es que hace poco tiempo se estrenó en Estados Unidos el filme “Lords of Chaos”, película que cuenta mencionados eventos y aunque los protagonistas de la verdadera historia como Vikernes la han criticado, al parecer tuvo eco en una mente que se llenó de deseos de destrucción.

-12 de abril: Un par de delincuentes amagaron a un sacerdote dentro de la Iglesia del Señor de las Maravillas, en Puebla, y le quemaron pies y manos, los delincuentes se llevaron su carro sin que la policía supiera su rumbo y su localización. Este caso es muy curioso ya que el hecho de quemarle los pies y manos a un sacerdote católico es bastante simbólico, hay que recordar que días antes de que la Gran Tenochtitlan cayera en manos de los españoles, Hernán Cortez quemó los pies y manos del ultimo gobernante mexica Cuauhtemokzin para que este le diera los tesoros que este supuestamente escondía, los invasores fueron tan idiotas que pensaron que ese tesoro eran cosas materiales, sin saber que ese gran tesoro se encontraba en el conocimiento.

-15 de abril: Un incendio aparentemente accidental destruye parte de Notre Dame. Emblemático símbolo del cristianismo europeo, este incendio, marca el declive de las creencias, las ruinas incineradas de madera vieja anuncian días sombríos para sus creyentes…

-20 de abril: Un ajuste de cuentas entre un narcomenudista y el Cartel de los Zetas deja un saldo de 14 personas muertas durante una fiesta (aprovechando las vacaciones de semana santa) celebrada en Minatiltlán, Veracruz en México. Hombres, mujeres y un niño de 1 año fueron asesinados sin piedad por los sicarios que arribaron hasta el lugar en camionetas buscando al narcomenudista y abriendo fuego indiscriminadamente.

-21 de abril: Brutales atentados con bomba sacudieron Sri Lanka, tres iglesias cristianas y dos hoteles de lujo fueron los blancos de atacantes suicidas que se inmolaron dentro de los inmuebles repletos de gente tras las celebraciones judeocristianas. El saldo fue de más de 300 muertos y varios cientos de heridos, una sociedad repleta de miedo, toque de queda y más de 40 detenidos en relación al ataque terrorista más mortífero del país del que se tenga memoria.
Aunque las autoridades culparon al grupo Towheed Jamaar Nacional, el Estado Islámico tomó la responsabilidad de los atentados días después.

Fuentes gubernamentales indican que los ataques terroristas fueron en respuesta a los ataques contra mezquitas musulmanas en Nueva Zelanda perpetrados por un supremacista blanco.

[en] (France) Withered Green Anarchism

Interesante texto publicado en su original en francés en La Mauvaise Herbe vol.17 no.2.
Enviado al mail.


“No one cares about them anymore around here, why don’t you just let them wither away in impertinence?” asked a good friend who identifies as an anarcho-primitivist.

Anecdotal perhaps, but I couldn’t help but remember a very successful event on radical ecology which I attended not so long ago. It was a well-prepared conference, by an anarchist who knew his shit. To a crowded room of young enthusiastic radical students, during a segment devoted to anarcho-primitivism, the whole discourse on equality, direct democracy, and even the 15-hour-workweek-which-feels-like-play-anyway was conveniently served. [1] At least he didn’t start talking about telepathy or telescopic vision. I remember it made such a good impression that a coordinator from the College where the event was taking place approached the Mauvaise Herbe, who were on place distributing publications, to see if they would eventually come share their positive message with the youths. They gave her a few Mauvaise Herbe to read and I think she changed her mind.

But it’s true that we don’t hear much about the Green Anarchists around here. Yet, in my conversations and in what I often hear from the “anti-civ” discourse, here as much as elsewhere, are the same reflexes I know all too well, the same references, the same premises, and the same ends. The humanistic-hedonistic discourse on primitive life has become mainstream in the milieu. In complacency, the speculations of some have become facts for others. Anarchists in general have never strayed too far from progressivism, they feel at home, at ease with it. Those who have chosen to deviate from it through their words and actions have always come up against the churches guiding the paths of “struggle”. It’s almost come to a point where one should profess their faith with each statement, each action.

For many now, in these moments of clashes, to put the rhetoric of social cohesion into question is to revel in “fascism”. While the anarcho-cybercops of the insurrectionally righteous make calls for witch hunts, it is to all their Inquisition that I dedicate these provocations.

Green is the new red

“This ideological view of our past has been radically overturned in recent decades, through the work of academics like Richard Lee and Marshall Sahlins. A nearly complete reversal in anthropological orthodoxy has come about, with important implications. Now we can see that life before domestication/agriculture was in fact largely one of leisure, intimacy with nature, sensual wisdom, sexual equality, and health. This was our human nature, for a couple of million years, prior to enslavement by priests, kings, and bosses.” -John Zerzan, A Future Primitive

We are of an era disillusioned with the promises of progress. It did not bring the promised utopia. Progressives are no longer necessarily those who had promised us that “the machine will work for man!”, those who more than a century ago had already announced the same “leisure, intimacy with nature, sensual wisdom, sexual equality and health” thanks to human and technical development… they are now rather those who are worried about the crises it generated, those who follow the newswire of the unfolding apocalypse – the ecological disaster and the planetary civilization in total decadence.

But some still won’t lose hope in humanity, and the possibility that provided a new universal consciousness, it can impel a culture of resistance of nomadic hunter-gatherers who will carry all the humanism that 20th century anarchism has inherited!

And, it is in this sense that an essential work of the anarcho-primitivist canon like A Future Primitive is an exercise in seduction, with its critique of civilization and praises of primitive life geared towards pleasing those humanistic sensitivities left disappointed by the consequences of modernity.

Therefore, it draws most abundantly from the anthropological works of a certain period when attempts were made to break the myth of a brutal primitive life with bold statements on leisure and egalitarian aspects, more attractive to the modern civilized – works from anthropologists who wanted their field to fuel social debates.

In an essay dealing with the legacy of Marshall Sahlins’ acclaimed work quoted by Zerzan, The Original Affluent Society, anthropologist Nurit Bird-David reminds us that “The general interest in it no doubt reflected our symbolic and ideological needs and our (Western) construction of the prehistoric past. […] Intended to provoke as well as to document, the essay soared beyond conventional scientific discourse, appealing directly to Western fantasies about work, happiness, and freedom.” [2]

For many of those who identify with anarcho-primitivism or with a certain Green Anarchism, the life of nomadic hunter-gatherers of the paleolithic represents anarchism as lived by humans for millennia. Some will even call it Primal Anarchy. In this original utopia, this anarchist Garden of Eden, they see our true “human nature”. Thus, in their propaganda, to an audience inclined towards anarchism, with its progressive-humanistic values, they praise primitive life according to how anarchistic it appears.

This selective reading of anthropology has become widespread among anarcho-primitivists and has influenced many other anarchists (including stirnerians and nihilists). It reduces primitive life to generalizations about presumed essential traits – egalitarian, collectivist, anti-oppressive, hedonistic, ecological and anarchistic traits. The relevance of primitive life becomes its representation of these values. Continue reading [en] (France) Withered Green Anarchism

(en) Children of Ted

Interesante artículo sobre la trayectoria del teórico J. Jacobi, pero sobre todo, el texto recorre los pensamientos primitivistas primarios, pasando por el anti-industrialismo de Ted Kaczynski y la teoría eco-extremista de ITS.

Pronto en español.

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Children of Ted: Two decades after his last deadly act of ecoterrorism, the Unabomber has become an unlikely prophet to a new generation of acolytes.

11 diciembre 2018

When John Jacobi stepped to the altar of his Pentecostal church and the gift of tongues seized him, his mother heard prophecies — just a child and already blessed, she said. Someday, surely, her angelic blond boy would bring a light to the world, and maybe she wasn’t wrong. His quest began early. When he was 5, the Alabama child-welfare workers decided that his mother’s boyfriend — a drug dealer named Rock who had a red carpet leading to his trailer and plaster lions standing guard at the door — wasn’t providing a suitable environment for John and his sisters and little brother. Before they knew it, they were living with their father, an Army officer stationed in Fayetteville, North Carolina. But two years later, when he was posted to Iraq, the social workers shipped the kids back to Alabama, where they stayed until their mother hanged herself from a tree in the yard. John was 14. In the tumultuous years that followed, he lost his faith, wrote mournful poems, took an interest in news reports about a lively new protest movement called Occupy Wall Street, and ran away from the home of the latest relative who’d taken him in — just for a night, but that was enough. As soon as he graduated from high school, he quit his job at McDonald’s, bought some camping gear, and set out in search of a better world.

When a young American lights out for the territories in the second decade of the 21st century, where does he go? For John Jacobi, the answer was Chapel Hill, North Carolina — Occupy had gotten him interested in anarchists, and he’d heard they were active there. He was camping out with the chickens in the backyard of their communal headquarters a few months later when a crusty old anarchist with dreadlocks and a piercing gaze handed him a dog-eared book called Industrial Society and Its Future. The author was FC, whoever that was. Jacobi glanced at the first line: “The Industrial Revolution and its consequences have been a disaster for the human race.”

This guy sure gets to the point, he thought. He skimmed down the paragraph. Industrial society has caused “widespread psychological suffering” and “severe damage to the natural world”? Made life more comfortable in rich countries but miserable in the Third World? That sounded right to him. He found a quiet nook and read on.

The second point was that technology’s dark momentum can’t be stopped. With each improvement, the graceful schooner that sails our shorelines becomes the hulking megatanker that takes our jobs. The car’s a blast bouncing along at the reckless speed of 20 mph, but pretty soon we’re buying insurance, producing our license and registration if we fail to obey posted signs, and cursing when one of those charming behavior-modification devices in orange envelopes shows up on our windshields. We doze off while exploring a fun new thing called social media and wake up to big data, fake news, and Total Information Awareness.

All true, Jacobi thought. Who the hell wrote this thing?

The clue arrived in section No. 96: “In order to get our message before the public with some chance of making a lasting impression, we’ve had to kill people,” the mystery author wrote.

“Kill people” — Jacobi realized that he was reading the words of the Unabomber, Ted Kaczynski, the hermit who sent mail bombs to scientists, executives, and computer experts beginning in 1978. FC stood for Freedom Club, the pseudonym Kaczynski used to take credit for his attacks. He said he’d stop if the newspapers published his manifesto, and they did, which is how he got caught, in 1995 — his brother recognized his prose style and reported him to the FBI. Jacobi flipped back to the first page, section No. 4: “We therefore advocate a revolution against the industrial system.”

The first time he read that passage, Jacobi had just nodded along. Talking about revolution was the anarchist version of praising the baby Jesus, invoked so frequently it faded into background noise. But Kaczynski meant it. He was a genius who went to Harvard at 16 and made breakthroughs in something called “boundary functions” in his 20s. He joined the mathematics department at UC Berkeley when he was 25, the youngest hire in the university’s then-99-year history. And he did try to escape the world he could no longer bear by moving to Montana. He lived in peace without electricity or running water until the day when, maddened by the invasion of cars and chain saws and people, he hiked to his favorite wild place for some relief and found a road cut through it. “You just can’t imagine how upset I was,” he told an interviewer in 1999. “From that point on, I decided that, rather than trying to acquire further wilderness skills, I would work on getting back at the system. Revenge.” In the next 17 years, he killed three people and wounded 23 more.

Jacobi didn’t know most of those details yet, but he couldn’t find any holes in Kaczynski’s logic. He said straight-out that ordinary human beings would never charge the barricades, shouting, “Destroy our way of life! Plunge us into a desperate struggle for survival!” They’d probably just stagger along, patching holes and destroying the planet, which meant “a small core of deeply committed people” would have to do the job themselves (section No. 189). Kaczynski even offered tactical advice in an essay titled “Hit Where It Hurts,” published a few years after he began his life sentence in a federal “supermax” prison in Colorado: Forget the small targets and attack critical infrastructure like electric grids and communication networks. Take down a few of those at the right time and the ripples would spread rapidly, crashing the global economic system and giving the planet a breather: No more CO2 pumped into the atmosphere, no more iPhones tracking our every move, no more robots taking our jobs.

Kaczynski was just as unsentimental about the downsides. Sure, decades or centuries after the collapse, we might crawl out of the rubble and get back to a simpler, freer way of life, without money or debt, in harmony with nature instead of trying to fight it. But before that happened, there was likely to be “great suffering” — violent clashes over resources, mass starvation, the rise of warlords. The way Kaczynski saw it, though, the longer we go like we’re going, the worse things will get. At the time his manifesto was published, many people reading it probably hadn’t heard of global warming and most certainly weren’t worried about it. Reading it in 2014 was a very different experience.

The shock that went through Jacobi in that moment — you could call it his “Kaczynski Moment” — made the idea of destroying civilization real. And if Kaczynski was right, wouldn’t he have some responsibility to do something, to sabotage one of those electric grids?

His answer was yes, which was almost as alarming as discovering an unexpected kinship with a serial killer — even when you’re sure that morality is just a social construct that keeps us docile in our shearing pens, it turns out setting off a chain of events that could kill a lot of people can raise a few qualms.

“But by then,” Jacobi says, “I was already hooked.”

Quietly, often secretly, whether they gather it from the air of this anxious era or directly from the source like Jacobi did, more and more people have been having Kaczynski Moments. Books and webzines with names like Against Civilization, FeralCulture, Unsettling America, and the Ludd-Kaczynski Institute of Technology have been spreading versions of his message across social-media forums from Reddit to Facebook for at least a decade, some attracting more than 100,000 followers. They cluster around a youthful nickname, “anti-civ,” some drawing their ideas directly from Kaczynski, others from movements like deep ecology, anarchy, primitivism, and nihilism, mixing them into new strains. Although they all believe industrial civilization is in a death spiral, most aren’t trying to hurry it along. One exception is Deep Green Resistance, an activist network inspired by a 2011 book of the same name that includes contributions from one of Kaczynski’s frequent correspondents, Derrick Jensen. The group’s openly stated goal, like Kaczynski’s, is the destruction of civilization and a return to preagricultural ways of life.

So far, most of the violence has happened outside of the United States. Although the FBI declined to comment on the topic, the 2017 report on domestic terrorism by the Congressional Research Service cited just a handful of minor attacks on “symbols of Western civilization” in the past ten years, a period of relative calm most credit to Operation Backfire, the FBI crackdown on radical environmental efforts in the mid-aughts. But in Latin America and Europe, terrorist groups with florid names like Conspiracy of Cells of Fire and Wild Indomitables have been bombing government buildings and assassinating technologists for almost a decade. The most ominous example is Individualidades Tendiendo a lo Salvaje, or ITS (usually translated as Individuals Tending Toward the Wild), a loose association of terrorist groups started by Mexican Kaczynski devotees who decided that his plan to take down the system was outdated because the environment was being decimated so fast and government surveillance technology had gotten so robust. Instead, ITS would return to its guru’s old modus operandi: revenge. The group set off bombs at the National Ecology Institute in Mexico, a Federal Electricity Commission office, two banks, and a university. It now claims cells across Latin America, and in January 2017, the Chilean offshoot delivered a gift-wrapped bomb to Oscar Landerretche, the chairman of the world’s largest copper mine, who suffered minor injuries. The group explained its motives in a defiant media release: “The pretentious Landerretche deserved to die for his offenses against Earth.”

In the larger world, where no respectable person would praise Kaczynski without denouncing his crimes, little Kaczynski Moments have been popping up in the most unexpected places — the Fox News website, for example, which ran a piece by Keith Ablow called “Was the Unabomber Correct?” in 2013. After summarizing some of Kaczynski’s dark predictions about the steady erosion of individual autonomy in a world where the tools and systems that create prosperity are too complex for any normal person to understand, Ablow — Fox’s “expert on psychiatry” — came to the conclusion that Kaczynski was “precisely correct in many of his ideas” and even something of a prophet. “Watching the development of Facebook heighten the narcissism of tens of millions of people, turning them into mini reality-TV versions of themselves,” he wrote. “I would bet he knows, with even more certainty, that he was onto something.”

That same year, in the leading environmentalist journal Orion, a “recovering environmentalist” named Paul Kingsnorth — who’d stunned his fellow activists in 2008 by announcing that he’d lost hope — published an essay about the disturbing experience of reading Kaczynski’s manifesto for the first time. If he ended up agreeing with Kaczynski, “I’m worried that it may change my life,” he confessed. “Not just in the ways I’ve already changed it (getting rid of my telly, not owning a credit card, avoiding smartphones and e-readers and sat-navs, growing at least some of my own food, learning practical skills, fleeing the city, etc.) but properly, deeply.”

By 2017, Kaczynski was making inroads with the conservative intelligentsia — in the journal First Things, home base for neocons like Midge Decter and theologians like Michael Novak, deputy editor Elliot Milco described his reaction to the manifesto in an article called “Searching for Ted Kaczynski”: “What I found in the text, and in letters written by Kaczynski since his incarceration, was a man with a large number of astute (even prophetic) insights into American political life and culture. Much of his thinking would be at home in the pages of First Things.” A year later, Foreign Policy published “The Next Wave of Extremism Will Be Green,” an editorial written by Jamie Bartlett, a British journalist who tracks the anti-civ movement. He estimated that a “few thousand” Americans were already prepared to commit acts of destruction. Citing examples such as the Standing Rock pipeline protests in 2017, Bartlett wrote, “The necessary conditions for the radicalization of climate activism are all in place. Some groups are already showing signs of making the transition.”

The fear of technology seems to grow every day. Tech tycoons build bug-out estates in New Zealand, smartphone executives refuse to let their kids use smartphones, data miners find ways to hide their own data. We entertain ourselves with I Am Legend, The Road, V for Vendetta, and Avatar while our kids watch Wall-E or FernGully: The Last Rainforest. An eight-part docudrama called Manhunt: The Unabomber was a hit when it premiered on the Discovery Channel in 2017 and a “super hit” when Netflix rereleased it last summer, says Elliott Halpern, the producer Netflix commissioned to make another film focusing on Kaczynski’s “ideas and legacy.” “Obviously,” Halpern says, “he predicted a lot of stuff.”

And wouldn’t you know it, Kaczynski’s papers have become one of the most popular attractions at the University of Michigan’s Labadie Collection, an archive of original documents from movements of “social unrest.” Kaczynski’s archivist, Julie Herrada, couldn’t say much about the people who visit — the archive has a policy against characterizing its clientele — but she did offer a word in their defense. “Nobody seems crazy.”

Two years ago, I started trading letters with Kaczynski. His responses are relentlessly methodical and laced with footnotes, but he seems to have a droll side, too. “Thank you for your undated letter postmarked 6/11/18, but you wrote the address so sloppily that I’m surprised the letter reached me …” “Thank you for your letter of 8/6/18, which I received on 8/16/18. It looks like a more elaborate and better developed, but otherwise typical, example of the type of brown-nosing that journalists send to a ‘mark’ to get him to cooperate.” Questions that revealed unfamiliarity with his work were poorly received. “It seems that most big-time journalists are incapable of understanding what they read and incapable of transmitting facts accurately. They are frustrated fiction-writers, not fact-oriented people.” I tried to warm him up with samples of my brilliant prose. “Dear John, Johnny, Jack, Mr. Richardson, or whatever,” he began, before informing me that my writing reminded him of something the editor of another magazine told the social critic Paul Goodman, as recounted in Goodman’s book Growing Up Absurd: “ ‘If you mean to tell me,” an editor said to me, “that Esquire tries to have articles on serious issues and treats them in such a way that nothing can come of it, who can deny it?’ ” (Kaczynski’s characteristically scrupulous footnote adds a caveat, “Quoted from memory.”) His response to a question about his political preferences was extra dry: “It’s certainly an oversimplification to say that the struggle between left & right in America today is a struggle between the neurotics and the sociopaths (left = neurotics, right = sociopaths = criminal types),” he said, “but there is nevertheless a good deal of truth in that statement.”

But the jokes came to an abrupt stop when I asked for his take on America’s descent into immobilizing partisan warfare. “The political situation is complex and could be discussed endlessly, but for now I will only say this,” he answered. “The current political turmoil provides an environment in which a revolutionary movement should be able to gain a foothold.” He returned to the point later with more enthusiasm: “Present situation looks a lot like situation (19th century) leading up to Russian Revolution, or (pre-1911) to Chinese Revolution. You have all these different factions, mostly goofy and unrealistic, and in disagreement if not in conflict with one another, but all agreeing that the situation is intolerable and that change of the most radical kind is necessary and inevitable. To this mix add one leader of genius.”

Kaczynski was Karl Marx in modern flesh, yearning for his Lenin. In my next letter, I asked if any candidates had approached him. His answer was an impatient no — obviously any revolutionary stupid enough to write to him would be too stupid to lead a revolution. “Wait, I just thought of an exception: John Jacobi. But he’s a screwball — bad judgment — unreliable — a problem rather than a help.”

The Kaczynski moment dislocates. Suddenly, everyone seems to be living in a dream world. Why are they talking about binge TV and the latest political outrage when we’re turning the goddamn atmosphere into a vast tanker of Zyklon B? Was he right? Were we all gelded and put in harnesses without even knowing it? Is this just a simulation of life, not life itself?

People have moments like that under normal conditions, of course. Sigmund Freud wrote a famous essay about them way back in 1929, Civilization and Its Discontents. A few unsettled souls will always quit that bank job and sail to Tahiti, and the stoic middle will always suck it up. But Jacobi couldn’t accept those options. Staggered by the shock of his Kaczynski Moment but intent on rising to the challenge, he began corresponding with the great man himself, hitchhiked the 644 miles from Chapel Hill to Ann Arbor to read the Kaczynski archives, tracked down his followers all around the world, and collected an impressive (and potentially incriminating) cache of material on ITS along the way. He even published essays about them in an alarmingly terror-friendly print journal named Atassa. But his biggest influence was a mysterious Spanish radical theorist known only by the pseudonym he used to translate Kaczynski’s manifesto into Spanish, Último Reducto. Recommended by Kaczynski himself, who even supplied an email address, Reducto gave Jacobi a daunting reading list and some editorial advice on his early essays, which inspired another series of TV-movie twists in Jacobi’s turbulent life. Frustrated by the limits of his knowledge, he applied to the University of North Carolina, Chapel Hill, to study some more, received a full scholarship and a small stipend, and buckled down for two years of intense scholarship. Then he quit and hit the road again. “I think the homeless are a better model than ecologically minded university students,” he told me. “They’re already living outside of the structures of society.”

Four years into this bizarre pilgrimage, Jacobi is something of an underground figure himself — the ubiquitous, eccentric, freakishly intellectual kid who became the Zelig of ecoextremism. Right now, he’s about to skin his first rat. Barefoot and shirtless, with an old wool blanket draped over his shoulders, long sun-streaked hair and gleaming blue eyes, he hurries down a rocky mountain trail toward a stone-age village of wattle-and-daub huts, softening his voice to finish his thought. “Ted was a good start. But Ted is not the endgame.”

He stops there. The village ahead is the home of a “primitive skills” school called Wild Roots. Blissfully untainted by modern conveniences like indoor toilets and hot showers, it’s also free of charge. It has just three rules, and only one that will get us kicked out. “I don’t want to be associated with that name,” Wild Roots’ de facto leader told us when I mentioned Kaczynski. “I don’t want my name associated with that name,” he added. “I really don’t want to be associated with that name.”

Jacobi arrives at the open-air workshop, covered by a tin roof, where the dirtiest Americans I’ve ever seen are learning how to weave cordage from bark, start friction fires, skin animals. The only surprise is the lives they led before: a computer analyst for a military-intelligence contractor, a Ph.D. candidate in engineering, a classical violinist, two schoolteachers, and a rotating cast of college students the older members call the “pre-postapocalypse generation.” Before he became the community blacksmith, the engineering student was testing batteries for ecofriendly cars. “It was a fucking hoax,” he says now. “It wasn’t going to make any difference.” At his coal-fired forge, pounding out simple tools with a hammer and anvil, he feels much more useful. “I can’t make my own axes yet, but I made most of the handles on those tools, I make all my own punches and chisels. I made an adze. I can make knives.”

Freshly killed this morning, five dead rats lie on a pine board. They’re for practice before trying to skin larger game. Jacobi bends down for a closer look, selects a rat, ties a string to its twiggy leg, and hangs it from a rafter. He picks up a razor. “You wanna leave the cartilage in the ear,” his teacher says. “Then cut just above the white line and you’ll get the eyes off.”

A few feet away, a young woman who fled an elite women’s college in Boston pounds a wooden staff into a bucket to pulverize hemlock bark to make tannin to tan the bear hide she has soaking in the stream — a mixture of mashed hemlock and brain tissue is best, she says, though eggs can substitute if you can’t get fresh brain.

Jacobi works the razor carefully. The eyes fall into the dirt.

“I’m surprised you haven’t skinned a rat before,” I say.

“Yeah, me too,” he replies.

He is, after all, the founder of The Wildernist and Hunter/Gatherer, two of the more radical web journals in the personal “rewilding” movement. The moderates at places like ReWild University talk of “rewilding your taste buds” and getting in “rockin’ fit shape.” “We don’t have to demonize our culture or attempt to hide from it,” ReWild University’s website enthuses. Jacobi has no interest in padding the walls of the cage — as he put it in an essay titled “Taking Rewilding Seriously,” “You can’t rewild an animal in a zoo.”

He’s not an idiot; he knows the zoo is pretty much everywhere at this point. He explained this in the philosophical book he wrote at 22, Repent to the Primitive: “My focus on the Hunter/Gatherer is based on a tradition in political philosophy that considers the natural state of man before moving on to an analysis of the civilized state of man. This is the tradition of Hobbes, Rousseau, Locke, Hume, Paine.” His plan is to ace his primitive skills, then test living wild for an extended time in the deepest forest he can find.

So why did it take him so long to get out of the zoo?

“I thought sabotage was more important,” he says.

But this isn’t the place to talk about that — he doesn’t want to break Wild Roots’ rules. Jacobi goes silent and works his razor down the rat’s body, pulling the skin down like a sock.

When he’s finished, he leads the way back into the woods, naming the plants: pokeberry, sourwood, rhododendron, dog hobble, tulip poplar, hemlock. The one with orange flowers is a lily that will garnish his dinner tonight. “If you want, I can get some for you,” he offers.

Then he returns to the forbidden topic. “I could never do anything like that,” he says firmly — unless he could, which is also a possibility. “I don’t have any moral qualms with violence,” he says. “I would go to jail, but for what?”

For what? The first time I talked to him, he told me he had dreams of being the leader Kaczynski wanted.

“I am being a little evasive,” he admits. His other reason for going to college, he says, was to plant the anti-civ seed in the future lawyers and scientists gathered there — “people who will defend you, people who have access to computer networks” — and also, speaking purely speculatively, who could serve as “the material for a terrorist criminal network.”

“Did you convince anybody?” I ask.

“I don’t know. I always told them not to tell me.”

“So you wanted to be the Lenin?”

“Yeah, I wanted to be Lenin.”

But let’s face it, he says, the revolution’s never going to happen. Probably. Maybe. That’s why he’s heading into the woods. “I want to come out in a few years and be like Jesus,” he jokes, “working miracles with plants.”

Isn’t he doing exactly what Lenin did during his exile in Europe, though? Honing his message, building a network, weighing tactical options, and creating a mystique. Is he practicing “security culture,” the activist term for covering your tracks? “Are you hiding the truth? Are you secretly plotting with your hard-core cadre?”

He smiles. “I wouldn’t be a very good revolutionary if I told you I was doing that.”

At the last minute, Abe Cabrera changed our rendezvous point from a restaurant in New Orleans to an alligator-filled swamp an hour away. This wasn’t a surprise. Jacobi had given me Cabrera’s email address, identifying him as the North American contact for ITS, which Cabrera immediately denied. His interest in ITS was purely academic, he insisted, an outgrowth of his studies in liberation theology. “However,” he added, “to say that I don’t have any contact with them may or may not be true.”

Now he’s leading me into the swamp, literally, talking about an ITS bomb attack on the head of the Department of Physical and Mathematical Sciences at the University of Chile in 2011. “Is that a fair target?” he asks. “For Uncle Ted, it would have been, so I guess that’s the standard.” He chuckles.

He’s short, round, bald, full of nervous energy, wild theories, and awkward tics — if “Terrorist Spokesman” doesn’t work out for him, he’s a shoo-in for “Mad Scientist in a B-Movie.” Giant ferns and carpets of moss appear and disappear as he leads the way into the swamp, where the elephantine roots of cypress trees stand in the eerie stillness of the water like dinosaurs.

He started checking out ITS after he heard some rumors about a new cell starting up in Torreón, his grandparents’ birthplace in Mexico, he says, but the group didn’t really catch his interest until it changed its name from Individuals Tending Toward the Wild to Wild Reaction. Why? Because healthy animals don’t have “tendencies” when they confront an enemy. As one Wild Reaction member put it in the inevitable postattack communiqué, another example of the purple prose poetry that has become the group’s signature: “I place the device, and it transforms me into a coyote thirsting for revenge.”

Cabrera calls this “radical animism,” a phrase that conjures the specter of nature itself rising up in revolt. Somehow that notion wove together all the dizzying twists his life had taken — the years as the child of migrant laborers in the vegetable fields of California’s Imperial Valley, his flirtation with “super-duper Marxism” at UC Berkeley, the leap of faith that put him in an “ultraconservative, ultra-Catholic” order, and the loss of faith that surprised him at the birth of his child. “Most people say, ‘I held my kid for the first time and I realized God exists.’ I held my kid the first time and I said, ‘You know what? God is bullshit.’ ” People were great in small doses but deadly in large ones, even the beautiful little girl cradled in his arms. There were no fundamental ethical values. It all came down to numbers. If that was God’s plan, the whole thing was about as spiritually “meaningful as a marshmallow,” Cabrera says.

John Jacobi is a big part of this story, he adds. They connected on Facebook after a search for examples of radical animism led him to Hunter/Gatherer. They both contributed to the journal Atassa, which was dedicated on the first page to the premise that “civilization should be fought” and that the example of Ted Kaczynski “is what that fighting looks like.” In the premier edition, Jacobi made the prudent decision to write in a detached tone. Cabrera’s essay bogs down in turgid scholarship before breaking free with a flourish of suspiciously familiar prose poetry: “Ecoextremists believe that this world is garbage. They understand progress as industrial slavery, and they fight like cornered wild animals since they know that there is no escape.”

Cabrera weaves in and out of corners like a prisoner looking for an escape route, so it’s hard to know why he chose a magazine reporter for his most incendiary confession: “Here’s the super-official version I haven’t told anybody — I am the unofficial voice-slash-theoretician of ecoextremism. I translated all 30 communiqués. I translated one last night.”

Abe Cabrera: Abracadabra.

Yes, he knows this puts him dangerously close to violating the laws against material contributions to terrorism. He read the Patriot Act. That’s why he leads a double life, even a triple life. Nobody at work knows, nobody from his past knows, even his wife doesn’t know. He certainly doesn’t want his kids to know. He doesn’t even want to tell them about climate change. Math homework, piano lessons, gymnastics, he’s “knee-deep in all that stuff.” He punches the clock. “What else am I gonna do? I love my kids,” he says. “I hope for their future, even though they have no future.”

His mood sinks, reminding me of Jacobi. Shifts in perspective seem to be part of this world. Puma hunted here before the Europeans came, Cabrera says, staring into the swamp. Bears and alligators, too, things that could kill you. The cypress used to be three times as thick. When you look around, you see how much everything has suffered.

But we’re not in this mess because of greed or nihilism; we’re in it because we love our children so much we made too many of them. And we’re just so good at dominating things, all that is left is to lash out in a “wild reaction,” Cabrera says. That’s why he sympathizes with ITS. “It’s like, ‘Be the psychopathic destruction you want to see in the world’, ” he says, tossing out one last mordant chuckle in place of a good-bye.

Kaczynski is annoyed with me. “Do not write me anything more about ITS,” he said. “You could get me in trouble that way.” He went on: “What is bad about an article like the one I expect you to write is that it may help make the anti-tech movement into another part of the spectacle (along with Trump, the ‘metoo movement,’ neo-Nazis, antifa, etc.) that keeps people entertained and therefore thoughtless.”

ITS, he says, is the very reason he cut Jacobi off. Even after Kaczynski told him the warden was dying for a reason to reduce his contacts with the outside world, the kid kept sending him news about them. He ended his letter to me with a controlled burst of fury. “A hypothesis: ITS is instigated by some country’s security services — probably Mexico. Their real task is to spread hopelessness, because where there is no hope there is no serious resistance.”

Wait … Ted Kaczynski is hopeful? The Ted Kaczynski who wants to destroy civilization? The idea seems ridiculous right up to the moment it spins around and becomes reasonable. What better evidence could you find than the unceasing stream of tactical and strategic advice that he’s sent from his prison cell for almost 20 years, after all. He’s hopeful that civilization can be taken down in time to save some of the planet. I guess I just couldn’t imagine how anyone could ever manage to rally a group of ecorevolutionaries large enough to do the job.

“If you’ve read my Anti-Tech Revolution, then you haven’t understood it,” he scolds. “All you have to do is disable some key components of the system so that the whole thing collapses.” I do remember the “small core of deeply committed people” and “Hit Where It Hurts,” but it’s still hard to fathom. “How long does it take to do that?” Kaczynski demands. “A year? A month? A week?”

On paper, Deep Green Resistance meets most of his requirements. The original core group spent five years holding conferences and private meetings to hone its message and build consensus, then publicized it effectively with its book, which speculates about tactical alternatives to stop the “planet from burning to a cinder”: “If selective disruption doesn’t work soon enough, some resisters may conclude that all-out disruption is needed” and launch “coordinated actions on a large scale” against key targets. DGR now has as many as 200,000 members, according to the group’s co-founder — a soft-spoken 30-year-old named Max Wilbert — who could shave off his Mephistophelian goatee and disappear into any crowd. Two hundred thousand may not sound like much when Beyoncé has 1 million-plus Instagram followers, but it’s not shabby in a world where lovers cry out pseudonyms during sex. And Fidel had only 19 in the jungles of Cuba, as Kaczynski likes to point out.

Jacobi says DGR was hobbled by a doctrinal war over “TERFs,” an acronym I had to look up — it’s short for “trans-exclusionary radical feminists” — so this summer they’re rallying the troops with a crash course in “resistance training” at a private retreat outside Yellowstone National Park in Montana. “This training is aimed at activists who are tired of ineffective actions,” the promotional flyer says. “Topics will include hard and soft blockades, hit-and-run tactics, police interactions, legal repercussions, operational security, terrain advantages and more.”

At the Avis counter at the Bozeman airport, my phone dings. It’s an email from the organizers of the event, saying a guy named Matt needs a ride. I find him standing by the curb. He’s in his early 30s, dressed in conventional clothes, short hair, no visible tattoos, the kind of person you’d send to check out a visitor from the media. When we get on the road and have a chance to talk, he says he’s a middle-school social-studies teacher. He’s sympathetic to the urge to escalate, but he’d prefer to destroy civilization by nonviolent means, possibly by “decoupling” from the modern world, town by town and state by state.

But if that’s true, why is he here?

“See for yourself,” he said.

We reach the camp in the late afternoon and set up our tents next to a big yurt. A mountain rises behind us, another mountain stands ahead; a narrow lake fills the canyon between them as the famous Big Sky, blushing at the advances of the night, justifies its association with the sublime. “Nature is the only place where you feel awe,” Jacobi told me after the leaves rustled at Wild Roots, and right now it feels true.

An hour later, the group gathers in the yurt outfitted with a plywood floor, sofas, and folding chairs: one student activist from UC Irvine, two Native American veterans of the Standing Rock pipeline protests, three radical lawyers, a shy working-class kid from Mississippi, a former abortion-clinic volunteer, and a few people who didn’t want to be identified or quoted in any way. The session starts with a warning about loose lips and a lecture on DGR’s “nonnegotiable guidelines” for men — hold back, listen, agree or disagree respectfully, avoid male-centered words, and follow the lead of women.

By that time, I’d already committed my first microaggression. The cook asked why I was standing in the kitchen doorway, and I answered, “Just supervising.” Her sex had nothing to do with it, I swear — I was waiting to wash my hands and, frankly, her question seemed a bit hostile. But the woman who followed me out the door to dress me down said that refusing to accept her criticism was another microaggression.

The first speaker turns the mood around. His name is Sakej Ward, and he did a tour in Afghanistan with the U.S. Joint Airborne and a few years in the Canadian military. He’s also a full-blooded member of the Wolf Clan of British Columbia and the Mi’kmaq of northern Maine with two degrees in political science, impressive muscles bulging through a T-shirt from some karate club, and one of those flat, wide Mohawks you see on outlaw bikers.
Unfortunately, he put his entire presentation off the record, so all I can tell you is that the theme was Native American warrior societies. Later he tells me the societies died out with the buffalo and the open range. They revived sporadically in the last quarter of the 20th century, but returned in earnest at events like Standing Rock. “It’s a question of ‘Are they there yet?’ We’ve been fighting this war for 500 years. But climate change is creating an atmosphere where it can happen.”

For the next two days, we get training in computer security and old activist techniques like using “lockboxes” to chain yourself to bulldozers and fences — given almost apologetically, like a class in 1950s home cooking. In another session, Ward takes us to a field and lines us up single file. Imagine you’re on a military patrol, he says, turning his back and holding his left hand out to the side, elbow at 90 degrees and palm forward. “Freeze!,” he barks.

We freeze.

“That’s the best way to conceal yourself from the enemy,” he tells us. He runs through basic Army-patrol semiotics. For “enemy,” you make a pistol with your hand and turn it thumbs-down. “Danger area” is a diagonal slash. After showing us a dozen signs, he stops. “Why am I making all the signs with my left hand?”

No one knows.

He turns around to face us with his finger pointed down the barrel of an invisible gun. “Because you always have to have a finger in control of your weapon,” he says.

The trainees are pumped afterward. “You can take out transformers with a .50 caliber,” one man says.

“But you don’t just want to do one,” says another. “You want four-man teams taking out ten transformers. That would bring the whole system to a halt.”

Kaczynski would be fairly pleased with this so far, I think. Ward is certainly a plausible contender for the Lenin role. Wilbert might be too. “We talk about ‘cascading catastrophic effects,’ ” he tells us in one of the last yurt meetings, summing up DGR’s grand strategy. “A large percent of the nation’s oil supply is processed in a facility in Louisiana, for example. If that was taken down, it would have cascading effects all over the world.”

But then the DGR women called us together for a lecture on patriarchy, which has to be destroyed at the same time as civilization. Also, men who voluntarily assume gendered aspects of female identity should never be allowed in female-sovereign spaces — and don’t call them TERFs unless you want a speech on microaggression.

Matt listens from the fringes in a hoodie and mirrored glasses, looking exactly like the famous police sketch of the Unabomber. I’m pretty sure he’s trolling them. Maybe he’s remembering the same Kaczynski quote I am: “Take measures to exclude all leftists, as well as the assorted neurotics, lazies, incompetents, charlatans, and persons deficient in self-control who are drawn to resistance movements in America today.”

At the farewell dinner, one of the more mysterious trainees finally speaks up. With long, wild hair, a floppy wilderness hat, pants tucked into waterproof boots, a wary expression, and an actual hermit’s cabin in Montana, he projects the anti-civ vibe with impressive authenticity. He was involved in some risky stuff during the Cove Mallard logging protests in Idaho in the mid-1990s, he says, but he retreated after the FBI brought him in for questioning. Lately, though, he’s been getting the feeling that things are starting to change, and now he’s sure of it. “I’ve been in a coma for 20 years,” he says. “I want to thank you guys for being here when I woke up.” One of the radical lawyers wraps up with a lyrical tribute to the leaders of Ireland’s legendary 1916 rebellion. He waxes about Thomas MacDonagh, the schoolteacher who led the Dublin brigade and whistled as he was led to the firing squad.

On the drive back to the airport, I ask Matt if he’s really a middle-school teacher. He answers with a question: What is your real interest in this thing?

I mention John Jacobi. “I know him,” he says. “We’ve traded a few emails.”

Of course he does. He’s another serious young man with gears turning behind his eyes.

“Can you imagine actually doing something like that?” I ask.

“Well,” he answers, drawing out the pause, “Thomas MacDonagh was a schoolteacher.”

Jacobi is considering the possibility that his troubled past may have affected his judgment. He still believes in the revolution, he says, but he’s not sure what he’d do if somebody gave him a magic bottle of Civ-Away. He’d probably use it. Or maybe not.

I check in a couple of weeks later. He’s working in a fish store and thinking of going back to school. Maybe he can get a job in forest conservation. He’d like to have a kid someday.

He brings up Paul Kingsnorth, the “recovering environmentalist” who got rattled by Kaczynski’s manifesto in 2012. Kingsnorth’s answer to our global existential crisis was mourning, reflection, and the search for “the hope beyond hope.” The group he co-founded to help people with that task, a mixture of therapy group and think tank called Dark Mountain, now has more than 50 chapters worldwide. “I’m coming to terms with the fact that it might very well be true that there’s not much you can do,” Jacobi says, “but I’m having a real hard time just letting go with a hopeless sigh.”

In his Kaczynski essay, Kingsnorth, who has since moved to Ireland to homeschool his kids and write novels, put his finger on the problem. It was the hidden side effect of the Kaczynski Moment: paralysis. “I am still embedded, at least partly because I can’t work out where to jump, or what to land on, or whether you can ever get away by jumping, or simply because I’m frightened to close my eyes and walk over the edge.” To the people who end up in that suspended state now and then, lying in bed at four in the morning imagining the worst, here’s Kingsnorth’s advice: “You can’t think about it every day. I don’t. You’ll go mad!”

It’s winter now and Jacobi’s back on the road, sleeping in bushes and scavenging for food, looking for his place to land. Sometimes I wonder if he makes these journeys into the forest because of the way his mother ended her life — maybe he’s searching for the wild beasts and ministering angels she heard when he fell to his knees and spoke the language of God. Psychologists call that magical thinking. Medication and counseling are more effective treatments for trauma, they say. But maybe the dream of magic is the magic, the dream that makes the dream come true, and maybe grief is a gift too, a check on our human arrogance. Doesn’t every crisis summon the healers it needs?

In the poems Jacobi wrote after his mother hanged herself, she turned into a tree and sprouted leaves.

*This article appears in the December 10, 2018, issue of New York Magazine. Subscribe Now!

(es) Ideales Vacíos

Traducción de “Empty Ideals”


A menudo he pensado al caminar por el viejo rio

En los antiguos pueblos que alguna vez lo llamaron hogar

Y he admirado sus vidas como una de las mas bellas facetas de la humanidad

Viviendo como lo hicieron con los ritmos de este palpitante corazón del mundo

Antes de que una herida fuese hecha en el alma del hombre

Pero hay un idealismo en el amor por aquella faceta

Quizás un idealismo noble, un amor por las cosas bellas, pero un idealismo de todas formas

¿Acaso no somos diferentes máscaras del mismo actor paradójico?

(es) Auto crítica

Traducción de “Self Criticism”


Recientemente he pasado mucho tiempo intentando de-construir algunas de mis propias posturas con la esperanza de alcanzar conclusiones mas fuertes respecto a temas que me han estado molestando los últimos meses. Algo de esto ha sido público, con mucha relación a mi propia debilidad por las sociedades primitivas, a como comprender el conflicto entre lo moderno y lo pre-moderno, como comprender a la humanidad, etc.

Creo que el mayor punto al que estoy llegando con estas recientes auto-críticas es que tanto las manifestaciones “modernas” y “pre-modernas” del ser humano nos dicen algo respecto a lo que es el ser humano bajo un entendimiento mas completo y comprensivo. Y que ver con romanticismo a cualquiera de ellas es caer en los problemas de una perspectiva unilateral, una que esta destinada a tapar importantes realidades.

Darle romanticismo o idealizar a lo primitivo es caer en una concepción demasiado idílica de la humanidad que amenaza con nublar los elementos mas oscuros y complejos de nosotros mismos y en consecuencia resulta incapaz de lidiar con el lugar en el que estamos (véase los fallos en los esfuerzos primitivistas por lidiar con esto). Y en cambio hacer lo mismo con el modernismo es caer en un humanismo vacío y sus evidentes trampas existenciales, filosóficas y espirituales.

Un entendimiento más amplio del ser humano le permite a uno, según creo, entender mejor tanto la belleza particular del lugar en el que estuvimos y la forma en la que hemos caído en muchos casos en las trampas de nuestro pensamiento abstracto, empeñados en perseguir sueños hasta el punto de dirigirnos hacia nuestro propio pasaje al olvido, y como ambas cosas pueden fluir a partir de un mejor entendimiento de nosotros mismos que evite caer en idealismos/reificaciones que privilegien entendimientos unilaterales.

Pienso que el efecto que esto tiene es doble. Por un lado intenta señalar como es que hemos llegado hasta aquí, y como puede ser de muchas formas una parte de las tendencias naturales de la especie (una suerte de tragedia inherente de la especie), simplemente la forma en la que el ser humano se desenvuelve en el gran drama del cosmos. Alzándose a la cima de grandes olas destinado a ser aplastado bajo el peso de sus propios esfuerzos. Conlleva una concordancia final con los elementos trágicos del mundo a nuestro alrededor, con la certera desesperanza del lugar en el que nos encontramos. Es contemplar lo confuso del mundo que nos rodea no como desviación errática de un ideal falso sino como parte integral del curso natural de las cosas. ¿Y que mas podría ser, dado que estamos aquí?

Pero a su vez, según creo, mediante una articulación mas compleja de lo que somos, deja un lugar a la noción de que tal caída hacia las falsas ilusiones no es una suerte de necesidad ineludible, sino solo un aspecto de lo que somos. Y que es posible para nosotros quitar la vista de los oscuros fantasmas de nuestros propios delirios egocéntricos y enfocarla en la realidad de las cosas, en la gran e inconmensurable gloria de las cosas. No para perdernos en las corrientes del solipsismo moderno y nutrir aquello que ha sido grande y hermoso en nosotros. Para que podamos, como escribe Jeffers en Sign-Post (Letrero) “Voltea hacia afuera, ama las cosas, no al hombre, aléjate de la humanidad, deja morir a aquel muñeco. Considera si quieres como crecen los lirios, recuéstate sobre la roca silenciosa hasta que sientas como su divinidad enfría tu venas; observa las estrellas silenciosas, deja que tus ojos suban por la gran escalera fuera de la fosa de ti mismo y del hombre. Las cosas son tan hermosas, tu amor seguirá tus ojos; Las cosas son el Dios; amarás a Dios, y no será en vano, en cuanto a aquello que amamos, nos ponemos a su altura, compartimos su naturaleza.” Para que podamos cultivar aquellos aspectos de nosotros que en épocas distantes aun no habían perdido esto en su interior.

De seguro que los cambios en nosotros mismos no salvarán al mundo, no alterarán el curso de la historia, etc. Nada salvará al mundo, pero por supuesto, no necesita ser salvado. Seguirá adelante con o sin nosotros, auto-suficiente como siempre lo ha sido. Pero el hecho de que hay una suerte de salvación en ese cambio de perspectivas me resulta innegable. Al final del día supongo que tal postura no es tan distante de aquella que fue mi punto de partida. Pero en todo caso ha sido al menos ahora testeada de forma mas concisa y articulada cuidadosamente como resultado de mis propias críticas. Eso es todo, al menos por ahora.

[en-pt] (Mexico) 60th Communique of the ITS: On the “NGO 325” snitching

Traducción al inglés del comunicado 60 de ITS.

Desde México posicionándose contra los putos hocicones de 325. 


I.
“There will be a bloodbath; we will not fudge; There will be someone who has to die: We will kill them because it is necessary: there will be a lot of destruction”
Galleanist Propaganda 1919

The european friars of anarchism have spoken, the pronounce themselves against us and our people from long time ago, they release funny pseudo-critics and they publish them for their adepts with enough free time to write about us full pages filled with pure leftist ridiculousness. It was funny to se how this anarcho-friars throw up their bile from their holes while reading our incorrect communiques and/or learn about our controversial attacks. But arrive the moment in wich they bother us too much and we decided to attack them, physically and psychologically. There is not turning back, those humanists are our enemies and we will not show mercy to them.

The “NGO 325” has been messing around in the last times, from some days ago they had been publishing posts denouncing and “exposing” alleged members of the Eco-extremist Mafia, their inquisitory crusade to affect us or those who dont have direct relationship with ITS continues their course. It seems that miss “L” is the one behind all this and the one that instigates others to keep this vile game. Miss L, you are already old, we know that your vagina is dry and abandoned, we are not to blame about that, find someone to provide you sexual satisfaction so you can stop mess with us, dont you think?

This time the “NGO 325” boast of “expose” the eco-extremist theorist Abe Cabrera from U.S, publishing his, supossed, photo, curriculum vitae and e-mail adress in order to brainless puppet-minions send their mails and try to make him have a bad time.(1) First, ITS dont know if the exposed person is really Abe Cabrera, so we DO NOT have relation with him and for that reason we do not know who he is, what educational studies he have or anything else,the only thing we know about him is the texts that he write and release and thats all.
Relate him with the international terrorist group ITS is impossible, FBI will corroborate this information at the time, for sure they and the Interpol will thank the anarchists for this ignominius delation by the “NGO 325”, who would said that in the current times the anarchists do the job of the cops!

Anyway all this is nothing new, the same thing happened with the same people from the “NGO 325” in the early stages of 2018, when they send an e-mail to the police in UK (2) exposing that the explosive bobby-trap found in a public place somewhere in Europe was respondability of Misanthropos Cacoguen (MC) who joined the international ITS project in February. Who else but them can be so stupid to use riseup mail provider (as the media said) to send an email to the police denouncing MC? And now they come with this about Abe Cabrera, as we can see, snitching is totally justified when is about “fascists”, they crap in the supossed anarchist ethics, let the cops do their job as the “NGO 325” point their finger against someone as alleged culprit, you disgust us vile cowards, you are the most putrid and rotten scum from all.

II.

“If you disrespect me, I dont care if is she or he,if is man or woman, if you disrespect me I will disrespect you 10 times more, they are all defaming me because I have the power, admit that I am your motivation, dont you see?”
K.

Really this kind of black sheep tried to affect ITS by “exposing” an eco-extremists theorist, but this have really any impact on our international group? NO, because Abe is not a memeber of ITS and because we know that the anti-humanist propaganda will continue even with the obstacles that the anarcho-friars has put in and out that country. In the worst case scenario they affect irreparably the life of Abe Cabrera (if is really the exposed person), but we are sure that Abe is enough smart and strong to overcome this new challenge that hinders his life. The amoralistic individualists that defend the eco-extremist theory have a compromise with their positions, their firmness and the beuty of their words that develope their thoughs distiguishes them , we admire their integrity and their solid character by being defending an anti-humanist tendency in humanist enviroments, you are like the naked hunter in the forests, constantly stalked by wild animals walk on hostile ground without hesitate, with trust in the unknowable that guards and protect him. On the other hand what the “NGO 325” has done is an absolute shit, if Abe is really the person you claim to expose. You think you are untouchable, right? We know the snitch who hides behind “L”, we know the Greek behind the english proyect 325-Act for Freedom, we will not travel from Mexico to UK to attack you and your spaces, so the growing presence of ITS in Europe is not mere coincidence….

III.
Concerning the anarcho-friars in Mexico, be aware that your victimhood will not save you, as long as your are throwing shit against ITS and reproducing the difamations from 325 or miss Campbell (wich by the way, close her mouth when we learn where she is and death threat her). We will find out everything and we will act in consequence, like tha last december when we beat into a pulp that anarcho-punk and left him like an useless bulk in front of the Facultad the Filosofía y Letras of the UNAM, yes, it was us with together with our criminal accomplices. This infamous character talk a lot of shit about us a couple of days before in the zapatista rally, and he end up literally like a shit. (4) Let it be known that we can act like the organised crime or like a gang, and we proved that several times.

We dont give a fuck if the anarcho-super star, defender of the indefensible will get mad reading this and say again “this is how you payback me? I borrowed you money!”, The credibility of the anarchist movement is on the floor,and this is verified in the writings of that fierce individualist:

(…) In the current days I dont give a shit about what they have to say about me, for the simple reason of that from long time ago I do not conceive myself inside the anarchist movement,or the plataformist movement, or the reformist, leftist and much less (and above all) the anarcho-insurrectionary spectrum-lie-falsehood (in all their variants). I end up disgusted of all that, of all that people that just talk and dont act, because when is about being collectivists everyone is collectivist, when is about being individualists everyone is individualist. I am fed up with the ideological lie of the insurrectionalism and I end up realising the truth behind the myth.” (5)

IV
“Women. elder and children, all must be drown in blood”
Paolo Schicchi, Italian anarchist 1892

There is an irreconcilable conflict between the anarcho-friars of the kind of 325 and the minority sect that we belong to, we will not deny that, we will not engage in this boring game of answering critics because we realise that their intellectual skills are not enough to understand what are we talking about, we only want to set clear that everything have consequences, and that soon or later, ready or not, someone from us will fall on you like the eagle fall on the fish.

Forward the selective and indiscriminate attacks!
Forward eco-extremists theorists!
Forward members of ITS in America and Europe!
Forward criminal accomplices!

Individualists Tending Towards the WIld – Mexico

Notes:
1. https://325.nostate.net/2018/09/15/who-is-arturo-vasquez-a-paralegal-or-an-eco-extremist-mafia-usa/
2. http://maldicionecoextremista.altervista.org/europa-de-e-mails-enviados-a-la-policia/
3. https://www.thescottishsun.co.uk/news/2321310/anti-terror-cops-email-named-group-behind-bomb-scare-edinburgh-princes-street-gardens/
4. http://www.elgrafico.mx/la-roja/04-12-2017/fracturan-con-golpiza-joven-en-ciudad-universitaria
5. http://maldicionecoextremista.altervista.org/es-en-delaciones-en-cadena-si-claro-en-mexico-city                                                                                           6. http://maldicionecoextremista.altervista.org/mexico-60-comunicado-de-its-sobre-la-delacion-de-la-ong-325/

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[pt] (México) Comunicado 60 de ITS: Sobre a Delação da ONG 325

I.

“Haverá um banho de sangue; nós não fugiremos; morrerá quem tenha que morrer: nós mataremos porque é necessário; haverá muita destruição”.
– Propaganda Galleanista, 1919.

Os frades europeus do anarquismo falaram, se pronunciaram contra nós e os nossos há tempos atrás, soltaram graciosas pseudo-críticas e publicaram-nas para que seus adeptos com tempo ocioso de sobra nos dedicassem folhas inteiras de pura ridiculosidade esquerdista. Foi divertido ver como estes anarco-frades vomitavam bile por seus orifícios enquanto liam nossos incorretos comunicados e/ou sabiam de nossos atentados controversos. Mas chegou o momento em que eles nos incomodaram demais e decidimos atacá-los físico e psicologicamente. Já não há como voltar atrás, estes humanistas são nossos inimigos e não teremos misericórdia deles e delas.

A “ONG 325” tem estado incomodando muito, já que há alguns dias publicou posts denunciando e “expondo” supostos membros da Máfia Eco-extremista. Sua cruzada inquisitorial para afetar-nos ou afetar aqueles que não tem relação direta com ITS continua em curso. Aparentemente, a Sra. “L” é quem está por trás de tudo isso e é também quem instiga a outros a seguirem este jogo vil. Sra. L, você já está grandinha, sabemos que a sua vagina está seca e abandonada, nós não somos culpados por isso, consiga alguém que te satisfaça sexualmente para que deixe de foder conosco, o que você acha?

Desta vez a “ONG 325” se vangloria de “expor” o teórico eco-extremista Abe Cabrera, dos Estados Unidos, publicando sua suposta foto, seu curriculum vitae e seu e-mail para que os fantoches descerebrados lhe enviem e-mails e lhe façam passar por um momento ruim (1). Primeiramente, ITS não sabe se a pessoa apontada é realmente Abe Cabrera, já que nós NÃO temos relação com ele, portanto, não sabemos quem é, nem quais estudos tem, nem nada disso, a única coisa que sabemos sobre ele é o que ele mesmo publica em seus escritos e isso é tudo. Ligá-lo ao bando terrorista internacional de ITS é impossível, o FBI irá corroborará esta informação a seu momento, com certeza estes e a Interpol agradecerão aos anarquistas por esta vergonhosa delação por parte da “ONG 325”. Que curioso, quem diria que os anarquistas modernos fariam o trabalho da polícia nestes tempos! Embora isso não seja novo, já que o haviam feito no início de 2018, quando eles mesmos enviaram um e-mail à polícia investigativa do Reino Unido (2) denunciando que o pacote-bomba encontrado em um local público na Europa era responsabilidade de Misanthropos Cacogen (MC), que recentemente havia se unido ao projeto internacional de ITS, em Fevereiro. Quem tão estúpido senão eles para utilizar o servidor do Riseup (como disse a mídia) (3) para enviar um e-mail à polícia denunciando MC? E agora aparecem com essa de Abe Cabrera. Já vimos que a delação está plenamente justificada quando se trata de “fascistas”, eles mesmos mandaram à merda a sua suposta moral ácrata. Que a polícia faça o seu trabalho já que a “ONG 325” apontou alguém como provável responsável. Que nojo nos dão vis covardes, vocês são a escória mais podre e hedionda de todas.

II.

“Se você me desrespeita, não importa se é ele ou ela, eu não me importo que seja homem ou mulher, se me falta com respeito te falto por dez, estão todos difamando porque eu tenho o poder, admita, eu sou a sua motivação, ou você não vê?”
K.

Certamente, este tipo de ovelhinha negra tem querido afetar a ITS “expondo” um teórico do eco-extremismo, mas isso realmente afetou em algo o nosso bando internacional? NÃO, porque Abe não é membro de ITS e porque sabemos que a propaganda anti-humanista continuará apesar dos obstáculos que os frades anarquistas tem posto em nosso caminho dentro e fora daquele país. No pior dos casos, a “ONG 325” afetará irreparavelmente a vida de Abe Cabrera (se ele realmente for quem dizem ser), mas temos a certeza de que Abe é inteligente o suficiente e forte para lidar com este novo obstáculo em sua vida. Os individualistas amorais que defendem a teoria eco-extremista são comprometidos com suas posturas, os distingue a firmeza e a beleza em letras que desenvolvem seu pensamento, admiramos a sua integridade e seu caráter sólido ao estar defendendo uma Tendência contrária ao humanismo em ambientes humanistas. Vocês são como o caçador nu nas florestas, ameaçado constantemente por animais selvagens caminha por um terreno hostil sem hesitar, confiante de que o Desconhecido o guarde e o proteja. Por outro lado, não deixa de ser uma tremenda merda o que foi feito pela “ONG 325”, se é que Abe é a pessoa que expuseram. Desde já dizemos, vocês se acham completamente intocáveis, não é mesmo? Nós sabemos quem está por trás da delatora “L”, sabemos qual grego está por trás do projeto inglês 325 – Act of Freedom. Nós não viajaremos do México ao Reino Unido para atentar contra vocês e seus espaços, porque a crescente presença de ITS na Europa não é mera casualidade…

III.

Para os frades anarquistas no México, saibam que o vitimismo de vocês não os salvam de nada, enquanto continuarem falando merda de ITS e reproduzindo a difamação do 325 ou da Sra. Campbell (que por sinal, fechou a boca depois que a localizamos e a ameaçamos de morte), nós nos inteiraremos e atuaremos em consequência, assim foi em Dezembro do ano passado com o punk anarquista que massacramos a golpes e deixamos abandonado como um nódulo inútil na frente da Faculdade de Filosofia e Letras da UNAM. Sim, fomos nós junto com nossas cumplicidades criminosas. Este personagem infame pronunciou uma cascata de merda contra nosso bando num comício da zapatista dois dias antes, e no final ficou estirado que nem uma merda, literalmente. (4) Que saibam que nós podemos atuar como o crime organizado ou como uma gangue, e já demonstramos isso mais de uma vez.

Cagamos e andamos se o anarco-estrela defensor dos indefensíveis se enfureça lendo isso e diga novamente “É assim como eles me pagam? Se eu lhes emprestei dinheiro!”. A credibilidade do anarquismo moderno está em pedaços pelo chão, e isso foi constatado com o que escreveu um feroz individualista:

“(…) hoje em dia não dou a mínima para o que se diga sobre mim, pela simples razão de que eu há tempos já não me concebo dentro do chamado Movimento Anarquista, nem do plataformista, nem do reformista, nem do esquerdista, e muito menos (especialmente) dentro do aspectro-mentira-falsidade anarquista insurrecional (com todas as suas variantes). Acabei me enojando de tudo isso, de todas aquelas pessoas que só falam e nada fazem, porque quando se trata de ser coletivistas todos são coletivistas, quando se trata de ser individualistas todos dizem ser individualistas. Acabei por estar farto da mentira ideológica do insurrecionalismo e acabei por me dar conta da verdade por trás do mito.” (5)

IV.

“Mulheres, velhos, crianças, todos devem ser afogados em sangue”.
Paolo Schicchi, anarquista italiano, 1892.

Há um conflito irreconciliável entre os frades anarquistas do tipo 325 e a minoritária seita à qual pertencemos, isso não negaremos. Já não queremos nos atolar neste jogo chato de contestar críticas porque sabemos que o intelecto de vocês não é capaz de compreender do que estamos falando, queremos apenas que fique bem claro que tudo tem a sua consequência, e que cedo ou tarde, esperem ou não, alguns de nós investiremos como a águia no peixe.

Adiante com os atentados indiscriminados e seletivos!
Adiante, teóricos eco-extremistas!
Adiante, membros de ITS na América e Europa!
Adiante, cúmplices criminosos!

Individualistas Tendendo ao Selvagem – México

NOTAS:

1).https://325.nostate.net/2018/09/15/who-is-arturo-vasquez-a-paralegal-or-an-eco-extremist-mafia-usa/

2).http://maldicionecoextremista.altervista.org/europa-de-e-mails-enviados-a-la-policia/

3).https://www.thescottishsun.co.uk/news/2321310/anti-terror-cops-email-named-group-behind-bomb-scare-edinburgh-princes-street-gardens/

4).http://www.elgrafico.mx/la-roja/04-12-2017/fracturan-con-golpiza-joven-en-ciudad-universitaria

5).http://maldicionecoextremista.altervista.org/es-en-delaciones-en-cadena-si-claro-en-mexico-city

(MÉXICO) 60 COMUNICADO DE ITS: SOBRE LA DELACIÓN DE LA ONG 325

I.
“Habrá un baño de sangre; nosotros no rehuiremos; habrá quien tenga que morir: lo mataremos porque es necesario; habrá mucha destrucción”
Propaganda Galleanista 1919

Los frailes europeos del anarquismo han hablado, se pronunciaron en contra de nosotros y de los nuestros desde hace tiempo atrás, soltaron graciosas pseudo-críticas y las publicaron para que sus adeptos con tiempo de ocio de sobra nos dedicaran hojas enteras de pura ridiculez izquierdosa. Era divertido ver como es que estos anaro-frailes vomitaban bilis por sus cuencas mientras leían nuestros incorrectos comunicados y/o sabían de nuestros atentados controversiales. Pero llegó el momento en que nos molestaron demasiado que decidimos atacarlos, física y psicologicamente. Ya no hay vuelta atrás, esos humanistas son nuestros enemigos y no tendremos misericordia de ellos o ellas.
La “ONG 325”, ha estado chingue y chingue últimamente, desde hace unos días a estado publicado post denunciando y “exponiendo” a supuestos miembros de la Mafia Eco-extremista, su cruzada inquisidora por afectarnos o afectar a aquellos que no tienen relación directa con ITS continúa su curso. Al parecer la señora “L” es la que está detrás de todo esto y es la que instiga a otros a seguir el vil juego. Señora L, ya está grande, sabemos que su vagina está seca y abandonada, nosotros no tenemos la culpa de eso, consiga a alguien que la satisfaga sexualmente para que deje de jodernos, ¿le parece?
Esta vez, la “ONG 325” se vanagloria de “exponer” al teórico eco-extremista Abe Cabrera de Estados Unidos, publicando su supuesta foto, su curriculum vitae y su e-mail para que los monigotes descerebrados le envíen mails y le hagan pasar un mal rato (1). En primera, ITS no sabe si la persona señalada es realmente Abe Cabrera, pues nosotros NO tenemos relación con él, por lo tanto, no sabemos quién es, ni qué estudios tiene, ni nada de eso, lo único que sabemos de él es lo que él mismo publica en sus escritos y eso es todo. Relacionarlo con la banda internacional terrorista de ITS es imposible, el FBI corroborará esta información en su momento, seguro estos y la Interpol agradecerán a los anarquistas por esta ignominiosa delación de parte de la “ONG 325”, que curioso, ¡quien diría que los anarquistas modernos le hacen el trabajo a la policía en estos tiempos! Aunque esto no es nuevo, esto ya lo habían sacado a relucir la misma “ONG 325” a principios de 2018, cuando ellos mismos enviaron un mail a la policía de investigación del Reino Unido (2) denunciando que el paquete-bomba encontrado en un lugar público de Europa era responsabilidad de Misanthropos Cacogen (MC), quien recientemente se había unido al proyecto internacional de ITS en febrero. ¿Quién tan estúpido sino ellos para utilizar el servidor de Riseup (como lo dijo la prensa) (3) para enviar un mail a la policía denunciando a MC? Y ahora vienen con esto de Abe Cabrera, ya vimos que la delación está plenamente justificada si se trata de “fascistas”, ellos mismos mandan a la mierda su supuesta moral ácrata, que la policía haga su trabajo ya que la “ONG 325” ha señalado a alguien como probable responsable, que asco nos dan viles cobardes, ustedes son la escoria más pútrida y hedionda de todas.

II.
“Si me faltas el respeto me da igual si ella o él, me da igual hombre o mujer, si me faltas al respeto yo te lo falto por diez, están todos difamando porque yo tengo el poder, admítelo yo soy tu motivación o ¿es que no lo ves?”
K.

Ciertamente esta clase de ovejunos negros a querido afectar a ITS “exponiendo” a un teórico del eco-extremismo, ¿pero realmente afectó en algo a nuestra banda internacional? NO, porque Abe no es miembro de ITS y porque sabemos que la propaganda anti-humanista va a continuar pese a las trabas que han puesto los frailes anarquistas dentro y fuera de aquel país. En el peor de los casos, la “ONG 325” ha afectado irreparablemente la vida de Abe Cabrera (si es quien dicen que es la persona expuesta), pero estamos seguros que Abe es lo suficientemente inteligente y fuerte para sobrellevar este nuevo reto que obstaculiza su vida. Los individualistas amorales que defienden la teoría eco-extremista son comprometidos con sus posturas, los distingue la firmeza y la hermosura en letras que desenvuelven su pensamiento, admiramos su entereza y su solido carácter al estar defendiendo una Tendencia contraria al humanismo en entornos humanistas, ustedes son como el cazador desnudo en los bosques, asechado constantemente por animales salvajes camina sobre terreno hostil sin titubear, confiado de que lo Desconocido lo guarda y protege. Por otro lado, no deja de ser una reverenda mierda lo hecho por la “ONG 325”, si es que Abe es la persona que expusieron, desde luego; ustedes se creen tan intocables ¿cierto?, sabemos quien está detrás de la delatora “L”, sabemos qué griego está detrás del proyecto inglés 325-Act of Freedom, nosotros no vamos a viajar de México al Reino Unido a atentar contra ustedes y sus espacios, pues la creciente presencia de ITS en Europa no es mera casualidad…

III
Para los frailes anarquistas en México sepan que su victimismo no los salva de nada, mientras continúen tirando mierda de ITS y reproduciendo la difamación de 325 o de la señora Campell (la que por cierto, cerró la boca después de que la ubicáramos y la amenazáramos de muerte), nosotros nos vamos a enterar y actuaremos en consecuencia, así pasó en diciembre del año pasado con el punk anarquista ese que masacramos a golpes y que dejamos abandonado como un bulto inservible frente a la facultad de filosofía y letras de la UNAM, sí, fuimos nosotros junto con nuestras complicidades criminales. Este personaje infame tiró toda una cascada de mierda de nuestra banda durante el mitin de la zapatista un par de días antes, y quedó echo una mierda, literal. (4) Que se sepa que nosotros podemos actuar como el crimen organizado o como una pandilla y más de una vez lo hemos demostrado.


Nos importa una verga que el anarco-estrella defensor de los indefendibles enfurezca leyendo esto y diga de nuevo, “¿así es como me pagan?, ¡si yo les presté dinero!”, la credibilidad del anarquismo moderno ha quedado por los suelos, y eso queda constatado en lo que escribió aquel fiero individualista:
“(…) hoy en día me importa una mierda lo que se diga de mí, por la sencilla razón de que yo desde hace tiempo ya no me concibo dentro de llamado Movimiento anarquista, ni del plataformista, ni del reformista, ni del izquierdista y mucho menos (y sobre todo) dentro del espectro-mentira-falsedad anarquista Insurreccional (con todas y sus variantes). Me terminé asqueando de todo eso, de toda esa gente que nada más hablan y no actúan, porque cuando se trata de ser colectivistas todos son colectivistas, cuando se trata de ser individualistas todos dicen ser individualistas. Me terminé hartando se la mentira ideológica del insurreccionalismo y terminé por darme cuenta de la verdad detrás del mito.” (5)

IV
“Mujeres, viejos, niños, todos deben ser ahogados en sangre”
Paolo Schicchi, anarquista italiano 1892

Hay un conflicto irreconciliable entre los frailes anarquistas del tipo 325 y la minoritaria secta a la que pertenecemos, eso no lo vamos a negar, ya no queremos enfrascarnos en ese aburrido juego de contestar críticas porque sabemos que su intelecto no da para comprender de lo que estamos hablando, solo queremos que les quede bien claro que todo tiene una consecuencia, y que tarde o temprano, lo esperen o no, alguno de nosotros vamos a caer como el águila al pez.

¡Adelante con los atentados indiscriminados y selectivos!
¡Adelante, teóricos eco-extremistas!
¡Adelante, miembros de ITS en América y Europa!
¡Adelante, cómplices criminales!

Individualistas Tendiendo a lo Salvaje-México

Notas:
1. https://325.nostate.net/2018/09/15/who-is-arturo-vasquez-a-paralegal-or-an-eco-extremist-mafia-usa/
2. http://maldicionecoextremista.altervista.org/europa-de-e-mails-enviados-a-la-policia/
3. https://www.thescottishsun.co.uk/news/2321310/anti-terror-cops-email-named-group-behind-bomb-scare-edinburgh-princes-street-gardens/
4. http://www.elgrafico.mx/la-roja/04-12-2017/fracturan-con-golpiza-joven-en-ciudad-universitaria
5. http://maldicionecoextremista.altervista.org/es-en-delaciones-en-cadena-si-claro-en-mexico-city

(es) Impulso de Muerte

Traducción de “Death Drive”


El resplandeciente sol bailando sobre un río de suaves movimientos de metal agitado

Miles incontables de máquinas aceleradas piloteadas por sueños frenéticos

Sueños, la magia que mueve a las escurridizas masas hacia el olvido

Las fantasmales manos que guían la marcha hacia la muerte de la especie

A la distancia las azuladas colinas dan lugar a los ancestrales picos cubiertos de nieve

Que observan con el sobrio realismo de la piedra, la pequeña supernova en el valle de abajo