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REVISTA EXTINCIÓN N° 1

Con gran alegría criminal hacemos pública la nueva Revista Extinción número uno, editada desde el sur del continente con contenido interesante y variado, es uno de los esfuerzos propagandísticos eco-extremistas que se apila a varios otros como la Revista Regresión, la Revista Atassa (en inglés), la Revista Ajajema, y la Revista Anhangá (en portugués). No menos importantes también están los proyectos de difusión como Ash and Ruin (en inglés), y todos los trabajos editoriales de la Casa Editrice Ferox y de Nechayevshchina Editorial (ambas en italiano) respaldando la Tendencia del Terrorismo Nihilista.

La perseverancia, la dedicación y la continuidad en el proyecto criminal, hacen que cada uno de estos esfuerzos editoriales sean únicos en su categoría, y evidencia el avance de las posturas anti-humanísticas que se oponen violentamente al progreso humano.

¡Adelante con la Guerra!

¡Fuerza para los proyectos de propaganda eco-extremista, terrorista nihilista y antisocial!

¡Fuerza para los editores de la nueva Revista Extinción!


Revista Extinción 1

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Editorial

Una nueva publicación eco-extremista ha surgido, sacamos a la luz nuestro primer trabajo escrito, en tiempos más que agitados por estas zonas.

Hace no mucho nos alegrábamos enormemente, al enterarnos que el maldito progresista, Landerretche, había sido víctima de un atentado eco-extremista en las tierras del terremoto. Así como sabemos de los feroces miembros de la Sociedad Secreta Silvestre, y sus estruendosos ataques en Pindorama, tanto como de las Constelaciones Salvajes con su andar indiscriminado en las tierras de los Antiguos Querandíes. Nosotros, desde este esfuerzo editorial, buscamos aportar a aquellos individualistas que están en esto, con análisis, estudios, ensayos, traducciones, manuales y todo lo que vaya surgiendo en el camino.

La guerra contra la civilización, y más específicamente en contra del humano moderno en sí mismo, no es un juego, no es algo en lo que uno pueda enrollarse un rato, vivir algunos momentos vertiginosos y luego seguir adelante con la vida. Puesto que, la vida que se nos ofrecen en la era actual, no vale la pena vivirla en absoluto. La poca naturaleza salvaje que queda está siendo devastada, la civilización avanza constantemente por sobre los resquicios de esta, domesticando y destruyendo a todo, y a todos a su paso.

El humano moderno ha alterado todos los entornos en los que la vida en este planeta se desarrollaba de forma salvaje en el pasado, y no solo eso, ha pervertido su propia naturaleza, al punto de que hoy en día, el humano moderno ya no tiene remedio.

Este proyecto viene a aportar también al crecimiento de esta Tendencia en las tierras de los sures. Ya en su momento, algunos weyes de México estuvieron aportando a las mentes inquietas con inmensas cantidades de materiales, textos, traducciones, manuales, y así fueron consolidando todo esto, desafiando a la civilización con sus feroces actos que desde el primer atentado de ITS en 2011 no han parado de crecer y multiplicarse.

Todo esto me trae a la mente una frase de un comunicado de las viejas ITS, con respecto a que estaban surgiendo grupos que replicaban algunas palabras o ideas, tomando una asquerosa empatía pasajera con ellas, la frase decía específicamente; “Pero cabe recordar con esto, que toda oleada o moda termina algún día, y solo los que tenemos bien planteada la crítica contra el Sistema Tecnoindustrial seguiremos la misma vereda”

Y ha sido así, y ahora La Mafia se ha vuelto internacional. No importa que los “expertos” en seguridad subestimen a los grupos eco-extremistas, que los traten de criminales comunes y no de terroristas, que hablen de que no cuentan con los medios necesarios para llevar a cabo atentados de mayor calibre, no importan las palabras de los necios humanistas que condenan lo nuestro, o las torpes investigaciones para atrapar a quienes siguen la guerra ancestral. No importa porque los eco-extremistas no son simples anarquistas, no son sujetos revolucionarios de acción directa. Cuando un guerrero se encomienda a Lo Desconocido la naturaleza responde. Pero más allá de esto, el guerrero eco-extremista acepta su destino, y sabe que la muerte llegará cuando el momento sea el adecuado, sin dudas ni remordimientos ataca a pesar de esto. Es por eso que el guerrero ataca, y por eso nosotros nos posicionamos de esta manera, aceptando la carga de lo que somos y lo que hacemos, desde este esfuerzo Editorial vamos a seguir defendiendo a ultranza la tendencia y a los clanes de cómplices que la llevan a cabo, vamos a seguir aportando a la destrucción.

Tomamos esta ocasión para saludar la segunda publicación de los wachos de Ajajema y su bella revista, tanto como la publicación de Anhangá. Y un especial saludo a los cómplices que aportaron con hermoso material para hacer de este proyecto una realidad, para Apocalíptico, Quañeri, Espíritu Pwelche, Animal Inhumano, Meztli y Xale, quien nos dio una mano con la Edición de la revista. A todos ellos, a nuestros cómplices cercanos y lejanos, va este inmenso saludo, nada ha acabado!

Las palabras sobran y pronto serán arrastradas por el viento hacia los callejones del olvido, pero la guerra continúa, y eso es lo único que realmente importa.

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Contenido:

  1. Editorial
  2. Un verso anhelando lo salvaje
  3. La Mara Salvatrucha: La banda más peligrosa del mundo
  4. De Quañeri
  5. Los fieros Querandíes
  6. El Eco-extremismo y la mujer; parte 1
  7. ¿En que sueña el mundo?
  8. Ritual pagano del atentador

(es) Pesimismo Misantrópico

Traducción de uno de los artículos de la Revista “Ash and Ruin”.

Traducción a cargo de Zúpay.


El pesimismo que ahora queremos estudiar, es aquel que hemos llamado pesimismo misantrópico. Este pesimismo no precede de una sensibilidad sufriente y exasperada, sino de una inteligencia lúcida, ejerciendo su claridad de visión crítica sobre el lado perverso de nuestra especie. El pesimismo misantrópico aparece a grandes rasgos como una teoría de fraude universal e imbecilidad universal; de banalidad universal y torpeza universal. Como la pintura sin lastima de un mundo lleno de cretinos y embaucadores, de bobalicones y tontos.

El carácter de este pesimismo aparece como una frialdad universal, una impasibilidad voluntariosa, una ausencia de romanticismo, que lo distingue del pesimismo romántico, por siempre inclinado a desesperar o rebelarse. La desesperación silenciosa de Vigny es más patética que un llanto de dolor. En Stirner encontramos acentos frenéticos de revuelta, mientras que en Schopenhauer hallamos un sentimiento trágico del dolor del mundo y una atracción desesperante al abismo. Mientras que el pesimista misantrópico, no se queja. No toma la condición humana como algo trágico, no se subleva ante el destino. Observa a sus contemporáneos con curiosidad, analiza sus sentimientos y pensamientos sin lástima, y se divierte con la arrogancia de aquellos, con su vanidad, su hipocresía, o su inconsciente condición de villanos, por su debilidad moral e intelectual. Ya no es el dolor humano, ya no es la enfermedad de vivir lo que moldea el asunto de este pesimismo, sino más bien la condición de villano de la humanidad y su estupidez. Uno de los leitmotivs preferidos para este pesimismo podría ser aquel conocido verso: “El hombre es el animal más tonto.”

La estupidez a la cual apunta particularmente este pesimismo, es aquella estupidez presuntuosa y pretenciosa que podemos llamar estupidez dogmática, esta estupidez solemne y déspota que se esparce a lo largo de los dogmas y ritos sociales, a lo largo de la opinión pública y las costumbres, que se hace divina a sí misma y revela en sus visiones de eternidad, cientos de lastimosos y ridículos prejuicios. Mientras que el pesimismo romántico procede de la habilidad de sufrir y maldecir, el pesimismo misantrópico procede de la facultad de entender y menospreciar. Es un pesimismo del observador intelectual, irónico y desdeñoso. Él prefiere el tono burlón al tono menor y trágico. Una pronta simbolización, la vanidad de las disputas humanas en la cruzada de los Big-endians y los Little-endians, un Voltaire burlándose de la estupidez metafísica de Pangloss y la tonta naiveté (ingenuidad) de Candide; un Benjamin Constant enviándoles al Red Netbook (Cuaderno rojo) y al Journal Intime (Periódico Intimo) sus observaciones epigramáticas sobre la humanidad y la sociedad; un Stendhal, cuya publicación y su Vie de Henri Brulard contienen tantas observaciones misantrópicas sobre su familia, sus relaciones, sus jefes, su séquito; un Merimée, amigo y emulador de Stendhal en la observación irónica de la naturaleza humana; un Flaubert atacando la imbecilidad de sus marionetas Frederic Moureau y Bouvard y de Pécuchet; un Taine en “Thomas Graindorge;” un Challemel-Lacour en sus Reflexions d’un pessimiste (Reflexiones de un pesimista) todas ellas pueden ser tomadas como una especie de representación de esta altiva, sonriente y despectiva sabiduría pesimista.

A lo cierto, este pesimismo no es foráneo a los pocos pensadores que hemos clasificado bajo la rúbrica del pesimismo romántico, por lo que los diferentes tipos de pesimismo tienen puntos de contacto y penetración. Un Schopenhauer, un Stirner también han ejercitado su brío sobre la estupidez, arrogancia y credulidad humana. Pero en ellos, el pesimismo misantrópico no puede ser hallado en su estado puro. Permanece subordinado al pesimismo del sufrimiento, de la desesperación o de revuelta, al patetismo sentimental que es el rasgo característico del pesimismo romántico. El pesimismo misantrópico podría quizás ser llamado pesimismo realista: de hecho, en más de uno de sus representantes (Stendhal, Flaubert) procede de ese espíritu de observación exacta, detallada y despiadada, de la preocupación por la objetividad e impasibilidad que aparece entre los rasgos característicos de la estética realista. ¿Acaso el pesimismo misantrópico confirma la tesis de acuerdo con la cual el pesimismo tiende a engendrar al individualismo? Esto no es seguro. De entre los pensadores que acabamos de citar hay ciertamente algunos que ni conciben, ni practican, ni recomiendan la actitud de aislamiento voluntario que es el individualismo. A pesar de que no se hacen ilusiones con los hombres que no huyen de su sociedad. No los tenían a una distancia desdeñosa. Aceptaban mezclarse con ellos, vivir sus vidas entre medio de ellos. Voltaire era la sociabilidad encarnada. Swift, un hombre duro de ambición no tenía nada de la naturaleza solitaria de Obermann y Vigny. Pero hay muchos de entre los pesimistas misantrópicos que acabamos de citar, particularmente Flaubert y Taine, quienes practicaban, teorizaban y recomendaban el aislamiento intelectual, la retirada del pensamiento hacia sí mismo, como la única actitud posible que podría tener un hombre de algún tipo de refinamiento de pensamiento y nobleza de alma en este mundo de mediocridad y banalidad.

Flaubert, atormentado por el espectro de la “estupidez con mil caras” la encuentra donde sea que busque. Busca refugiarse de ella en los disfrutes puros del arte y la contemplación. Él dice: “He comprendido algo grande: Es que para los hombres de nuestra raza, la felicidad esté en la idea y en ningún otro lado.” “¿De dónde viene tu debilidad?” le escribió a un amigo. “¿Es porque conoces al hombre? ¿Qué diferencia hay? No puedes, en pensamiento, ¿establecer esa magnífica línea de defensa interior que te mantiene a un océano de distancia de tu vecino?”

A un correspondiente quien se queja de preocupación y disgusto con todas las cosas: “Hay un sentimiento,” el escribe, “o sino un hábito que pareces echar en falta, a ingeniar, el amor por la contemplación. Toma la vida, las pasiones y a ti mismo como sujetos para ejercicios intelectuales.” Y de nuevo: “El escepticismo no tendrá nada de lo amargo, por lo que parecerá que en la comedia de la humanidad y te parecerá que la historia surca el mundo solo por ti.”

Taine fue guiado por su visión misantrópica de la humanidad a una concepción estoica y ascética de la vida, a buscar en la inteligencia su asilo supremo en el cual aislarse, para defenderse a sí mismo de la perversidad universal, estupidez universal y banalidad universal. Una analogía singular une a Taine con Flaubert. Taina busca del análisis científico lo que Flaubert busca en el arte y la contemplación: una coartada intelectual, un medio para escapar de las realidades del entorno social.

La deducción es lógica. El pesimismo misantrópico supone o engendra la aislacion contemplativa. Para despreciar intelectualmente a los hombres, uno debe separarse a sí mismo de ellos, verlos a distancia. Uno debe haber abandonado la horda, haber llegado a la actitud de Descartes en la cual “Vive entre los hombres al igual que entre los árboles en un bosque.” Sea que lo deseemos o no, aquí hay un aislamiento teórico, una especie de solipsismo intelectual, la indiferencia de un aristócrata y un dilatante quien “se desliga a sí mismo de todo, para vagar por todos lados.” (Taine). Dejemos agregar esa claridad de visión que tiene la misantropía intelectual, dentro y fuera de sí, algo antisocial al respecto. Para tomar como el tema de la ironía de uno, la estupidez humana común y promedio significa tratar sin respeto los valores sociales de primer orden. La estupidez es lo que tienen los prejuicios, sin lo cual es posible vida social alguna. Es el cemento del edificio social. “Estupidez,” dijo el Dr. Anatole France’s Trublet, “el primer bien de una sociedad ordenada.” Las convenciones sociales únicamente sobreviven gracias a una estupidez general que envuelve, apoya, garantiza, protege y consagra la estupidez de los individuos. Esta es la razón por la cual la inteligencia crítica, irónica y pesimista es un disolvente social. Es irreverente hacia lo que es respetable socialmente: mediocridad y estupidez. Ataca el respeto y la credulidad, los elementos de conservación de la sociedad.

-Georges Palante