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(es) Las Bestias deben permanecer unidas

Traducción de “Beast must stick together”, escrito originalmente por Ramon Elani.


Para Bec

Si los trotamundos no fueran en sí mismos la causa, entonces al igual que la fragancia y el color del loto en el cielo, no habría percepción del universo.” —Nagarjuna

La bestia joven le dijo a la vieja: ¿Cómo puedo vivir en este mundo?

Este mundo lacerado, roto.

La bestia vieja le dijo a la joven: Sigue tu aliento. Habla con los espíritus en charcos.

Estas cosas pasarán.

La bestia joven le dijo a la vieja: Todo lo que veo es asqueroso e indeciblemente feo.

Un mundo que es desgarrado y yo, desgarrado, dentro de él.

La bestia vieja le dijo a la joven: Ve hacia el bosque, haz tartas y tejidos.

Escucha las voces de la tormenta sobre los acantilados.

La bestia joven le dijo a la vieja: ¡O crone, bruja! Busco el profundo foso en los oscuros bosques.

No puedo hallarlo.

La bestia vieja le dijo a la joven: Sólo lo hallarás en las oscuras profundidades del silencio.

¿Que buscarás que no puedas hallar en tu interior?

La bestia joven le dijo a la vieja: ¡Pero hiervo en ira! ¡Ansío sangre y venganza!

Los dioses deberán presenciar el terror que desataré sobre este mundo malo.

La bestia vieja le dijo a la joven: A no ser hagas de ti un hueco no habrá lugar para que los dioses moren en tu interior.

Le bestia joven le dijo a la vieja: Mi corazón es negro y no puedo soltar mi amargura.

Escupo sobre la paz y la gentileza del sueño.

La bestia vieja le dijo a la joven: Cuando estés solo en el hielo, rodeado de demonios, sólo estará la voz de tu alma verdadera para guiarte.

Le bestia joven le dijo a la vieja: Crone de tormenta, me lleva la corriente, estoy flotando,

atormentado por los ojos siempre-observadores de la oscuridad.

La bestia vieja le dijo a la joven: Mira los cortes sobre mi pecho, me quité la carne con irregulares cortes del cuchillo despellejador.

Le bestia joven le dijo a la vieja: Te prepararé un festín y reluciente carne roja se te hará agua la boca.

La bestia vieja le dijo a la joven: Mira esta lanza sobre la cual me he empalado.

Mira las trenzas de pelo con las cuales me he estrangulado.

La bestia joven le dijo a la vieja: Te vi en la casa oscura que estaba ahogada con humo. Te vi caminar con la luna.

La bestia vieja le dijo a la joven: Yo maté a mi hermano por sus oscurecidas manos aquella noche.

Los maté a todos ellos por su silencio.

La bestia joven le dijo a la vieja: ¿Qué viste caminando entre las estrellas?

¿Qué oíste en los susurros de la nieve?

La bestia vieja le dijo a la joven: El demonio azul se alza de las glaciales profundidades.

Él entierra sus afilados dedos en las entrañas del mundo.

La bestia joven le dijo a la vieja: ¿Te ahogarás en lágrimas? Un mar de óxido.

Despedazado en fragmentos por las olas de hierro.

La bestia vieja le dijo a la joven: Sumérgete profundo en el abismo del océano y no temas.

Después de todo, las bestias deben permanecer unidas.

(es) La Fosa Debajo del Árbol

Traducción de “The well beneath the tree”, escrito originalmente en inglés por Ramon Elani.


La rueda del tiempo no puede ser girada hacia atrás. Las cosas pueden, en cualquier caso, ser destruidas y renovadas. Esto es extremadamente peligroso, pero las señales de nuestros tiempos son peligrosas también. Si hubo alguna era realmente apocalíptica, es la nuestra. Dios ha puesto los medios para el holocausto universal en las manos de los hombres.”

La sombra es un sin-sentido. Le falta fuerza y no tiene una existencia continua a través de sí misma. Pero el sin-sentido es el hermano inmortal e inseparable del significado supremo.”

C.G. Jung

Soy un hombre de violencia extraordinaria.

Yo soy el que ruge en el corazón de la batalla.

Yo soy el Valeroso, quien desbanca a su enemigo.

Yo soy el Trabajador Malvado, el Hombre de la Lanza.

Yo voy hacia adelante.

Yo soy el de un enorme frenesí

Yo vuelvo locos a los hombres.

Yo soy el Resonador.

Yo soy el Amo de la Matanza.

Yo soy El que es Alegre en la Guerra.

Yo soy el Dios que Ahorca.

Yo soy el que trae las Runas.

Yo soy el Padre de la Guerra.

Yo mate a mi padre,

Aquel que Existió Antes del Tiempo.

El Primer Ser,

La conciencia indiferenciada,

El Dios Durmiente,

Substancia y espíritu del cosmos.

El estaba más allá del bien y el mal,

A pesar de que era sombrío y terrible.

Mientras aulló en el abismo de la noche,

¿Qué recuerdos vagaron y flotaron en su mente?

¿En un universo somnoliento, qué soñó?

La Voluntad, el Pensamiento, y el Espíritu se alzaron con feroces armas.

Con mis hermanos lo partí y lo dividí.

Y su sangre ahogó al mundo,

Se derramó sobre el Inmenso Hueco,

Empapó las estrellas.

Y un brillante fragmento de hielo,

El Primitivo Ovulo Cósmico,

El corazón de hielo,

El patrón de todas las cosas,

El puente entre lo visto y lo no visto,

Quemó a través de la fábrica del mundo.

Y el hielo se derramó hacia dentro del Reino de la Niebla,

Y allí su linaje creció fuerte y orgulloso.

Y por sobre aquellas mesetas congeladas

Un grano perdido fue enterrado en el hielo

Y su poder goteó por entre los mundos

Y formó una Fosa debajo del Árbol.

Por lo que dios está en el ovulo,

Y dentro de los interminables ciclos del tiempo.

He visto la devastación que vendrá,

He visto la visión del Lobo que vendrá por mí.

El Lobo siempre está allí en los bosques más oscuros de mi mente.

Sé que él es mi ruina y mi perdición.

Sé que él traerá sangre y fuego al mundo.

Y sé que veré al mundo nacer de nuevo en agua.

Los Dioses no son inmunes al destino.

Yo sigo mi destino.

Yo soy el Hijo y el Padre,

Yo soy el Cielo Frío,

Yo soy el que Vaga y el que Engaña.

Aquellos que vagan no recuerdan.

Yo busco mi sombra.

Él es el húmedo y el mojado,

Aquel debajo de la tierra,

Él es el sacrificio y yo soy el filo.

En el hueco debajo del árbol,

El recuerda todo

Por lo que se sienta cerca de la pileta

Que se alimenta de aguas que fluyen

Del reino salvaje.

Yo he olvidado,

El mundo supera los olvidos,

Pero aquel que mora entre musgos y los techos empapados,

Sólo él lleva los recuerdos de lo que yo he destruido.

Mi viejo tío,

Perdido en una infinidad de sueños.

Y yo bajé hacia él.

Desde mis palacios de oro y dichosas batallas.

Fui hasta debajo del árbol.

Y lo encontré allí perdido en su interminable sabiduría.

Yo bajé

Para estar completo,

Para curar la herida abierta,

Para hacer penitencia por haber causado dolor al mundo.

Así como trepé al árbol,

Así como me colgué de la rama,

Así como me atravesé con lanza,

Así como subí

Para obtener el poder de las Runas,

Para ganar el poder para forzar,

Para controlar,

Para crear orden,

El fuego del mar y el sendero de la serpiente,

El horror de las nubes,

La ruina de la cosecha,

El horror que Alberga el Precipicio,

El hogar de la Mortificación

El grano que trae hambruna

El pesar de la humanidad,

Los ríos de hielo,

Y el Sol destructivo,

El Dios de los Templos con Una sola Mano,

El adorno de las naves,

El metal que se dobla.

Así como subí por estas cosas,

También supe que debía bajar para completarme.

Por lo que el caos debe unirse al orden.

Mi antiguo tío me mandó a mirar hacia dentro de las aguas turbias de la fosa.

Y en la fosa,

Vi rabia inconquistable,

Vi poder ingobernable,

Vi una conciencia irrazonable

Vi una fuerza imparable.

Y supe que estaba ciego,

No me podía ver,

No podía ver camino.

Supe lo que había rechazado,

El espíritu de la matriz.

Entre las nubes y los vientos, el señor de los cielos,

Y había perdido a la tierra,

El cuerpo de mi padre, quien también era mi madre,

En el paisaje que tallé sobre sus huesos,

Esta verdad fue escrita.

La verdad fue grabada en las montañas,

En los fiordos,

En los bosques,

En los ríos,

En los glaciares.

Pero yo no podía leerla,

Dado que solo podía leer las runas,

El idioma de artificio y condena

Ya no podía leer las palabras del mundo debajo.

Y allí yacía mi debilidad.

Me había hecho fuerte

Solo con los poderes del cielo.

Yo sabía que era espíritu sin cuerpo,

Y el espíritu no es nada en sí mismo,

Pero mi destino es el de transitar ambos caminos,

Caminar en dos mundos,

Para caminar en todos los mundos a la vez.

Así que le rogué a mi tío que bebiera de su fosa.

Y aprendí las Nueve Canciones,

Y lo que mi tío pidió,

Yo se lo di,

Y tomé mi mano y la alcé hacia mi cara,

Y mis dedos escarbaron hasta mi cráneo,

Y me arranque mi ojo de mi cara,

Y el mundo se volvió pura sangre,

El árbol se despedazó sobre mí,

Y los dioses lloraron

Y las lágrimas de sangre gotearon hacia mi barba.

Mi sombrío tío tomó en su mano el ojo tembloroso

Y lo arrojó profundamente dentro de la fosa.

Y yo caí sobre mis rodillas

E incrusté mis dedos dentro de la rica y mojada tierra

Y grité

Mientras que el cosmos se volvió uno

Dentro de mi despedazada mente,

Y vi estrellas explotando,

Galaxias naciendo,

Vi al dragón asombrado.

Vi todo lo que alguna vez fue y todo lo que será.

Sentí al destino quemándome

Vi que todo mi conocimiento,

No era nada más que un intento

De imponer algo concebible

A un universo que me desafía.

O me había desafiado.

Entonces entendí,

Que todo mi caminar errático me había guiado nuevamente hacia mi mismo,

De vuelta a esta locura.

¿Qué tan lejos debe de viajar una estrella a través del espacio

Antes de encontrar la parte de sí misma

Que alguna vez pensó perdida?

Al tiempo que mi alma se unió,

El niño dio un paso adelante:

El conocimiento que trasciende el conocimiento.

El significado que supera al significado.

Aquel que solo puede ser alcanzado a través de

La unión cósmica.

El espíritu de las Profundidades se había alzado en mi interior.

Y con todo el poder de mi runa

Yo no podía enseñarlo,

Yo no podía compartirlo,

Era mio para que lo soporte solo

El espíritu de las Profundidades me había mostrado como despertar a los muertos,

Como traer hacia adelante los recuerdos perdidos del mundo de los sueños

Como tocar el poder primordial

Que yo pensé que me había desvanecido del mundo,

Cuando llené el útero de los dioses con sangre.

Por que la fosa debajo del árbol es la fosa de los sueños.

Y en mis sueños era el único camino de verdad

Y mil voces me hablaron,

Y oí el destino del tiempo,

Que durará mas que la noche más larga.

Y mi Sol se oscureció

Y mi Luna se alzó en el horizonte de mi conciencia.

Así como una vez lo perdí todo

Sobre el árbol de la orca,

Así lo perdí todo de nuevo

Al lado de la fosa de los sueños.

Por lo que soy el Dios que vendrá,

Yo soy el Dios que se esta convirtiendo.

Y mi tío sonrío de forma gentil,

Ya que él supo tan bien como yo,

Que su destino era el de morir por mi,

Pensó que su linaje sobreviviría la gran destrucción del mundo

Sonrío de forma paciente, amorosa,

Y me mostró el cuerno del cual bebió,

El cuerno que señalizaba el final de las cosas,

El final de mi poder

El momento en que el lobo en mi interior

Saldría de las sombras y me engulliría totalmente.

Y mi tío tocó mi brazo,

Por mucho antes del tiempo del lobo

Él sería eliminado

Y su cabeza separada de su cuerpo

Y yo usaría mis encantos y hierbas

Por sobre ella, y la tendría siempre conmigo

(es) Por sobre los llanos de la Adoración

Traducción de “Upon tha plains of adoration”, escrito originalmente por Ramon Elani.


En arboledas salpicadas de antiguos, descomunales robles parados como dioses entre interminables océanos de musgo esmeralado, una voz se alza desde la negra y fragante tierra cubierta por ruinas olvidadas y sombrías muecas de piedras escondidas entre las montañas de hierba. Delgado y aireado al principio, un mero sueño de cosas latentes al borde el pensamiento. Sofocante obscuridad que extiende sus zarcillos profundo dentro del pozo debajo de los arboles. Un recuerdo, solo recordado a medias, que vaga como un fantasma hambriento entre los vacíos corredores cubiertos de telarañas de las mansiones en ruinas y palacios sumergidos del subconsciente.

Flota a la deriva como el humo, volviéndose más pleno y fuerte a medida que trepa por sobre las coronadas cabezas de los árboles. Ahora como un coro de monstruosos ángeles del inframundo, la canción suena sobre la tierra, repleta de gloria y rabia. Un nombre que ha sido maldecido por milenios, chilla como mil pipas funestas y despedaza el asqueroso letargo de un mundo sosegado a un sueño sin sueños a causa de las mentiras de la máquina. Escupe su orgullosa ira sobre el rostro del cielo mismo: ¡Cromm Cruaich! ¡El Torcido de la Colina!

El cabeza de callo se alza sobre su montículo sangriento. Sus hombros huesudos encorvados y los cuernos sobre su frente penetrando el cielo y el sol llamea sobre él como un halo de fuego. Envuelto por niebla, se sienta entronando la Pradera de los Reyes rodeado por sus ídolos marchitos. En sus temibles garras sostiene los obsequios de leche y granos, y en la profundidad atemporal Tigernmas marcha hacia Cromm con su anfitrión y allí sobre los llanos de la adoración le da hospedaje al Doblado en víspera de Samhain. Con ojos salvajes y puños sangrientos se golpearon de forma cruda y supurante, y cayeron al suelo colmados de lamentación, y allí rodeados por un circulo de piedras acomodadas en rangos de cuatros filas de tres, Cromm si halló satisfactoria su ofrenda y el poderoso anfitrión fue sacrificado a un hombre por el regalo de leche y granos.

Por miles de generaciones en adelante, el sangriento lugar se sostuvo en reverencia por el populacho, quienes trajeron sus propios sacrificios por el regalo de leche y granos. Por lo que la vida en los llanos era dura en aquellos tiempos y los poderes secretos del dios demandaban el derramamiento de sangre brillante y en círculo alrededor de la carreta. Luego vino Patrick de Ravenglass, desde la casa de la Mujer Cuervo, quien desafió a Aquellos quienes se Pararon sobre la Arboleda y escupieron impiedades desde una mesa frente a su casa. Él maldijo a Reyes y Tribus y Naciones y vino con plata y fuego para destrozar aquello que se había mantenido en pie desde el principio de los tiempo. Así que Cromm fue apartado y arrastrado de su asiento sagrado sobre la colina.

Ya no debemos de hablar de la Tierra, la Madre. Al menos no de la Madre que da y da y da hasta que sus tetas están marchitas y en carne viva a causa del los crueles dientes de su cría mas desagradecida y miserable. No, si hablamos de una Madre deberá ser de una que es profunda y nublada y oscura y llena de terror. No sin amor, pero con un amor extraño y misterioso, y temible. Un amor que no es comprendido pero sí deseado. Un amor enloquecedor que viene a nosotros a la luz de la luna. Un amor del cual haríamos cualquier cosa por proteger.

(es) ¡Feliz Alfablot!

Traducción de “Happy Alfablot”, escrito originalmente por Ramon Elani.


Hay una pradera,” respondió ella, “no muy lejos de aquí, donde andan los elfos. Ahora toma el toro que mató Cormac, y tiñe de rojo el lado exterior de la colina con su sangre, y prepara un festín para los elfos con su carne. Entonces serás sanado.”

– Saga de Cormac

Los cultivos fueron cosechados, los animales están llenos y bien alimentados. Las hojas han caído de los árboles. El aire está fresco y tranquilo. El invierno se acerca. Es tiempo del alfablot (NdT), o sacrificio a los elfos, quienes moran por montones debajo de la tierra, cargan con el recuerdo de nuestros ancestros. Al honrar a los elfos, honramos a aquellos que han venido antes que nosotros. En la noche de este sacrificio las puertas están cerradas a todos los Cristianos. En la noche del alfablot, presiden los Hombres-Cerveza. Regalos de cerveza y carne son ofrecidos a los elfos, por su protección continua y sus favores. En esta noche las familias se quedan en sus casas, amontonan el fuego en sus chimeneas, y hablan palabras secretas.

Nota del Traductor:

El Álfablót o sacrificio a los Elfos, es una costumbre pagana de las tierras Escandinavas que se realiza en otoño, la esencia de este se plasma en el texto.

(es) El reino de los sueños

Traducción de “The dreamlike realm” de Ramon Elani.


“Esta vida de rocío se desvanecerá” -Dogen

“Verdaderamente, estar completo es regresar” – Hazdejing

La única verdad que existe se encuentra en lo profundo del bosque,

Cuando la prisa de la corriente, hinchada con lluvia de primavera,

Ahoga el ruido de la mente y el mundo humano del más allá.

El yo orgulloso y desafiante se desvanece en el olvido,

En los fuegos del sol de la mañana,

Cuando el amanecer se rompe sobre las montañas en la distancia

Y baña el bosque en luz radiante.

Una quietud se levanta como la niebla entre los árboles antiguos,

Lechos suaves de musgo, como un océano de verde esmeralda,

El olor espeso y mohoso de las hojas en descomposición.

Vagando entre troncos de árboles podridos,

Y vastas extensiones de setas rojas y blancas,

Entro al umbral,

El mundo más allá retrocede y se desvanece,

Me pierdo y me uno al espíritu del bosque.

Destruido, los fragmentos de mi conciencia

Se fusiona y mezcla con la corteza áspera,

El humus rico y picante

Los helechos balanceándose suavemente.

Pensamientos olvidados, susurros, secretos

Fluyen a través de las venas del bosque

Y encuentro el antiguo hogar de mi alma en las profundas raíces.

Y debajo de los pinos solitarios encuentro la sombra de mi alma,

La sombra que camina a mi lado.

En esa paz, hay solidificación, una unión

De una galaxia de facciones en guerra, paradojas y contradicciones.

El alma unida en sí misma, piezas dispares creciendo juntas,

Una psique restaurada.

Porque el aliento de la humanidad no es una cosa solitaria,

Es co-creado entre el aliento del mundo.

Los espíritus vienen y van dentro de nosotros,

A medida que pedazos de nuestra alma se disipan e irradian hacia afuera,

Entonces, para reunir a los espíritus dentro de nosotros mismos,

Y nos convertimos en una mirada.

Porque en el bosque sabemos que el alma es fuerza,

Una fuerza que no se origina dentro del yo,

El alma está constituida ampliamente, a lo largo de la existencia.

El espíritu interno no es una cosa libre, incondicionada.

No, mi espíritu está formado por el espíritu de las cosas.

El alma del mundo se encarna en nosotros.

Debemos aceptar que nuestra divinidad única se ha formado

Por la agencia y la intención del gran poder y de las fuerzas arbitrarias.

No sabemos quiénes somos,

“Ser, es un campo de fuerza”.

Los espíritus, dioses y demonios del mundo primordial

Habiendo pasado eones moldeándonos y guiándonos,

Ahora residen dentro de nosotros.

Lo que llamamos alma del yo, no es más

Que la acumulación de millones de años, vale la pena

De entidades psíquicas que se mezclaron en nosotros.

En el bosque, las piezas perdidas de nosotros mismos

Se reúnen con los espíritus que se quedaron atrás,

Aquellos que conservaron su individualidad y aún acechan

A través de los árboles bajo la sombría luz de la luna.

Si nos quedan dioses para invocar,

Se encuentran entre los bosques y arboledas.

Desterrados de la vida cotidiana, sus manos ya no se pueden sentir en nuestras vidas

Y nuestras almas, que nunca estuvieron separadas de los dioses,

Crecer solo, estancado y sucio.

Cualquier posibilidad quede socorrer a este pobre espíritu herido de humanidad,

Se encuentra es esos bosques embrujados.

Cruzo el límite de la piedra,

Me integro y vuelvo a unirme.

Engañado en la integridad de mi alma,

Regreso al mundo

(es-en) “Veras Monstruos”

Texto traducido del original en inglés “You will see monsters” de Ramon Elani.


Observando las ruinas de la Segunda Guerra Mundial desde su elevada torre en la costa Californiana, Robinson Jeffers escribió en 1938, “Miren, ustedes grises piedras: Las civilización está enferma: parate un rato en silencio y bebe del viento marítimo, sobrevivirás a la civilización.” Jeffers se opuso categóricamente a la participación Americana en la Segunda Guerra Mundial y los poemas que escribió durante este periodo fueron tan críticos de las políticas Americanas que Random House se vio forzada a emitir una carta desde los publicadores estipulando que las perspectivas de Jeffers no representaban la posición del publicador.

En la visión fatalista de Jeffers sobre la humanidad, esta guerra no era diferente de aquellas que habían venido antes, no más que un penoso feudo de sangre a escala global, por toda la gran retórica de los demagogos. La humanidad continuará con su marcha histérica hacia el olvido y ciertamente no se verá disuadida por más guerras y sangre. Nada será ganado a través de estas guerras, entiende Jeffers. Una victoria por parte de América y sus aliados no podría asegurar menos sufrimiento o destrucción. Por el contrario, a media que más y más naciones fueran arrastradas al conflicto, sólo significaría que los horrores se expandieran y crecerían. Mientras tanto, escribe Jeffers, la tierra estaba desinteresada de todo este pleito sangriento, lo que la tierra “mira no es nuestra guerra”. Para Jeffers, lo que se necesitaba era un intento de obtener conciencia planetaria, ver al mundo y a nosotros mismos no como humanos sino como ordinarias partículas de polvo, aunque formadas en el horno del cosmos. A esto se reduce para Jeffers. En una perspectiva biocéntrica del mundo, la vida humana simplemente no es tan importante.

Ahora de nuevo, nos enfrentamos a un conflicto que desafía nuestra forma de pensar, aunque en una escala mucho menor. El alza del fascismo en la América de Trump está incomodando a tantos. Pero la pregunta es: ¿porque nos molesta y cómo debemos de responder, si acaso cabe? Mientras que más y más individuos son arrastrados a la acción antifascista y la retórica se intensifica en ambos bandos, creo que es de vital importancia para todos nosotros el reflexionar sobre qué es lo que somos como enemigos de la sociedad tecno-industrial.

Muchos individuos serán apuntados y sufrirán a causa de su color de piel, género, creencias políticas, religión o afiliación cultural. Este es ciertamente el caso. Nativos Americanos, sus comunidades y tierras, seguirán siendo atacadas y erosionadas. Este tipo de ataques y hostilidades no son nuevos, aunque si parece ser ciertos que eventos políticos recientes han envalentonado a aquellos que están inclinados a cometerlos. Algo está claro: aquellos atacados se verán forzados a responder. Deberán responder de cualquier forma en que sean obligados a responder. En cuanto a aquellos que no están siendo atacados de por sí pero simpatizan con las víctimas de esos ataques, ellos eligen si levantarse de alguna forma o no para oponerse a lo que ven como injusticia.

La humanidad es algo penoso, es gobernada por deseos irracionales y odios que se alzan repentinamente como cocodrilos primordiales desde las oscuras lagunas del inconsciente. (Y la locura aguarda a aquellos que se sumergen en aquellas aguas oscuras). Aquellos que persiguen el poder y la dominación naturalmente intentarán aprovecharse de estas corrientes subterráneas para sus propios fines.

La tierra no sabe nada de justicia o imparcialidad. Y éstas tampoco son conocidas para el dao. Son harapientos jirones de cosas sacudidas por los cambiantes vientos de la ideología humana. Incluso Laozi, el mas benevolente de todos los sabios daoistas escribió: “Cuando el gran Dao [Manera] es olvidado, la bondad y la moralidad se alzan.” Uno puede fácilmente insertar justicia, imparcialidad u otros espectros de ese tipo en este pasaje. Sólo está la tierra y los dioses de la tierra. Y ellos están por sobre nuestros absurdos moralismos. Ni nuestro sufrimiento tiene significado para ellos. El universo no responderá nuestros penosos gritos de ayuda, a no ser quizás, que los dirijamos a las fuerzas, y poderes y espíritus, en completa reverencia y humildad. Entendiendo, por supuesto, que es posible no recibir respuesta alguna. Después de todo, hemos estado ignorando sus voces por un largo tiempo y quizás se hayan rendido con nosotros. No hay nada mas aburrido que una conversación de una sola vía.

Sugiero que acertamos al disgustarnos por lo que vemos debido a que los fascistas, racistas y personas intolerantes son odiosos y desagradables. Sus prejuicios son burdos y su visión del mundo insofisticada y fea. En resumen, son odiosos porque son repulsivos, son desagradables para nosotros. Son feos y estúpidos y se han apartado del camino (aunque no son los únicos). Esto es todo y esto es suficiente.

Aún más importante, sugiero que al igual que Jeffers, des-humanizamos nuestra visión y reconozcamos que el sufrimiento y muerte humanos no es más que el sufrimiento y la muerte de tantas moscas. Esto no significa que la vida humana no tiene valor o belleza pero su valor debe ser puesto en una perspectiva biocéntrica. Así para Jeffers:

Es fácil conocer la belleza de las cosas inhumanas, mar, tormenta y montaña; es su alma y su significado. La humanidad tiene su belleza menor, impura y dolorosa; debemos endurecer nuestros corazones para concebirla.” Si hay significado en la vida de un ser humano, es un tipo de significado en el que debemos trabajar más duro para poder hallarlo y se le reconoce por ser de naturaleza fugaz. Nuestra orientación es hacia el significado del mundo que permanecerá mucho después de que la humanidad haya dejado de arrastrarse sobre la tierra.

Esto no es una denuncia hacia aquellos que se ven forzados a combatir fascistas. Yo denigro a los fascistas y no los apoyo ni a ellos ni a sus ideas de ninguna manera, talle o forma. Esto es un intento de aseverar lo primordial de una visión del mundo biocéntrica frente a un reconocido alzamiento de las actividades fascistas en este país.

(es) El hombre en los bosques

Traducción de “The man in the Woods” escrito por Ramon Elani.


“Llegó a su nariz el olor del verano, el olor de las flores mezcladas y el olor de los bosques, de fríos lugares sombreados, profundos en las profundidades verdes, atraídos por el calor del sol; y el olor de la buena tierra, tendido como con los brazos estirados, y los labios sonrientes, dominaron todo. Sus fantasías le hicieron vagar, como había vagado hacía mucho tiempo, desde los campos hasta el bosque, siguiendo un pequeño sendero entre el matorral de los hayedos; y el chorro de agua que caía de la piedra caliza parecía una melodía clara en un sueño”.

“Se preguntó por la extrañeza de todo esto, cuando de repente, en lugar del zumbido y el murmullo del verano, un silencio infinito pareció caer en todas las cosas, y la madera se silenció, y por un momento en el tiempo se puso cara para hacer frente allí con una presencia, eso no era ni hombre ni bestia, ni era lo vivo ni lo muerto, sino todas las cosas mezcladas, la forma de todas las cosas pero desprovisto de toda forma … las tinieblas de la eternidad “.

“Se puso nervioso y extraño en su manera, negándose a abandonar la cabaña por sí mismo, y constantemente alarmando a la familia despertando en la noche con gritos de “El hombre en el bosque”.

Arthur Machen

Amar a la madera verde es temerla. Para buscar las cosas oscuras que se escurren y crujen. Siempre en la esquina del ojo. Lleno de esperanza y temor que surgirán. ¿Queremos que el mundo sea una ilusión? Una máscara frágil que esconde el terror que acecha. ¿O queremos que esto sea todo lo que hay? Por otra parte, no hay, por supuesto, ninguna razón para pensar que lo que queremos que el mundo sea tiene alguna relación con lo que és.

(es-en) Audios de Abe Cabrera

Un par de audios por parte de Abe Cabrera en español y en inglés.


¿Porque amarte? Breves reflexiones nocturnas sobre el amor“. Originalmente escrito por Huehuecoyotl, leído por Abe Cabrera.

AUDIO

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What Does the World Dream?

Escrito originalmente por Ramon Elani, leído por Abe Cabrera.

AUDIO

(en) What Does the World Dream?

Un muy interesante ensayo sobre el poeta Robinson Jeffers, escrito por Ramon Elani, uno de los colaboradores de la revista Atassa.


“The wild God of the world is sometimes merciful to those that ask mercy, not often to the arrogant.”

In his twilight days, man dreams of his death. A lonely figure upon the cliff top gazing out over a black stormy sea under an iron sky. Beneath the stone, the volcanic consciousness pulses. The eyes beyond the flaming walls of the world blink open. The annihilating force of the myth of human superiority has never been more starkly visible. No poet understood this myth better than Robinson Jeffers. He stands side by side with us at the precipice of the void. Jeffers is truly the poet of our groaning, clamoring age. He utterly rejected the notion that human life is more important or valuable than the life of other creatures, or the existence of a pebble, a grain of sand, or a speck of dust. He saw human history as an inexorable march towards oblivion but he also perceived the consciousness of the universe, the spirit of all things, and thus, he saw that humanity as a child of the universe must be imbued with a spark of that consciousness as well, no matter how deeply it is buried beneath aeons of vanity.

As a quick housekeeping note, I have chosen not to discuss Jeffers’ long, narrative poems in the essay that follows, although they contain perhaps his most articulate version of his philosophy and his most stylish verse. I have instead focused on presenting a wide range of Jeffers’ work from various points in his career, with the intention of giving the inexperienced reader of Jeffers a broader exposure of his ideas.

As the child of a Presbyterian minister and professor of Old Testament literature, Jeffers’ earliest influences were the Classics and the Bible. But while Christ was the “lord and captain” of his father’s life, as Jeffers wrote in the poem “To His Father,” he “followed other guides… through years nailed up like dripping panther hides for trophies on a savage temple wall.” Among these “other guides” were the works of Freud and Jung on the mysterious shadowy landscape of the unconscious, as well as James Frazer’s seminal work on magic, myth, and ritual. Beneath all of this lay the deeply held conviction that humanity was doomed and that history was destined to end in ruin, decadence, and decay. Jeffers himself acknowledges that much of his early poetry was simply “imitating Shelley and Milton,” though without their originality. Part of this archaic style was an attempt to separate himself from contemporaries such as Pound and Eliot, who were committed to innovation in poetic forms. As Jeffers writes in his introduction to the 1935 Modern Library reissue of Roan Stallion, Tamar and Other Poems, he could not become “a modern.” Jeffers rejection of modernism as a literary aesthetic or style, of course, reflects his deeper rejection of modernity as an experience of life and history. The world-shaping utopian projects of the Enlightenment and its inheritors likewise appeared to Jeffers as twisted, poisonous, and pernicious.

The promises of the revolutionary 18th and 19th centuries, promises and visions of a worldly paradise where suffering and struggle would vanish like mist before the blazing sun led inexorably to the horrors of the 20th century and beyond. The fantasy of progress, that history was moving towards the perfection of humanity and human society obliterated the last bonds that tied our species to the cosmos. Jeffers saw this more clearly than anyone. The world wars, the proliferation of nuclear weapons, the domination of techno-industrial society were merely the culmination of a process begun long before.

Perhaps the greatest influence on Jeffers’ work was the landscape and character of the central Californian coastline. Jeffers and his wife Una moved to Carmel, California in 1914. They had intended to settle in Europe but the war changed their plans. Along those rocky cliffs, Jeffers discovered a deep and powerful connection to place. He and Una lived in Carmel for the rest of their lives. While building a stone cottage for his wife and twin boys, Jeffers also found his love for masonry and stone work. This would become one of the major themes of his poetry.

The stone gives us the impression of permanence, the strength and ancient age of the natural world. Those who work with stone may feel that they have the power to manipulate primordial substances, the bones of the world. At the same time, to know the essence of stones, one must also know how limited our capacity is to truly impose ourselves on the world. Because as titanic as they are to us, the stones themselves will dissolve into nothingness over time. But humans seem to have this impulse to carve our faces into the sides of mountains so we can delude ourselves with fantasies of immortality. Humanity is caught as it were between these two poles, transience and the illusion of permanence. Robinson Jeffers’ poetry reflects the tension between these poles, as well as the attendant conditions of hope and despair.

Jeffers consistently emphasizes both the absurdity and maliciousness of the human race and the unconquerable power of the world. Geological symbols are frequently invoked by Jeffers to dramatize the smallness of the human world and the vastness of nature. In “To the Stone-Cutters” he characterizes humanity as the “foredefeated / Challengers of oblivion.” All the products of human labor constitute a challenge to the indifference of the universe, what appears to the limited human intellect as “oblivion.” According to Jeffers, we build and dream and fight to prove ourselves, to prove that we have some significance and further, to prove that the universe has some kind of substance that we can understand, some structure, some meaning. Rather than the swirling storms of chaos and violence that we secretly fear. Truly, however, our best efforts are doomed before we begin. Jeffers continues, “the poet as well / builds his monument mockingly; / for man will be blotted out, the blithe earth die, the / brave sun / die blind and blacken to the heart.” Humanity’s challenge is ironic, somewhere deep within us. We know ultimately that our existence is contingent and temporary, as individuals and as a species, for we also know that the earth, the sun, and the universe itself has a finite lifespan. As we die, as our works are forgotten, so to will earth die, and the sun itself. Permanence is madly sought but cannot be found in this world. Why is such a simple truth so difficult for humanity to grasp? Despite the overwhelming knowledge that all things will pass into nothingness, why do we continue to create? Jeffers concludes his poem thus “stones have stood for a thousand years, and pained / thoughts found / the honey of peace in old poems.” In other words, it is true that stones, earth, and sun will die but the life of a human being is so much more fragile and fleeting that we cannot help but be impressed by power of stones and old poems. While a thousand years may be insignificant in terms of cosmic time, it represents a near eternity to the mind of a human creature. Jeffers always seeks to understand the place of humanity in the cosmos and in this sense it is natural for us to long for whatever taste of immortality we may achieve, as delusion as it ultimately is. This is something that appears to make us what we are. Continue reading (en) What Does the World Dream?

REVISTA REGRESIÓN N° 7

Con inmenso orgullo publicamos la séptima entrega de la Revista Regresión, siendo esta la última revista que saldrá en un tiempo, pausando así el proyecto que comenzó hace 3 años gregorianos para regresar en algún momento, según sus editores.

¡Vida a los nuevos proyectos de difusión eco-extremista!


Revista Regresión N° 7

DESCARGA POR TOR (DISPONIBLE PARA UN MES SOLAMENTE)

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DESCARGA POR MEGA:

https://mega.nz/#!FE0TlYJa!pNCtsbyFR18gfybtBvBdKr3sg2H4-TuNlgt5-9klMNc

Contenido:

-Editorial. Por el Grupo Editorial

-Atassa: Lecciones de la Guerra Creek (1813-184). Traducido de Abe Cabrera

-Los seris, los eco-extremistas y el nahualismo. Por Hats Hax

-Selknam. Ceremonias secretas reservadas para los hombres. Tomado de Martín Gusinde

-El regreso del Guerrero. Traducido de Ramón Elani

-Cronología Maldita. Por el Grupo Archivístico Öme

-Para los “nihilistas pasivos del casos”. Por Xale

-Algunas reflexiones sobre el actuar del humano moderno desde una perspectiva eco-extremista. Por Ozomatli y Huehuecoyotl

-Reflexiones respecto a la libertad. Por Zúpay

-Guerra Oculta. Por Nechayevshchina

-Clan de Sangre. Por Orkelesh

-La Guerra de José Vigoa: Un breve discurso sobre el método eco-extremista. Traducido del blog de Atassa

-José VIgoa. Datos biográficos. Por Xale

-Asesinando a nuestro civilizado interno. Por Ghoul

-Números anteriores y donde encontrarlos