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[es] Nuevo trabajo editorial

Con mucho agrado hacemos público este bello compilado por parte de “punta de flecha”, el cual recibimos a nuestra casilla de correo. Un trabajo de introducción al eco-extremismo, que contiene algunos textos de gran importancia para la comprensión de los planteos fundamentales de la tendencia anti-humanista.

¡Saludamos este nuevo proyecto editorial!


HASTA TU MUERTE O LA MÍA

Contenido:

pg. III – Notas sobre la extinción

pg. XIV – Sobre Eco-extremismo

pg. XX – Tendencias Cristianas Pseudo-Humanistas

pg. XXXVIII – Débiles palabras respecto al razonamiento humano

pg. XLI – Tendiendo al salvajismo: desarrollo reciente del pensamiento eco-extremista en México

Débiles palabras respecto al razonamiento humano

Hermoso texto escrito por Huazihul.


Camino absorto bajo un oscuro cielo estrellado. Para encontrar algo hermoso que durante mucho tiempo se mantuvo oculto en mi interior.

Mis pies abrazan la tierra y en ella me pierdo. Poco a poco, adentrándome en lo desconocido, llego a lo que para mí solía ser un bosque, aunque la imagen de lo que significa ser un bosque ya no exista para mí, porque decidí olvidarla. Avanzo mientras siento el crujido de las ramas al romperse a causa de mis pisadas y me pregunto ¿Que son las ramas?

Sé que me andan buscando, pero hace tiempo me he marchado. Ya solo queda el recuerdo de lo que alguna vez fui, pero el pasado está muerto. Olvido mis pensamientos y aparezco en un mágico claro dentro de ese precioso lugar, sonidos no humanos estallan a mí alrededor, una densa neblina recubre el espacio en el que existo, borrando mi imagen para siempre.

Casi se me desvanecen las palabras al redactar los párrafos anteriores. Pues, al tratarse de un tema tan inmensamente abrumador, como lo es el de la razón humana, las palabras quedan en evidencia como algo muy mezquino.

Se me ocurre pensar que la principal causa del porque nuestros detractores siguen intentando fallidamente comprender de que se trata el eco-extremismo y que es lo que estamos buscando, es a causa de que aún piensan en esto como algo esencialmente político.

Es entendible, puesto que el eco-extremismo desciende de ideologías efectivamente políticas, y que mantiene aún una estética de alguna forma similar a todo aquello. Es entendible también que a las que estudian este “fenómeno” les resulte tan extraño e incomprensible que personas con complejas visiones y reflexiones “racionales” del mundo que las rodea, estén ejecutando atentados y aniquilando vidas humanas. Aquí todo se confluye en un solo centro unificado, nacido desde la increíblemente poca fiable mente humana en toda su confusión.

Sabemos que el eco-extremismo surge del seno de una mentalidad efímera y débil, y en cierto punto su esencia atenta contra sí misma. El eco-extremista razona respecto la urgencia de rechazar la razón, habla acerca de lo nocivo que es el lenguaje, y atenta contra su propia especie y contra el imperio tecnológico y artificial que le dio la vida.

El mismo eco-extremismo del eco-extremista lo lleva a concebir al mismísimo eco-extremismo como una inmensa contradicción, como el choque final entre las esencias que observamos, las cuales confluyen en el límite de nuestro propio entendimiento. Caminamos sobre ese límite, jugamos con él, y trazamos nuestra historia mediante desbordantes saltos de pasión y locura. Ese misterioso limite, se presenta a nosotros como lo oculto o lo desconocido, todos aquellos procesos de la naturaleza que nos rodean y que no podemos comprender, o que en definitiva no nos interesa concebirlos de la forma en la que nos los enseñaron.

Hablando por mí en lo particular, hace rato dejé de tomar como válida la opinión de la ciencia sobre cualquier asunto. Por ejemplo, nunca he visto lo que pasa más allá de las estrellas y por ende he decidido dejar de hablar al respecto. Hablar de otros planetas, otras galaxias, de agujeros negros o anti-materia son absurdos para mí, no es lo que veo cuando alzo mi vista al cielo y por ende no lo tomo como válido. Así con todos los fenómenos que acontecen en mi vida cotidiana y los cuales rechazo interpretar a través de la lógica cientificista inculcada. Entonces, lo que veo cuando elevo mi mirada al cielo, lo decodifico de forma ineludible como lo desconocido.

Así como de la misma forma, mis oídos se volvieron sordos a las explicaciones científicas de los humanos modernos, respecto a las bellas catástrofes que constantemente eclipsan sus rutinarias existencias. Cuando un tsunami golpea indiscriminadamente algún poblado, yo veo a lo salvaje dejando caer algo de su venganza contra lo ajeno. Veo un ser (la ola), una manifestación fugaz y feroz de la naturaleza salvaje, surgiendo sorpresivamente, golpeando con una fuerza inmensa y dando todo de sí, quedando luego vacía para desaparecer en las inmensidades nuevamente.

No es difícil de comprender entonces la empatía que existe entre los eco-extremistas y las mencionadas catástrofes naturales. Al ejecutar cada uno de nuestros actos, depositamos nuestras vidas y las entregamos de forma momentánea a una fuerza superior que nos rige. Antes de cada atentado partimos con la certeza de que es posible no regresar, pero asumiendo con calma y serenidad que “la suerte está echada”, que lo que tenga que pasar, pasará, y que “si la muerte llega, seguiremos destruyendo el infierno”.

Son pocos pero preciosos, los momentos en los que logro desligarme del plano terrenal para poner mi propia existencia en perspectiva, en esos momentos me doy cuenta de lo insignificante que resulta para el todo una simple expresión defectuosa de “vida”. Una experiencia cuyo final no debería ser temido, sino abrazado con plenitud. Esos son los momentos en lo que a mi ser realmente se le otorga la posibilidad de expresarse en su totalidad, a desenvolverse en el atentado sin pensar en las consecuencias, a convertirse en animal salvaje sin dubitación.

Tenía pensado explayarme bastante más en este escrito, abordando el complejísimo asunto de la razón humana, pero eso se lo dejaré a alguien más, me resulta más práctico y adecuado en este momento reducirlo a las siguiente líneas: Rechazar el razonamiento civilizado es una alternativa hoy, para el eco-extremista en su proceso de re-salvajización, sin dejar de lado el ataque frontal con el enemigo. Renegar de todas las falsas verdades esbozadas por la opinión de científicos y tecnólogos, desarrollando nuestras propias visiones, aprendidas en el contacto directo con la naturaleza salvaje en soledad o con afines, aprendiendo a concebir el universo desde nuestro ser animal, abandonando las perspectivas propias del humano moderno híper-civilizado. Entendiéndonos como una fuerza más dentro de la inmensidad de un compendio de fuerzas obrando de forma misteriosa e incomprensible. Siendo animales humanos en el hoy, librando nuestra propia guerra suicida en contra de lo ajeno que nos intenta domesticar, renegando de la obligación a estar matizados en esquemas que nos obligan a preguntar ¿porque? Intentando así aniquilar la inmensidad de fenómenos desconocidos, al limitarlos y enjaularlos dentro de los deformados y defectuosos conceptos humanos cognicibles.

Y ahora me voy para preparar el siguiente atentado, para estar listo cuando llegue el próximo instante en el cual deje de ser un humano civilizado, aunque sea por un momento, para sentir como las fuerzas de lo desconocido obran a través de mí, y guían mis manos vibrantes en el momento de la colocación del explosivo, o del inicio del incendio. Cómo iluminan mi sendero el cual me lleva hasta mi objetivo, y luego cubren mi pasos de huida bajo el manto de lo oculto, como ya ha pasado veces anteriores.

Me voy al siguiente momento que experimentare lejos de sus asquerosas ciudades, lejos del brillo de esta máquina que daña mis ojos al momento de redactar estas palabras, regresando a lo que alguna vez fui, dándole vida a un misterio que existe alojado dentro de algún recóndito rincón de mi ser, con el cual me topé por primera vez de forma accidental, al hallarme a mí mismo caminando absorto bajo un oscuro cielo estrellado.

– Huazihul

Una defensa conceptual de lo salvaje: Respuesta a Semilla de Liberación

Contundente respuesta de Huazihul para los liberacionistas-moralistas-antiespecistas—políticamente correctos-antiautoritarios, amén.


Me siento algo extraño al redactar estas palabras. Acaba de salir el número 5 de la Revista “Semilla de Liberación”, “Publicación de debate y crítica por la liberación de la Tierra y sus habitantes”. Tengo que admitir que no he leído todas las ediciones de esta revista, pero si he leído bastante, lo suficiente como para comprender en lineamientos generales las motivaciones ideológicas de sus escritores y/o escritoras. En su momento, varias reflexiones allí publicadas aportaron mucho a mis procesos ideológicos, y por eso estoy profundamente agradecido.

Quiero explicar las razones por las que me senté a escribir esto, de la forma lo más clara posible, mi intención es tanto que esto le llegue a las personas responsables, como a otros seres interesados en la crítica y profundización de los planteos en contra de la mega-máquina, me dirigiré más específicamente a los autores, sin motivación de entablar un dialogo necesariamente, mi intención de expresarme excede el deseo de respuesta, aunque de darse, no la rechazaría.  Habiendo dicho esto, empecemos:

En esta publicación, exponen que será uno de los últimos trabajos realizados por su parte, y sinceramente eso me alegra. En sus primeros números se puede observar una clara radicalización de las ideas de “liberación animal”, “liberación de la tierra”, y de esa índole. Es evidente, todo tiende a mutar y evolucionar con el tiempo, y muchas veces, aferrarse a ciertos conceptos puede ser muy nocivo. Eso creo que es el caso más probable con los autores de semilla, su apego a las ideas antiespecistas fuerza necesariamente a que todos los demás planteamientos giren en torno al primero. Me tomaría mucho tiempo redactar una texto-reflexión sobre porque rechazo las ideas antiespecistas, y es algo que dejaré para otra ocasión. Pero sí considero necesario exponer al menos “superficialmente” este asunto.

En un principio, quiero dejar en claro que yo mismo fui “antiespecista” durante mucho tiempo, y no fue hace mucho que dejé de considerarme así. Evidentemente no fue por comodidad, nunca me ha guiado ese sentimiento a la hora de posicionarme frente a las cosas. De hecho, lo “cómodo” para mí, hubiera sido quedarme en el antiespecismo, siendo que las posturas que me llevaron a rechazarlo, son por demás incomodas, incorrectas, y tienen cero aceptación en casi cualquier ámbito, incluso en los ámbitos “antiautoritarios”, “anticivilización”, y demás.

No soy un eco-radical, soy un eco-extremista, y me he dado cuenta, que cualquier ideología que esté basada en valores gestados desde la civilización, es nociva y tiende siempre a sustentarla.

Se podrá decir que la civilización es promotora de violencias e injusticias de todo tipo, y si, eso lo promueve, al menos superficialmente. Pero existen ciertos valores que son impuestos de forma suave y casi imperceptible. Tales como el respeto a los homosexuales, la igualdad de género, y los derechos de los animales. El sistema necesita de esos valores para articular un funcionamiento correcto y armonioso en el ámbito social. Como ha dicho el jefe editor de la revista “Atassa”, el mundo no está así porque las personas son malas entre ellas, el mundo está así, por culpa de las personas que aprendieron a ser agradables entre ellas. El sistema NECESITA promover las actitudes que mejor se adecuen a la necesidad de las personas de tener en paz su conciencia, y si en determinado momento, a las personas les resulta más cómodo alimentarse de fuentes no-animales, (como está ocurriendo gradualmente), se vuelve causa prioritaria para el sistema el procurar que eso se dé. Pensemos… ¿Qué pasaría si la gente dejara de ser especista, racista y sexista? Todos dentro de la civilización estarían más a gusto, la convivencia sería más aceptable y “justa”, por ende, sustentable. ¿Y que quedaría para todo aquello que se desenvuelve por fuera de la civilización? Lo mismo de siempre, ser empujado hacia la extinción y/o domesticación. Si las personas aceptaran la idea de que su especie no es superior a ninguna otra, esto no significa que dejarían de aplicar a esto su propia lógica civilizada, desde la cual, la vida salvaje, tanto como la muerte y el sufrimiento son algo malo (parece ser también el caso para los de semilla). Por ende, actuando en consecuencia con ese sentimiento de “igualdad” y “solidaridad interespecie”, promoverían la expansión de la civilización, para “ayudar” a los demás animales a abandonar el estado “injusto” en el que viven, y puedan habitar un mundo pacifico en el cual los carnívoros sean alimentados artificialmente, y así. No incurrir en la “bestialidad” de comerse a otro ser.

Seguramente dirán que todo esto son suposiciones y tienen razón, pero me estoy basando en un análisis muy extenso y serio de la realidad, dentro de mis posibilidades, y realmente, que las personas cambien sus formas de pensar respecto a algo, no tiene necesariamente relación con un cambio total de su sistema de valores. De hecho, prácticamente no hay relación alguna.

Y si acaso la relación que hago les parece incongruente, los invito a que se cuestionen lo siguiente:

Si tan en contra están de las jerarquías, los autoritarismos, la violencia hacia el sexo femenino, entre otras actitudes que repudian. ¿Porque no se dedican también a cuestionarle esas actitudes al resto de las especies animales? Simple, ANTROPOCENTRISMO. Dentro de las demás especies también hay jerarquías, también hay autoridad, y también hay violencia hacia la hembra*1, no es en todos los casos pero se da. Que no quieran verlo así, o lo adornen con otro nombre es cosa suya. Las gallinas, por ej, tienen un complejo sistema jerarquizado, solo hace falta observarlas para darse cuenta, (si han vivido con gallinas esto es más simple de comprender), pero… ¿estaba el texto dirigido a las gallinas? NO, solo a los humanos, ¿porque?, ¿será que tienen la gran y adorada capacidad de razonar?, ¿y los demás animales no?, ¿Quién lo dice, la ciencia? Si fuera cierto que es la razón lo que nos destaca del resto de los animales, entonces afirmo que la razón habría que desecharla, porque desde que el humano salvaje cambió su forma de hacer las cosas, y se diferenció del resto de los animales, es que ha estado destruyendo todo lo bello que hay sobre la tierra.

Y dale con las jerarquías, que pesados che! No importa cuántas veces digan que no tienen moral, (los que lo dicen), porque está claro que sí la tienen, y que dentro de esa lógica, ven a las jerarquías como algo súper malo.

Aclarando de antemano mi postura frente a este asunto, yo rechazo a la civilización, estoy en contra de la civilización y nada más. Entonces, ¿rechazo las jerarquías y la autoridad? NO, rechazo las jerarquías y la autoridad civilizada. No tengo nada contra esas entidades cuando se desarrollan de una forma no-civilizada. ¿Porque? Porque cada animal, (sea humano o no) dentro de su contexto y en sus propias condiciones y términos, desarrolla su modus vivendi alejado de la artificialidad, la tecnología, la domesticación., etc. Y si ese desarrollo deviene en un sistema jerarquizado, un sistema patriarcal, uno matriarcal, o uno que deja morir a los discapacitados, se da de esa manera porque es lo más congruente con las posibilidades y características de un entorno en particular, moldeando este delicadamente los destinos de toda forma de vida que lo habite, actuando estos no como concienciados agentes políticos, sino como enclaves de una fuerza mayor que los rige, no es algo al azar, ya que “la naturaleza obra sabiamente y sin contemplaciones”. Y yo no tengo nada que objetar contra eso, si así se ha manifestado la naturaleza salvaje, MI MAYOR AUTORIDAD, que así sea. Además, ¿Que tiene un humano civilizado que andar opinando con respecto a las prácticas que sostienen o no seres foráneos a la civilización?

Seres que desarrollaron sus formas de vida apegadas a la naturaleza durante cientos o miles de años, respetando sus ciclos y procesos. ¿Qué es lo que les hace pensar que los valores de una sociedad y de una civilización que ya demostraron ser un completo fracaso y que día tras día se dirigen al abismo, tienen algún tipo de validez? A los eco-extremistas, los valores occidentales no nos importan en lo absoluto, y NO los tenemos en cuenta.

Hay un asunto particular del texto que me rompe mucho las pelotas y quisiera expresarme claramente respecto a esto. ¿Realmente creen que TODAS las personas que tienden a lo salvaje, o al menos aspiran a eso, llegaron a esa situación por su incontrolable deseo de encontrar excusas para comer productos de origen animal? Pues déjenme decirles que no podrían estar más lejos de la realidad. Hablando desde mí particularmente, el hecho de si cómo esos productos en específico o no, no es algo relevante en mi existencia. Sé que cualquier cosa que compre me hace partícipe de la destrucción de la tierra y la muerte de millones de animales. Pero dejar de consumir esas cosas no salva a nadie. No es que me dé lo mismo lo que consumo, de hecho me esfuerzo por reciclar lo más que pueda, a veces más, a veces menos, para evitar cualquier tipo de consumo. Y si compro, prefiero comprar en verdulerías o a productores locales, antes que comprar en supermercados o comprar productos envasados. Y si en mi caso se da el no comer, o prácticamente no comer productos de origen animal, es algo meramente egoísta. No lo hago porque daña más mi salud que los demás productos, punto. Esto no significa que no me importe lo que le pasa a los demás animales, de hecho me importa, y mucho. Me enfurece lo que la civilización hace con la naturaleza salvaje y los animales que habitan en ella, y a pesar de que los animales asesinados para su comercialización no sean animales salvajes en su mayoría, sino domesticados, veo en ellos mucha más naturaleza que en cualquier humano moderno. El hecho de que me importe lo que les pasa, no tiene nada que ver con que elija o no comer sus cadáveres o las secreciones que estos expulsan. Me parece que cualquier producto que esta civilización pueda producir es una mierda. Y no me agrada la relación anti-natural que establezco con el ser que consumo, el cual llegó hasta mí a través de un complejo proceso industrial. No me agrada relacionarme de esa forma con las vacas, con las lechugas, con la zanahoria ni con los cerdos. Pero lo cierto es que soy muy civilizado como para llevar un modo de vida cazador-recolector, y para ser sincero, no es mi objetivo. Como eco-extremista, estoy en guerra contra la civilización, y me apoyo en sus propios medios para atacarla. Esto implica en muchos casos alojarme en la ciudad, dentro de ella, para poder mantenerme con vida me veo forzado a consumir, todas mis opciones son igual de horrendas para mí. Pero no hago diferencia entre ellas. Esto es así porque no estoy en contra de la muerte, ni del sufrimiento, ni nada por el estilo. Estoy en contra de la industrialización y de la artificialización, y ante eso, todos los productos que el mercado ofrece son iguales.

Siguiendo con los tópicos abordados en el texto, nos enfocamos ahora en el siguiente fragmento:

“Empecemos con lo primero, si realmente se quiere volver a ese estado (primitivo), lo primero es garantizar ese estado, y que no sea como una aventura snob hedonista. Con esto queremos decir, no puedo introducirme a un ecosistema queriendo hacerme el salvaje, cuando estos sistemas, a causa de la presencia humana, son muy frágiles y limitados ya que en cierto punto por nuestra sola presencia estaríamos atentando contra este.”

Bien, no encuentro demasiado problema con esta parte, solo percibo un leve aroma a híper-civilizado buscándole la vuelta para seguir viviendo en la ciudad, manoteando cualquier excusa a la mano para no acercarse a un entorno salvaje. Quizás sin comprender que abandonar las costumbres y la forma de vida civilizada no es cosa de un día para el otro, y que como todo conlleva un periodo de adaptación, tanto como ciertos procesos físicos, mentales y emocionales. Quizás también alimentando una visión de la naturaleza como algo puro y frágil que ante el más mínimo roce de resquebraja en mil pedazos, como algo estable y estático que no se modifica ni está en constante movimiento caótico y hasta catastrófico, pero repito, solo quizás.

Un poco más adelante nos encontramos con esto:

“El conocimiento que poseemos es poder, y en ese punto es similar a cuando un/a humanx tiene algún privilegio o poder frente a otras personas, o algún rango jerárquico, inevitablemente lx llevara a abusar de su rango o autoridad, aprovechando este recurso (ejemplos tenemos muchos). De esta misma manera, con el conocimiento que tenemos es inevitable que ejerzamos estos ante el entorno que nos rodea. (Claro, si nos manejamos con una lógica ajena al antiespecismo)”

Eso de que si tenemos poder, o privilegio o bla bla bla… nos va a llevar a abusar de eso, no sé de donde se lo habrán sacado. No le encuentro demasiado sentido a esa oración. Claramente se pueden renegar de un montón de actitudes impuestas, como más adelante reconocen, atribuyéndole ese papel de salvador mesiánico al santo antiespecismo. Si un humano que tiende a lo salvaje abandona la ciudad para intentar llevar una forma de vida más sencilla, apegada a la naturaleza salvaje, será prioridad de esa persona el dejar atrás toda práctica o costumbre que tienda a la domesticación.

A continuación, llegamos a la parte en la cual despliegan una serie de estupideces en referencia a lo que ellos entienden como un ser salvaje. Dicen: “De esta manera, entonces encontramos contradictorio considerase salvaje y no violar, matar, jerarquizarse, etc. En ese caso se estaría obviando una parte del salvajismo, no lo sería en esencia, dado el antecedente que existe.”

Si fuera a manejar la misma lógica absurda de los de semilla, podría decir que: De esta manera entonces encuentro contradictorio considerarse antiespecista y no ser iluso, o ser moralista, o drogarse, etc. En ese caso se estaría obviando una parte importante del antiespecismo, no lo seria en esencia, dado el antecedente que existe.

Así de ridículo es como suenan, por si no se habían dado cuenta. Creo que ni siquiera hace falta explicar que porque haya un antecedente o un registro de una actitud o acción realizada en nombre de cierta idea, esto no quiere decir que tal actitud o acción inmediatamente represente a la idea por completo o se convierta en una parte integral e inherente a la misma. ADEMAS, y no, no lo voy a dejar pasar ni una sola vez. Porque su predicación moralista me irrita y me causa gracia en la misma medida ¿tanto problema con la muerte, la violencia o las jerarquías? ¿Tanto se espantan ante todo lo que no sea corrección política, buenos modales, buenos sentimientos, valores humanistas, actitudes civilizadas? Puf… Me sorprende que a estas alturas no hayan cambiado el nombre de su revista por el de “Semilla de evangelización”.

Para seguir adelante, considero preciso citar la definición que dio en su momento el difunto grupo terrorista Reacción Salvaje, respecto al término en cuestión:

“1. Real: En términos simples, lo Salvaje es aquello que está alejado, se resiste y se mantiene inerte de todo aquello que es artificial, no solo son la flora y fauna silvestres, también lo son los entornos, lo desiertos, bosques, selvas, costas, llanuras, etc., los rincones de estos, las cuevas, las cañadas, los mares, los ríos, las cascadas, las laderas, etc. Las manifestaciones y procesos de auto-bio-organización en la naturaleza. Todo lo que se encuentra fuera del planeta también representa lo Salvaje, planetas, agujeros negros, galaxias, estrellas, súper novas, satélites, meteoritos, etc. Los instintos enraizados muy profundamente en los humanos, que se resisten a la adopción de ciertos hábitos híper-civilizados, también son lo Salvaje.

  1. Concepto: En términos un poco más teóricos, lo Salvaje como concepto es lo que empleamos en los comunicados, pintas, mensajes intimidantes hacia el enemigo, etc., es la comprensión de lo que se ha ido perdiendo, es aquello que se reivindica para no caer en el mismo juego de las luchas de siempre. Y aunque lo Salvaje como concepto es ya utilizado por muchas personas provenientes de marcadas ideologías ajenas a nuestra tendencia, para los integrantes de RS es de vital importancia mantener este término en alto.
  1. Animismo pagano: Lo Salvaje también está en las creencias de los integrantes de RS, consideramos que el humano es creyente por naturaleza, pues desde los inicios en esta larga travesía del hombre y la mujer sobre la tierra, los antiguos tenían la esencial necesidad de crearse deidades provenientes de la naturaleza misma, es así como los grupúsculos de RS mantienen una muy marcada y personal creencia rechazando a toda costa el cristianismo, como lo hicieron nuestros antepasados.”

Apoyándonos en estas definiciones, podemos observar que ser salvaje no significa, ni tiene una relación directa con violar, matar o jerarquizarse, aunque estas cosas SI pasen en entornos salvajes, tanto en animales humanos como en los que no lo son. Tanto como como ser antiespecista no tiene relación directa con ser un drogadicto, un crédulo o un moralista evangelizador (como la gente de semilla), aunque estas cosas SI pasen en entornos antiespecistas.

Continuando con la crítica, me voy a saltear la boludez de porque los que defendemos lo salvaje no comemos humanos (como si eso nos fuera a parecer algo MALO), y el tema de que no pueden criticar la forma de vida ni organización de los pueblos salvajes, debido a que ya les expliqué porque no pueden*2 (ojala la hayan cazado), y avanzamos al siguiente pasaje:

“Ej. Algunas tribus del amazonas o Australia, quizá no hayan reflexionado nunca acerca de lo que significa el sometimiento, al igual que tampoco, han reflexionado ni han sabido acerca de que otros animales, quieren lo mismo que ellxs mismxs, vivir, tener placer, evitar el dolor. Y si esto no sucede, sufrirán de la misma forma que lo harían ellxs.”

No es que me guste ensañarme con cada pasaje de la revista pero la verdad que no paran de decir idioteces. Ahora, abandonándose sin tapujos a una visión completamente civilizadora al hablar de grupos de humanos salvajes. Me recuerda a los colonizadores cuando llegaron al “nuevo mundo”, cargados de duros lineamientos morales, los cuales quisieron imponer a los “bárbaros” que los recibieron. Me gustaría ver a los editores de semilla intentar hablar con los nativos para instruirlos en ética y de paso dejarles unas de sus revistitas, seguro les saca una buena carcajada si es que antes no la echan al fuego.

Dejando de lado las bromas, está claro que los editores de semilla NO entienden a la naturaleza salvaje, ya que si lo hicieran, no estarían esbozando atrevidas sugerencias para “corregir” el modus vivendi de animales humanos dentro de un entorno no-domesticado, y si no fuera por su marcado antropocentrismo, lo lógico serian que juzguen con la misma vara a los demás animales que brutal y despiadadamente generan sufrimiento en otros seres. En cualquier forma, los eco-extremistas, al igual que el resto de los animales sobre esta tierra, (a diferencia de los humanos más domesticados e híper-civilizados), no vemos el mundo de forma moral, desconocemos su bien y su mal, los ignoramos por completo. ¿Qué es el sufrimiento? ¿Qué es la muerte? Ciclos, procesos, eventos, nada por lo que andar quejándose o lloriqueando.

Dejo un par de pasajes sin comentar porque creo que ya expuse mi idea respecto a los temas que estos mencionan, y así llegamos a la conclusión de este texto, para abordar un asunto que me venía guardando para lo último, y es el de su crítica al misticismo.

Si bien no me sorprende para nada viniendo de un grupo de individuos tan apegado a las lógicas civilizadas, que adhieran a uno de los pilares del pensamiento empírico y mecanicista, como lo es el ateísmo. ¿Que decir sobre este tema que no haya sido dicho ya? Nosotros, los y las eco-extremistas, tenemos unas muy marcadas creencias y visiones espirituales, creamos nuestras deidades en base a experiencias personales en la naturaleza salvaje, y veneramos de forma animista los espíritus que habitan en ella, como lo hicieron nuestros ancestros siglos antes de la invasión. Estas deidades aferradas a la tierra, a lo primigenio, nos acompañan y guían en todo momento, nos empujan a la confrontación con la mega-máquina civilizadora, nos proveen de fuerza y mantienen altivo nuestro indómito carácter guerrero. Por todas estas razones y algunas otras, es que nos burlamos de los ateos y su cientificismo humanista, de aquellos y aquellas que basan su percepción de la realidad en una visión completamente fría, matemática, mecánica, robótica, artificial, etc. No nos importa que ante nuestras creencias vengan a tacharnos de ilusos, crédulos o de románticos, ya lo hicieron los colonizadores en su momento, y lo hacen todo el tiempo los híper-civilizados que simplemente no entienden el idioma del viento, no perciben los susurros de los valles, los alaridos de los volcanes o la sabiduría de los árboles. A ellos nos dirigimos antes que a las máquinas y los autómatas, preferimos rendirle culto paganamente al espíritu de la serpiente, antes que a la diosa razón, y sus fieles discípulos, la ciencia y la tecnología.

Así que, para darle una conclusión a esta extendida crítica, espero haber dejado en claro que todo esto NO lo escribí para justificar o defender una “alimentación especista animal”, para nada. Escribí este texto, porque no puedo tolerar que ciertos individuos civilizados anden desparramando sus deformadas concepciones sobre un asunto tan importante como es el de lo salvaje.

Queda en evidencia que los eco-extremistas mantenemos ese término en alto, místicamente lo enaltecemos y ferozmente lo defendemos. Porque siempre que algunos anden soltando mierda nosotros la vamos a devolver, porque somos así, decimos lo que pensamos, pensamos lo que decimos y actuamos en consecuencia. Solo tenemos consideraciones por nosotros, por los nuestros y por la naturaleza salvaje. Y para que se enteren, sepan que los eco-extremistas andamos por el mismo suelo que los de semilla, por las tierras donde deambularon hace siglos los Querandies, sepan que andamos honrando su memoria, dándole guerra de forma INDISCRIMINADA, a todo lo ajeno, a todo lo que represente artificialidad, no solo nos manifestamos en incomodas críticas como estas, porque somos terroristas, y nunca van a poder “arreglarnos”. Así que ya saben, si se enteran de una bomba abandonada descuidadamente en un lugar público, si oyen de algunas bebidas envenenadas en un supermercado, de un paquete-bomba hiriendo a algún tecno-nerd, de un feroz incendio o algún asesinato incivilizado, de seguro que los hermanos o hermanas de la Tendencia fuimos responsables.

¡Larga vida a la Mafia Eco-extremista!

¡Ninguna ofensa sin vengar, ninguna crítica sin responder!

¡Por la defensa extrema de la Naturaleza Salvaje, en teoría y práctica!

-Huazihul

Noche de Luna menguante, en alguna parte de lo que denominaron “Buenos Aires”

1* Y con esto no quiero decir que estoy a favor o en contra de la violencia hacia el sexo femenino, la violencia es algo natural en muchas especies animales, dentro de ellas el humano, y la verdad es que me da lo mismo lo que pase con los seres que no forman parte de mi círculo cercano de afines, ¿Porque debería importarme lo que le pase a alguien que no conozco? Es una pregunta retórica, sé porque piensan que debería importarme, empatía, amor al prójimo, “no hacer lo que no quiera que te hagan”, solidaridad, y demás basura con la que se llenan la boca los que quieren forzar a todo el mundo a aceptar los valores izquierdistas de la sociedad.

2* En realidad poder, como poder de hacerlo sin que nadie se los vaya a impedir, sí que pueden opinar, solo que su opinión cargada de valores humanistas y de una visión antropocéntrica no le va a importar nada a los salvajes, nos va a hacer cagar de la risa a los eco-extremistas, tampoco le va a importar nada a la sociedad, ni a los “compas” anarquistas que seguro están más preocupados por peinarse la cresta o conseguir una cerveza, capaz si les importe a los anti-especistas del tipo moralista evangelizador, por hasta ahí nomás.