Tag Archives: Revista Regresión

(es) ¿En que sueña el mundo?

Tomado de Revista Extinción.


“El Dios salvaje del mundo es misericordioso en ocasiones, con aquellos que piden misericordia, pero no lo es a menudo con los arrogantes.”

En estos días de crepúsculo, el hombre sueña con su muerte. Una figura solitaria, sobre la cima del precipicio, contemplando un oscuro océano tormentoso debajo de un cielo de hierro. Por debajo de la roca, la conciencia volcánica hace su pulso. Los ojos más allá de los muros llameantes se abren de un parpadeo. La fuerza aniquiladora del mito de la superioridad humana nunca ha sido más rotundamente visible. Ningún poeta comprendió este mito mejor que Robinsón Jeffers. Él se para a nuestro lado en el precipicio del vacío. Jeffers es verdaderamente el poeta de nuestra quejumbrosa y clamante era. Él rechazo totalmente la noción de que la vida humana es más importante o valiosa que la vida de otras criaturas, o que la existencia de un guijarro, un grano de arena o una partícula de polvo. Él vio la historia humana, como una marcha inexorable hacia el olvido, pero también percibió la conciencia del universo, el espíritu de todas las cosas, y así, vio a la humanidad como debe ser imbuido también un niño del universo, con una chispa de esa conciencia también, sin importar que tan profundamente enterrado esté por debajo de los eones de vanidad.
A forma de una rápida nota de gestión doméstica, elegí no discutir los poemas de Jeffers de narrativa extensa en el ensayo que está a continuación, a pesar de que contienen quizás la versión más articulada de su filosofía y sus versos con más estilo. En su lugar, me centré en presentar un amplio rango del trabajo de Jeffers desde varios puntos de su carrera, con la intención de dar al lector inexperto de Jeffers una exposición más amplia de sus ideas.
Al ser hijo de un ministro presbiteriano y profesor en literatura del Viejo Testamento, las influencias tempranas de Jeffers fueron los clásicos y la Biblia. Pero mientras que Cristo era el “señor y capitán” en la vida de su padre, como Jeffers escribió en el poema “Para Su Padre”, el “siguió otras guías…” a través de años agazapado como pantera escondida, para no ser trofeo en la pared salvaje de un templo. Entre estas “otras guías” estaban los trabajos de Freud y Jung en el misterioso paisaje sombrío del inconsciente, tanto como el trabajo seminal de James Frazer sobre magia, mito y ritual. Entre todo esto recae la convicción fuertemente sostenida de que la humanidad estaba condenada y aquella historia estaba destinada a terminar en ruinas, decadencia y putrefacción. Jeffers mismo reconoce que mucha de su poesía temprana estaba simplemente “imitando a Shelly y a Milton,” aunque sin su originalidad. Parte de este estilo arcaico era un intento de separarse a sí mismo de algunos contemporáneos tales como Pound y Eliot, quienes estaban comprometidos con la innovación de formas poéticas. Como Jeffers escribe en su introducción a la reedición de Roan Stallion, Tamar y otros Poemas, por parte de la Biblioteca Moderna, él no podía convertirse en “un moderno.” El rechazo de Jeffers al modernismo como un estilo o estética literaria, por supuesto, refleja su rechazo aún más profundo a la modernidad como una experiencia de vida e historia. Los proyectos utópicos que moldean el mundo tales como la Ilustración al igual que sus herederos, se mostraron para Jeffers como retorcidos, venenosos y perniciosos.
Las promesas de los revolucionarios siglos XVIII y XIX, promesas y visiones de un paraíso mundial en el cual el sufrimiento y la lucha desaparecerían como la niebla, antes de que el sol llameante guiara inexorablemente a los horrores del siglo XX y más allá. La fantasía del progreso, aquella historia que se movía hacia la perfección de la humanidad y la sociedad humana eliminó los últimos lazos que unían nuestra especie al cosmos. Jeffers vio esto más claramente que nadie. Las guerras mundiales, la proliferación de armas nucleares, la dominación de la sociedad tecno-industrial eran simplemente la culminación de un proceso que había empezado hace mucho tiempo.
Quizás la mayor influencia sobre el trabajo de Jeffers fue el paisaje y el carácter de la línea costera central de California. Jeffers y su esposa Una, se mudaron a Carmel, California en 1914. Habían intentado asentarse en Europa pero la guerra cambió sus planes. A lo largo de esta pendientes rocosas. Jeffers descubrió una conexión profunda y poderosa al lugar. Él y Una vivieron en Carmel por el resto de sus vidas. Mientras construía una casita de campo de piedra para su esposa y sus hijos gemelos. Jeffers también halló su amor por la albañilería y el trabajo en piedra. Esto se volvería uno de los temas más importantes de su poesía.
La piedra nos da la impresión de permanencia, la fuerza y la edad antigua del mundo natural. Aquellos que trabajan con piedra puede que sientan que tienen el poder de manipular substancias primordiales, los huesos del mundo. Al mismo tiempo, para conocer la esencia de las piedras, uno también debe saber qué tan limitada es nuestra capacidad para realmente imponernos en el mundo. Porque tan titánicas como lo son para nosotros, las piedras mismas se disolverán hasta volverse una nada con el tiempo. Pero los humanos parecen tener este impulso de tallar nuestras caras a los costados de las montañas para poder alucinar con fantasías de inmortalidad. La humanidad está atrapada como si estuviese en medio de estos dos polos, la transitoriedad y la ilusión de permanencia.
La poesía de Robinsón Jeffers refleja la tensión entre estos polos, tanto como la condición de esperanza y desesperación que conllevan.
Jeffers enfatiza constantemente tanto el absurdísimo como la malicia de la raza humana y el poder inconquistable del mundo. Los símbolos geológicos son invocados frecuentemente por Jeffers para dramatizar la pequeñez del mundo humano y lo vasto de la naturaleza. En “Para los Corta-Piedras” él caracteriza a la humanidad como los “retadores del olvido / derrotados de antemano.” Todos los productos de la labor humana constituyen un desafío para la indiferencia del universo, lo que aparenta ser el “olvido” para el limitado intelecto humano. De acuerdo a Jeffers, nosotros construimos, soñamos y luchamos para probarnos a nosotros mismos, para probar que tenemos alguna significancia y más que eso, para probar que el universo tiene alguna clase de substancia que nosotros podemos comprender, alguna estructura, algún significado. En lugar de las arremolinadas tormentas de caos y violencia que secretamente tememos. Es cierto que, de todas maneras, nuestros mejores esfuerzos están condenados antes de que empecemos. Jeffers continua, “el poeta tanto / construye su monumento burlonamente; / por lo que el hombre será obscurecido, la jovial tierra se muere, el / valiente sol / muere ciego y ennegrece el corazón.”
El desafío de la humanidad es irónico, en alguna parte profundamente dentro nuestro.
Sabemos a fin de cuentas que nuestra existencia es contingente y temporal, como individuos y como especie, por lo que también sabemos que la tierra, el sol y el universo mismo tienen una esperanza de vida limitada. Como nosotros perecemos, como nuestra obra es olvidada, también la tierra morirá y el sol mismo. La permanencia es delirantemente buscada, pero no puede ser hallada en este mundo. ¿Porque una verdad tan simple es tan difícil de comprender? ¿A pesar del conocimiento abrumador de que todas las cosas pasarán a ser una nada, porque continuamos creando? Jeffers concluye así su poema “las piedras se han sostenidos por mil años, y afligidos / pensamientos hallan / la miel de la paz en viejos poemas.” En otras palabras, es cierto que las piedras, la tierra, y el sol perecerán pero la vida de un ser humano es mucho más frágil y fugaz, tanto que no podemos evitar el estar impresionados por el poder de las rocas y los viejos poemas. Mientras que mil años pueden ser insignificantes en términos de tiempo cósmico, representa algo cercano a la eternidad para la mente de una criatura humana. Jeffers siempre busca comprender el lugar de la humanidad en el cosmos y en este sentido es natural para nosotros el anhelar por cualquier probada de inmortalidad que podamos conseguir, tan ilusoria como finalmente resulte. Esto es algo que parece hacernos lo que somos.
Las rocas y las piedras habitan la poesía de Jeffers como recordatorios de nuestro lugar en el universo pero también como una fuente de nuestro poder. Como la humanidad nació del mundo, debe haber algo del mundo dentro de nosotros. En “El fin del Continente” podemos observar una visión de la humanidad en la cual es pequeña y débil pero forjada de los mismos materiales que el cosmos. Comenzando en el océano durante una tormenta, Jeffers refleja la línea que divide a la humanidad del mundo, “madre, nos has olvidado. / Eras mucho más joven cuando nos arrastramos fuera del / útero y yacimos a la vista del sol en la línea de la marea. / Fue hace mucho y mucho tiempo; nos hemos vuelto orgullosos desde entonces / y tú te has vuelto amarga.” ‘La Madre Tierra’ es representada aquí como una madre ausente, una que ya no tiene ni la energía ni la paciencia para preocuparse por un hijo impulsivo. Para Jeffers, la humanidad no está necesariamente por fuera del mundo natural. La división ha sido la consecuencia de nuestra historia. Y la humanidad no es la única para culpar. El mundo, para la visión de Jeffers, es frío e indiferente. Nuestra soberbia y orgullo desmedido no ha sido abordado con bondad y entendimiento. Nuestra madre es severa y nos castiga con un mundo sobre el que no podemos esperar tener un control completo, con fuerzas que nos hacen dispersar asustados y humillados.
Pero una vez, antes de que la ruptura ocurriera, la humanidad vivía al lado de su madre. Y aun “las mareas están en nuestras venas, aun espejamos las estrellas, la vida / es tu hija, pero existe en mí / más vieja y dura que la vida, y más imparcial, la mirada / que observaba antes de que hubiera un océano.” Tan vasto como es el mundo, y tan pequeños como nosotros somos, el mundo está en nuestro interior. Los océanos y las estrellas. Es cierto que nuestra madre, la tierra, nos dio la vida, pero no somos solo el producto de la vida. Los océanos, las estrellas y las piedras no tienen vida pero aun así nacieron. Estas cosas no deben su existencia al mundo, sino al útero del universo mismo. Como dice Jeffers, hay una parte de nosotros que viene de aquella fuente también. La tierra es nuestra madre pero también tenemos una más grande. Cuando la tierra misma nació, el universo primordial era más antiguo de lo que se puede contar. Aquella substancia flota también a través de nosotros. Jeffers repite este concepto en la estrofa final del poema: “madre, a pesar de que el compás de mi canción es como tu oleaje / vibra a un ritmo antiguo que nunca lo aprendí de ti. / antes de que hubiera agua alguna, había mareas de fuego, ambos de / nuestros tonos fluyen desde la fuente más antigua.”
La fuente antigua es el origen celestial, eso le dio vida a la tierra misma y a nosotros. Es la verdad que mucho de lo que somos viene de la tierra, pero al estar de pie al borde del océano, y ver las olas golpeado las costas de granito, Jeffers se recuerda a si mismo que hay algo dentro de la humanidad que es más antiguo e incluso más poderoso que la tierra, nuestra madre, en este universo, siempre hay algo más viejo de lo que pensamos. Y todos estamos conectados a la fuente más antigua. Jeffers se preocupa por el tiempo y la historia, lo cual ocurre en muchos registros diferentes dentro de su poesía. Es la historia del cosmos, la historia de la tierra y la historia de la humanidad. Al tiempo que Jeffers intenta ensanchar su perspectiva más allá de los límites del defectuoso y frágil ser humano, estas tres historias están yuxtapuestas, depositadas una sobre la otra. Él entiende que los eventos de la historia humana son minúsculos en comparación a los dramas y las tragedias del mundo más allá de nosotros. Sin embargo, mientras que él intenta ver la realidad desde una perspectiva no-humana, Jeffers sabe que siempre estará atado por su naturaleza. Él puede ver este conflicto desenvolverse en “Casa en el peñasco”, un poema acerca de la torre de piedra que construyó para sí mismo en la costa de Carmel. Aquí, Jeffers intenta lanzar su imaginación hacia el futuro y se pregunta a sí mismo qué quedará de su hogar, su vida, e incluso el suelo sobre el cual ha construido esta vida. “si miraras a este lugar luego de un puñado de vidas: / quizás de mis bosques plantados unos pocos / puedan seguir de pie aun.” Luego de un par de cientos de años, Jeffers imagina, algunos árboles que él plantó puedan prevalecer.
“En busca de cimientos de granito erosionados por el mar, mis dedos /poseían el arte de hacer que la piedra ame la piedra, encontrarás algunos restos.” De la casa en los peñascos en sí, puede que haya alguna evidencia. Los cimientos de la casa, hechos de piedras elementales. Lo que quede no perseverará debido a la ingenuidad y diligencia humana, pero porque a la larga, estaba hecha de substancias más allá del poder de la humanidad.” Aquí la habilidad de Jeffers es meramente la del ser capaz de coaccionar en conjunto el poder de las piedras.
Pero Jeffers busca más hacia adelante. Él se pregunta “si debieras buscar en tu ociosidad luego de diez mil años.” De seguro, los árboles que él plantó se han ido hace tiempo. Tanto como cualquier cosa que haya quedado de su hogar y de las orgullosas rocas que prestaron su fuerza a su emprender. ¿Que quedará del lugar? ¿Cómo podría identificarse? “Lo sabrás por la fragancia a mar salvaje / del viento / a pesar de que el océano pueda haber subido o retrocedido un poco; / lo sabrás por las tierras internas del valle.” Algunas características particulares puede que ya no existan, pero la geología del lugar puede persistir aún. El océano quizás siga oliendo al océano, sin importar en dónde yace la costa ahora.
Finalmente, Jeffers se pregunta por sí mismo. ¿Qué del ser permanecerá luego de diez mil años? “No necesitas buscar por mi fantasma; está aquí / probablemente, pero uno oscuro, profundo en el granito, no en el viento danzante / con los rabiosos vientos y la luna del día.” Algún resto de la humanidad puede que persista también. Pero no uno que se pueda percibir en el mundo superior. No una presencia fácil de discernir sino una subterránea, una geológica. Lo más cercano a la inmortalidad que la humanidad puede esperar, es ser trazada en las piedras por debajo de la tierra.

Desde el comienzo de su carrera como un poeta maduro, Jeffers se comprometió de forma consistente con el mundo natural, de una forma que lo deja a él, a un lado. No es meramente la representación de Jeffers de la belleza de la naturaleza lo que importa, más bien lo que esta belleza significaba para él. La naturaleza de Jeffers no es la naturaleza antropomorfizada sobre la cual estamos tan acostumbrados a leer y pensar.
No es la benigna, no es la pura, no es la pacífica, es completamente indiferente a la humanidad, y su poder esta más allá de nuestra comprensión. Sin embargo, como señala Tim Hunt en su introducción a la Selección de poemas de Robinsón Jeffers en la prensa de la Universidad de Stanford, en la poesía de Jeffers encontramos una imagen de la naturaleza que es “intencionalmente no-irónica” y “redentivamente hermosa” (6). El mundo natural nos puede proveer con la única verdad que existe. La sociedad humana no es más que un conjunto de mentiras. Nuestra salvación, tal como es, depende de nuestra habilidad de abandonarnos a nosotros mismos al poder, el flujo y la belleza de la naturaleza.
En su prefacio de la edición de 1924 de Tamar y Otros Poemas, escribe que mientras que estamos inclinados a pensar en la poesía como una forma de
“refugio” del mundo, o un sueño diseñado para verificar nuestro dolor y aliviar nuestra miseria, haríamos mejor al pensar en ella como una “intensificación” del mundo, que nos acerca a lo que realmente es “no una ornamenta, sino algo esencial, no una diversión sino una incitación” (707). Si la naturaleza es el único camino a la verdad, la poesía puede iluminarnos el camino. Para hacerlo “la poesía puede ser rítmica, y debe lidiar con asuntos permanentes” (707). De esta forma la poesía puede orientar la conciencia de los perdidos, débiles y neuróticos modernos de nuevo hacia lo que es real. ¿Qué es real? ¿Qué es permanente? A medida que miramos a nuestro alrededor, nos confrontamos con un vasto número de cosas que son reales, tantas como las que no lo son, que existen meramente como un humo o niebla que se alza desde el agua helada de una pileta de montaña. Están ahí un minuto, pero se han ido al siguiente. Jeffers define esta permanente de la siguiente manera: una vía del ferrocarril por ejemplo, no es tan real como lo es una montaña; es actual, en su sentido fantástico, por un siglo o dos; pero no es real; en la mayor parte del pasado humano, y en la mayor parte del futuro humano no existe” (708).

Estamos rodeados de cosas efímeras, y estás con las cosas con las que nos involucramos mayormente. Es sorpresa alguna entonces, que pensemos como seres de humo, disipándose y volando separados a cada suspiro. Lo que es esencial, permanente, es olvidado por la humanidad moderna: “aquí esta lo que hace que las vidas de la ciudades modernas estén secas de poesía; no es una vida duradera; y es vivida entre irrealidades” (708). La insistencia de Jeffers sobre las propiedades rítmicas de la poesía reitera esta articulación de lo esencial y lo permanente.
La rítmica poética para Jeffers no es una cuestión de entendimientos convencionales de cadencia, metro o verso. Es un fenómeno geológico, la fuerza vibrante y resonante del mundo viviente en todo su estado cíclico y duración. El movimiento de las mareas oceánicas, la marcha del sol y de la luna, la recurrencia sin fin de la vida y la muerte. El ritmo es lo que hace la poesía: “La prosa pertenece más a ese mundo de interior en donde las luces de las lámparas anulan los regresos del día y la noche, y olvidamos las temporadas” (709). La Poesía, para Jeffers, es lo que nos recuerda nuestra conexión con el flujo y el retorno; esta es la razón por la que “su trabajo continúa hablándole a lectores que perciben que nuestro entorno tecnológico nos posiciona en una falsa relación con el espacio, tiempo, y el mundo físico.” En su ensayo de 2011, Tim Hunt atrae nuestra atención a la “Pesca de Salmon” como un ejemplo primordial de la concepción de Jeffers de la humanidad y su relación el mundo:

Los días se acortan, el sur sopla ampliamente por las lluvias ahora,
El viento del sur le grita a los ríos,
Los ríos abren sus fauces y los salmones salados
Libran una carrera hacia la corriente de agua dulce que entra al mar.
En el mes navideño en contra de lo ardiente y amenazante
De un largo y furioso atardecer,
Ceniza roja del solsticio oscuro, ves a los pescadores,
Lamentables, crueles, primitivos,
Como los curas de la gente que construyó Stonehenge,
Oscuras y silenciosas formas, amaestrando
Remotas solemnidades en los bajíos rojos
De la boca del río en la vuelta del año,
Dibujando más cercanamente a la tierra sus lingotes vivos, las bocas sangrientas
Y escalas llenas de atardecer
Los tics en las rocas, nada más por lo que vagar en la voluntad
La postura salvaje del Pacifico ni displicente y desovada
A la carrera hacia aguas frescas.

Quizás estemos inclinados a pensar en el pescador como una figura foránea que interrumpe la belleza, serenidad y paz del río. Ellos son “lastimosos, crueles,” de hecho, en los primeros bosquejos del poema, Jeffers escribe sobre los pescadores “torturando” al pez. Pero la violencia que ellos conllevan es en sí un reflejo del mundo mismo, y así la humanidad es parte del mundo sin importar que tan brutal sea o que tan manchada de sangre esté.
El sol mismo es amenazador y “furioso” aquí. Como escribe Tim Hunt, “Jeffers proyecta un mundo en el cual el salmón y el pescador están inmersos en un paisaje de sacrificio compuesto por fuego y sangre.” Los pescadores, conectados a los curas de Stonehenge, son parte de un linaje antiguo de humanos constituido de violencia, y Jeffers es veloz al hacer énfasis en el hecho de que el sacrificio de una vida humana no tiene mayor peso que el sacrificio de un salmón. Todos estamos unidos por los mismos rituales de sangre.
Aun así, incluso en esta visión de ritos macabros, crueles y mortuorios,
Jeffers afirma la belleza y el significado del mundo. Al final, no son los pescadores quienes resultan la fuente del dolor, es el flujo del mundo, la “constante alteración de la muerte y la renovación.” Entendido correctamente, la humanidad juega un rol en este aspecto. La humanidad está conectada con el mundo a través de sus rituales empapados-de-sangre y masacres. El reto de Jeffers para con el lector, según expone Hunt, “es ver e identificar con el todo” y evadir la tentación de meramente observar “el flujo de la naturaleza en lugar de identificarse con él y reconocer el fin de uno y la participación inevitable en él.” Este es el poder visionario de Jeffers; él entiende el lugar de la humanidad en el cosmos, y está dispuesto a aceptar las aterradoras y asombrosas consecuencias.
Fuera de la tierra y aun totalmente incapaz de agarrar lo vasto de las fuerzas que determinan nuestras vidas. La humanidad contiene dentro de sí misma el acceso a algo inmensurable, los átomos de las estrellas, el espíritu de la creación, la respiración de dios. Y aun así, como nos recuerda Jeffers rápidamente, abandonamos este poder para dar lugar a ilusiones salidas de nuestras mentes desordenadas. Tanto de la existencia humana es gastado, por ejemplo, en la búsqueda de la felicidad, un asunto que Jeffers aborda en su poema de 1924 “Joy” (“Alegría”):
A pesar de que la alegría es mejor que la pena, la alegría no es genial;
La paz es genial, la fuerza es genial.
No es por alegría que las estrellas arden, no es por alegría que el buitre
Esparce su vuelo gris en el aire
Por sobre la montaña; no es por alegría que la cálida montaña
Se mantiene de pie, por años como el agua
Hace zanjas a sus largos lados. “No soy ni montaña ni ave
Ni estrella; y busco la alegría.”
La debilidad de tu raza: aun en la extensa calma
Cubrirá aquellos ojos nostálgicos.

La visión de Jeffers del mundo no es una sin valor, postula un valor que suplanta el valor del mundo humano. Hay grandeza en la fuerza y en la paz, aunque debemos comprender que la última no implica una ausencia de violencia y sangre. Hay fuerza en la montaña, hay paz en la gracia del ave que remonta su vuelo a través de las nubes por sobre nosotros. El congelado corazón radiante de la estrella. La noción de alegría, de todas formas, es foránea al mundo. Es un concepto que existe únicamente entre los humanos dentro de una sociedad. Un concepto de la verdad más limitada. Como escribe Jeffers, nuestros deseos de felicidad son una falla hereditaria y no encontrarán bases en el mundo que existe más allá de nosotros. De cualquier forma, de nuevo, siempre volvemos a nuestra fuente y eventualmente seremos librados de nuestra furiosa búsqueda por cosas que no existen por el solo hecho de nuestra existencia en el mundo al cual rehuimos.

La “muerte” como escribe Jeffers en otra parte, “no es malvada”. ¿Quién buscará algo llamado alegría? Únicamente la cosa extraña que somos nosotros. Ni siquiera eso. En otoño las hojas caen y el cielo se vuelve oscuro y frío. Estamos en el bosque ahora, vagando y perdidos. Las hojas secas raspan nuestra piel suave y escarpadas espinas rasgan. Un viento se alza y sacude los árboles chuecos, su susurro nos calma en nuestro terror. “Sin importar / Que pase con el hombre… Es cierto que el mundo está bien hecho.” Debemos disolvernos en el universo. ¿En que sueña el mundo? ¿La tierra, quien se cree que es?
Piensa, piensa, piensa. Nada es más humano y aun así nada es más aborrecedor para con la vida. Para Jeffers, como hemos visto, la verdad de la unión de la humanidad con el cosmos recae en nuestra capacidad de percibir los ritmos y la belleza del mundo. No es una belleza que se conforma fácilmente con lo que crea la humanidad en su mente. Lo que vemos es solo una belleza de fragmentos, los cuales han sido violentamente hechos pedazos y esparcidos. Buscamos la razón. ¿Pero que podríamos encontrar que recaiga por fuera del mundo, el cual es también nosotros mismos? Sabemos que el amor no obedece ninguna tiranía de la razón. Ni lo hacen la belleza y el mundo infinito. En “Disculpa por Malos Sueños” Jeffers escribe:
He visto las maneras de Dios: No sé de razón alguna
Por el fuego y el cambio y la tortura y los viejos regresos.
Él siendo suficiente puede que sea aun así. Pienso que ellos no admiten razón. Alguna; son las maneras de mi amor.
Un poder desmesurado, pasión increíble, oficio inmenso; ningún pensamiento
Aparente pero ardiendo de forma oscura
Ahogándose con su propio humo en la bóveda-cerebral humana: ningún
Pensamiento por fuera.

Las maneras del mundo deberían permanecer siempre impenetrables, al tiempo que nos ahogamos a nosotros mismos en el humo de los pensamientos que no se espejan en la corriente o en los bosques que se oscurecen. En los médanos, en las apresuradas nubes, no hay pensamiento. Desesperadamente y llenos de rabia preguntamos en el lenguaje de la razón. Y por lo tanto no recibimos nada más que polvo y sombra. Fuego ¿Porque arde el mundo? Cambió. ¿Porque todo debe de ser cómo es? Tortura. ¿Porque debemos temer?
Y después de todo, solo hay flujo y retorno. Hay amor en las cosas que percibimos como horror cuando miramos por sobre ellas con ojos nublados de razón. ¿Pero qué fuerza nos espera cuando caminamos por el sendero del amor? Poder más allá de lo imaginable y una pasión que puede sacudir los pilares del tiempo.
Al final, el mundo no es para nosotros, a pesar de que una flor que florece desde las estrellas duele en nuestros corazones. Necesitamos únicamente mantenernos entre las ruinas para comprender. A través de la poesía de Jeffers se nos recuerda que la humanidad es algo pasajero. Un día estuvimos aquí y al siguiente nos habremos ido. Los huesos de la tierra no lo habrán notado. Incluso ahora, cuando nos enfrentamos a la realidad de todo el horror que la humanidad ha escrito sobre la tierra.
Jeffers se levanta para señalar gentilmente al bosque que reclama las granjas abandonadas y el joven árbol que empuja a través de los escombros.
En “Amor-Niños”, Jeffers cuenta la historia de una joven pareja de enamorados, quienes hicieron su vida juntos en una pequeña choza a un lado del océano. Ellos buscaron vivir de forma pura, junto al zorro y la ardilla. Agazapados, desnudos, al igual que lo salvaje. Sus pasiones, sus luchas, la llama que trajeron perecerían con el tiempo. Y los caminos que tallaron al lado de las pendientes quedarían cubiertos y el tiempo se tragaría cada trazo de ellos: “Lamento mucho el pensar que aquí hay un planeta / Continuará al igual que esta cañada, perfectamente entera y contenta, luego de que la humanidad sea / removida de la caldera.” Al final, si la humanidad regresa o no al camino, como estos salvajes, amorosos niños de miradas brillantes, no importa, porque a su tiempo seremos limpiados de estas costas y bañados en “la fuente de las estrellas hirvientes” y el mundo permanecerá hasta que el sol mismo se marchite hasta perecer.

FIN DE LA PARTE I

Traducido por “Apocalíptico” y por “Animal Inhumano”, del original en inglés escrito por Ramon Elani.

Clamores apocalípticos

Tomado de Revista Regresión N° 3.


(…) El coyote aulló y hubo granizo y fuego mesclados con sangre que fueron lanzados contra las ciudades y una gran parte de la humanidad se quemó…
El oso gruñó y como una gran montaña ardiendo en fuego fue precipitada en las presas construidas por el hombre y una gran parte de la humanidad murió…
El gran jaguar negro rujió y cayó del cielo una gran estrella ardiendo como antorcha y esta cayó sobre los centros financieros mundiales, por lo que la desgracia acompañó a la humanidad por años…
El águila milenaria sacudió sus alas y contaminó la tercera parte de los cientos, para que los miserables que aún vivían fueran atormentados con mayor tesón…
El gran ahuehuete resurgió y al mismo tiempo vi otra estrella que cayó del cielo a la tierra, y se le dio la llave del pozo de los abismos. Y abrió el pozo de los abismos y subió humo por todos los volcanes de la tierra, su humo oscureció el sol, preparando el momento para que todo volviera a resurgir de las cenizas del progreso.
De las profundidades de los océanos, el gigantesco calamar se sacudió, y toda la tierra se vio afectada por los movimientos que hicieron que lo que había reconstruido el hombre, se volviera polvo.
Los hombres que no fueron muertos por estos acontecimientos aprendieron a sobrevivir salvajes, pero lo que se resistieron a seguir viviendo en sus urbes, no dejaron de maldecir a la naturaleza y siguieron bebiendo del veneno del progreso y la modernidad, la desdicha los acompañó hasta el día de sus miserables muertes.

Atassa: Lecciones de la Guerra Creek (1813-1814)

Tomado de la Revista Regresión n° 7.


Abe Cabrera

“Tres hombres buscaban a sus amigos y parientes entre los muertos, algunos aún sangraban, todos escalpados y mutilados, y fumaban con fuego, los gritos de los asesinos se podían oír claramente, y sus hogueras vistas desde el este. Cientos de palos de guerra pintados cubrieron el campo de batalla, cada uno significaba un enemigo muerto de los Redstick”
-Gregory Waselkov, “A conquering spirit: Fort Mims and the Redstick War of 1813-1814”, pg 145

“(…) todo eso y más también es resalvajizar, volver a lo primitivo en un conflicto heredado por nuestros ancestros, poniendo en práctica las tácticas que usaron los antiguos pero dentro de otras condiciones, de hecho, el homicidio que llevo a cabo ITS se representa como una “resalvajización individualista”, asesinando al empleado de la UNAM ITS no SOLO pretendía eliminarlo y crear reacciones, sino que con el mismo acto, los miembros de ITS asesinan a su civilizado interno, matan de una puñalada, poco a poco, los valores occidentales que se les viene inculcando desde pequeños.”
Xale | Palabras Duras: Una conversación Eco-extremista

Han pasado más de 150 años desde que Karl Marx en “El Dieciocho Brumario de Luis Napoleón”, reflexionó sobre cómo ocurren los acontecimientos en la historia, por así decirlo, de dos formas: la primera vez como tragedia, la segunda como farsa. Sin embargo, es discutible que para diferenciar entre los dos (tragedia y farsa), uno tiene que asumir que la historia tiende hacia una dirección particular. Un acontecimiento que es similar a un acontecimiento pasado, así que la lógica va, de alguna manera, en que no pudo aprender “las lecciones” de su desagradable predecesor. Esta idea hace que las suposiciones relativas a los seres humanos en un contexto determinado actúen en grupos: que tengan agencias, que tengan plena transparencia en la realización de lo que están haciendo, que ciertas lecciones puedan aprenderse después del hecho, etc. Si, por otro lado, apreciamos la ceguera y la resolución necesarias para el heroísmo en un esfuerzo, cualquier acto puede parecer una tontería para el observador mirando con retrospectiva. Todo lo que los actores ven en medio de las cosas es necesario. Nuestra lucha puede no ser una de “aprender las lecciones” y romper el ciclo de la tragedia y la farsa. Puede tratarse simplemente de volver al “heroísmo” de la tragedia. Es decir, tal vez debemos volver a lo trágico como un escape del progreso: darse cuenta de que las cosas deben ser así, y es nuestra propia reacción la que es más importante cuando nos enfrentamos a un resultado inevitable. Es una cuestión de si luchamos o deponemos las armas porque estamos ciegos ante un “futuro” difícil de alcanzar.

Este ensayo describe una tragedia, en la que, para preservar una sociedad, el mismo pueblo tuvo que destruirla. Hablamos aquí de la Guerra Creek o Red Stick, la que se situó en el sudeste de los EEUU y que ocurrió a partir de 1813 a 1814. Los combatientes nativos en esta guerra muy probablemente no sospecharon que su guerra terminaría mal para ellos. Sostendré, sin embargo, que la guerra en sí era inevitable, como quizás fue su resultado. En esta afirmación, no estoy siendo determinista, sino que estoy argumentando que para que los Creeks hubiesen evitado el conflicto mortal con la civilización euro-americana, habrían tenido que dejar de ser Creeks. En cambio, los Creeks Red Stick lucharon valiente y violentamente contra el colonizador blanco, ya que consideraban que la pérdida de sus vidas era algo pequeño en comparación con la pérdida de su tierra y su honor. Los Red Sticks intentaron purificar su tierra de la civilización o morir intentándolo. La ferocidad y la crueldad en la batalla contra un enemigo superior, eran el medio principal de su “resalvajización”, una “resalvajización” que provocó una guerra civilizadora de aniquilación contra los Red Sticks. La “inevitabilidad” de este trágico final es la lección central de la Guerra Creek.

El surgimiento y la forma de la sociedad Creek
Los Creek o la Confederación Muskogee en el siglo XIX, fue una comunidad que había evolucionado a lo largo de siglos desde el cambio político y hasta el colapso de la sociedad. Los Creeks eran un grupo de clanes que una vez habitaron un paisaje de grandes cacicazgos conocidos como las culturas Mississippianas. En el momento de la llegada de Hernando de Soto a principios del siglo XVI, estos cacicazgos habían disminuido ligeramente, pero todavía eran lo suficientemente vibrantes como para representar una barrera significativa a las incursiones españolas. El colapso de la población debido a la enfermedad y a los cambios de los factores políticos internos, condujeron a que estos jefes se dispersaran y luego, lentamente se convirtieran en confederaciones cuyos nombres se conocen hoy como: los Creeks, los Choctaw, los Chickasaws, los Cherokees y los Seminoles. La unidad de los Creeks en particular hasta la época de su guerra con los Estados Unidos, era a menudo precaria y llena de tensiones que emergieron a lo largo de las líneas geográficas y de clase.

Todas estas confederaciones o “tribus” compartieron una cosmovisión común que era sin duda un remanente de las grandiosas culturas Mississippianas. Dentro de las propias tribus, siempre había disputas entre el centro tribal y la periferia del pueblo. Los Creeks se dividieron en varios pueblos que a su vez se dividieron entre los “Creeks Inferiores” (que habitan el área a lo largo de los ríos Chattahoochee y Flint en lo que ahora es Georgia), y los “Creeks Superiores” (que habitan el área a lo largo de Coosa, Tallapoosa y los Ríos Alabama, y sus afluentes en lo que ahora es el estado de Alabama). Los Creeks Superiores eran de lejos el grupo más grande, superando en número a los Creeks Inferiores dos a uno (Green, 22).

Con el fin de describir lo que se conocería como la “Guerra Red Stick”, nos limitaremos a comentar tres aspectos esenciales de la cultura Creek: el parentesco matrilineal, la naturaleza de la agricultura Creek y la ceremonia Green Corn o Busk. En mi opinión, estos tres aspectos contribuyeron en gran medida al tradicionalismo Creek interpretado a través de la ideología militante del pan-indigenismo. La incapacidad de integrarse en la sociedad agrícola patriarcal campesina yeoman, es lo que llevó a los Creeks a defender su forma de vida, con recursos y actos de violencia sin precedentes.

El parentesco matrilineal y la naturaleza de la agricultura Creek, estaban estrechamente relacionados y definían la división esencial del trabajo entre hombres y mujeres. En el siguiente descenso matrilineal, todos los hijos nacidos de una mujer eran automáticamente miembros de su clan, sin ninguna relación formal con el clan del padre. El varón más importante en la vida de un niño Creek no era el padre, sino un miembro masculino del clan de la esposa, generalmente el tío materno más viejo. El descenso matrilineal permitió crear historias familiares comparativamente interesantes, en las que un miembro prominente de la tribu Creek, podría tener una gran cantidad de ascendencia europea, pero aun así, ser considerado completamente Creek por lo menos culturalmente. Por ejemplo, William Weatherford, o Hopinika Fulsahi (El que Hace Verdad), fue un líder clave de los Redsticks en su ataque contra Fort Mims, pero su bisabuelo, abuelo y padre eran europeos que se habían casado con mujeres Creeks. Los hijos nacidos de esas relaciones fueron criados por el clan de la madre, incluyendo William Weatherford (Shuck-Hall, 4). Sin embargo, el aumento de los matrimonios influyó en el parentesco matrilineal, ya que una nueva clase de métis o de “sangre mezclada”, empezó a asociarse cada vez más con las formas europeas (incluyendo el parentesco patrilineal), manteniendo el lenguaje Creek y ciertos aspectos de su cultura. Este fue un factor determinante en la decisión de llevar a cabo la masacre en Fort Mims, de la que hablaremos más adelante.

Estas relaciones de parentesco matrilineal también formaron el espacio doméstico y público dentro de las ciudades Creek. Los hombres dominaban la plaza del pueblo y la toma de decisiones, pero las mujeres eran consideradas las amantes del hogar y del corazón. Esta supremacía en el hogar, era demostrada en la ceremonia que tenía lugar en la primera mañana después del matrimonio de la mujer Creek, llamada el “asaamachi”. En esta ceremonia, la nueva esposa quemaría intencionadamente la primera comida de su esposo para demostrar que el hombre era el subordinado dentro de la relación, y que su descendencia sería miembro del clan de su esposa y no suya (ibid). De este modo, las mujeres podrían tener una gran influencia indirecta en la vida política Creek, como se creía que era el caso de William Weatherford, cuya tercera esposa se cree que influyó en su tradicionalismo militante. En general, el lugar del hombre era la ciudad (talwa), el bosque durante la caza, y el campo de batalla.

La agricultura desempeñó un papel importante en la sociedad y en la cosmología Creek, pero era casi de dominio exclusivo de las mujeres. Esta exclusividad se basaba en un tropo común de las tribus del sudeste, en donde el hombre era el “tomador de la vida”, y la mujer era la “dadora de la vida”. El parentesco matrilineal se cree fundado en gran parte, en la premisa de que las mujeres y los niños que habían pasado por tantos problemas para limpiar manchas en el bosque para cultivar con hachas de piedra y fuego, no debían llevarlos por un intruso masculino que estaba casado con el clan (Waselkov, 6). Así, la gente que hizo toda la labor agrícola fue la recompensada, con el hombre proporcionando carne de su caza y recibiendo a cambio el sustento del maíz y otros cultivos que el clan de su esposa cultivaba. Esto también significaba, que los hombres que manejaban los asuntos agrícolas eran culturalmente impensables, a excepción de un claro obligatorio del bosque donde la fuerza y las manos eran necesarias.

La fiesta principal del año Creek, como en muchas otras partes del sudeste, era el festival del Maíz Verde o del Busk, un festival en donde la cosecha era simultáneamente una purga de la orden expirada y una celebración de la nueva abundancia. En algunas aldeas, viejas macetas, utensilios y ropa fueron destruidas simbólicamente para representar la ruptura con un pasado caducado. En épocas posteriores, el uso de mercancías y de ropas europeas también fue prohibido en algunas ciudades durante el Busk. El fuego sagrado, de la aldea se extinguió y reavivó de cuatro a ocho días de ayuno de purificación y de atención moral. La deidad central en las culturas de los Mississippianos había sido el sol, y el fuego se consideraba su emisario. A lo largo del año, el incendio central de la ciudad de la que todos los incendios individuales se encendieron, podría contaminarse con actos de violencia, violación de tabúes sexuales y transgresiones similares (Martin, 39). Una vez extinguido el fuego antiguo y encendido el nuevo, los primeros frutos de la cosecha de maíz fueron “sacrificados” al nuevo fuego. El color simbólico del Busk era el blanco en contraste con el rojo, que era el color de la guerra. El Busk sólo podía tener lugar durante un tiempo de paz, ya que las ceremonias de guerra suplantaban al Busk, hasta que cesaran las hostilidades. Muchos de estos tropos culturales informarían al simbolismo de la renovación cultural Creek, que conduce a la Guerra Redstick de principios del siglo XIX.

En resumen, la sociedad Creek era una sociedad agrícola de subsistencia/caza y recolección basada en el parentesco matrilineal, informada por las presiones e influencia por el contacto europeo. Esta sociedad guardó muchas de las características de las culturas de los Mississippianos, como la mayoría de las culturas principales en el sureste. Los Creeks emergieron como una confederación perdida de pueblos que compartían ciertas características lingüísticas y ceremoniales. El aumento de la invasión europea traería acceso a los bienes comerciales que comprometieron el modo de vida Creek, provocando tensiones que irrumpirían en una guerra civil que se convertiría, en una guerra total contra los nacientes Estados Unidos de América.

La trampa comercial
La influencia europea no fue sentida fuertemente en el territorio Creek sino hasta finales del siglo XVII. Mientras que algunas mercancías comerciales llegaron para los españoles de Florida antes de ese tiempo, poca interacción directa ocurrió entre los pueblos que habitaron lo que ahora es Georgia, Alabama y el “mundo exterior”. Esto comenzó a cambiar con la fundación de la ciudad de Charleston en 1670. Mercancías tales como el vidrio, metales, perlas, y otros materiales hicieron lentamente su carrera en territorio Creek. Con la derrota de las tribus del norte y el aumento de la colonización europea, los Creeks se integraron en la economía regional y global. Con el fin de adquirir bienes europeos, podrían proporcionar dos cosas a cambio: esclavos y piel de venado.

La introducción de armas de fuego facilitó este comercio. La caza de ciervos, su captura y subyugación de esclavos en la guerra, ocurrieron antes de la conquista europea, pero no al nivel requerido por los mercados internacionales emergentes. Los europeos buscaban piel de venado para ropa, encuadernación y otros usos manufactureros, y era una de las principales exportaciones de las colonias. Los esclavos nativos capturados fueron utilizados como mano de obra para las plantaciones de tabaco en la costa, antes de la importación masiva de esclavos africanos. La caza y la guerra eran obligaciones del hombre en estas sociedades, y las armas de fuego aumentaron sus habilidades para hacer lo que habían hecho desde tiempo inmemorial. Por ejemplo, tribus como los Apalaches que no tenían acceso a las armas de fuego inglesas, se volvieron vulnerables a las redadas de esclavos de las tribus circundantes (Martin, 59). El aumento del comercio con los europeos dio lugar a una carrera armamentista entre tribus, donde las potencias europeas (Inglaterra, Francia y España), jugaron con las tribus, unas contra otras, para adquirir mejores términos de intercambio.

Gradualmente, los africanos reemplazaron a los pueblos nativos como en la primaria fuerza de trabajo en las plantaciones, y las poblaciones de ciervos disminuyeron como resultado de la caza excesiva. La sociedad Creek también experimentó cambios sustanciales. El arma de fuego se convirtió en el principal instrumento de guerra y la caza, y sólo podía obtenerse por el comercio. Los utensilios de cocina, la ropa y el alcohol también se convirtieron en necesidades que sólo el comercio con los europeos podría proporcionar. El alcohol era un vicio particularmente problemático que a menudo resultaba en que los nativos eran estafados por sus pieles de venado (Martin, 66). Puesto que los Creeks tenían que estar fuera en caza, por la mayor parte del año para adquirir bastantes pieles para el comercio, las mujeres fueron dejadas con los viejos y los niños para hacer funcionar la vida de sus propias aldeas. Caminando distancias más largas para adquirir pieles de ciervo significaba que, a menudo invadían los territorios de sus vecinos, llevando la guerra con los Choctaws y Cherokees, en particular. Esta “mala sangre” entre los Creeks y sus vecinos jugaría un papel sustancial en una estrategia de división y conquista que, subyugaría a las tribus del Sureste y las expulsaría de sus territorios.

En el siglo XVIII, los poderes europeos luchaban por influir en la región y, por lo tanto, a menudo “apagaron” a las tribus en su relación de patrocinio. Los Choctaws, por ejemplo, eran aliados de los franceses contra los ingleses, y los Creeks y Cherokees estaban en una relación de patrocinio con los ingleses contra los franceses y los españoles. El comercio de la piel de venado también trajo comerciantes europeos en la región que se casaron en la sociedad matrilineal Creek. Los descendientes de comerciantes ricos, a menudo se hicieron influyentes (a pesar del papel silenciado que los padres jugaban en el parentesco de los Creek). Los europeos también trajeron caballos y ganado a estas tierras, que se convirtieron en fuentes de riqueza y de molestias para las ciudades del arroyo. La presencia de los europeos y de su ganado, condujo a un conflicto en la sociedad Creek del siglo XIX: los llamados métis (mezcla de sangre), se asimilaron dentro de la sociedad de los Estados Unidos, basada en la familia nuclear europea y no en el sistema matrilineal del sistema del clan. Estas nuevas comunidades subsistían, e incluso prosperaban, practicando la agricultura comercial dependiente de esclavos y del ganado. La presencia de estos elementos extranjeros y mezclados en la sociedad Creek, sería una fuente importante de división que alimentaría los sentimientos nativistas de los Creeks.

El llamado de Tecumseh a la guerra spiritual
Después de la guerra francesa y de la India y la guerra revolucionaria de finales del siglo XVIII, la Confederación Creek se fue centralizando cada vez más en un Consejo Nacional Creek, con el poder de ciudades individuales que disminuían como resultado. La invasión se sentía especialmente con la creación de los Estados Unidos y en el estado de Georgia justo al lado de las tierras Creek. Los colonos blancos hambrientos de esa tierra comenzaron a anexarse al territorio que ellos consideraban subdesarrollado o descuidado desde que la agricultura de subsistencia Creek, dejó grandes extensiones de tierra “intactas” como el coto de caza para ciervos y otros juegos. Para la sociedad europea blanca, el desarrollo de la tierra para la agricultura y otros propósitos era la única manera legal de reclamar dominio sobre ella (Inskeep, 112). La creciente presencia de colonos blancos significaba para algunos que la asimilación a la nueva sociedad de los Estados Unidos era inevitable.

El nuevo presidente de los Estados Unidos, George Washington, designó a Benjamin Hawkins como el agente indio de los Estados Unidos para los Creeks en 1785. El rol que jugó Hawkins en la Confederación Creek, fue rápidamente convertido en el civilizador y consejero jefe de facto. Hawkins alentó la adopción de la cría de ganado, la agricultura comercial yeoman, y el cristianismo sobre la sociedad Creek, el objetivo era convertir a los transitorios cazadores guerreros en agricultores pacíficos que se dedicaran a sus parcelas y que pasaran sus tierras de padre a hijo. Lo que Hawkins trató de fomentar es lo que Joel Martin en su libro, Sacred Revolt, llamado la “Gaze of development” (92). Es decir, quería transformar el paisaje semi-salvaje Creek en algo más “productivo”, y por eso, la meta era frustrar las ambiciones de los colonos blancos para anexar la tierra y expulsar a los pueblos nativos. Por este proceso, serían asimilados en la civilización euro-americana y los no excluidos de ella.

Los esfuerzos de Hawkins tuvieron éxito en muchas ciudades, pero en estos experimentos hubo ganadores y perdedores. Los Creeks de sangre-mezclada que eran la progenie de las familias prominentes del plantador prosperaron a menudo, pues los clanes prestigiosos maniobraron para unirse con una clase superior rural de la sociedad de colonos. Otros Creeks tuvieron dificultades para entender las normas como la esclavitud, ya que adquirieron esclavos pero los utilizaron poco en el área de la agricultura comercial (Martin, 105). En ciertos casos, las ciudades Creek sirvieron como refugio para los esclavos fugitivos que fueron recibidos a menudo para la manufactura y habilidades agrícolas. Esto era una amenaza para la sociedad de los colonos blancos, donde la agricultura comercial se basaba en el trabajo de los esclavos. En general, la acumulación era ajena a la sociedad Creek fuera de la estructura de parentesco del clan, y Hawkins y otros “civilizadores” debían inculcar en las ideas de los arraigados ideas de ahorro y acumulación de riquezas, en lugar de la redistribución de la abundancia a través de las relaciones de clanes. (Martin, 108).

Dentro de esta tensa situación llegó Tecumseh y su hermano, el profeta Shawnee, Tenskwatawa. Es probable que ambos fueran parte Creek, y que habrían llegado del sur en 1811 para difundir su mensaje pan-indio de unidad con el fin de expulsar a los blancos y poner fin a la invasión de los Estados Unidos en tierras nativas tradicionales. En su recorrido por el Sur, se reunió al principio con una recepción fría, con el jefe Choctaw, Pushmataha, siguiéndolos a lo largo de su territorio tribal y exhortando a los pueblos que pasaran por alto sus discursos (Pushmataha es un gran amigo de los blancos) (Weir, 63). Tecumseh encontró una audiencia más receptiva a su mensaje profético tradicionalista entre los Creeks. Al mismo tiempo, Hawkins estaba tratando de convencer a los Creeks que permitieran una carretera a través de la tierra Creek que uniría los asentamientos en Tennessee al Golfo de México.
Los asentamientos blancos continuaron extendiéndose en los campos de caza Creek, haciendo la vida difícil para aquellos que se negaron a establecerse en el estilo de vida de granjero yeoman. Tecumseh agregó combustible al fuego avergonzando a los Creeks cuando él contrastó sus ocupaciones sedentarias del hilado y de la agricultura con la “independencia salvaje y temerosa de sus antepasados” (Martin, 122).
El avistamiento del Gran Cometa de 1811 coincidió exactamente con la visita de Tecumseh, que indicó a los descontentos Creeks que los mismos cielos estaban haciendo eco del mensaje de renovación de Tecumseh (Weir, 59).

Otro gran augurio, fue el Gran Terremoto de 1811, el cual se registró al mismo tiempo de la visita de Tecumseh por la colonizadora, Margaret Eades Austill, que había sido una niña en el momento de la Guerra Creek:
“Una noche después de un día temeroso, los nativos nos siguieron por millas [y] acampamos en un antiguo campo. En el momento en que se anunciaba la cena, se produjo un tremendo terremoto, los caballos se soltaron, las cadenas de los vagones resonaron y todo los palidecieron de temor y terror. Los nativos llegaron en gran número a nuestro alrededor, asustados y gruñendo sus oraciones, y la noche pasó aterrorizada por todos, pero al día siguiente, algunos de los nativos vinieron a nosotros y dijeron que Tecumseh estaba dando los pies para la guerra.” (Inskeep, 33-34)

Los líderes del movimiento anti-civilización Creek, pronto comenzaron a aparecer entre los “médicos” tradicionales, “fabricantes de medicina” y “conocedores”. Estos fueron conocidos como los “profetas” entre los Creeks combatientes. En 1812, estos profetas eran la principal oposición a los jefes, especialmente en las ciudades de Upper Creek, que estaban vigilando acciones militantes contra los colonos, a menudo azotando y matando a aquellos que tomaran acciones contra los invasores blancos. Esto estaban de acuerdo con uno de los esfuerzos primarios de los modernizadores de reemplazar la ley tradicional de venganza basada en el parentesco, con el estado de derecho basado en un gobierno tribal central. Los Cherokees, por ejemplo, abrazaron plenamente el nuevo sistema legal que prohibía la venganza del clan (Inskeep, 26). Los profetas Creek, por otra parte, encontraron una audiencia receptiva entre los que vieron que la invasión blanca violaba tanto la Tierra como a sus antepasados.
La venganza y la purificación. Así como la ceremonia del Nuevo Busk fue el tiempo sagrado cuando el fuego nuevo y el mundo mismo fueron purificados, así un Nuevo Busk estaba siendo preparado por el Hacedor de Aliento para purificar la tierra de la peste blanca. El símbolo de este nuevo movimiento se convirtió en el “Atassa”, el palo de guerra pintado de rojo; un arma que había caído en desuso a favor de los Tomahawks y las armas. Aquellos que buscan purificar la tierra de los europeos y toda su influencia serían conocidos por la historia como los “Red Sticks”.

La Guerra Primitiva Creek
La Guerra Creek o Red Stick de 1813-1814, fue una guerra civil que escaló a un conflicto que atrajo a los Estados Unidos. La guerra comenzó como una cruzada para exterminar a los traidores y enemigos internos dentro de la nación Creek. La primera gran batalla fue provocada por un ataque preventivo planeado por Thlucco, jefe de la ciudad de Tuckabatchee, quien a instancias de Hawkins decidió intentar cortar la rebelión Red Stick en pleno brote. El líder de la facción Red Stick, Hopoithle Miko, tomó Tuckabatchee después de ocho días de sitio, el 22 de julio de 1813, condujo a los tranquilos asimilacionistas Creeks a la ciudad. Joel Martin resume la importancia del número ocho en la cosmología Creek:
“El significado simbólico de este momento no se habría perdido en los Muskogees. Como un múltiplo del número cuatro, el número representaba las direcciones cardinales y toda la creación, el número ocho era sagrado. Además, ocho días era la duración normal del tiempo para realizar la poskita o la ceremonia de Busk en importantes terrenos, incluyendo Tuckabatchee. Finalmente, el número ocho se asoció con la “estrella” del chamán, Venus. Durante el tiempo de la conjunción inferior de Venus, el planeta deja su posición en el cielo de la mañana o de la tarde, desaparece durante nueve noches y ocho días, y luego reaparece en el cielo opuesto. Los chamanes consideran que este ciclo es emblemático a su propio paso hacia y desde los secretos reinos espirituales”. (131-132)

El conflicto no era pues, meramente político, sino también cosmológico y espiritual. Se consideró que era una restauración del cosmos de los Creek, el restablecimiento del orden ceremonial y social después de la interferencia de la civilización europea. Con este fin, los profetas exhortaron a la gente a renunciar a objetos materiales como la plata, el latón, el vidrio y las perlas, así como a las azadas, hachas y otros bienes que habían sido adquiridos en la “trampa comercial” mencionada anteriormente. Los guerreros recibieron instrucciones de depender menos de esas armas, y depender más del arco y flechas, menos instrumentos blancos de guerra y más de palos de guerra. Entre el símbolo más odiado de la civilización estaba el ganado, tanto que, hacia el final de la Guerra Creek, un observador informó que todos habían sido sacrificados y que “no había una pista de vaca o cerdo en tierras Creek.” (Holland Braun, 15) Incluso la agricultura fue descuidada, como Benjamin Hawkins observó cuando escribió en una carta: “Una cosa me sorprende, han descuidado totalmente sus cosechas y están destruyendo todas las comidas vivas… Están perseverando este modo de destrucción” (Martin, 142-143).

Estas prácticas también llevaron al abandono de las ciudades en conjunto a las comunidades restablecidas en los bosques. Muchas ceremonias de Busk incluyeron una “resalvajización” temporal de los hombres que pasaron cuatro días en el desierto purificándose a sí mismos. Los Red Sticks y sus familias optaron por regresar a los bosques y vivir en campamentos pequeños. Nuevos asentamientos fueron bautizados como Eccanachaca (“Tierra Santa”), en el río Alabama que fue elegido por sus atributos físicos y fue protegido por la poderosa magia de los profetas Red Stick. Los hombres cazaban y las mujeres volvían a la reunión intensiva sin acceso a sus cultivos regulares. Esta “peregrinación a los bosques” fue una preparación para la guerra, un retorno al mismo espacio que estaba siendo atacado por la civilización (ibid., 144).

El otro atributo de la restauración fue, como se podría suponer, el exterminio de aquellos que rechazaron el mensaje de los profetas del Red Stick. Joel Martin describe un ejemplo de la matanza de jefes pacíficos como un sacrificio ritual:
“En Coosa, los jefes amistosos, al parecer inconscientes de su peligro inminente, fueron dirigidos a sentarse por un grupo de profetas. Los profetas entonces rodearon y bailaron alrededor de los jefes. De repente, el principal profeta “dio un grito de guerra” y atacó, matando a tantos jefes como fuera posible con palos de guerra, arcos y flechas”. (129)

Este episodio es indicativo del primitivismo de los Red Sticks incluso en la guerra. A medida que se consideraba que el mundo natural y el Creador de Aliento, estaba en el proceso de purificación de la Tierra, los Red Stick creían que la magia de los profetas junto con sus palos, cuchillos, arcos y flechas, serían invencibles contra las armas blancas de guerra. Esto estaba en línea con las palabras de Tecumseh:
“Mata a los viejos jefes, amigos de la paz; Matar al ganado, a los cerdos y a las aves; No trabajen, destruyan las ruedas y los telares, tiren sus arados y todo lo que usan los americanos… Sacudan sus palos de guerra, sacúdanse a sí mismos: asustarán a los americanos, sus armas [de fuego] caerán de sus manos, la tierra se convertirá en un pantano, y los atorará, y ustedes pueden golpearlos en la cabeza con sus palos de la guerra…” (Waselkov, 78)

Como era de esperar, hubo aquellos entre los Red Sticks que fueron más pragmáticos y no excluyeron las armas de fuego modernas de su guerra para derrotar a los modernizadores traidores. Cabe señalar que estos acontecimientos fueron provocados en parte por la guerra de 1812, con el destino que los Estados Unidos colgaron en el balance. Fue esta situación geopolítica la que llevó la atención de los Red Sticks hacia el sur, para pedir armas de fuego desde la Florida española. Esto sería el catalizador para el sangriento episodio que traería a los Estados Unidos a la guerra, y más tarde a la extinción de la Confederación Creek a la extinción al este del río Mississippi.

La Masacre de Fort Mims como “resalvajización”
A pesar de las creencias de los profetas, una delegación Red Sticks se fue a Pensacola en la Florida española, para recibir pólvora, una cantidad de plomo y otros suministros (pero no armas como ellos esperaban). Los españoles suministraron a medias a los Red Sticks para frenar las invasiones estadounidenses en su territorio. Los colonos anglo-americanos se enteraron de esta caravana de suministros, y el 27 de julio de 1813, una milicia formada por colonos y mezclas de sangre de la zona de Tensaw (al norte de la actual Mobile), atacó a la delegación en la Batalla de Burnt Corn. Al principio, derrotados por el ataque provocado los Red Sticks se reunieron en los pantanos y expulsaron a la milicia. Lo que siguió fue dejar de lado el cálculo geopolítico a favor de la venganza clan tradicional. Los que habían sido agredidos por la emboscada tendrían que responder con sangre para vengar a sus parientes muertos. A eso se suma la percepción de los asentamientos de Tensaw y Bigbe como áreas de asentamiento anglo-americano, con presencia significativa de Creek de sangre mezclada. La decisión fue tomada rápidamente para destruir estos asentamientos con sus palos de guerra, y para purificar la tierra con fuego. El pensamiento ciertamente cruzó las mentes de los Red Sticks, de que un ataque a los asentamientos angloamericanos atraería a Estados Unidos a la guerra, trayendo consigo una potencial catástrofe. La lógica de la venganza de sangre Creek superó estos cálculos.

El objetivo específico era la plantación de Samuel Mims en el área de Tensaw, en qué ahora es Alabama del sur. Fort Mims (o el Fuete Mims), era una plantación fortificada en donde los blancos y Creeks de sangre mezclada se refugiaban para protegerse de las incursiones Red Stick. Cientos de Red Sticks comenzaron a llegar a los bosques alrededor del fuerte. El 29 de agosto de 1813, los esclavos comenzaron a reportar avistamientos de guerreros nativos en la zona. Sus informantes fueron despedidos y un esclavo fue incluso azotado por difundir falsos rumores. El 30 de agosto por la mañana temprano, cientos de Red Stick se desplazaron hacia el fuerte. Los profetas habían instruido a cuatro guerreros Red Sticks para que fueran a la fortaleza y mataran a los blancos usando solamente sus palos de guerra. Los profetas juraron que su magia protegería a estos guerreros y haría inofensivas las armas de fuego de los blancos. A las diez u once de la mañana, encabezados por los Red Sticks de sangre mezclada, William Weatherford y Peter McQueen, y alrededor de 750 Red Sticks corrían en silencio hacia el fuerte. Cuando finalmente los descubrieron, soltaron un grito de guerra y los cuatro guerreros se precipitaron en la puerta armados sólo con sus palos de guerra. Tres fueron asesinados casi instantáneamente por los rifles de los blancos, pero uno sobrevivió milagrosamente mientras se retiraba.

El resto de la mañana y temprano por la tarde, fue el tiempo de duración de la batalla entre los Red Sticks y los colonos blancos, con mucha burla atacaban por adelante y por detrás en la lengua Muskogee. Estaba lejos de la fácil victoria prometida por los profetas. En un momento, los profetas exhortaron a los Red Sticks a dejar sus armas de fuego y atacar sólo con sus palos de guerra, lo que los defensores les animaron con entusiasmo a hacer también. Como Howard Weir escribe en su libro “Paradise of Blood: The Creek War de 1813-1814”, el profeta Paddy Walsh, indicó que el fuerte caería en sus manos si él corriera alrededor de él tres veces, lo que fue capaz de hacer, a pesar de haber sido herido por los defensores (174). Nuevamente, algunos profetas se apresuraron a la fortaleza y comenzaron una danza de guerra, sólo para ser derribados por los defensores (ibid, 176). El liderazgo del ataque regresó rápidamente a los jefes de guerra una vez que la magia de los profetas fue considerada inútil en el campo de batalla.

Alrededor del mediodía, los Red Sticks se retiraron parcialmente y discutieron si debían cesar el ataque. Muchas fuentes indican aquí, que el propio Weatherford afirmó que lo que habían hecho era suficiente y que debían retirarse. Algunos dicen que fueron los esclavos liberados quienes exhortaron a los Red Sticks a acabar con el fuerte. Muchos historiadores rechazan esa explicación y afirman que fueron los mismos Red Sticks los que acordaron que deberían derrotar a los blancos y traidores Creeks, y quemar el asentamiento. En ese momento, Weatherford se retiró para rescatar a los esclavos en la plantación de relación. Alrededor de las 3 pm, el asalto final tuvo lugar. Los Red Sticks se apoderaron de los puertos de armas de los defensores, y comenzaron a incendiar los edificios con flechas en llamas. Tanto los defensores como los civiles salieron corriendo de los edificios para después ser sacrificados por los Red Sticks o siendo quemados vivos.

Lo que siguió fue una masacre de brutalidad excepcional, pero bien, de acuerdo con el ethos de la venganza Creek en la guerra.
Fue “un ejercicio de venganza y brutalidad” (Holland Braun, 21), una furia que se desencadenó contra aquellos que trataron de robar su tierra sagrada y destruir las creencias que fueron la base del cosmos Creek. O como Gregory Waselkov dijo: “Ahora, el resplandor purificador de la poskita (Busk), libraría a la nación de los apóstatas Creeks del Tensaw”. Los cueros cabelludos fueron tomados liberalmente, mientras que los Creeks puros fueron incitados a que salieron del fuerte. Los esclavos negros fueron de tomados y hechos prisioneros. Un esclavo comenzó a huir con un niño pequeño de un plantador, sólo para pensarlo mejor y volver con el niño a rendirse a los Red Sticks. El muchacho fue golpeado rápidamente y escalpado hasta la muerte mientras clamaba por su padre, y el esclavo fue llevado cautivo (Weir, 181).

Los Red Sticks eran meticulosos y excepcionalmente crueles en la masacre de los últimos habitantes de la fortaleza. Los niños fueron aplastados contra el suelo o sobre objetos duros, una vez escalpados, los supervivientes aún vivos fueron arrojados a los edificios en llamas. Algunos también informaron que “bajo la influencia de los Shawnees, entre ellos, y contrariamente a sus tradiciones, algunos de los Creeks cortaron las extremidades de los muertos, después se glorificaron corriendo alrededor de la fortaleza quemada, y agitaron esos trofeos espeluznantes sobre sus cabezas.” (Weir, 182)

Weir también escribió lo siguiente acerca de las desgracias de las mujeres de Fort Mims:
“Un destino especial estaba reservado para las mujeres. Los nativos las dejaron desnudas, escaldaban tanto la cabeza como las partes inferiores, luego violaron a algunas con barandas de cerco y mataron a todas como si fueran un juego de niños. Las desafortunadas que estaban embarazadas tenían sus vientres abiertos. El feto reluciente fue arrancado, el cordón todavía atado, y colocado, y la cría todavía viva, colocada cuidadosamente por el lado de la madre en horribles tablas – en el caso de los gemelos de la señora Summerlin, colocados en ambos lados de ella. La indomable Nancy Bailey tuvo un final similar. Cuando se le acercó un nativo que le preguntó quién era su familia, según se informó, señaló a un cadáver esparcido cerca y exclamó atrevidamente: “Soy la hermana del gran hombre que usted ha asesinado allí”. Con lo cual los nativos enfurecidos la golpearon en el suelo, abrieron su vientre, arrancaron sus intestinos y los arrojaron al suelo alrededor de ella.” (Ibid)

Lejos de ser actos de violencia brutal o extraordinaria, lo que ocurrió en Fort Mims estaba permitido dentro de la lógica cultural y espiritual de la cultura tradicional Creek. Como Sheri Shuck-Hall escribe en su artículo, “Understanding the Creek War y Redstick Nativism, 1812-1815”:
“Los Redsticks creyeron que los Creeks Métis habían matado a sus parientes en la Batalla del Maíz Quemado. Por lo tanto, la retribución del clan (a veces llamada ley de sangre), era la acción inmediata la cual debía tomarse. La represalia del clan o la venganza por la muerte de un miembro – ya sea accidental o no – era una institución social de larga data heredada de los antepasados de los Mississippianos de los Creeks. Los miembros del clan en estas circunstancias buscarían a los ofensores. Sobre la base de costumbres antiguas que existían antes del contacto con los europeos a su captura, los miembros del clan ataban a los prisioneros a un poste y los animaban a entonar una canción de guerra mientras eran torturados. Después de que los presos morían, los miembros del clan quitarían el cuero cabelludo y los cortarían en trozos. Luego ataron pedazos a ramitas de pino y las colocaron encima del techo de la casa del asesinado, cuya sangre habían vengado. Ellos creían que este acto aplacaba el alma del miembro del clan muerto. Los parientes entonces celebrarían durante tres días y noches. Otra tradición Creek en el siglo XVIII contra los enemigos no-Creek o traidores de los talwas, fue la muerte quemados.” (14-15)

Como un movimiento para regresar a los modos de vida tradicionales, los Creeks tuvieron que seguir sus tradiciones que exigían la muerte violenta de sus enemigos. Mientras que sucumbieron rápidamente al pragmatismo en el armamento, los miembros de clanes maltratados tuvieron que seguir la ley tradicional Creek en vengarse sobre los que habían matado a sus parientes, incluso si esas personas eran colonos anglo-americanos que habían sido previamente excluidos de hostilidades. Estas acciones no sólo continuaron con la purificación física de la tierra del ganado y de materiales europeos, sino que también constituyeron un ataque sangriento contra las actitudes civilizadas europeas en su interior. Esta excepcional ceremonia de Busk, purificó tanto el fuego sagrado de la aldea como la llama viva de la vida tradicional dentro de ella.

Tohopeka
Waselkov escribe sobre las consecuencias inmediatas de la masacre de Fort Mims:
“Durante dos meses, la nación Redstick estaría libre de la contaminante presencia de los estadounidenses y sus cómplices apóstatas Creeks. Todo el país de Upper Creek, de los Alabamas, Tallapoosas y Abekas, estaban en manos de los Redstick, unos 30 talwas con al menos 8.000 habitantes, de los cuales un cuarto moriría en el próximo conflicto”.

Las noticias de la masacre de Fort Mims se extendieron rápidamente en los Estados Unidos. Una gran indignación se extendió sobre la brutal masacre de más de 400 blancos a manos de nativos salvajes. Para algunos de varias regiones, era el pretexto que necesitaban para romper la Confederación Creek y finalmente tener acceso a los terrenos de caza que se consideraban tierras privilegiadas para los colonos. Los esfuerzos para organizar una milicia para ir por los Red Sticks fueron dirigidos por el Coronel (más tarde General) Andrew Jackson, y sus voluntarios de Tennessee. A esto se sumaron contingentes significativos de Cherokees y Choctaws, enemigos históricos de los Creeks, así como “Creeks amistosos” que se opusieron a los Red Sticks.

La guerra desde entonces fue generalmente unilateral a favor de las fuerzas estadounidenses. El ejército invasor en el territorio Creek siguió una política de tierra quemada que hizo que los Creeks huyeran de sus pueblos, antes de que fueran tomadas por las tropas invasoras. El principal obstáculo que Jackson enfrentó en su invasión, fue criar y alimentar a una milicia, y mantenerlos juntos el tiempo suficiente como para acabar con los Red Sticks en sus fortalezas. Los Creeks que huían, por otro lado, también se enfrentaban a la inanición y a ser buscados. A finales de 1813, había una búsqueda general entre las fuerzas aliadas para extinguir la amenaza de los Red Sticks, que estaban en la carrera y luchando por municiones que ya no podían reponer. Donde quiera que las fuerzas estadounidenses y sus aliados prevalecían, dejaban destrucción a su paso, haciendo eco de las atrocidades en Fort Mims, y de escaramuzas anteriores entre los Creeks y los colonos.

Una gran batalla fue la toma de Eccanachaca o “Tierra Santa” a finales de diciembre de 1813. Se creía que el profeta Josiah Francis había usado hechizos y encantamientos para colocar una línea mágica alrededor del perímetro, y cualquier enemigo que intentara cruzarlo caería muerto instantáneamente (Weir, 285). William Weatherford organizó la defensa, pero la ciudad fue rodeada rápidamente por la milicia y las fuerzas aliadas. Weatherford y sus Red Stick lucharon en una acción de retaguardia, permitiendo a la mayoría de los habitantes escapar por un agujero en la línea de los Estados Unidos, y Weatherford mismo escapó con su caballo saltando sobre un risco en el río Alabama, para luego nadar a salvo.

Al tomar el pueblo, los soldados fueron recibidos con una visión horrible. Se había dejado un largo palo en el suelo de donde colgaban centenares de cuero cabelludo, desde lo cabellos de niños hasta los cabellos grises de los ancianos. Estos fueron los trofeos que los Red Sticks tomaron de Fort Mims. La ciudad fue entonces saqueada y luego incendiada, al igual que gran parte del campo circundante en los días subsiguientes (ibid., 294).

Las escaramuzas y otras batallas ocurrieron hasta febrero de 1814, cuando la 39 infantería del ejército de Estados Unidos finalmente se unió con las fuerzas de Jackson, haciéndolas una fuerza de 5.000 hombres determinados y disciplinados. A partir de ahí, el objetivo era marchar sobre el asentamiento de Tohopeka en el río Tallapoosa. La Batalla de Tohopeka también se conoce como la Batalla de Horseshoe Bend, debido a la forma de herradura del asentamiento bordeado por el río. Había sido elegido por los Red Sticks porque no había sido habitada antes, (de acuerdo con su deseo de renovación social), así como su fortificación natural como una península. A esto, se suma un estrujamiento construido por los Red Sticks que agregó protección adicional al lugar. En el momento de la batalla, se cree que mil guerreros y 400 mujeres y niños habitaron la ciudad (Martin, 161).

Steve Inskeep en su libro, “Jacksonland: President Andrew Jackson, Cherokee Chief John Ross and the Great American Land Grab”, comenta la ironía de la creación de una fortificación de este tipo en el contexto de la Guerra Creek. Inskeep lo señala cómo uno de los mayores éxitos contra los blancos, llegando militarmente a la guerra de guerrillas y concentrando sus fuerzas en un asentamiento fortificado, como lo habían hecho los blancos en Fort Mims, fue en última instancia suicida. Inskeep escribe:
“Estos determinados tradicionalistas rompieron con la tradición. Posiblemente con la esperanza de proteger a las mujeres y a los niños de los jinetes blancos, realizaron una imitación fatal del arte de la guerra del hombre blanco. Si se enfrentan a una fuerza superior, estarían atrapados para una masacre casi idéntica como los colonos blancos en Fort Mims.”

El 27 de marzo de 1814, mil quinientas tropas anglo-americanas con quinientos aliados Cherokee y cientos de Creeks “amistosos” atacaron Tohopeka, en lo que sería la derrota decisiva de los Red Sticks en la Guerra Creek. A pesar del fuerte, los desesperados Red Sticks ya no disponían de municiones y luchaban en su mayoría con arcos y flechas, así como con hachas de guerra y palos de guerra. Sin embargo, al principio defendieron su ciudad, luchando por la posibilidad de defenderse del enemigo hasta el anochecer, y escapar en canoa bajo la sombra de la oscuridad, viviendo así para luchar otro día.

Podría decirse que el golpe decisivo en la batalla fue dado por los aliados Cherokee de Jackson. Jackson bombardeó a los que defendían Tohopeka hasta que los guerreros Cherokee, ansiosos de golpear a sus enemigos ancestrales, se sumergieron en el río y nadaron a través de él, robando las canoas de los Red Sticks y usándolas ellos mismos para cruzar el río, creando así un ataque desde la parte trasera (Holland Braun, 133). Esto también hizo un escape imposible de la península para los Red Sticks así como para sus mujeres y sus niños. La apertura de una nueva línea de ataque, hizo que las fuerzas Red Stick se dividieran, lo que permitió una apertura para las tropas de Jackson entre el rio y la ciudad, donde la matanza contra los Red Sticks rápidamente comenzó.

Weir describe el “trabajo de destrucción” contra Tohopeka:
“Incluso Jackson estaba impresionado: ‘La carnicería fue terrible’, escribió… No sólo fue la destrucción rápida de manera apocalíptica, sino que duró cinco horas o más hasta el anochecer, y, en algunas partes de Horseshoe, hasta las 10:00 PM. La fiebre de la sangre infectó a las tropas como un virus. Como en Tallushatchee, pero en una escala más vasta, desagradable, los americanos y sus aliados nativos no dieron cuartel y los Creeks, supuestamente no tuvieron compasión con ninguno.” (418)

Los Red Sticks tratando de huir fueron sorprendidos mientras trataban de nadar lejos, o fueron cazados en los bosques circundantes. Esta sería la última gran batalla en la Guerra Creek. De la batalla de Burnt Corn en Tohopeka, unos 1.800 a 1.900 guerreros Creek murieron, según estimaciones, el cuarenta por ciento de la población masculina, junto con cientos de mujeres y niños (Martin, 163). Aquellas mujeres y niños no muertos en Tohopeka fueron hechos esclavos de los Cherokees. Y así se realizó la predicción de Benjamin Hawkins antes de la guerra sobre el destino de los Red Sticks:
“Os amedrentaréis unos a otros con el poder de vuestros profetas para hacer truenos, terremotos y hundir la tierra. Estas cosas no pueden asustar a los soldados estadounidenses… El trueno de sus cañones, sus rifles y sus espadas será más terribles que las obras de tus profetas” (Martin, 131).

Había solamente un puñado de supervivientes de Tohopeka, pero muchos centenares huyeron al sur para juntarse con los Seminoles en su lucha contra la invasión europea. Otros continuaron la guerra de guerrillas aislados en tierra tradicional Creek. Algunos pudieron hacer las paces con Jackson y sus fuerzas. El caso más famoso entre éstos, fue William Weatherford, uno de los autores del ataque contra el Fuerte Mims, que famosamente entró en el campamento de Jackson para entregarse, seguro de su propia ejecución. Jackson le reconoció por la valentía de este acto, y Weatherford se dedicó a convencer a los restantes Red Stick para que dejaran sus armas. El 9 de agosto de 1814, los Creeks fueron forzados a firmar el Tratado de Fort Jackson que cedió 23 millones de acres de tierra Creek a los Estados Unidos, que dio lugar a la pérdida de todas sus tenencias en Georgia y muchas en la Alabama central. Los leales Creeks se opusieron a esta tremenda pérdida de tierra, aunque Jackson explicó que la tierra era un pago a los Estados Unidos por procesar su guerra interna contra los Red Sticks.

Esto fue sólo el comienzo de la verdadera intención de Jackson de expulsar a todas las tribus del sureste de los Estados Unidos, conduciéndolas al oeste del río Mississippi. Cuando Andrew Jackson se hizo presidente en 1829, él pasó sus años en la oficina que abogaba por una política nativa del retiro, que hizo una realidad en 1838 con el principio del Sendero de las Lágrimas: la expulsión de las “tribus civilizadas” de sus patrias ancestrales en el Sudeste. Un prominente líder Cherokee, Junaluska, había salvado la vida de Jackson durante la Batalla de Tohopeka cuando tropezó con un Red Stick cautivo que se liberó de sus guardias e intentó apuñalar al general. Junaluska vivió para ver el día en que el hombre que había salvado, expulsó a su propio pueblo de sus tierras. Se rumorea que dijo: “Si hubiera sabido que Jackson nos expulsaría de nuestras casas, yo lo habría matado ese día en Horseshoe”. Al no escuchar el llamado de Tecumseh de unirse bajo la bandera del pan-indigenismo, las tribus del Sudeste cayeron juntas.

Sin embargo, no todo estaba perdido. Incluso cuando el sangre mezclada ex-Red Stick, William Weatherford, fue rebautizado en la sabiduría blanca como “Águila Roja”, el salvaje renuente que fue a la guerra y se oponían a los excesos Red Stick, no podía sacudir de sí la formación espiritual recibida del clan de su madre. En un viaje de caza en 1824, Weatherford vio un ciervo de cola blanca que había sido asesinado. La escena movió profundamente a Weatherford, que regresó a su casa y le dijo a su familia que un miembro de su grupo de caza pronto iría a cazar en la tierra espiritual de sus antepasados. Al día siguiente, William Weatherford murió. Incluso en la derrota, las creencias Creek seguían siendo fuertes en aquellos que habían luchado tan valientemente para defenderlas. (Shuck-Hall, 11)

Cuando llegó el momento de que los propios Creeks caminaran por el Sendero de las Lágrimas en el exilio, aun así el fuego de los Busk no se extinguió. Como escribe Martin, la gente de Tuckabatchee y otras ciudades llevaban un arca con carbones del fuego sagrado de los Busk para encenderse cada día de su viaje, así como las placas de latón antiguas también usadas en la ceremonia. Cuando finalmente llegaron a Oklahoma, enterraron los platos en el centro de su asentamiento y encendieron el fuego usando los carbones sagrados para que pudiera continuar quemándose en su nuevo hogar. (168)

Lecciones de la Guerra Creek
Un autor describe la Guerra Creek y la masacre de la fortaleza Mims en particular, como momentos de la cuenca que condujeron al desastre para todas las tribus del sudeste:
“Este evento [Fort Mims] destruyó toda posibilidad de buenas relaciones con los blancos en el territorio del Mississippi. Inmediatamente, hubo una demanda universal para la remoción de todos los nativos del sur. De no haber sido por la desastrosa masacre, es posible que los Creeks y otros nativos del sur hubiesen permanecido en el Sudeste, donde más fácilmente habrían sido asimilados por la sociedad blanca. Ciertamente, nunca podrían haber tenido la totalidad o incluso la mayor parte de sus tierras. Debe recordarse que estos nativos del sur han sido asimilados en gran medida en Oklahoma, una continuación del proceso iniciado antes de la remoción… Fort Mims debe ser visto más como una catástrofe para los nativos, cuando se considera que una gran parte de la lucha fue entre facciones pro-blancas y anti-blancas de la propia Nación Creek” (Holland Braund, 16-17)

Aquí no es el lugar para tomar tales contra-declaraciones en serio. Por otro lado, no podemos descartar la importancia que tuvo la Guerra Creek en el proceso que resultó en la eliminación de todas las tribus nativas de lo que ahora es el Sudeste de los Estados Unidos. La insurgencia Red Stick fue uno de los intentos más grandes e importantes para resistir a la invasión de la civilización estadounidense en tierras nativas. También fue una de las más sangrientas, matando a cientos de colonos y pueblos nativos en dramáticos actos de barbarie. Sin embargo, en su raíz estaba la imposibilidad de un compromiso entre dos culturas con respecto a la tierra, el parentesco y la creencia religiosa. El compromiso del Creek con la tierra previó a las parcelas agrícolas de subsistencias tendidas por las mujeres y los niños con el desierto extenso en que los hombres cazaron ciervos, y el proveer carne. Esta fue la base de su sistema de parentesco matrilineal, así como sus creencias religiosas vinculadas a la cosecha y la limpieza periódica de “salvajismo” en sus campamentos sedentarios. La agricultura comercial Yeoman basada en el arado y el ganado, simplemente no podía coexistir con ese modo de vida. La modernización requirió la transformación de la tierra misma, invadió sus campos y destruyó el desierto. La Guerra Red Stick fue así, una defensa de la tierra y sus antepasados, así como un repudio de la cultura material que socavó sus creencias y prácticas tradicionales.

Junto con esta ”resalvajización” como los Creeks la entendieron, era la “resalvajización” de la cultura, una resistencia a la introducción de la civilización occidental y el gobierno, así como la imposición de una ley extranjera. La insurgencia Red Stick fue provocada por el intento del Consejo Nacional Creek de reprimir las acciones de guerreros “rebeldes” que atacaban a colonos blancos, ejecutándolos a menudo de maneras que no estaban de acuerdo con la costumbre Creek. Los Creeks “amistosos” intentaron dirigir a su nación entre sus propias tradiciones y el uso de la tierra; y la codicia de los colonos que vieron la tierra Creek como subutilizada y, por tanto, el objeto de la conquista. Muchos están de acuerdo con el autor al principio de esta sección que dice que los “Creeks” civilizados habrían tenido éxito si no hubiera sido por los “guerreros” Creek. Ese sentimiento, sin embargo, parece indicar la ignorancia de la cultura Creek en sí mismo, así como la disposición de los colonos blancos a usurpar la tierra por cualquier medio necesario.

El único camino que dejó a los Creeks tradicionales fue un camino destructivo, un camino que trataron de evitar al principio excluyendo a los blancos de su guerra. Su guerra era contra los “traidores”, los que vigilaban a sus compañeros guerreros a instancias de Benjamin Hawkins, su manejador blanco. Era ingenuo tratar de compartimentar su guerra, ya que la emboscada en Burnt Corn exigía venganza por los muertos de acuerdo con su recién descubierta ley tradicionalista. El Fuerte Mims tuvo entonces que caer en un anatema de estilo bíblico, donde la fuerza maligna de la civilización europea fue purgada de la tierra por el fuego. Sólo así, se apaciguarían los espíritus de sus muertos. Esta misma suerte caería sobre ellos en Tohopeka, un asentamiento “resalvajizado” que fue el último gran lugar de los Red Sticks contra las armas de la civilización moderna. Aquí vemos un ejemplo de un tropo que consistentemente acompañó al “salvaje” en las muchas guerras contra la civilización dentro de lo que ahora es Estados Unidos: a menudo no se inician por razones de “liberación”, o para defender “derechos” abstractos, son más bien el producto de la venganza, una venganza exigida por su propia ley y modo de vida. Sin una restauración violenta después de la perturbación de su orden social, no hubieran podido ser las personas que siempre habían sido.

Una contra-declaración de, “y si”, se debe tratar aquí pues, se centra alrededor de Tecumseh y sus profetas. ¿Y si hubiera persuadido a otras tribus a unirse a los Red Sticks en una rebelión pan-india contra usurpaciones de tierras de Estados Unidos? ¿Y si los Cherokees y Choctaws hubieran dejado de lado su propia necesidad de venganza y se hubieran unido a los Red Sticks, en lugar de ver la guerra de los Estados Unidos contra ellos como una oportunidad para exigir su propia venganza contra un antiguo enemigo? ¿Qué pasaría si los Red Sticks hubieran construido un ejército tan bien armado y organizado como las fuerzas estadounidenses y hubieran derrotado a los blancos en Tohopeka o en una batalla similar? Aquí recuerdo un pasaje que el escritor eco-extremista Chahta-Ima escribió en su ensayo “Salvar al mundo como la más alta forma de domesticación”, con respecto a otra guerra nativa contra la civilización:
“Pero quizás, incluso entonces, los fines no justifican los medios. O más bien, los “fines” son realmente los “medios” proyectados y amplificados en una conclusión monstruosa y lógica. Incluso si los jefes Apaches hubieran reclutado a todos los guerreros y los hubieran obligado a luchar, incluso si algunos de los guerreros no se hubieran escapado y se hubieran convertido en buscadores de su propio pueblo para el ejército blanco, pocos años más, no lo hubieran hecho como Apaches, o como la gente que siempre fueron. Aquí sería algo semejante a “para salvar la ciudad, tuvimos que destruirla”. O mejor, para evitar que la ciudad fuera plantada en la tierra de los Apaches, tenían que convertirse en la ciudad reforzada de los civilizados. Y sabían lo que eso significaba: la esclavitud de una forma u otra. Aceptaron las consecuencias de su negativa, aunque tuvieran dudas al respecto”.

En el caso de los Red Sticks, “enterrar el hacha” y comprometerse con tribus enemigas y los “Creeks amigables” en su propio medio simplemente no era posible. La idea misma de hacer esto habría significado ponerse en la mente del “civilizador” y habría socavado sus tradiciones por completo. Lo mismo habría ocurrido con los Choctaws y los Cherokees que los mataron: iban en guerra por sus propias razones y la ejecutaban según su propia lógica. Es discutible en la guerra que, para derrotar al enemigo, uno debe llegar a ser como el enemigo, pero ese razonamiento va lejos. Los Red Sticks querían mantener su vida de pueblos autónomos con vastos desiertos entre ellos, así como las costumbres localizadas y los lazos de parentesco dictaban. Para derrotar a los Creeks civilizadores y a sus patrones euro-americanos, habrían tenido que destruir ese orden y convertirse en algo suficientemente grande y organizado para derrotar a la civilización.

Aquí llegamos al aspecto trágico de este episodio en la historia. Así como el verdadero agente de una tragedia clásica no es el héroe ni ninguno de los actores, sino el propio Destino, por lo que el agente real en la Guerra Creek fue la propia tierra Creek. Esa tierra estaba siendo atacada por los blancos y su ganado (que fueron erradicados por los Red Sticks), y cualquier compromiso con los traidores dentro y los blancos sin él habría sido un rechazo del Hacedor de Aliento, y sus antepasados. Allí estaban, parafraseando a Martín Lutero, y no podían hacer otra cosa. Su tierra y los antepasados que habían vivido en ella exigieron sangre, y en el Fuerte Mims, los Red Stick se la dieron. Aunque tenían una vaga esperanza de que la magia de los profetas los salvarían, no tardaron mucho en darse cuenta de que esto no ocurriría. Lo único que les quedaba por hacer era aceptar las consecuencias: la muerte de sus guerreros, la esclavitud de los cautivos y vivir para luchar otro día por los que pudieran huir.

El ojo eco-extremista puede contemplar esta antigua tierra Creek, ahora pavimentada con caminos y cubierta de edificios, arada de campos y contaminada con residuos industriales, y ver cuánto hemos perdido. Nuestra civilización tecno-industrial moderna se construye en los cementerios de los Red Sticks y otros miles sin nombre que murieron resistiendo a la civilización. Ya no hablamos el idioma de la tierra, y no podemos valorarla como lo hicieron, pero sabemos su historia, y eso significa algo para aquellos de nosotros que amamos esta tierra tal como lo hicieron los antiguos. El ímpetu de la guerra eco-extremista en un lugar como este, no sería de recuerdos y de tradiciones de un pueblo resonante, silenciado por la pólvora y la bayoneta. El ímpetu nuestro sería haber perdido a esa gente y mucho más. Y el agente no serían las leyes y creencias nativas cuyo origen nadie recuerda, sino un desagrado visceral en una cultura fría e insensible donde la relación entre las personas ha sido reemplazada por una relación entre cosas artificiales.

Aquellos que comparten este disgusto han surgido como guerreros solitarios y trágicos en una lucha a muerte contra la civilización. Al igual que los Red Sticks, estos guerreros en las sombras no pueden reunirse en masa para que no se conviertan en otro objetivo u otro engranaje en el sistema de domesticación y artificialidad. Se comunican de forma desordenada, observan sus espaldas, se dan cuenta de que no hay “lugar seguro” para esconderse. Ellos serán atrapados, serán encarcelados, y los matarán tarde o temprano. Pero la única alternativa sería renunciar a ese resplandor de la humanidad que los Red Sticks, los Chichimecas, los Selk’nam y la Gente de las Flechas del Amazonas tenían ante el Leviathan. La mayoría de nosotros aceptará el compromiso, pero pocos, unos preciosos pocos, se están dando cuenta de que no pueden hacer eso, y están luchando en consecuencia. Pueden morir y ser olvidados, pero nuevos guerreros astutos tomarán su lugar, ya que al final, ésta no es nuestra guerra, sino la guerra de la naturaleza salvaje, de la tierra y los mares, de los vientos y las estrellas, de todas las cosas que la civilización busca borrar y controlar. Esas son las cosas que darán valor a la generación de la generación de guerreros, así como dio valor a los Red Sticks, hasta que la civilización misma sea borrada por el polvo cósmico del tiempo.

Trabajos citados:

Green, Michael D.; Porter III, Frank W. general editor. The Creeks. New York : Chelsea House, 1990.

Holland Braun, Kathryn E. (ed.) Tohopeka: Rethinking the Creek War and the War of 1812. Tuscaloosa: University of Alabama Press, 2012.

Inskeep, Steve. Jacksonland: President Andrew Jackson, Cherokee Chief John Ross and the Great American Land Grab. New York: Penguin Press, 2015.

Martin, Joel. Sacred Revolt: The Muskogees’ Struggle for a New World. Boston: Beacon Press, 1991.

Shuck-Hall, Sheri M. “Understanding the Creek War and Redstick Nativism, 1812-1815”. Retrieved online: http://www.univ-brest.fr/digitalAssetsUBO/9/9118_UNDERSTANDING_THE_CREEK_WAR.pdf

Waselkov, Gregory A. A conquering spirit: Fort Mims and the Redstick War of 1813-1814. Tuscaloosa: University of Alabama Press, 2006.

Weir, Howard T. III. A Paradise of Blood: The Creek War of 1813-1814. Yardley: Westholme Publishing, 2016.

Artículo Sobre Violencia De-colonizadora y Eco-extremismo Para la Conferencia ASN del 2018

Publicado en la Revista Ajajema Nº 7.


El 13 de septiembre presenté este artículo en la Conferencia de la Red de Estudios Anarquistas, en la Universidad de Loughborough. Esto fue escrito para ser hablado y no ha sido editado para simplificar su lectura.
*
El teórico político pesimista Jacques Camatte, cuyos escritos luego de sus años como teórico Marxista influyeron al discurso anarquista de su época —en particular el ala anarco-primitivista— declaró en su trabajo Contra la Domesticación que; “Hay otros que creen que pueden combatir la violencia al proponer remedios contra la agresividad, y así. Todas estas personas suscriben, en forma general, a la proposición de que cada problema presupone su propia solución científica particular. Son por lo tanto esencialmente pasivos, dado que toman la visión de que el ser humano es un simple objeto a ser manipulado. Ellos a su vez están completamente desprovistos de lo necesario para crear nuevas relaciones ínter-personales (algo que tienen en común con los adversarios de la ciencia); son incapaces de ver que una solución científica es una solución capitalista, porque elimina a los humanos y antepone el prospecto de una sociedad totalmente controlada”.
Parece más que obvio que vivimos entre grandes cantidades de violencia y que la violencia y la necesidad de acabar con ella es el asunto dominante dentro de la narrativa en la que nos encontramos. La violencia de la cultura de la violación; la violencia de la opresión racial y colonial; la violencia del ISIS, los Islamistas y las fuerzas internacionales en su contra; la violencia de Rusia, Corea del Norte y Estados Unidos; la violencia de los tiroteos en escuelas de América; la violencia de los apuñalamientos en masa por parte de pandillas en Londres; de bombas, autos, armas, cuchillos y penes. Muchos actos de violencia son poco hablados; la violencia de las trampas para animales; la violencia de las moto-sierras; la violencia de deshabitar para desarrollar un área, o plantar monocultivos industriales para alimentar a una población en crecimiento.
Dentro del discurso radical, particularmente aquel dentro de la tradición anarquista, generalmente tenemos una suerte de relación torcida con la violencia. Mi deseo aquí es identificar un tema en nuestras discusiones que a menudo resulta descuidado —este tema tiene que ver con la interiorización y la exteriorización, bajo la mirada del gran Otro. Enfocaré este asunto dentro del discurso contemporáneo sobre las actividades de-coloniales, anti-coloniales y eco-extremistas. Esto también involucrará, en la parte final de este artículo, una afirmación ontológica, respecto a lo que es la violencia realmente.
El año pasado la organización chilena anti-colonial Lucha del Territorio Rebelde (Weichan Auka Mapu), en una sola acción, incendió 29 vehículos para la tala. Entre enero y mayo del 2016 el grupo cometió 30 actos similares de daños a la propiedad, en defensa del territorio en el que viven, los bosques y la vida salvaje. De forma similar, MEND (por sus siglas en inglés), el Movimiento de Emancipación del Delta del Níger, una organización combativa armada compuesta por células inconexas involucrada en una guerra de guerrillas contra las compañías del petróleo, hicieron volar oleoductos, atacaron campos de petróleo y secuestraron trabajadores del petróleo, como parte de sus actividades anti-coloniales.
Como voceros de los ámbitos de ambientalistas radicales y anti-coloniales anglo-parlantes, grupos como Earth First! y Deep Green Resistance han lanzado su apoyo a estos grupos y otros como ellos, buscando legitimarlos, dentro del contexto del discurso radical. Esto involucra el experimentar un proceso que Deleuze y Guattari llamaron territorialización, en el cual un proceso de interiorización acopla a estos grupos a la estructura de una maquinaria particular. Esto lleva a estos grupos hacia un lugar de aceptación moral, dentro del marco moral con orientaciones de izquierda. A partir de esto, estas acciones, las actividades de estos grupos, y otros similares, se vuelven parte de la narrativa de la política de izquierda radical, respecto del proceso de civilización e historia. Se convierten en personajes dentro de los capítulos que preceden a la “revolución” y, de forma similar a aquella descripta por Camatte en la cita que mencioné previamente, son vistos como objetos pasivos a ser científicamente manipulados. Como personajes dentro del meta-drama en el que residen, se les asigna una identidad que funciona completamente como un significador simbólico para un Otro, quién se coloca como el superyó paterno, legitimando sus luchas, como Dios al determinar quién va al cielo, o mejor, quien no será arrojado al gulag, incluso al gulag anarquista, luego de la revolución —interiorizado— y quien será arrojado al infierno, o al gulag, de nuevo, incluso el gulag construido por anarquistas – exteriorizado.
Este también es el caso en luchas de-coloniales que no están necesariamente conectadas a luchas eco-radicales, tales como la lucha Palestina en contra de las violencias de Israel, en las cuales los manifestantes desarmados son pintados como “inocentes” por organizaciones de izquierda pacifistas que usan la lucha de aquellos como una plataforma para la suya propia, con la implicancia de que los Palestinos armados, tales como Hamas, son objetivos legítimos para la violencia colonial estatista.
Mientras que los líderes de estas organizaciones, quienes pueden haber sido educados en filosofías occidentales como el Marxismo, anarquismo, etc., puede que asuman esta trayectoria política, pienso que, en la actualidad, más allá de estas interiorizaciones, a los individuos que están involucrados activamente con las acciones de estas organizaciones u otras similares; no les importa el progreso, la historia, el capitalismo o nada de eso. Les importan los bosques, ríos y el mundo en el que están inmersos y en el cual habitan como Extensiones de este.
Estas funciones de encuadramiento maquinista, en la forma en la que Heidegger describe al respecto de la tecnología y el encuadramiento, en donde, como objetos, símbolos y personajes de una descripción tecnológica, encajan dentro del modo de existencia humana descripto previamente, aquel de la narrativa ideológica izquierdista, des-humanizados, inanimados y des-animalizados.
Y ahora quiero desplazarme hacia algo que podría parecer de muchas formas como totalmente opuesto, pero yo argumento que se enraíza en la misma narrativa que he estado describiendo aquí. En todo caso, para hacerlo voy a dedicarme un poco a la historia.
Se puede decir que la campaña bombardera de 17 años de Kaczynski es la campaña más exitosa de su tipo. Como el Unabomber, Kaczynski envió 16 bombas, hacía varias ubicaciones dentro de los Estados Unidos. Fue únicamente luego de la publicación de su manifiesto, La Sociedad Industrial y su Futuro, que sus motivaciones se esclarecieron y fue capturado. El trabajo es una crítica brillantemente articulada hacia la sociedad industrial, que incluye una crítica al izquierdismo, en la cual no profundizaré aquí, puesto que no es necesaria para esto y ocuparía demasiado espacio. Solo la menciono por su relevancia y por lo que estoy a punto de desarrollar.
La influencia de Kaczynski, respecto al espacio anti-colonial, es particularmente notable, en relación al movimiento post-anarquista nihilista terrorista llamado Eco-extremismo. Surgiendo de las discusiones nihilistas-anarquistas y anti-civ de la darknet, y casi completamente situado en América del Sur y Centro, por parte de individuos indígenas y anti-civilización, con solo algunas células en Europa, este movimiento es uno que ha buscado activamente exteriorizarse de la maquinaria y narrativa izquierdista.
En sus actividades anti-progresistas anti-melioristas, el grupo que es el partidario más elocuente del Eco-extremismo, Individualistas Tendiendo a lo Salvaje, ITS (ya que la S es por Salvaje), centraron sus actividades en, al igual que Kaczynski, poner bombas en instituciones universitarias, tales como laboratorios nano-tecnológicos; antes de avanzar a sus afamados, debido al rechazo moral, asesinatos indiscriminados, en nombre de la Naturaleza Salvaje.
En caso de que no estén familiarizados con el grupo, me gustaría plasmar aquí citas de sus primeros comunicados.
1. “¿Se colapsará la Civilización y nacerá un mundo nuevo, por los esfuerzos de lxs guerrerxs anticivilización? ¡Por favor! Veamos la verdad, plantemos los pies en la Tierra y dejemos de volar dentro de la mente ilusoria e izquierdista. La revolución nunca existió y por ende lxs revolucionarixs tampoco, aquellxs que se visualizan como “potencialmente revolucionarixs” y que buscan un “cambio radical anti tecnología”, están siendo verdaderamente idealistas e irracionales porque todo eso no existe, dentro de este mundo moribundo solo existe la Autonomía del Individuo y es por la que luchamos.
2. “Un mundo sin domesticación, con un sistema acabado por la obra de lxs “revolucionarixs”, con la Naturaleza Salvaje naciendo de las cenizas del antiguo régimen tecnológico y la especie humana (lo que quedaría) de vuelta a lo salvaje, es completamente ilusorio y soñador.
3. Its da su verdadera cara, vamos al punto central, la fiera defensa de la Naturaleza Salvaje (incluida la humana) no se negocia, se ejecuta con los materiales necesarios, sin compasión y aceptando la responsabilidad del acto. Nuestros instintos nos lo marcan, pues (como hemos dicho anteriormente) estamos a favor de la violencia natural y en contra de la destructividad civilizada.
La respuesta que ha recibido ITS ha sido de exteriorización activa por parte de los izquierdistas y anarquistas-morales. La publicación de anarquismo de izquierda Its Going Down particularmente se pronunció en contra de ITS, notablemente luego de su comunicado 29, en el cual reivindican la responsabilidad por el asesinato de una mujer en un bosque, y también han demonizado a anarquistas y occidentales que incluyen al Eco-extremismo en sus discusiones. Its Going Down etiquetó a ITS como Eco-fascistas en una de sus condenas hacia el grupo, en un intento obvio de demonizarlos moralmente, excluyéndolos de la comunidad de grupos y organizaciones consideradas aceptables dentro de la moralidad anarquista. Esto es, tal como con el MEND y el Lucha por el Territorio Rebelde (Weichan Auka Mapu), realizado bajo la mirada de un Otro superyó paternal, reprimiendo aquello que es moralmente inaceptable, desde una posición de autoridad moral, como Dios. Esto es un ejemplo de lo que describe Camatte, en donde los izquierdistas condenando a ITS y al Eco-extremismo tratan a los Eco-extremistas, a aquellos interesados en el Eco-extremismo y a sus propios simpatizantes y partidarios, como objetos para la manipulación científica, en un movimiento capitalista por controlar, por territorializar.
La revista Eco-extremista Regresión realiza un notable intento por exteriorizarse, tanto en su nombre como en su contenido. Se describe como el antónimo del progreso, como una fuerza regresiva antitética, ubicando su estrategia en un estilo Marxista activo de la dialéctica dual. La Revista proclama activamente que no desea ser leída o que esté buscando atraer lectores, pero se encuentra disponible para leer por cualquier online. Está diciendo activamente que “no somos uno de ustedes” y “no formamos parte de esto”, en una forma muy similar a como los Izquierdistas buscan exteriorizar al Eco-extremismo. A partir de estos ejemplos que he presentado, he intentado identificar que, tanto en encuadramientos morales positivos y negativos, mediante tanto interiorización o exteriorización dentro de la narrativa del progreso, revolución e historia, la relación izquierdista respecto a los proyectos extremistas y radicales anti-coloniales y de-coloniales es una cuya estructura maquinista es ideológica y funcionalmente colonialista y racista. La izquierda no acepta ni condena las acciones de los grupos indígenas y anti-coloniales simplemente en sus propios términos, pero los acopla con el simbolismo de su propio diseño ideológico. Al mismo tiempo, el movimiento de-colonial se ha incorporado tanto a la maquinaria Izquierdista, que, en el caso de los Eco-extremistas, los pueblos indígenas se están alejando de la lucha.
En este punto siento la necesidad de desplazarme a un lugar ligeramente diferente de aquel en el que hemos estado la mayor parte de esto, aunque sin alejarme demasiado. Encuadro esto es un lugar geográfico, más que en un tiempo histórico, puesto que a lo que me estoy desplazando no es ni históricamente progresivo ni reaccionario, o regresivo, cualquiera sea el término que prefieras, sino metafísicamente presentista, en un sentido inmediatista egoísta y fenomenológico. Karl Popper declaró en su trabajo La Sociedad Abierta y Sus Enemigos, en donde critica el historicismo teleológico de Hegel, Marx y pensadores similares por ser fundamentalmente totalitarios, que la “Historia no tiene significado” —una proposición indudablemente desagradable para cualquiera que tenga una postura política izquierdista, pero este es el sentimiento al que deseo desplazarme.
Este es el asunto de la destrucción, la cual luego diferenciaré de la violencia. Ahora, cuando miro hacia afuera de mí mismo hacia lo que el discurso y acción post-anarquistas significan hoy en día, en el tiempo presente, en tanto que nos encontramos en una crisis sistemática, colapso ecológico y entre tanta violencia, me parece a mi que realmente solo podemos comenzar a hablar sobre ontología. No estoy queriendo decir que estamos hablando y que solo podemos hablar sobre conceptos vagos y abstractos, sino que en la raíz de nuestros discursos y si somos honestos con nuestras discusiones, estamos hablando de psico-onticos, socio-onticos, eco-onticos, sobre Realidades y sobre lo Real. Estoy indagando aquí, al incorporar lo ontico junto con la ontología, dentro del mundo de las Cosas (C mayúscula) y la reificación (usando el término tanto en el sentido expuesto por el viejo y confiable Comunista Marx y en el sentido de la falacia del concretismo, también conocido como hipostatación).
Estas discusiones ontológicas pueden a menudo ser encuadradas dentro de los teatros simbólicos de las ideologías, interiorizando y exteriorizando, en procesos de territorialización. Pero debajo de estas vestiduras, en la carne desnuda de nuestro discurso, es ontológico. Somos, de muchas maneras, todos anarquistas ontológicos de praxis.
En base a esto, haré una afirmación, que el proyecto anarquista ontológico es uno de destrucción activa, en el sentido Heideggeriano (con la k reemplazando la c). Me gustaría tomar prestado el término de ontología de guerrilla de Robert Anton Wilson para esto. Tal como observó Heidegger, la destrucción es una tarea presentista que no encaja en categorías normales de positivo-negativo, siendo nihilísticamente amoral y no posicionada en el pasado. Sin ser dualísticamente positiva ni negativa, la destrucción aquí es una fuerza radicalmente monista, en el sentido que sugiere el anarquista-colectivista Bakunin cuando declaró que “la pasión por la destrucción es también una pasión creativa” inmediata; a diferencia de las tradiciones gnósticas de la ideología revolucionaria de izquierda, en las cuales tanto la teoría como la práctica retienen un dualismo esotérico, respecto a objetos que pueden ser manipulados científicamente.
Incluso más que como una práctica antropológica, yo afirmo que la verdadera destrucción-creativa sin objetivos del Ser es el proceso de transformación que está sucediendo de forma constante. La civilización y la historia, en este sentido, son intentos de frenar este proceso y crear, mediante la reificación simbólica, una ontología social de un estructurado-espacio absoluto —la construcción de territorios, de objetos con interiores y exteriores, de la naturaleza y del espacio que esta por fuera de la naturaleza (civilización), de grupos y categorías; un teatro de fantasmas, tecnológicamente in-autentico, en el sentido que expone Heidegger, intentando reprimir la relacionabilidad del Ser, en forma de desarrollos extendidos en el tiempo, o mejor, como el transcurrir de la vida visto como el espacio abierto de la posibilidad. La civilización, con el fin de mantener la maquinaria de su funcionamiento, debe restringir, mediante la colonización, la moralidad, etc., el espacio abierto de la posibilidad, mediante la interiorización y la exteriorización enfocadas hacia una narrativa totalitaria, con un sendero dirigido.
Ahora, en un sentido lo que yo, como alguien del mundo anti-civ, estoy diciendo con esto es que deberíamos deshacernos de los grupos, categorías, territorios, interiores, exteriores, inclusión, exclusión, objetos, símbolos y otros fantasmas tecnológicos, pero difícilmente esto llegue a alguna parte en el tiempo presente. Así que, junto con esto, deseo hacer otra afirmación para nosotros como individuos, o mejor como singularidades, involucradas en los proyectos de-coloniales y anti-coloniales de desterritorialización; que abracemos radicalmente la noción de monismo-como-pluralismo; no para interiorizar la cartografía del espacio radical de una forma nueva respecto a aquella en la que lo hacemos actualmente. Si no, para dejar la situación tan desordenada como sea posible y no juzgar el desorden mediante condena moral, y no encajar eventos dentro de las estructuras de ideologías de izquierda, sino dejarlo todo en el espacio de la posibilidad. Quizás esto se podría considerar el equivalente eco-anarquista de la noción liberal de Bergson de la sociedad abierta —aunque también, quizás no. Si, sin embargo, estamos lidiando con procesos ontológicos, yo sugiero que consideremos nuestras percepciones de la realidad, como del espacio y tiempo, en el modo en el que indica el matemático Poincare con su filosofía de la geometría; como si hubiésemos nacido sin intuiciones, las cuales se han vuelto ligadas a convenciones normativas más que a hechos.
Esta idea que estoy proponiendo es obviamente muy incómoda, puesto que deja abierto casi todo, pero si vamos a de-colonizar el espacio físico estructuralmente racista de las políticas anti-coloniales, entonces nos queda este lugar de incomodidad, en el cual debemos reconocer sin categorizar moralmente, en un sentido anti-político.
Finalmente, también deseo hacer una afirmación ontológica aquí, a los fines del discurso, que mucho de lo que es categorizado como violencia por grupos eco-radicales y anti-coloniales no es violencia, siendo la violencia un objeto reificado de la civilización, significando violación. Sino que lo que resulta a menudo categorizado como violencia en este sentido es realmente una aceptación de la destrucción-creativa no-ontica acósmica ontológica salvaje. Violación, de esta forma, parece ser el funcionamiento maquinista básico de la civilización —invirtiendo la afirmación de ITS de que la naturaleza es violenta y la civilización destructiva. El propósito de la civilización es el propósito de la violencia. Esto no es para legitimar estas acciones que estoy describiendo como destructivas en lugar de violentas, sino diferenciarlas a los fines de la praxis post-anarquista.
Violar es interrumpir el flujo de un espacio y crear una obstrucción, como una presa en un rio, como un militar llegando para interrumpir la vida cotidiana de la comunidad, como un pene forzando su ingreso en un cuerpo mediante la violación. La destrucción es un aspecto creativo de los procesos del espacio de materializarse-volverse-temporal que es el Ser. La destrucción es la apertura del espacio.
De-colonizar es destruir la narrativa de producción que es esta cultura. Des-territorializemos, sin re-territorializar, y sin juzgar lo que crece en el espacio abierto. Dejemos las cosas abiertas y no tratemos al mundo como un objeto para nuestra manipulación. Dejemos de intentar ser Dios y destruyamos el totalitarismo. Vivamos libres de interiores y exteriores, de inclusión y exclusión. Volvamos real el sin fronteras ni límites, y seamos anarquistas abrazando la anarquía. Poincare dijo que “La Geometría no es verdad, es ventajosa”, pero esto no llega lo suficientemente lejos. La geometría no es verdad, ¡Pero puede ser una aventura!
Esto va más allá del espacio de-colonial obviamente, puesto que incluye los espacios de teoría y práctica anti-patriarcales, de ambientalismo radical y anti-estatismo, ya que a estos también les vendría bien deconstruir sus territorios y abrazar la noción ontológica de monismo = pluralismo —pero no hay espacio en este ensayo para incluir estas luchas.
Me gustaría finalizar con esta frase del filósofo Marxista-autónomo Agamben; “Lo que tuvo que perdurar en el inconsciente colectivo como monstruoso híbrido de humano y animal, dividido entre el bosque y la ciudad —el hombre lobo— es, por lo tanto, en su origen la figura del hombre que ha sido expulsado de la ciudad. Que tal hombre sea definido como un hombre-lobo y no simplemente como un lobo… es decisivo aquí. La vida del bandido, como la del hombre sagrado, no es una pieza de naturaleza humana sin relación alguna con la ley y la ciudad. Es, en cambio, un umbral de indistinción y de pasaje entre animal y hombre, fusis y nomos, exclusión e inclusión: la vida del bandido es la vida del Loup garou, el hombre lobo, quien no es precisamente ni hombre ni bestia, y que habita paradójicamente dentro de ambos sin pertenecer a ninguno”.

(Chile) Revista Ajajema en la mira de los pacos

Más propaganda gratis gracias al atentado anarco-bienechor en Santiago.


31 de julio 2019
Los mensajes en Internet de grupos supuestamente anarquistas y que se adjudican atentados en Santiago no dan tregua, lo que ha obligado a los organismos de Inteligencia del Estado a monitorear constantemente los sitios web en que dan a conocer sus acciones y sus presuntos planes a seguir.

El primero ocurrió el lunes, cuando el grupo autodenominado “Cómplices Sediciosos/Fracción por la Venganza”, que sería de tendencia anarquista, se adjudicó los envíos de las encomiendas-bombas que el jueves pasado llegaron hasta la 54 Comisaría de Carabineros de Huechuraba y la oficina del exministro del Interior Rodrigo Hinzpeter, en las dependencias de Quiñenco en Las Condes. El primer artefacto estalló y dejó ocho policías heridos, mientras que el segundo logró ser desactivado antes de que Hinzpeter lo abriera.

Y ayer, la agrupación “Ecoterrista” se hizo presente en el sitio web donde reivindican sus atentados. Este fue el grupo que hizo su aparición en enero de 2017 con la bomba que lesionó al entonces presidente de Codelco Óscar Landerretche. Además, aseguraron ser el grupo que a comienzos de año instaló un artefacto explosivo en un paradero de Transantiago en Vicuña Mackenna y, ahora último, el envío de la encomienda-bomba dirigida al presidente del directorio de Metro, Louis de Grange, que logró ser interceptada por Carabineros.

Este nuevo mensaje de los “ecoterroristas”, que también se hacen llamar “Individualistas Tendiendo a lo Salvaje” (ITS), no tuvo relación con la adjudicación de un atentado. Sino que con la publicación de una revista digital en formato PDF llamada Ajajem, que tiene 76 páginas y que entre otros elementos realizaron advertencias sobre eventuales nuevos ataques y en su última página realizaron un diagrama sobre cómo realizar una carta-bomba. Continue reading (Chile) Revista Ajajema en la mira de los pacos

(Sur) Revista Ajejema n° 7

REVISTA AJAJEMA Nº 7

Editorial

Una vez más salimos, una vez más nuestras letras y nuestra propaganda ven la luz. Seguimos inclaudicables en nuestro camino de apología y difusión en nombre de las siglas del caos; ITS.
Desde las sombras, desde el más feroz anonimato continuamos editando nuestras páginas, paginas encaminadas y orientadas a la agudización de la guerra de las tendencias eco-extremistas y misántropas/nihilistas.
A seis meses de nuestro último número, en ese tiempo con el sol quemando fuerte y temperaturas ardientes… Hoy, invierno del 2019 de la era del crucificado y nuestra Revista Ajajema aflora una vez más.
El sur está congelado y su frio hiela los huesos, la lluvia desborda ríos y convierte sus calles en ríos civilizados… nuestra edición responde a esa inclemencia, a ese proceso salvaje, en el nombre del clima volvemos a surgir como propaganda terrorística, apologizadora de atentados y asesinatos. ¡Oh! frio majestuoso, asesino de hombres, en tu nombre escribimos. ¡Oh! lluvia indiscriminada, saboteadora de urbes y enemiga de la humanidad moderna, por ti y por tu furia editamos.
Contemplaos la cordillera más blanca que nunca, las animas de la blanquecina nieve nos habla, está furiosa, nos recuerda nuestro camino y nos susurra al oído; ¡venganza! Los hermanos ya han respondido ese llamado… ¿Tú lo has escuchado? ¿Aquel susurro? Procura que no quede sin respuesta…
*
Muchas cosas han pasado desde nuestro último número, atentados, egos, pólvora, sigilos, amuletos… la Mafia ITS. Los individualistas extremistas aún están íntegros y a la espera, pacientes y al acecho siempre, libres y salvajes como el viento que azota las estructuras civilizadas.
Por poco y los hermanos de la HMB junto con los cómplices de SRS no matan al puto de Metro de Santiago, por poco y no lo desfiguran, por poco y no incrustaron un perno en el cuerpo de su esposa o de su hija.
Sabemos que los aparatos de inteligencia chilenos e internacionales están al pendiente de lo que decimos, así que escuchen atentos pedazos de mierda; en el Norte, en el Sur y al otro lado del océano andan los hermanos, piensen que nos hemos ido, que nos hemos apagado o que abandonamos la guerra, pero cuando vean y escuchen el estruendo del bombazo o vean las llamas ardientes del fuego, no se sorprendan… ustedes y todos sus aparatos tecnológicos, sus miles de peritos especialistas en bombas y sus seniles expertos en terrorismo nos tiene sin un puto cuidado.
Porque la Revista Ajajema tiene la bendición de lo antiguo, seguimos las ordenes de lo Desconocido. Ajajema es, y siempre ha sido, Terror incivilizado, Ajajema es letra y es imagen, Ajajema es guerra, Ajajema es… ITS-Sur.
Siempre al acecho, recabando, buscando y analizando, nos hemos ido, aguardamos la orden de lo Oculto, su mandato será obedecido y practicado, esperen, espérennos…
Desde la total impunidad, desde las sombras practicamos el terror, ocultos siempre, ¡bombas y revistas a la civilización!
¡Muerte al progreso de la humanidad!
¡Muerte a su vida civilizada y a sus habitantes apestosos!
¡Viva la guerra de los hermanos de ITS en el norte, en el sur y al otro lado!

Individualistas Tendiendo a lo Salvaje-Chile
-Grupo Ajajema: Letras del Caos

_______________

Contenido:
Editorial
Poemas de Shagnessy
-Arboles
-Canción del mundo
-Sobre la tragedia
-Teología I
-Teología II
Moribundo anarquismo verde
Cuentos Kawesqar
-Cuento del Martín pescador
-Cuento del cisne de cuello negro
-Cuento de los sapos
Artículo Sobre Violencia De-colonizadora y Eco-extremismo Para la Conferencia ASN del 2018
Fiera
Theodore Kaczynski Revolución anti-tecnología: por qué y cómo, Una evaluación crítica
El llamado de las Guerreras
Un demonio entre ustedes
El terrible autoritario y la terrible union de los egoistas
Desvarío antihumano
Apología del Caos
Hijos de Ted
Cronología maldita
(Kawesqar) La jornada de los nómadas acuáticos
El credo satánico
Paroxismo en el delirio nihilista
Los eclipses en karukinka

MICTLANXOCHITL (PARTE 3)

Llega la tercera entrega de “MICTLANXOCHITL La flor del Inframundo que creció en esta era” la cual incluye quince comunicados de ITS desde el trigésimo primero al cuadragésimo quinto.

La edición de estos compilados deja de estar en manos de los editores de la Revista Regresión para ser ahora responsabilidad de la nueva editorial Kóshmenk emergiendo desde el Sur como un nuevo proyecto de difusión y propaganda eco-extremista.

Aquí se pueden encontrar la primera y la segunda edición.

Saludamos esta nueva iniciativa y a los wachos que emprenden esta labor de propaganda.


MICTLANXOCHITL 3

(ES-EN) REFLEXIONES ECO-EXTREMISTAS 4

Con orgullo criminal presentamos la cuatra entrega de “Reflexiones Eco-extremistas” en su versión hispanohablante y angloparlante.
La propaganda criminal sigue su curso, así como la expansión de la Mafia terrorista en diferentes paises.
¡Adelante con TODOS los proyectos de propaganda anti-humanista!


REFLEXIONES ECO-EXTREMISTAS 4

Introducción:
Para esta 4ta edición de “Reflexiones Eco-extremistas”, nos metemos en un campo más “filosófico” por así decirle, abarcando reflexiones y pensamientos acerca de diferentes conceptos tales como la libertad o la moralidad. Luego pasamos a enfocarnos en algunas actitudes del humano moderno en específico, siendo estas el amor, el razonamiento y un repaso de su actuar en términos generales. Y para finalizar presentamos el escrito “Autexousious Apanthropinization” por parte de Archegonos, donde se ahonda en el abismo nihilista que niega toda ideología centrada en el humano y su progreso.

Índice:
-Reflexiones respecto a la libertad
-Pensamientos sobre la moralidad
-Débiles palabras respecto al razonamiento humano
-Algunas reflexiones sobre el actuar del humano moderno desde una perspectiva eco-extremista
-¿Por qué amarte? Breves reflexiones nocturnas sobre el amor
-Autexousious Apanthropinization


ECO-EXTREMIST REFLECTIONS 4

(it) Anarchici Indiscriminati: Tirando fuori dall’oblio gli anarchici terroristi del secolo XIX

Traducción cómplice al italiano del texto “Anarquistas Indiscriminados: sacando del olvido a los anarquistas terroristas del siglo XIX”, publicado en la Revista Regresión nº 6.


Come sogno a volte un mondo tutto in armonia: ogni tendenza basata sul proprio modo di fare, senza mai scontrarsi, senza mai umiliarsi, per essere più forti nel domani, quando dovremo correre tutti verso la gran battaglia della rivoluzione! Ma sono solo tutti sogni.”

Severino Di Giovanni, lettera a Hugo Treni, 15 Maggio del 1930

L’Era nella quale ci dipaniamo molte volte cambia l’essenza le cose, modifica la realtà e la trasforma in una pantomima che va a braccetto con le scarpe del progresso. La modernità ha cambiato molti ambiti, tanto l’ambiente naturale, come i comportamenti umani, fino alle ideologie politiche, questa Era esige ai cittadini, (ribelli o non) di opporsi con tutte le forze a qualunque forma di violenza inumana. I valori morali difesi dalla civilizzazione nel suo insieme sono come un lavaggio di

cervello, fa si che ci sommergiamo nell’amnesia individuale, e difendiamo

l’ignoranza collettiva.

Molte ideologie politiche sono state mal interpretate in questa Era moderna e a poco a poco sono state poste come se fossero qualcosa di originale, fino a difenderle. Sono evolute in qualcosa di banale e insopportabile , e in questo caso anche l’ideologia anarchica, con il tempo, è mutata e si è trasformata in una qualcosa che non corrisponde a quello che era al principio.

Da un po’ di tempo, fino ad ora, alcuni anarchici respingono il concetto e la pratica degli Attacchi Indiscriminati difesi dagli eco-estremisti. Per gli anarchici moderni parlare di un atto che cerca di colpire l’obiettivo senza dare nessuna importanza che vengano colpiti anche i civili è come un peccato verso “l’umanità libera” e “autogestita” futura, è parlare di atti “Irresponsabili” che non sono compatibili con la “morale rivoluzionaria”: questo è certo, nella pratica degli Attacchi Indiscriminati la morale non ha nessuna importanza, né la rivoluzione, né niente di questo, conta solo colpire…

È qualcosa di poco chiaro per noi, che gli anarchici di oggi si scandalizzino per questa pratica, poiché furono questo tipo di atti quelli che, anticamente, diedero loro apparenza e che li fecero – un paio di secoli fa – nemici reali del governo, del clero, della borghesia e dell’esercito. Per dimostrare questo e suddividere il testo poniamo il seguente elenco, che è stata preso da differenti documenti che riscattano la vera storia degli anarchici reali, seppellita nella menzionata amnesia

individuale e collettiva propagata dalla cultura moderna e progressista che impera oggi giorno. La Storia Nera, farà vedere ad alcuni anarchici moderni (i cosiddetti “nichilisti”) le suore a fianco dei demoni anarchici che seminarono il terrore e la violenza nella loro epoca.

-14 di gennaio del 1858: L’anarchico Felice Orsini ed il suo compagno attentano a Napoleone III. Per questo attentato utilizzano tre “Bombe Orsini”, la quale viene battezzata col nome del suo creatore maledetto. Bomba che era composta da una palla dura di metallo riempita di dinamite. Al suo esterno aveva alcune piccole aree ripiene di fulminato di mercurio, un esplosivo molto delicato che si attiva tutto d’un colpo con la forza.

La prima cade sull’autista dalla carrozza, la seconda contro gli animali che li accompagnavano, e la terza distrugge il vetro della stessa carrozza, nell’attentato otto persone muoiono e 142 risultano ferite.

17 di febbraio del 1880: Il nichilista Stepan Khalturin membro della società segreta nichilista russa “Naródnaya Volia”, fa esplodere una bomba nel Palazzo d’Inverno in Russia, 8 soldati muoiono e 45 civili sono feriti.

-5 di luglio del 1884: Un esplosivo di alto potenziale esplode in un magazzino sul Lungomare di Santa Monica, Spagna, un facchino del posto rimane dilaniato dall’esplosivo abbandonato indiscriminatamente.

-4 di maggio del 1886: Un meeting convocato da organizzazioni anarchiche a Chicago, che ripudiano la repressione che avevano sofferto gli operai scioperanti fuori dall’azienda McCormik il 1 di maggio, viene disperso dalla polizia che carica violentemente quelli che vi assistevano. Nella schermaglia, un esplosivo casalingo viene lanciato contro i poliziotti.

L’attentato si prende la vita di uno di essi e ne lascia ferito gravemente un altro. Si scatena una battaglia per le strade dove la polizia ferma decine di persone, e dove cinque di essi vengono condannati a morte. La polizia fa irruzione nelle case dei supposti autori dell’assassinio, dove vengono trovati approvvigionamenti, esplosivi, armi e nascondigli segreti con propaganda anarchica. Dopo, i condannati furono chiamati “i martiri di Chicago.”

Il movimento anarchico tradizionale ha etichettato gli anarchici di Chicago come “bianchi popcorn”, poiché alcuni di questi attentatori erano un pericolo per l’epoca.

-18 gennaio del 1889: un dipendente di 70 anni muore facendo esplodere un esplosivo abbandonato su un pianerottolo, sulle scale dell’edificio dove viveva il suo datore di lavoro, in Spagna.

-8 febbraio del 1892: In quella che è stata definita “Ribellione di Jerez de la Frontera”, Spagna, più di 500 contadini tentano di conquistare la città, mossi dagli anarchici, dove due abitanti ed un contadino rimangono uccisi. Per questo la polizia intraprende una campagna di repressione contro il movimento anarchico di allora, le autorità catturano gli anarchici che pianificarono ed eseguirono la ribellione, è che infine vengono condannati a morte.

Il giorno dopo, il 9 febbraio, alla vigilia delle esecuzioni, un’esplosione scoppia nella Piazza Reale di Barcellona. La bomba viene abbandonata in uno dei “maseteros” di un giardino vicino al solito luogo dove si riuniva la polizia segreta. Benché secondo gli storiografi, l’attacco era diretto contro la polizia, la detonazione causò numerose vittime civili posto che la piazza era molto frequentata. Tra gli assassini c’era uno straccivendolo che risulterà morto, una domestica e il suo fidanzato con le gambe amputate, tra gli altri.

La vendetta anarchica per l’esecuzione dei loro compagni è feroce, l’anarchico italiano Paolo Schicchi che aveva pubblicato vari giornali esaltando la violenza tra i quali “Pensiero e Dinamite”, aveva scritto prima dell’attentato: “Affinché la rivoluzione sociale trionfi completamente bisogna distruggere tutta quella razza di ladri e assassini che chiamiamo borghesia. Donne, vecchi, bambini, tutti devono essere soffocati nel sangue”.

Alcuni anarchici si commossero per l’attentato e lo respinsero con forza dicendo: “Non possiamo credere che sia anarchico quello che ha preso il petardo della Piazza Reale. (..) [Fu un atto] tipico di selvaggi, che non possiamo attribuire più che a nemici infiltrati della classe lavoratrice; l’avevamo già espresso a Maggio; così l’abbiamo dichiarato in riunioni pubbliche e dappertutto, e così lo ripetiamo oggi: lo sparo di petardi è una vigliaccheria. Può glorificarsi fino all’eroismo chi si gioca faccia a faccia la vita per un’idea generosa; può definirsi, fino a vantarsi se si

ama quello che è successo a Jerez, ma non potrà mai né attenuarsi quello

che prepara una cosa sbagliata nell’ombra che non sa a chi toccherà [Attacchi indiscriminati”]

-11 marzo del 1892: Ravachol pone una bomba a la casa del giudice Bulot

(anti-anarchico), in Francia.

-27 marzo del 1892: Ravachol fa esplodere un bomba nella casa del procuratore Benot. Sebbene, questi due attacchi non lasciano vittime, hanno impresso un marchio dell’inizio di un epoca di sangue e dinamite, che avrebbe colpito gli acerrimi nemici (e chiunque fosse stato incrociato sulla loro strada) di questi anarchici.

-30 marzo del 1892: Ravachol è fermato nel Ristorante Lhérot per l’attentato al Ristorante Véry. Il giorno seguente del giudizio, terroristi anonimi fanno esplodere una bomba nel Ristorante Lhérot lasciando vari feriti.

Si deve menzionare che Ravachol era considerato dagli anarchici dell’epoca un “delinquente comune” poiché i suoi attacchi furono considerati fuori dalla morale anarchica.

-7 novembre del 1893: Santiago Salvador, un anarchico spagnolo lancia una bomba Orsini dentro il Teatro dal Liceo a Barcellona, Spagna. Mentre la gente godeva dell’opera, Salvador lancia indiscriminatamente l’esplosivo sul pubblico: sangue, schegge e corpi mutilati volano da per tutto, il risultato, 22 morti e 35 feriti.

-9 dicembre del 1893: L’assassinio di Ravachol da parte della ghigliottina francese, fa si che molti anarchici comincino ad adottare ferocemente la “propaganda del fatto” come vendetta per il suo assassinio. L’anarchico Auguste Vaillant lancia una bomba di grande potenza alla Camera di Deputati in Francia, 50 persone rimangono ferite.

-12 febbraio del 1894: L’anarchico individualista Émile Henry lancia una bomba contro il Caffè Terminus a Parigi per vendetta dell’esecuzione di Vaillant. Assassina una persona e ferisce 20 borghesi.

-7 giugno del 1896: Un attentato avviene in mezzo alla processione del Corpus Christi a Barcellona, Spagna. Un anonimo terrorista lancia una Bomba Orsini, la quale secondo molti, era stata ideata originalmente per ferire e ammazzare le autorità presenti, invece , la bomba si effonde e trova un gruppo di civili che stava vedendo il ritorno della processione per strada. La bomba esplode infernalmente, lasciando 12 morti e 70 feriti. Dopo l’attentato si genera indignazione, gli anarchici dicono che non sono stati, le autorità li incolpano lo stesso e ne arrestano oltre

400, ma solo 5 sono condannati a morte. Dopo molti anni di discussione ampia, alcuni argomentano che per i costanti attentati in Spagna da parte degli anarchici, le autorità avevano commesso l’attacco per incolparli e che la loro attività si è fermata. Altri argomentano che l’autore fu un anarchico francese chiamato Girault, fuggito dopo il massacro. In qualunque modo, l’attentato di Corpus Domini può essere una lezione storica o un modello da seguire nell’Attacco Indiscriminato.

-31 maggio del 1906: L’anarchico Mateo Morral lancia un mazzo di fiori verso la carrozza dove stavano il re Alfonso XIII e sua moglie Victoria Eugenia, a Madrid. Nel mazzo di fiori era nascosta una Bomba Orsini. La bomba si imbatte nella costruzione elettrica del tram e devia verso la moltitudine e l’esplosivo detona: 25 persone muoiono (15 militari) e 100 civili risultano feriti, mentre il re e la regina escono illesi.

-4 luglio del 1914: Un rifugio anarchico è distrutto da una terribile esplosione. Il posto ubicato in Via Lexington a New York era un magazzino di esplosivi. Il risultato lascia 4 anarchici ed un civile fatti a pezzi per l’esplosione, e 20 civili feriti sparsi per strada. La polizia incolpa membri anarchici dell’IWW e della Croce Rossa Anarchica come cospiratori.

-22 luglio del 1916: Un potente esplosivo detona durante la sfilata del “Preparedness Day” a San Francisco, California. La bomba nascosta in una

valigetta, attivata da un orologio e riempita di dinamite e pezzi di metallo causa 10 civili morti e 40 feriti. La polizia sospetta dei leader sindacali o anarchici del gruppo degli anarchici galleanisti, che erano chiamati così dalla stampa dato che che il loro leader era Luigi Galleani, un anarchico individualista italiano arrivato negli Stati Uniti, con l’obiettivo di scatenare il caos ed il terrorismo in questo paese. Inoltre era editore del periodico radicale “Cronaca Sovversiva.” Uno dei tanti paragrafi del giornale recita il seguente scritto di Galleani: “La tempesta è arrivata e presto si innalzerà, distruggendo e annientando tutti voi nel sangue e il fuoco … Vi dinamizzeremo!”

E non stava scherzando …

L’anarchico Gustavo Rodríguez nella sua chiacchierata intitolata “Illegalismo anarchico, Valga la ridondanza!” uscita nel 2011 da qualche parte in Messico, segnala quello che segue rispetto a due, dei tanti attentati perpetrati dai galleanisti: “Questo gruppo ha innumerevoli aneddoti ma ci sono varie azioni che meritano per lo meno una breve menzione, come l’attentato eseguito il 24 novembre del 1917 contro il Quartiere della Polizia della Città di Milwaukee, dove esplose una bomba a tempo, molto potente, con vari chili di polvere da sparo nera. L’ordigno era stato costruito da Mario Buda, che era l’esperto di esplosivi del gruppo, a proposito del modo in cui, avvalendosi anche delle sue capacità, avrebbe aiutato Luigi Galleani nel creare un manuale per esplosivi che circolasse con successo tra gli anarchici insurrezionali e che apparentemente sarebbe stato tradotto da Emma Goldman – Beh, si è appreso che il piano era molto ingegnoso poiché, a causa della grande attività anarchica dell’epoca, le stazioni di polizia erano molto ben protette e avevano anche grandi controlli al momento dell’accesso a questi luoghi;

perché il gruppo per potere introdurre la bomba nella caserma, la collocò innanzitutto nelle fondamenta di una chiesa della città, passando

l’informazione a un personaggio che sospettavano essere informatore della

polizia. Rapidamente la “squadra” degli esplosivi si mobilitò e ritirò la bomba dalla chiesa, trasportandola nella stazione di polizia, pensando che il meccanismo di attivazione avesse fallito. Minuti dopo avere comprovato che l’ordigno si trovava nelle installazioni, lo fecero esplodere ammazzando nove poliziotti ed un civile. Buono, con l’attentato riuscirono a prendere “due piccioni con una fava” perché non solo avevano realizzato il loro obiettivo, ma inoltre, permise loro di smascherare l’informatore.

Un altro attentato che merita di essere menzionato, è quello realizzato da Néstor Dondoglio nella città di Chicago nel 1916. Dondoglio era un cuoco di origine italiana che si faceva chiamare Jean Crones. Sapendo che c’era l’idea di realizzare un gran banchetto in onore dell’arcivescovo di quella città, l’arcivescovo Mundelein, (con l’assistenza di un nutrito gruppo della gerarchia cattolica), si presentò come volontario dicendo che voleva donare le sue abilità e regalare i suoi squisiti piatti ai commensali, avvelenando circa duecento invitati, e inserendo l’arsenico nella zuppa.

Nessuna delle vittime morì perché nella sua ansia per eliminarli, Dondoglio utilizzò troppo veleno che provocò immediatamente vomito alle vittime, che riuscirono a espellere il veleno. Morirà solo, due giorni dopo l’avvelenamento, il curato O´Hara, parroco della chiesa di St.

Matthew in Brooklyn, New York, che era stato cappellano nel patibolo della prigione di Raymond St. Dondoglio, immediatamente dopo l’attentato, si trasferì nella Costa Est, dove venne nascosto da un compagno del gruppo fino alla sua morte nel 1932″.

-27 febbraio del 1919: Quattro galleanisti muoiono dopo che esplode anticipatamente una bomba in una fabbrica tessile di Franklin, Massachusetts.

-29 aprile del 1919: Anarchici galleanisti inviano 30 pacchi-bomba a notabili figure di autorità negli Stati Uniti: in uno dei casi un domestico del senatore Thomas W. Hardwick in Georgia, perde le due mani e sua moglie soffre bruciature dopo che il pacchetto che aprono esplode, e che i galleanisti avrebbero abbandonato fuori dalla casa dell’obiettivo.

-2 giugno del 1919: Il galleanista Carlo Valdinoci muore cercando di mettere una bomba nella casa dell’avvocato Mitchell Palmer, in cui muoiono due civili per la tremenda esplosione.

La casa dell’avvocato è completamente distrutta dall’esplosione. Anche varie case vicine soffrono danni. Una nota trovata tra i resti distrutti, dell’anarchico mescolato con i civili e le macerie diceva: “Ci sarà un bagno di sangue; noi non sfuggiremo; lo farà chi deve morire: l’ammazzeremo perché è necessario; ci sarà molta distruzione”.

-3 giugno del 1919: Un vigilante notturno muore nell’esplosione di una bomba abbandonata da galleanisti nei tribunali di New York.

-16 settembre del 1920: Mario Buda, (anarchico della banda di Galleani) fa esplodere la prima automobile-bomba, (o piuttosto carrozza-bomba), della storia. Lascia dentro una carrozza stazionata di fronte a Wall Street una mortifera bomba di 45 chili di dinamite con sufficienti schegge, attivata da un orologio. L’esplosione avviene e tutto vola al suo passaggio, i cavalli della carrozza, impiegati, fattorini, civili, e chiunque nelle vicinanze della carrozza-bomba. L’infernale esplosione distrugge le installazioni della Banca Morgan. Qualcosa come 38 persone muoiono e 400 risultano ferite in questo formidabile Attacco Indiscriminato.

-23 marzo del 1921: Un gruppo di anarchici individualisti lancia una bomba dentro il teatro Diana a Milano, Italia, pensata per assassinare il commissario Gasti ed il re Vittorio Emanuele. La terroristica bomba lascia 20 morti e 100 feriti, la maggioranza civili.

-29 novembre del 1922: Tre carabinieri tentano di arrestare gli anarchici individualisti Renzo Novatore e Sante Pollastro vicino a Genova, Italia.

Nello scontro Novatore cade morto da una pallottola in fronte, mentre Sante si difende fieramente e assassina a colpi di pistola due dei carabinieri, mentre l’ultimo lo lascia in vita disarmandolo.

-16 maggio del 1926: Una bomba composta da due pallottole di cannone svuotate e riempite con polvere da sparo, esplode spaventosamente nell’Ambasciata degli Stati Uniti a Buenos Aires, Argentina. Il buco che perfora la parete, dove potrebbe entrare ed uscire un uomo, impressiona le autorità. L’onda d’urto distrugge i finestroni di case e negozi vicini. Benché in questo caso non ci siano civili lesionati, questo atto si aggiunge a molti altri che realizzò Severino Di Giovanni con la sua banda.

Attacchi che evolsero col passare del tempo trasformandosi in mortiferi attentati terroristi.

-22 di luglio del 1927: Una potente bomba esplode di sera nel quartiere Palermo, Buenos Aires, l’obiettivo è il monumento a Washington, benché l’esplosione sia ampia il monumento presenta danni minimi. Allo stesso tempo un’altra bomba esplode nell’agenzia Ford, l’esplosione spezza i finestroni, l’automobile di esposizione e distrugge tutti i vetri nel raggio di quattro isolati. Continue reading (it) Anarchici Indiscriminati: Tirando fuori dall’oblio gli anarchici terroristi del secolo XIX