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(es) Las Bestias deben permanecer unidas

Traducción de “Beast must stick together”, escrito originalmente por Ramon Elani.


Para Bec

Si los trotamundos no fueran en sí mismos la causa, entonces al igual que la fragancia y el color del loto en el cielo, no habría percepción del universo.” —Nagarjuna

La bestia joven le dijo a la vieja: ¿Cómo puedo vivir en este mundo?

Este mundo lacerado, roto.

La bestia vieja le dijo a la joven: Sigue tu aliento. Habla con los espíritus en charcos.

Estas cosas pasarán.

La bestia joven le dijo a la vieja: Todo lo que veo es asqueroso e indeciblemente feo.

Un mundo que es desgarrado y yo, desgarrado, dentro de él.

La bestia vieja le dijo a la joven: Ve hacia el bosque, haz tartas y tejidos.

Escucha las voces de la tormenta sobre los acantilados.

La bestia joven le dijo a la vieja: ¡O crone, bruja! Busco el profundo foso en los oscuros bosques.

No puedo hallarlo.

La bestia vieja le dijo a la joven: Sólo lo hallarás en las oscuras profundidades del silencio.

¿Que buscarás que no puedas hallar en tu interior?

La bestia joven le dijo a la vieja: ¡Pero hiervo en ira! ¡Ansío sangre y venganza!

Los dioses deberán presenciar el terror que desataré sobre este mundo malo.

La bestia vieja le dijo a la joven: A no ser hagas de ti un hueco no habrá lugar para que los dioses moren en tu interior.

Le bestia joven le dijo a la vieja: Mi corazón es negro y no puedo soltar mi amargura.

Escupo sobre la paz y la gentileza del sueño.

La bestia vieja le dijo a la joven: Cuando estés solo en el hielo, rodeado de demonios, sólo estará la voz de tu alma verdadera para guiarte.

Le bestia joven le dijo a la vieja: Crone de tormenta, me lleva la corriente, estoy flotando,

atormentado por los ojos siempre-observadores de la oscuridad.

La bestia vieja le dijo a la joven: Mira los cortes sobre mi pecho, me quité la carne con irregulares cortes del cuchillo despellejador.

Le bestia joven le dijo a la vieja: Te prepararé un festín y reluciente carne roja se te hará agua la boca.

La bestia vieja le dijo a la joven: Mira esta lanza sobre la cual me he empalado.

Mira las trenzas de pelo con las cuales me he estrangulado.

La bestia joven le dijo a la vieja: Te vi en la casa oscura que estaba ahogada con humo. Te vi caminar con la luna.

La bestia vieja le dijo a la joven: Yo maté a mi hermano por sus oscurecidas manos aquella noche.

Los maté a todos ellos por su silencio.

La bestia joven le dijo a la vieja: ¿Qué viste caminando entre las estrellas?

¿Qué oíste en los susurros de la nieve?

La bestia vieja le dijo a la joven: El demonio azul se alza de las glaciales profundidades.

Él entierra sus afilados dedos en las entrañas del mundo.

La bestia joven le dijo a la vieja: ¿Te ahogarás en lágrimas? Un mar de óxido.

Despedazado en fragmentos por las olas de hierro.

La bestia vieja le dijo a la joven: Sumérgete profundo en el abismo del océano y no temas.

Después de todo, las bestias deben permanecer unidas.

(es) La Fosa Debajo del Árbol

Traducción de “The well beneath the tree”, escrito originalmente en inglés por Ramon Elani.


La rueda del tiempo no puede ser girada hacia atrás. Las cosas pueden, en cualquier caso, ser destruidas y renovadas. Esto es extremadamente peligroso, pero las señales de nuestros tiempos son peligrosas también. Si hubo alguna era realmente apocalíptica, es la nuestra. Dios ha puesto los medios para el holocausto universal en las manos de los hombres.”

La sombra es un sin-sentido. Le falta fuerza y no tiene una existencia continua a través de sí misma. Pero el sin-sentido es el hermano inmortal e inseparable del significado supremo.”

C.G. Jung

Soy un hombre de violencia extraordinaria.

Yo soy el que ruge en el corazón de la batalla.

Yo soy el Valeroso, quien desbanca a su enemigo.

Yo soy el Trabajador Malvado, el Hombre de la Lanza.

Yo voy hacia adelante.

Yo soy el de un enorme frenesí

Yo vuelvo locos a los hombres.

Yo soy el Resonador.

Yo soy el Amo de la Matanza.

Yo soy El que es Alegre en la Guerra.

Yo soy el Dios que Ahorca.

Yo soy el que trae las Runas.

Yo soy el Padre de la Guerra.

Yo mate a mi padre,

Aquel que Existió Antes del Tiempo.

El Primer Ser,

La conciencia indiferenciada,

El Dios Durmiente,

Substancia y espíritu del cosmos.

El estaba más allá del bien y el mal,

A pesar de que era sombrío y terrible.

Mientras aulló en el abismo de la noche,

¿Qué recuerdos vagaron y flotaron en su mente?

¿En un universo somnoliento, qué soñó?

La Voluntad, el Pensamiento, y el Espíritu se alzaron con feroces armas.

Con mis hermanos lo partí y lo dividí.

Y su sangre ahogó al mundo,

Se derramó sobre el Inmenso Hueco,

Empapó las estrellas.

Y un brillante fragmento de hielo,

El Primitivo Ovulo Cósmico,

El corazón de hielo,

El patrón de todas las cosas,

El puente entre lo visto y lo no visto,

Quemó a través de la fábrica del mundo.

Y el hielo se derramó hacia dentro del Reino de la Niebla,

Y allí su linaje creció fuerte y orgulloso.

Y por sobre aquellas mesetas congeladas

Un grano perdido fue enterrado en el hielo

Y su poder goteó por entre los mundos

Y formó una Fosa debajo del Árbol.

Por lo que dios está en el ovulo,

Y dentro de los interminables ciclos del tiempo.

He visto la devastación que vendrá,

He visto la visión del Lobo que vendrá por mí.

El Lobo siempre está allí en los bosques más oscuros de mi mente.

Sé que él es mi ruina y mi perdición.

Sé que él traerá sangre y fuego al mundo.

Y sé que veré al mundo nacer de nuevo en agua.

Los Dioses no son inmunes al destino.

Yo sigo mi destino.

Yo soy el Hijo y el Padre,

Yo soy el Cielo Frío,

Yo soy el que Vaga y el que Engaña.

Aquellos que vagan no recuerdan.

Yo busco mi sombra.

Él es el húmedo y el mojado,

Aquel debajo de la tierra,

Él es el sacrificio y yo soy el filo.

En el hueco debajo del árbol,

El recuerda todo

Por lo que se sienta cerca de la pileta

Que se alimenta de aguas que fluyen

Del reino salvaje.

Yo he olvidado,

El mundo supera los olvidos,

Pero aquel que mora entre musgos y los techos empapados,

Sólo él lleva los recuerdos de lo que yo he destruido.

Mi viejo tío,

Perdido en una infinidad de sueños.

Y yo bajé hacia él.

Desde mis palacios de oro y dichosas batallas.

Fui hasta debajo del árbol.

Y lo encontré allí perdido en su interminable sabiduría.

Yo bajé

Para estar completo,

Para curar la herida abierta,

Para hacer penitencia por haber causado dolor al mundo.

Así como trepé al árbol,

Así como me colgué de la rama,

Así como me atravesé con lanza,

Así como subí

Para obtener el poder de las Runas,

Para ganar el poder para forzar,

Para controlar,

Para crear orden,

El fuego del mar y el sendero de la serpiente,

El horror de las nubes,

La ruina de la cosecha,

El horror que Alberga el Precipicio,

El hogar de la Mortificación

El grano que trae hambruna

El pesar de la humanidad,

Los ríos de hielo,

Y el Sol destructivo,

El Dios de los Templos con Una sola Mano,

El adorno de las naves,

El metal que se dobla.

Así como subí por estas cosas,

También supe que debía bajar para completarme.

Por lo que el caos debe unirse al orden.

Mi antiguo tío me mandó a mirar hacia dentro de las aguas turbias de la fosa.

Y en la fosa,

Vi rabia inconquistable,

Vi poder ingobernable,

Vi una conciencia irrazonable

Vi una fuerza imparable.

Y supe que estaba ciego,

No me podía ver,

No podía ver camino.

Supe lo que había rechazado,

El espíritu de la matriz.

Entre las nubes y los vientos, el señor de los cielos,

Y había perdido a la tierra,

El cuerpo de mi padre, quien también era mi madre,

En el paisaje que tallé sobre sus huesos,

Esta verdad fue escrita.

La verdad fue grabada en las montañas,

En los fiordos,

En los bosques,

En los ríos,

En los glaciares.

Pero yo no podía leerla,

Dado que solo podía leer las runas,

El idioma de artificio y condena

Ya no podía leer las palabras del mundo debajo.

Y allí yacía mi debilidad.

Me había hecho fuerte

Solo con los poderes del cielo.

Yo sabía que era espíritu sin cuerpo,

Y el espíritu no es nada en sí mismo,

Pero mi destino es el de transitar ambos caminos,

Caminar en dos mundos,

Para caminar en todos los mundos a la vez.

Así que le rogué a mi tío que bebiera de su fosa.

Y aprendí las Nueve Canciones,

Y lo que mi tío pidió,

Yo se lo di,

Y tomé mi mano y la alcé hacia mi cara,

Y mis dedos escarbaron hasta mi cráneo,

Y me arranque mi ojo de mi cara,

Y el mundo se volvió pura sangre,

El árbol se despedazó sobre mí,

Y los dioses lloraron

Y las lágrimas de sangre gotearon hacia mi barba.

Mi sombrío tío tomó en su mano el ojo tembloroso

Y lo arrojó profundamente dentro de la fosa.

Y yo caí sobre mis rodillas

E incrusté mis dedos dentro de la rica y mojada tierra

Y grité

Mientras que el cosmos se volvió uno

Dentro de mi despedazada mente,

Y vi estrellas explotando,

Galaxias naciendo,

Vi al dragón asombrado.

Vi todo lo que alguna vez fue y todo lo que será.

Sentí al destino quemándome

Vi que todo mi conocimiento,

No era nada más que un intento

De imponer algo concebible

A un universo que me desafía.

O me había desafiado.

Entonces entendí,

Que todo mi caminar errático me había guiado nuevamente hacia mi mismo,

De vuelta a esta locura.

¿Qué tan lejos debe de viajar una estrella a través del espacio

Antes de encontrar la parte de sí misma

Que alguna vez pensó perdida?

Al tiempo que mi alma se unió,

El niño dio un paso adelante:

El conocimiento que trasciende el conocimiento.

El significado que supera al significado.

Aquel que solo puede ser alcanzado a través de

La unión cósmica.

El espíritu de las Profundidades se había alzado en mi interior.

Y con todo el poder de mi runa

Yo no podía enseñarlo,

Yo no podía compartirlo,

Era mio para que lo soporte solo

El espíritu de las Profundidades me había mostrado como despertar a los muertos,

Como traer hacia adelante los recuerdos perdidos del mundo de los sueños

Como tocar el poder primordial

Que yo pensé que me había desvanecido del mundo,

Cuando llené el útero de los dioses con sangre.

Por que la fosa debajo del árbol es la fosa de los sueños.

Y en mis sueños era el único camino de verdad

Y mil voces me hablaron,

Y oí el destino del tiempo,

Que durará mas que la noche más larga.

Y mi Sol se oscureció

Y mi Luna se alzó en el horizonte de mi conciencia.

Así como una vez lo perdí todo

Sobre el árbol de la orca,

Así lo perdí todo de nuevo

Al lado de la fosa de los sueños.

Por lo que soy el Dios que vendrá,

Yo soy el Dios que se esta convirtiendo.

Y mi tío sonrío de forma gentil,

Ya que él supo tan bien como yo,

Que su destino era el de morir por mi,

Pensó que su linaje sobreviviría la gran destrucción del mundo

Sonrío de forma paciente, amorosa,

Y me mostró el cuerno del cual bebió,

El cuerno que señalizaba el final de las cosas,

El final de mi poder

El momento en que el lobo en mi interior

Saldría de las sombras y me engulliría totalmente.

Y mi tío tocó mi brazo,

Por mucho antes del tiempo del lobo

Él sería eliminado

Y su cabeza separada de su cuerpo

Y yo usaría mis encantos y hierbas

Por sobre ella, y la tendría siempre conmigo

(es) El Réquiem del Coyote

Traducción de “Coyote’s requiem”, escrito originalmente por Shaughnessy.


Doblado delicadamente al costado de la carretera

Como si estuviese en el silencioso reposo del sueño

La piel aún húmeda por las lluvias de la tarde

Los fieros ojos cerrados por ultima vez

Una quietud caída sobre el corazón salvaje

El sol rompió los cielos de otoño hoy cuando el escucho

El último tacto cálido de un crepúsculo dorado para el muerto

La última canción para el viejo estafador

El réquiem del coyote

(es) Horror adecuado

Traducción de “Congenial horror”, extraído de Antisocial Evolution.


Desde este cielo bizarro y furioso Atormentado por tu destino, En tu espíritu vacío vuelan ¿Cuáles pensamientos? Responde, tu libertino.

-Voraz en mi apetito Por lo incierto y desconocido, Yo no me quejo por el paraíso

Como hizo Ovid, expulsado de Roma.

Cielos se despedazan como arenas arrasadas por el viento, Tú eres los espejos de mi orgullo;

Tú eres nubes de luto, tan blancas y amplias,

Hay carrozas fúnebres que mis sueños comandan,

Y tú reflejas en una luz resplandeciente

El Infierno en el que mi corazón se deleita.

Charles Baudelaire

(es) Un provocador incendiario

Traducción de “An incendiary provocator”, extraído de Antisocial Evolution.


Siento un profundo desprecio por el Hombre moderno, por el ciudadano. Siento que su exterminación es innegable como un holocausto; el tiempo me da razón y la circunstancias me reafirman. El ser humano tiene que ser esterilizado en masa, así como son administradas las vacunas. Es fundamental ignorar la moralidad de la familia, sus dioses e ideales. Vivo en tiempos vomitivos, el hedor que me rodea es nauseabundo y los ciudadanos más aún. Bueno, de hecho, la conclusión es simple. La vida no merece ser vivida, la vida no tiene ningún precio, suma o valor cuando es vivida por seres inocuos que se arrodillan por todo. No siento respeto por la vida que me fue impuesta, llena de problemas o disfrutes, fallidos y problemáticos. Me gustaría saborear la libertad del aborto. Aquella que destruye el concepto de la cantidad de vida, aquella que no entiende ideología o razón. El abortado es salvaje y provocador. Me río del buen entendimiento del sacerdote, el político, el padre y la madre, la democracia de libre mercado, el feminismo moderno, la sociedad y los ciudadanos que la habitan. Como un aborto me alzo sobre todo bien y mal, de ideologías emancipadoras, de la razón humanista, yo sólo entiendo y comparto la pasión de mi Ego».

Albert Caraco

(es) Anti-Cristianismo

Traducción de “Anti-cristianity”, extraído de Antisocial Evolution.


Stirner lidia con el problema de la ley en las primeras páginas introductorias, y él señala lo que al Ego (marcar bien, no al hombre), degradado a simple sujeto-ciudadano, se le demanda no hacer: “ser egoísta”.

Sólo mi causa no debe ser mi causa”, o “Que pena un egoísta que sólo piensa en sí mismo.” El autor de “El Ego” destruye esta susodicha verdad, la cual no es nada más que una mentira consolidada y repetida durante los siglos, también gracias a un Cristianismo invasor. La causa de Dios y del Hombre no es mi preocupación, aquella no es mi causa. No hay causa, sea la humanidad, verdad, moral, ética, etc., no me arrodillo frente a causas superiores, en lugar de eso, Yo hago mi propia causa y mi propio fin, y me convierto y soy un egoísta.

Aquí está mi egoísmo espiando desde la cueva en donde ha sido cerrado, el Cerbero de pasiones codiciosas, “la nada de ningún otro”, quien tu quisiste sacrificar por tus tardes con una mujer lujuriosa, quien no puede aplacar mi ira y mi insaciable voluntad por el placer, y la cual – esto es muy importante – aleja los conceptos y principios de la ley que se para por fuera de mi.

No vamos a ser hijos prodigios sujetos unicamente a la transgresión juvenil, ni tampoco vamos a ser Raskolnikov sucio y barato, mataremos al viejo usurero y a su hermana con todo lo que esté a nuestro alcance y enfrentaremos lo que siga, despedazando enérgicamente las espinas de la claudicación sin caer en el culposo instinto del Cristianismo.

Nunca ofreceremos nuestras muñecas deliberadamente a los grandes inquisidores, en lugar de eso nos arrojaremos al abismo del inconsciente para recuperar al Ser, cayendo nuevamente al vacío y en la oscuridad seremos capaces de mirar la cara de la realidad material y no nos colgaremos como Smerdijakov si no es nuestra propia voluntad, ni caeremos en fiebre cerebral, una fría fiebre de locura y culpa, la misma fiebre de los genios filosóficos del “todo esta permitido,” inmortalizados por Ivan Karamazov. No, la metafísica del Obispo de Roma y toda su teología avanza para aniquilar al único, la nada, el creador, el Ser.

(es) El girar

Traducción de “The turning”, escrito originalmente en inglés por Shaughnessy.


Debajo de los abovedados cielos de gris

Una suave neblina cae sobre el calmo bosque

Entre las lluvias de otoño una quietud se instala en el descanso

Rota aquí y allá por el evocador graznido de un cuervo solitario

A lo largo del río la parada esquelética de árboles caducifolios

Negros álamos y amplios arces estériles ante la llegada del invierno

Ellos han pintado un naranja quemado sobre el suelo del bosque

Debajo de los abovedados cielos de gris

El girar del mundo

Nota del traductor:

En inglés el término que usan para el título y para la última parte del texto es “The Turning”, si bien la traducción de “El girar” es bastante precisa, no captura bien el significado del término usado en inglés, ya que éste no se refiere a un giro meramente físico, sino también a un movimiento más simbólico, un cambio e incluso transformación.

(es) Tres etapas de la historia

Traducción de “Threes stages of history”, escrito originalmente en inglés y publicado en Antisocial Evolution.


A pesar de los comentarios de arriba, parece que Stirner presentó su versión de las edades del hombre con seriedad, porque acto siguiente procede a describir la historia humana de forma análoga. Los antiguos, como los niños, eran realistas. Los Cristianos Modernos son idealistas, al igual que los jóvenes, mientras que los hombres del futuro serán egoístas, como los adultos.

Para los antiguos, el mundo de la naturaleza y el linaje sanguíneo tenían el valor más alto, y lo aceptaban de forma tan incuestionable como un Cristiano acepta el misterio del mundo divino. Esta observación ya fue hecha por Feuerbach, pero Stirner añade que los antiguos también intentaron subvertir, o posicionarse detrás de las supuestas verdades naturales.

En particular, él elogia a los Sofistas, quienes usaron la mente como un arma contra el mundo, Los Sofistas vivieron por su ingenio para alcanzar la vida más placentera, en lugar de aceptar normas naturales o de costumbres. Usaron su mente como un instrumento para ponerse detrás de las éticas tradicionales, aunque sin elevar la mente al estatus de un nuevo amo o conciencia. Ellos cultivaron el entendimiento, pero no el corazón, el cual aún era libre de perseguir sus apetitos más voraces sin tapujos. Así, por todo su entendimiento superior, los Sofistas permanecieron esclavizados al mundo a través de sus deseos sensibles.

Sócrates percibió que el corazón tanto como la mente debe ser purificado. No es suficiente tener entendimiento, ese entendimiento también debe estar direccionado a una causa que valga la pena. Stirner considera esta purificación del corazón como una liberación mayor de la mente, liberándola de deseos mundanos. ¿Qué es la purificación? De acuerdo a Stirner, al igual que la mente Sofista había elevado sus propios intereses por sobre los intereses de otros (eso sería lo que es “natural” o de costumbre), también el corazón Socrático desdeña todas las cosas mundanas, así que incluso la familia y la nación son abandonadas por el bien de la propia dicha del corazón.

La experiencia cotidiana confirma la verdad de que el entendimiento quizás haya renunciado a algo muchos años antes de que el corazón deje de latir por eso.” [p.21.]

Mientras que los Sofistas se hicieron a sí mismos amos por sobre “los antiguos poderes dominantes” en su entendimiento, aquello continuó conduciendo estos poderes por fuera del corazón. Sócrates inició esta guerra, la cual duraría hasta el final de la época clásica.

La última purgación del corazón fue lograda por los escépticos, quienes “arrojaron fuera del corazón todos los contenidos y no lo dejaron latir por nada más.” [p.22.] Esta purgación, despojando al hombre de todos los lazos al mundo incluso en sus deseos, efectivamente desarraiga al hombre del mundo corpóreo. Él ahora se ve a sí mismo como espíritu, lo que sería, pensamiento puro, un desarrollo que facilitaría la recepción del Cristianismo.

El hombre espiritual se preocupa de lo espiritual en lugar de estar en busca de ser un “amo de las cosas,” Los Cristianos fueron capaces de llegar a la espiritualidad pura, a diferencia de los Judíos, quienes aún no estaban dispuestos a decir que las cosas mundanas no tenían valor. La caracterización de Stirner de los Judíos religiosos como “no espirituales” puede parecer extraña, pero el realiza esta distinción a cuenta de la doctrina de justificación por fe sin obras. Criado por padres luteranos, Stirner debe haber estado profundamente impresionado con esta doctrina.

Aun así, incluso si reconocemos la mayor antigüedad de la enseñanza Católica de que las obras son un perfeccionamiento de la fe, esto no suprime el presente punto de Stirner. En cualquier confesión, no son las obras como tal lo que justifican, sino la fe que estas expresan. El Cristiano deriva su valor de lo espiritual, no de lo mundano. Cualquier bien que pueda ser hallado en el mundo deriva del fin espiritual al cual pueda estar direccionado. El buen Cristiano nunca enfocará su corazón en cosas mundanas como tal, mientras que tal purgación del corazón es foránea al pensamiento Judío. Para el Judío lo espiritual es ciertamente más elevado que lo mundano, aunque lo mundano aún tiene valor en sí mismo que no es derivado de ninguna meta mayor. Es perfectamente lícito y bueno perseguir la riqueza por sí misma, matrimonio por sí mismo, y así en adelante, siempre y cuando esto esté en conformidad con la ley divina. Así el corazón Judío sólo es imperfectamente espiritual como mucho, dado que aún hay mucho espacio para que coexistan los deseos mundanos.

En la práctica, por supuesto, pocos Cristianos han obtenido realmente la pureza espiritual que profesan, pero la mera existencia de un ideal de pureza espiritual es en sí histórico y significante psicologicamente. Hace posible la base de una ética que es complemente independiente del criterio de los deseos mundanos. Así el Cristianismo constituye un desarrollo importante en la liberación de la mente humana. Este hecho está demostrado de forma tan decisiva por la historia, que es admitido, e incluso altamente profesado, por algunos de los críticos más severos de la religión, incluyendo a Stirner y a Nietzsche.

Aun así, Stirner cree que algo se perdió en la transición del hombre mundano al hombre espiritual. La vida espiritual, nutrida sólo de pensamientos en lugar de las cosas del mundo natural, “ya no es ‘vida,’ sino—pensamiento.”[p.26] Los antiguos, por contraste, buscaron el disfrute de la vida, el cual se encontraba en la salud, belleza, riqueza, y por sobre todo, buen ánimo.

No está claro que estas caracterizaciones sean totalmente precisas. Stirner, al igual que otros críticos del ascetismo Cristiano, parece haber perdido de vista el hecho de que el Cristianismo es una religión encarnadora, insistiendo en un Dios que es inmanente en el mundo corpóreo, el cual formara parte de la unión divina en igual medida que del alma. Aunque han habido muchas perversiones del Cristianismo, tales como el Gnosticismo, Origenismo, Messalianismo y Catarismo, en donde la espiritualidad implica el rechazo de actos externos o incluso del cuerpo, las tradiciones clásicas del Catolicismo y la Ortodoxia han presentado las vidas contemplativas y activas como complementarias, y enfatizado la corporeidad de la Iglesia de Cristo.

En cambio, los antiguos estaban lejos de ser gente no espiritual, y muchas de sus prácticas externas eran expresiones de creencia en un mundo lleno de espíritus. La “naturaleza” y el “linaje” que ellos reverenciaban no eran meros objetos, sino que tenían aspectos divinos. Incluso el termino Griego para la “buena vida” mundana, eudaimonia, significa literalmente, “buenos demonios”. Más allá, los Sofistas eran la excepción en lugar de la regla entre los antiguos, mientras que muchos creían que la “buena vida” debía estar circunscripta por normas morales. Así Simonides enlista entre las bendiciones de la vida “riqueza obtenida sin maña”. Incluso los filósofos hedonistas, desde Arístipo hasta Epícuro, aspiraban a mostrar cómo sus sistemas eran compatibles como la conducta correcta.

De todas formas, Stirner hace el valido punto de que, sin importar cuanto buscaron librarse del mundo, los antiguos eran esencialmente hombres sensitivos, dado que concebían toda felicidad en términos sensitivos, viviendo de forma calma, sin miedo o emoción. Así, él observa astutamente que los Estoicos y Epícureanos enseñaron efectivamente la misma práctica filosófica, difiriendo sólo en el método. Los estoicos enseñan al hombre afirmarse a sí mismo en contraste con el mundo, obteniendo “imperturbabilidad y ecuanimidad de vida.” Los Epícureanos buscan de forma similar la libertad del miedo, al cual llaman hedone, aunque nos enseñan a oponernos al mundo por el engaño en lugar de la impasividad.

La caracterización que hace Stirner de los Estoicos tiene fallas, dado que él piensa que ellos no tenían física o cosmología. De hecho, los Estoicos Griegos tenían una cosmología bien desarrollada, y esta se integraba con su ética de tal manera que los hombres eran exhortados a seguir la naturaleza, no oponerse a ella. Aun así, podemos notar la crítica de Nietzsche de que los Estoicos definían a la “naturaleza” para que encaje con un preconcepciones éticas, y de hecho se oponían a la naturaleza por lo que es realmente.

Los Escépticos rompen nuestra relación con el mundo, considerando esta relación como “sin valor ni verdad”, en las palabras de Timon. De igual forma, Pyrrho dice que el mundo no es bueno ni malo, bello u horrendo. [p.28.] En otras palabras, el valor no es algo inherente en el mundo, sino que viene de los pensamientos sobre el mundo.

Esto pavimenta el sendero del Cristianismo, el cual dibuja sus valores desde fuera del mundo, en el reino del espíritu. Los “lazos naturales” de la comunidad y la familia, no menos que la búsqueda de los placeres sensibles, todos son considerados como “molestos obstáculos que disminuyen mi libertad espiritual.”

(es) La canción de otoño

Traducción de “The Song of Autumn”, escrito originalmente en inglés por Shaughnessy.


Una corta canción sobre en el esplendor multifacético de una tarde de otoño. Compuesto en el momento, al modo de los antiguos poetas taoístas y zen, una narración para traer al lenguaje el esplendor de la tierra salvaje

Grandes velas negras sueltas por las corrientes del cielo

Una bóveda oceánica en movimiento de diez mil sombras de gris para llenar los cielos

Las hojas doradas del otoño bailan en el viento del otoño, regocijándose en el regreso a casa

Gotas silenciosas, precursoras de la tormenta que viene

El gran río vuelve a rugir, aviolentado con los regalos de los cielos

Una probada de la verdad de las cosas

Envuelta en el salvajismo del mundo

(es) Por sobre los llanos de la Adoración

Traducción de “Upon tha plains of adoration”, escrito originalmente por Ramon Elani.


En arboledas salpicadas de antiguos, descomunales robles parados como dioses entre interminables océanos de musgo esmeralado, una voz se alza desde la negra y fragante tierra cubierta por ruinas olvidadas y sombrías muecas de piedras escondidas entre las montañas de hierba. Delgado y aireado al principio, un mero sueño de cosas latentes al borde el pensamiento. Sofocante obscuridad que extiende sus zarcillos profundo dentro del pozo debajo de los arboles. Un recuerdo, solo recordado a medias, que vaga como un fantasma hambriento entre los vacíos corredores cubiertos de telarañas de las mansiones en ruinas y palacios sumergidos del subconsciente.

Flota a la deriva como el humo, volviéndose más pleno y fuerte a medida que trepa por sobre las coronadas cabezas de los árboles. Ahora como un coro de monstruosos ángeles del inframundo, la canción suena sobre la tierra, repleta de gloria y rabia. Un nombre que ha sido maldecido por milenios, chilla como mil pipas funestas y despedaza el asqueroso letargo de un mundo sosegado a un sueño sin sueños a causa de las mentiras de la máquina. Escupe su orgullosa ira sobre el rostro del cielo mismo: ¡Cromm Cruaich! ¡El Torcido de la Colina!

El cabeza de callo se alza sobre su montículo sangriento. Sus hombros huesudos encorvados y los cuernos sobre su frente penetrando el cielo y el sol llamea sobre él como un halo de fuego. Envuelto por niebla, se sienta entronando la Pradera de los Reyes rodeado por sus ídolos marchitos. En sus temibles garras sostiene los obsequios de leche y granos, y en la profundidad atemporal Tigernmas marcha hacia Cromm con su anfitrión y allí sobre los llanos de la adoración le da hospedaje al Doblado en víspera de Samhain. Con ojos salvajes y puños sangrientos se golpearon de forma cruda y supurante, y cayeron al suelo colmados de lamentación, y allí rodeados por un circulo de piedras acomodadas en rangos de cuatros filas de tres, Cromm si halló satisfactoria su ofrenda y el poderoso anfitrión fue sacrificado a un hombre por el regalo de leche y granos.

Por miles de generaciones en adelante, el sangriento lugar se sostuvo en reverencia por el populacho, quienes trajeron sus propios sacrificios por el regalo de leche y granos. Por lo que la vida en los llanos era dura en aquellos tiempos y los poderes secretos del dios demandaban el derramamiento de sangre brillante y en círculo alrededor de la carreta. Luego vino Patrick de Ravenglass, desde la casa de la Mujer Cuervo, quien desafió a Aquellos quienes se Pararon sobre la Arboleda y escupieron impiedades desde una mesa frente a su casa. Él maldijo a Reyes y Tribus y Naciones y vino con plata y fuego para destrozar aquello que se había mantenido en pie desde el principio de los tiempo. Así que Cromm fue apartado y arrastrado de su asiento sagrado sobre la colina.

Ya no debemos de hablar de la Tierra, la Madre. Al menos no de la Madre que da y da y da hasta que sus tetas están marchitas y en carne viva a causa del los crueles dientes de su cría mas desagradecida y miserable. No, si hablamos de una Madre deberá ser de una que es profunda y nublada y oscura y llena de terror. No sin amor, pero con un amor extraño y misterioso, y temible. Un amor que no es comprendido pero sí deseado. Un amor enloquecedor que viene a nosotros a la luz de la luna. Un amor del cual haríamos cualquier cosa por proteger.