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(es) Notas sobre la extinción

Traducción del texto “Notes on extinction”, escrito originalmente por Abe Cabrera.


La extinción es la gramática de la civilización tecno-industrial. Es como llegó a ser lo que es, y la extinción es lo que la sostiene. Es como si creara vida con el fin de simplemente destruirla. Esto va desde campos del agro-negocio, a fetos abortados, hasta pueblos enteros que han sido borrados en nombre del “progreso”. Si el nihilista pasivo puede arrojar la acusación de que la naturaleza es indiferente a las criaturas que hace nacer, lo que es aun más seguro es que la civilización Europea Cristiana (en particular) ha tomado a pecho esta premisa y ha operado con ella a un ritmo acelerado y exagerado. Aquello que a la naturaleza le lleva millones de años crear, formular y desarrollar, la civilización puede sacárselo de encima en una tarde. Todo nuestro modo de vida es alimentado por los cadáveres de animales muertos millones de años antes de que la primera sombra de un ancestro humano honrara la faz de la tierra.

En el eco-extremismo, la necesidad/propiedad/simetría de la extinción humana es la base del ataque indiscriminado. Es discutible si el ataque eco-extremista es alguna vez “indiscriminado” en un sentido absoluto. Porque para ser verdaderamente indiscriminado, uno quizás necesitaría ni siquiera levantarse de la cama y disparar un proyectil por la ventana hacia una calle adyacente. Todos aquellos ataques que no sean de esta naturaleza exacta requieren planificación, reflexión, preparación, etc. Ahora, donde uno discute que el ataque eco-extremista es indiscriminado es en la elección de la víctima. Porque a menudo puede resultar que quienquiera que esté cerca o en la “línea de fuego” sea quien sale herido, cuando esto no era intencionado. De nuevo, aún no nos libramos de la ciénaga ética incluso si hemos decidido quién es culpable o inocente. De hecho, condenas exhaustivas a gente e incluso a su propiedad son casi tan viejas como la civilización misma. Vayamos a nuestra confiable Biblia. En el bien conocido relato de la caída de Jericó, está escrito:

Cuando sonaron las trompetas, el ejercito gritó, y al sonido de la trompeta, cuando los hombres dieron un fuerte grito, la pared colapsó; por lo que todos cargaron directo hacia adentro, y tomaron la ciudad.

Consagraron la ciudad al Señor y destruyeron con la espada todo ser vivo en ella; hombres y mujeres, jóvenes y viejos, ganado, ovejas y burros.”

Esto no es un evento único en las Sagradas Escrituras: El Pueblo elegido por Dios dejó ciudades devastadas como si fuese una cuestión rutinaria, e incluso fueron castigados por Dios por ser compasivos con el ganado.

Por supuesto, la gente no será particularmente persuadida al mencionar la historia antigua, así que iremos al grano. El tema de la civilización no es un tema de moralidad sino de números. No es un problema filosófico sino más bien un problema matemático y físico. Si puedes superar a tu enemigo en número, eventualmente debe sucumbir. Muchas guerras han sido guerras de agotamiento donde el bando tácticamente superior fue derrotado por ola tras ola de enemigos siéndole arrojados. Esto pasó en la guerra civil Estadounidense, las guerras Indias Estadounidenses, la guerra de liberación nacional de Vietnam, etc. etc. A menudo no es una cuestión de ser capaz de ganar, sino de ser capaz de soportar derrota tras derrota tras derrota hasta que el enemigo no pueda pelear más. La culpa o inocencia en este paradigma es irrelevante: la presencia misma de cuerpos (hombre, mujer, niño, o incluso una bestia de carga) es suficiente incursión como para garantizar su destrucción sin escrúpulos.

Eso está bien para los tiempos incultos del pasado, pero el presente ha aprendido su lección humanista, ¿verdad? Bueno, no exactamente. Sin siquiera tener que recurrir a Stalin o Mao y los millones que tuvieron que morir en el proceso creado antisépticamente de “acumulación de capital primitivo”, anula incluso al izquierdista más anti-autoritario, y encuentra a alguien que cree que está bien si, por ejemplo, un grupo insurgente vuela en pedazos una heladería llena de niños en nombre de la “liberación nacional” siempre y cuando el colonialista lo haya hecho primero:

Así que al final, no importa si algunos millones mueren, o si niños son volados en pedazos, o si unas cuantas monjas son violadas por revolucionarios. Una causa justa cubre una multitud de pecados… excepto para las víctimas de la causa justa. El tema sobre lidiar con vidas humanas es que no es un juego de números, al menos para el híper-civilizado. Mientras que muchos podrían decirle adiós a las atrocidades del pasado, nadie se está ofreciendo de voluntario para las atrocidades del futuro, precisamente aquellas atrocidades que serán requeridas para un mejor mañana. Todos quieren ser rey, nadie quiere ser el campesino que paga impuestos para apoyar al rey en su excesivo estilo de vida. Todos quieren jugar, pero nadie quiere invertir en el juego.

Ni deberían querer hacerlo, porque el juego está arreglado. Eso no detiene a los soñadores, los revolucionarios, los conservadores, etc. de ofrecer como “voluntarios” a las futuras generaciones y a gente que no conocen a la ardua tarea de forjar un mejor mañana en el cual salgan más o menos ilesos. Las visiones de un mejor futuro son agradables mientras puedas confiar en los esfuerzos de otras personas para llevar a cabo tu vision por ti. Por supuesto, esperar que la gente haga esto es tonto, pero eso no detiene al soñador revolucionario.

Saltar de estas observaciones a la conclusión de que “por lo tanto, todos los humanos deben extinguirse” puede ser correctamente señalado como un reductio ad absurdum. Solo porque nadie tenga la culpa no significa que todos tengan la culpa, o que la culpa siquiera exista.

Por lo tanto, ninguna medida disciplinaria o incluso ningún lenguaje disciplinario está justificado. Quizás esto tiene un propósito, pero déjennos ponerlo de otro modo: el ideal humano (forma) no podrá tener nunca el huésped físico apropiado (materia) para realizarse a sí mismo. La forma siempre es un fantasma, merodeando sobre la hirviente masa de material humano crudo. La humanidad nunca podrá ser motivada por un ideal, nunca podrá ser unida a un plan ético orgánico que pueda conformar sus acciones colectivas hacia un mejor futuro. En otras palabras, la humanidad como un todo es un zombie colectivo, algo que se topa con el aspecto de la vida pero en realidad está constantemente al borde de volar en pedazos por la falta de cualquier inteligencia o voluntad colectiva definida. Podemos hablar de acción colectiva global, pero es en su mayoría retórica vacía. El problema es de una escala divina pero los medios para abordarlo son demasiado humanos.

Así que a pesar de lo que uno podría pensar sobre sus partes, el humano como una categoría universal es un fenómeno endeble y fugaz. Pero de nuevo, déjennos regresar al apartado de arriba: el problema real con los humanos no es que no son lo suficientemente inteligentes, sino más bien que hay demasiados de ellos conectados de una forma desordenada por las comunicaciones y transportes globales. El problema no es un director ejecutivo o mil políticos o un millón de policías. El problema son siete mil millones de personas con sueños y aspiraciones y grandes expectativas para sus hijos… que solo pueden llegar a expensas de otros seres en el planeta. El problema son los valores de la humanidad por el bien de la humanidad, humanidad como un sistema cerrado, humanidad como el imperativo categórico. Siete mil millones de anarco-primitivistas traidores a la especie serían inferiores a una humanidad constituida solo por diez ejecutivos de Monsanto. Tus sentimientos, opiniones, creencias y acciones no cuentan. Básicamente, lo que cuenta es tu sola existencia animal, porque es parasitaria e injustificable. A menos que tu existencia particular pueda convencer a siete mil millones de personas de cometer suicidio colectivo, dejando quizás solo un puñado de homo sapiens viviendo en la Tierra como un animal entre otros, no eres distinto a cualquier otra persona.

Por supuesto, puedes decir que esto solo se aplica a la civilización Europea (post-) Cristiana híper-civilizada, pero ¿estamos realmente tan seguros? Fuera de los interminables debates sobre si el hombre acabó con la megafauna en las Américas y Australia, sabemos por seguro que el hombre acabó con el moa, un gran ave no voladora nativa de Nueva Zelanda que fue extinta a menos de 150 años de que los humanos colonizaran esas islas (bastante antes de que los europeos llegaran). El problema con las cosas que suceden es que siempre tuvieron el potencial de suceder, ceteris paribus. Incluso si algunos humanos (¿la mayoría?) nunca llevó una especie a la extinción, lo han hecho, y siempre tienen el potencial de hacerlo. Eso no es una declaración de culpa sino una declaración de hechos. Así como decir que un perro es capaz de atacar a un niño no es un juicio moral sobre el perro: es una declaración de la realidad de la situación.

Quizás el verdadero problema ético detrás del ataque indiscriminado no es uno sobre la asignación de culpa, sino sobre distinguir si la inocencia siquiera existe en este contexto. Siete mil millones de personas no viven sus vidas siendo inocentes o culpables de nada. Su modo por defecto es “ocupándose de sus propios asuntos”. Son prescindibles, no saben lo que hacen. A ese nivel, sus vidas están más que nada desprovistas de contenido ético discernible. E incluso en situaciones donde la gente se “preocupa”, a menudo roban a Pedro para pagarle a Pablo: Viven parte de sus vidas de un modo no ético para sustentar una fachada ética en alguna otra parte de sus vidas. La conclusión es: si no quieres ese bosque talado, o ese piso oceánico taladrado, o ese río contaminado, no tienes que mirar lejos para ver de quién es culpable. Tú lo eres, tus amigos lo son, aquellos a quienes amas lo son. ¿O tú y ellos comen solo aire y viven en chozas hechas de ramas de arboles nativos? ¿ O te tratas a ti mismo con plantas locales cuando estas enfermo, o chequeas tu e-mail usando solo un arco de fricción (NdT1) de madera? Si (por tus acciones, no tus palabras) no te importa la Naturaleza Salvaje, ¿por qué deberías importarle a ella? Por qué deberías importarle a alguien?

La vida humana no es ni nunca podrá ser heroica, ética, noble, ni ninguna otra de lo que apunta a ser. Puedes esperar poco de ella, y no es eterna. Aquellos que siguen defendiendo el humanismo solo desean cerrar filas y defender el poder humano como su propio fin por cualquier medio necesario, pero están defendiendo los medios materiales por los que la supremacía de esa especie es sostenida. El eco-extremista ha llegado a la conclusión de que la única forma de atacar a la supremacía humana es atacar humanos en cualquier grado en que sean capaces. No hacen esto por algún sentido invertido de moralidad, sino por el entendimiento de que la moralidad es imposible, o más bien, no puede hacer lo que dice que hace: Separar el trigo de la paja, la oveja de las cabras y el inocente del culpable. Su ataque es un rechazo a la premisa de que el ideal humano puede gobernar la vida a un nivel ético universal. Es lanzarse hacia lo Inhumano en el Nombre de lo Desconocido, con pocas expectativas en cuanto a logros humanos.

Nota del traductor:

1) Se refiere a un instrumento primitivo utilizado para hacer fuego por fricción.

(es-it) Odio misantrópico

Traducción del fiero texto con sentir misantrópico desde el sitio afín de sangre “Abisso Nichilista”, publicado recientemente en Proyecto Amoklaufe.


Misántropo no se nace, se hace.

La receta para un misántropo genuino siempre comienza con una persona rebosante de amor por su prójimo; a esto, uno agrega una pizca de desencanto, mezclada con una saludable dosis de cinismo y de amargo resentimiento; luego dejado reposar con el fin de que los ingredientes se asienten hasta estar totalmente sumergidos, y terminado sirviéndolo sobre un mundo ocupado con otras personas.

Detrás de cada personalidad misantrópica uno encuentra los restos en descomposición de un antiguo filántropo.

Todo esto es evidente sólo si uno considera la intensidad de la apasionada crítica del misántropo. El grado de su desprecio y desdén por la humanidad es siempre precedido por una abundancia de amor apasionado; porque es imposible para uno, odiar apasionadamente si uno no sabe cómo amar apasionadamente.

Que muchos misántropos fueron una vez, en la ingenuidad de su juventud, idealistas o románticos no debería tomar a nadie por sorpresa en lo absoluto.

Lo que distingue al odio misantrópico es su amplitud y universalidad. El odio misantrópico es general, porque el misántropo detesta a todos los hombres; su odio abarca todo, porque desprecia con cada fibra de su ser a la muchedumbre y sus imbéciles costumbres y gestos; él amontona desprecio en aquello que es popular y cotidiano para las irreflexivas y amorfas masas; tiene demasiada experiencia en las costumbres de los hombres como para tomar nada al pie de la letra, y su escepticismo hacia las presuntas intenciones de otros no conoce límites.

El misántropo genuino y verdadero no debería ser confundido con distante indiferencia, tal cual el caso del egoísta. El egoísta subordina los intereses de otros a los suyos; y así, es relativamente apático a las masas. Como tal, es generalmente ajeno.

Por el contrario, el misántropo es demasiado reflexivo y demasiado consciente para ser un simple egoísta. Porque la misantropía nunca es indiferencia pasiva, sino que siempre se manifiesta en aborrecimiento y odio activos.

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Pubblichiamo Egoisticamente affini questo testo sul “Misantropismo”, estrapolato dal cessato- e affine- sito “Abisso Nichilista”- specificando che è un breve testo, ma contiene delle buone basi, per dibattere amoralmente, in maniera più approfondita, rispetto alle blande generalizzazioni di dicotomia: misantropia=fascismo e stronzate umaniste varie…

Link originale da qua:

http://abissonichilista.altervista.org/misanthropic-hate/

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Misantropo non si nasce, si diventa.

La ricetta di un genuino misantropo inizia sempre con una persona traboccante di amore per il proprio compagno; A questo si aggiunge un pizzico di disincanto, mescolati con una dose sana di cinismo e di amaro rancore; Poi, lasciate riposare perché gli ingredienti dovranno stabilizzarsi insieme fino a che non si è completamente immersi, e si può alla fine servire in un mondo occupato con altre persone.

Dietro ogni personalità misantropica si trovano i resti di un ex filantropo.

Questo è evidente se solo si considerano l’intensità e la passione al vetriolo del misantropo. Il grado del suo disprezzo e disprezzo per l’umanità è sempre preceduto da un’abbondanza di amore appassionato; Perché è impossibile per un individuo odiare in maniera passionale se non si sa come appassionatamente amare.

Molti misantropi sono stati una sola volta, nell’ingenuità della loro giovinezza, idealisti o romantici, e questo non dovrebbe essere vista in maniera assoluta come una sorpresa.

Ciò che distingue l’odio misantropico è la sua ampiezza e l’universalità. L’odio misantropico è generale, perché il misantropo odia tutti gli uomini; Il suo odio comprende tutto – perché disprezza con ogni fibra del suo essere la folla e le stupide abitudini e i manierismi;  Attacca con disprezzo ciò che è popolare e comune alle masse indifese e amorfe; Ha troppa esperienza nei modi di pensare degli uomini per carpire da loro qualche valore, e il suo scetticismo non ha limiti verso le intenzioni affermate da altri.

La misantropia genuina è vera e non deve essere confusa con l’indifferenza distaccata, come avviene per l’egoista. Gli egoisti subordinano gli interessi dell’altro al proprio; Essendo relativamente apatici alle masse, è generalmente inconsapevoli.

Al contrario, il misantropo è troppo riflessivo e consapevole di essere un semplice egoista. Poiché la misantropia non è mai l’indifferenza passiva, ma si manifesta sempre con attiva avversione e odio.

(es-en) Respeto*

Traducción del texto “Respect” publicado en Antisocial Evolution, escrito originalmente en inglés supuestamente por Georges Palante.


El sentimiento despreciable por excelencia. Mosaico de miedos cristalizados; mezcla de estupidez de manada y devoción secular.

Me refiero al respeto de los seres colectivos; de las metáforas malignas y engañosas que habitan nuestras mitologías sociales.

Stirner les da a las entidades colectivas el nombre característico de “personalidades respetuosas”. Ídolos morales, ídolos políticos, ídolos de la sociedad, flotan, como el espectro de la religión en los cielos de Lucrecio; fantasmal, inútil, formidablemente.

Stendhal ya ha señalado la obsesión respetuosa, la madre de todas las hipocresías, guardiana de todos los peces gordos y oligarcas.

El optimismo social beatífico de la muchedumbre es sólo una forma de esa obsesión respetuosa. Para la muchedumbre, cualquier tipo de colectividad con la que podamos estar lidiando (administración pública, cuerpo gubernamental, la familia) es siempre correcta frente al individuo. Es correcta por la sóla razón de que es una colectividad. La etiqueta “colectivo” es suficiente. El dogma de la infalibilidad es por consiguiente secularizado y socializado.

Los oligarcas saben esto. Cuentan con la capacidad de respeto de la muchedumbre, lo cual da una idea de lo infinito, igual que lo hace su estupidez.

El ciudadano es un animal respetuoso e irremediablemente religioso; ahora se inclina a la reverencia cívica. Adora los fetiches sociales al igual que el pequeño perro Riquet en “Monsieur Bergeret à Paris” veneraba las puertas, la mesa y la silla de la cocina.

Animal reproductor, el ciudadano venera el fetiche del “matrimonio”. Animal electoral, venera ese otro fetiche, la Ampolla Sagrada moderna (NdT1), la urna cívica.

Con respecto a la muchedumbre oponemos la ironía, la pensativa ironía, de una sonrisa fría y una vista clara.

Georges Palante

*El especialista en Palante, Stéphane Beau menciona que este articulo, que apareció en la edición de diciembre de 1903 de la revista anarquista “L’Ennemi du people” fue firmado solo GP. No hay, por consiguiente, ninguna garantía de que sea en efecto de la pluma de Georges Palante, pero las ideas expresadas en este, y la forma de su expresión, son tan claramente de Palante, que no hay un cuestionamiento real a su atribución.

Nota del traductor:

1) La Ampolla Sagrada era una especie de redomita o vaso en que estaba encerrado el óleo santo que servía para consagrar a los reyes de Francia.

(es-en) Mañana

Traducción del texto “Morning” escrito originalmente en inglés pr Abe Cabrera.


Escenas de una doble vida

Me gusta llegar al trabajo temprano. Esto no es sólo porque sea un madrugador, pero tiene mucho que ver con esto. Me despierto naturalmente a las 4:30 a.m. Quiero salir de la casa para las 5:30 a.m. pero generalmente termino yéndome alrededor de las 6 a.m. por varias razones. Soy el primero en mi oficina. Me toma algo de tiempo “calentar”, pero camino por los pasillos de mi oficina, vacía, y pienso en todos los años que he estado aquí. Hago algo de trabajo.

A veces dejo mi oficina y miro por la ventana. Tengo el privilegio de tener una oficina con una puerta y una poco estimulante vista de la ciudad. Aún, en la distancia, sobre los puentes y caminos, veo los autos fluir en todas direcciones. Tráfico. Brillando como una serpiente luminosa hacia un millón de destinos. Puedo observar esto antes de que las llamadas entren y los e-mails empiecen a llegar a mi casilla. Hago más trabajo.

He sostenido una ideología “anti-civilización” por casi 5 años ya, e incluso antes de eso, he tenido mi propio escepticismo hacia el mundo y la modernidad. Aún así no puedo evitar asombrarme ante todo esto. ¿Qué mueve esto? ¿Qué los mueve a ellos? ¿Por qué esto los mueve? Y así. Decir que vivimos en un mundo dividido por la dicotomía “Naturaleza-Salvajismo / Civilización” en este punto es un poco simplista. El mundo entero, toda Gaia, por así decirlo, es arrastrada al ciclo que hace que la gente se suba a sus autos en la mañana y maneje al trabajo. Son las 8 a.m. Mi esposa lleva a los chicos a la escuela, he estado aquí un par de horas. La misma tendencia, la misma sangre impulsa mi propio reloj y los movimientos de mi propia familia. Sé dónde necesito estar cuando necesito estar ahí. Es reconfortante. Escucho audiolibros en el camino, ansío llevar las cosas a cabo. Hago mandados. Etcétera.

La gente puede pensar que soy prisionero de todo esto, que estoy poco saludable, alienado. Quizás tienen razón. Podría perder un par de kilos, deshacerme de malos hábitos. Podría decir lo que pienso. Podría planear un mejor futuro para mis hijos. Etcétera. Cuando la gente dice cosas como “los cazadores-recolectores eran más libres y felices”, un poco quiero decir también, “seguro, pero un montón de ellos murieron en la infancia o durante el parto, o en su juventud”. Recuerdo una cita reciente que leí de una tribu indígena en algún lado, donde se les preguntaba por qué no disciplinaban a sus hijos. La respuesta era algo como: cuando lleguen a adultos, la vida será difícil, por lo que sus vidas deberían ser fáciles mientras tanto. Un chico en esa situación vería e imitaría a los adultos mientras se esfuerzan por atrapar una presa, se defienden de intrusos, o mueren de enfermedades que no tienen idea como curar. La cosa más segura en la vida es la muerte, la cosa más inevitable es el deterioro. El hombre o muere joven o envejece, o muere en medio de tragedia o vive para ver toda la gente que alguna vez amó morir antes que él. La vida nunca es imperfecta a causa de esto, fue hecha de este modo. La muerte del organismo individual es la vida del mundo. Incluso el cristianismo entiende algunas cosas…

Lo que mueve todo ahora es el capital. Para aquellos que no estudiaron a Marx, el capital es el impulso del valor para incrementarse a sí mismo. Eres empleado porque tu empleador obtiene más valor de tu capacidad de trabajar conservándote que dejándote ir. Produces más de lo que te pagan. Una vez que éste no sea más el caso, no tienes más trabajo. Por eso es que te levantas en la mañana, eso es lo que te hace quedarte hasta tarde, comer como la mierda porque siempre estás apurado, etcétera, etcétera. Por eso es que llevas a tus hijos a la escuela, les enseñas a decir “por favor” y “gracias”, por lo que te preocupas si no son lo suficientemente inteligentes o lindos, etc. Puedes ser el “espíritu más libre en el mundo”, pero cuando se trata de tus hijos, serás un conformista porque no quieres que sus vidas sean difíciles para ellos, y han nacido en un mundo que no puedes cambiar. Valor haciendo más valor, sin importar de lo que en realidad esté hecho (artilugios, calcetines, bombas nucleares, malvaviscos, ántrax, etc.). Es como el cáncer: cosas que crecen donde no benefician al organismo pero continúan creciendo de todos modos. Es casi cliché decir que “el hombre es ahora un cáncer en la Tierra”, pero como todas las enfermedades, terminará autocorrigiéndose, incluso si solo en la extinción.

Aquí debería insertar los predecibles insultos contra la humanidad, los híper-civilizados, la civilización, etc. Pero no lo haré. La razón de esto es que, para ser honesto, viendo el tráfico llegar, viendo a la gente entrar apurada a miles de cuartos diferentes, en cientos de edificios diferentes, la velocidad, el brillo de todo; todo esto me impresiona. Tantos pensadores visionarios sueñan con gestionar este mismo mundo exactamente igual pero por distintas razones: remplaza capital con socialismo, anarquía, la hermandad del hombre, el califato, etc. y aún así no propondrías nada cercano a lo que incita a la gente a salir de la cama en la mañana y verter sus vidas sobre números registrados en una hoja de cálculos. Es un gran milagro que sea lo que es. No veneraré al altar del capitalismo, pero por lo menos lo reconoceré como un adversario formidable. No sé qué otra idea o imperativo moral podría hacer el trabajo aparte de esta compulsión cancerosa de ganar más, hacer más, gastar más, y consumir más. Si no estuviera ahí, todos irían a pescar y nadie haría nada, incluso si significara caos social o muerte lenta. La gente estaría perdida.

Supongo que la única diferencia para mi es que no le agrego ningún peso ético o moral a nuestra permanencia. Los organismos emergen y luego mueren. Son atacados por predadores, y al fallar los predadores, son atacados por parásitos. O colapsan bajo el peso de su propio éxito (al igual que una persona que come demasiado puede encontrar muchos problemas de salud). En este amplio cuadro de asfalto y acero que es la modernidad, sus enemigos declarados, aunque contados, son simplemente una parte de la imagen, un actor necesario en la obra dramática. Es el miedo al Caos lo que mantiene las cosas en marcha, miedo a la muerte y a la pobreza, miedo a la inseguridad del futuro. Quizás está simplemente actuando una parte guionada, pero el Caos aún está ahí, moviéndose en las grietas, escondiéndose en las sombras. El Caos es probablemente el único enemigo que le queda a todo esto, los momentos de duda, los pensamientos prohibidos, los crueles e innombrables deseos. Es la única verdad indómita de lo Desconocido que queda, el resto han sido apropiadas por la energía histérica de la civilización incluso antes de que esta se pudiera expresar bien a sí misma.

La esencia de la ciudad es el movimiento, movimiento frenético, hasta que todo salga volando. La inmovilidad está en otro lado. La civilización es revolucionaria por excelencia. La única diferencia entre otra persona “normal” y yo es que no me sorprenderé cuando todo esto desaparezca, no estaré particularmente consternado. Recibimos lo que nos merecemos porque el universo no nos debe nada. Estamos esperando el momento hasta que lo inevitable nos suceda, a un nivel personal o cósmico.

Y ahora de vuelta al trabajo…

(es-en) Sobre la Eternidad de los Halcones

Traducción del texto “On the eternity of the hawks”, originalmente escrito en inglés y publicado en On the Nameless.


I.

Creo que uno puede encontrar la eternidad en visiones del gran halcón sobre los campos dorados.

Una salvación concedida sobre sus amplias alas.

¿Por cuántos innumerables años ha emitido su voz sobre este campo dorado y hacia las colinas distantes?

¿Por cuántos innumerables años ha batido sus poderosas alas y se ha dejado planear en los cielos, con su sombría silueta negra contra el frío azul del éter?

¿Por cuántos innumerables años los grandes álamos negros le han dado alivio para sus cansados huesos?

¿Por cuántos innumerables años ha observado la mancha azul de golondrinas revoloteando de un lado a otro sobre los oscilantes pastos de los campos?

¿Por cuántos innumerables años ha interpretado esa danza atemporal entre el gran halcón y la vida del valle?

Ciertamente, hay eternidad en este drama atemporal del halcón y este prado dorado.

II.

En tiempos como estos uno puede quizás ver más claramente lo que es ser humano.

Despojados, aunque sea por un momento, de las insignificantes ataduras de la vida diaria.

Nos encontramos, aunque sea por un momento, ante la enormidad de la eternidad y la pequeñez de nosotros mismos.

Tan solo una melodía. Tan solo una nota. En las sinfonías de la tierra.

(es-en) La sabiduría inhumana y el Gran Río

Traducción del texto “The inhuman wosdom and the great river”, originalmente escrito en inglés y publicado en On the Nameless.


No he vivido, hasta hace poco, en un área donde los ríos fuesen un rasgo dominante del paisaje. Más al oeste en el estado de Washington los paisajes están dominados por grandes bosques. Misteriosos y mágicos lugares donde grandes abetos de Douglas y cedros rojos occidentales son la norma. Grandes suelos de bosques de musgo y helecho. También está la tranquila presencia de las distantes montañas olímpicas, y en los días claros la noble cima de Rainier. Sumado a esto está el poder del océano cuando uno viaja lo suficientemente al oeste como para llegar al Océano Pacífico.

Pero el paisaje donde vivo actualmente, distinto a cualquiera que haya conocido antes, está dominado por dos largas bifurcaciones de un gran río que fluye desde los más altos márgenes de la cordillera de las Cascadas del Norte hasta una de las muchas ensenadas del Océano Pacífico en el antes mencionado límite occidental del estado de Washington.

Los muchos bosques que se alzan a los costados de los canales de agua reducidos por los incesantes movimientos de las corrientes del río consisten en su gran mayoría de grandes y retorcidos arces de hoja grande e inmensos álamos negros. Pero por más hermosos que sean estos bosques ribereños, la presencia del río es la gran nota en las sinfonías de este paisaje extraordinario.

Mientras caminaba recientemente junto a la bifurcación del norte de este río llegué a un área donde uno es capaz de ver hacia abajo una parte del río, a lo largo de los grandes árboles de sus boscosas orillas, a lo largo de sus costas pedregosas que ha reducido con sus movimientos sin fin a través del paisaje, y hasta las grandes colinas y montañas distantes desde donde ha fluido.

Este río es una cosa ancestral. Ha seguido su curso durante mucho más de lo que yo, simplemente humano, soy capaz de entender. Y me pareció luego que este lugar ancestral, con su vasta e incomprensible historia, debe tener seguramente una morada de los dioses. Y si no una morada de los dioses, entonces sin duda alguna, un canal de comunicación con esa vasta e inefable gloria de la tierra que se mueve en todas las cosas.

Estuve en este lugar por un rato, sentado tranquilamente, absorbiendo la presencia del río. No dije nada. Siendo honesto no creo que tengamos mucho que decirle a la tierra. Hay algunos que hablan de hablarle a la tierra. Si es que escucha no creo que se interese por nada de lo que tengamos para decirle. La eternidad de este río es un testimonio de eso. Ha fluido desde las grandes Cascadas antes de que la región hubiera sabido jamás del hombre. Ha fluido a través de los tiempos de la gente por la cuál ha sido nombrado, un subgrupo de los pueblos Salish Sureños Costeros. Ha fluido a través de la llegada de los europeos. Ha fluido a través del declive de los pueblos Stillaguamish que vivían a su merced. Ha fluido a través del auge de la industria maderera, la agricultura y la expansión de la modernidad. Y aún fluye y continuará fluyendo. La tierra no necesita de la humanidad. “Y tú también perecerás. Al igual que todas las cosas. Y yo permaneceré” parece decir con una sonrisa satisfecha.

Y aunque encuentro que no tengo nada que decirle al río, me parece que hay mucho que él tiene para decirme. Puede que no tengamos nada que decirles a los dioses, a lo innombrable. Pero que lo que podemos recoger de lo inefable es inconmensurable, me parece a mí indudable. Hay una sabiduría en las incesantes corrientes del río, en las ancestrales marcas que ha hecho sobre el paisaje de las tierras bajas del estrecho de Puget por incontables miles de años. Enseña la forma de las cosas. Enseña de esa indomable realidad final. Con su presencia perdurable ilumina la pequeñez y transitoriedad del hombre y la duradera gloria de la tierra. Habla de esa eterna y tranquila gloria de la tierra salvaje. Esa salvación de lo inhumano que predica es dada a nosotros por la disolución de nosotros mismos en la gran belleza del todo. De La Torre Más Allá de la Tragedia de Robinson Jeffer:

…Esta noche, tumbado en la ladera, enfermo

con estas visiones, recuerdo

El cuchillo en el tallo de mi humanidad; lo saqué y se quebró;

Entré en la vida del bosque marrón

Y la gran vida de las cumbres antiguas, la paciencia de piedra,

Sentí los cambios en las venas

En la garganta de la montaña, una partícula en muchos siglos, tenemos

nuestro propio tiempo, no tuyo; y yo era el arroyo

Drenando el bosque de la montaña; y yo el venado bebiendo; y yo era

las estrellas,

Ardiendo con luz, vagando solo, cada uno el señor de su propia

cima; y yo era la oscuridad

Fuera de las estrellas, las incluí, eran parte mía. Yo era

humanidad también, un liquen en movimiento

En el costado de la piedra redonda… no han hecho palabras

para eso, para ir detrás de las cosas, más allá de horas y eras,

Y ser todas las cosas todo el tiempo, en sus retornos y pasajes, en su

centro sin movimiento y sin tiempo…

(es-en) Breve meditación sobre el infierno

Traducción del filoso texto “Brief meditation on hell”, escrito originalmente por Abe Cabrera.


Como he escrito antes, el infierno es una doctrina poco comprendida o aceptada incluso entre los cristianos. Pero argumentaría que es crucialmente influyente para entender cómo los híper-civilizados ven el mundo hoy. Esto no es sólo entre la gente que fue forzada a leer la Biblia o Dante o Milton en la escuela, sino también entre la gente que tiene cualquier visión escatológica del mundo, sin importar qué tan secular sea. Poniéndolo sencillo, aquellos que sueñan con un mundo mejor, un cielo, siempre lo hacen en el contexto de un infierno, el fracaso en conseguir ese mundo mejor. Y también, como he argumentado antes, aquellos que busquen arrear a las grandes masas de gente necesitan el infierno para persuadir a la muchedumbre a actuar, al igual que el exaltado pastor necesita las llamas del infierno para exhortar a los fieles a la virtud desde su púlpito. En ambos casos, hay una necesidad de aumentar la voluntad y el poder humanos: los humanos pueden salvarse totalmente o condenarse totalmente a sí mismos, pueden destruir totalmente el mundo o construir uno nuevo.

La elección siempre queda en nosotros, en nuestras mentes, pero la elección misma es en realidad condena. Es la valoración de la vida humana por encima de lo que es realmente; es antropocéntrico e idealista. Es la veneración del hombre como un ídolo que está destruyendo el mundo humano (porque la naturaleza continuará en cualquier caso, de un modo u otro). El mundo humano no es el hombre sino la Idea de la Humanidad, no es la existencia humana sino el Poder Humano (aunque a este punto estos no pueden separarse unos de otros). La única forma de “salvarse” a uno mismo es rechazar la idea de salvación o condena, y reconocer la aleatoriedad y el caos como componentes de nuestro más profundo “yo”, si podemos siquiera hablar en esos términos.

Primero, un poco de teología. De nuevo usamos el modelo católico, ya que es a lo que estamos acostumbrados. De acuerdo con los Padres y Doctores, finalmente los seres humanos o van al Cielo o al Infierno cuando mueren, a pesar de que haya algo de disputa sobre lugares intermedios a los que los humanos van por “purificación”. En el Cielo luego de la resurrección de los muertos, cuando el hombre recupera su propio cuerpo, no sólo se alza con su cuerpo mortal, sino que este está glorificado. La “luz de la gloria” (lumen gloriae) permite a los seres humanos volverse divinos: como enuncia uno de los viejos textos litúrgicos en latín: ejus divinitátis esse consórtes, qui humanitátis nostræ fíeri dignátus est párticeps (“…haznos participar de la divinidad de Aquél que se dignó a ser participante de nuestra humanidad”). Así, el hombre no sólo tiene el mismo regocijo que tenía en la Tierra al contemplar a Dios y la creación transfigurada, sino que sus sentidos y su mente son también elevados para ver toda la creación a la luz de Dios. San Benito vio en su visión el mundo entero envuelto en uno de los rayos de luz de la gloria de Dios. No sólo disfruta el hombre, disfruta infinitamente mejor; no sólo es feliz, es divinamente feliz.

De modo similar, un hombre condenado al Infierno también experimenta un sufrimiento súper-humano, supernatural. No sólo es por siempre el Infierno, sino que uno es resucitado en un cuerpo “glorificado” al igual que los Benditos sólo para ser atormentado por los propios sentidos y mente aumentados. Como la Enciclopedia Católica resume: “Así como los bendecidos en el cielo están libres de todo dolor, por otro lado, los condenados nunca experimentan siquiera el menor placer real”. De acuerdo con los teólogos, el dolor del infierno se divide en dos categorías, la poena damni y poena sensus, el dolor de la pérdida y el dolor de los sentidos. El dolor de la pérdida es dolor espiritual y psicológico, el dolor de perder a Dios como fuente de toda beatitud: Es el dolor de la desesperanza y el odio absoluto. Comparado con esto, el dolor de los sentidos, no sólo fuego sino también un portador de otros dolores (como el Infierno de Dante meticulosamente describe) es algo así como un dolor secundario pero real. La condena en este sistema de creencia es absoluta, irreversible e irredimible. Nunca amaina y nunca deja de ser una manifestación de la justicia de Dios, y de la libertad absoluta de la voluntad humana.

Aquí debo entrometerme y manifestar que ésta es la razón por la que nunca pude aceptar el sistema católico de creencia, más bien, lo acepté pero nunca tuvo mucho sentido para mí. Porque, ¿son los seres humanos realmente tan competentes en esta vida como para tomar una decisión absoluta que durará por una eternidad? ¿Es la naturaleza de la existencia humana, de felicidad y tristeza, regocijo y pérdida, tragedia y victoria, siquiera cerca de lo absoluto en esta vida para ser una sombra de lo que pasará en la próxima? Al final, como en la escuela de teología de los Calvinistas o Jansenistas (esto es el absolutista Agustiniano), el poder absoluto de Dios empequeñece la inestable y transitoria naturaleza de la acción humana. Es como si uno tuviera que inflar a proporciones divinas la virtud humana, el amor humano, la solidaridad humana, además del vicio humano, el odio humano, el egoísmo humano, por encima de lo que realmente son: estados de ánimo pasajeros de animales que podrán ser excepcionalmente inteligentes pero que se pudrirán finalmente de todos modos. Introduce aquí las ideas de gracia y auxilio divino, seguro, si crees en esas cosas. Es como verter vino nuevo en odres de vino viejo (para usar la parábola bíblica): nunca sale de acuerdo a lo planeado.

Aunque el hombre moderno se aparte del dulce yugo de la Santa Madre Iglesia (tanto en su forma hereje como católica), el humo del Infierno aún penetra en sus pensamientos. Porque mientras que el anarquista secular puede oponerse y el izquierdista negar con la cabeza a la “superstición” discutida arriba, aún es atormentado por el fantasma de Yahweh y por la marca del cadáver no resucitado de Jesús. Porque ellos también tienen que aumentar el poder Humano, tienen que otorgarle la luz de la gloria de la iluminación, de la razón pura y de la voluntad inmaculada, con el fin de alcanzar sus fantasías del Paraíso en la Tierra para el bendito proletariado y la eterna condena para las fuerzas de reacción. El Bien, los oprimidos, son siempre muy buenos, y el Mal, la policía, el político y el banquero, son siempre muy, muy malos. Toda acción humana en la lucha contra la dominación es absoluta e incondicional, porque en la lucha de clases o en la lucha contra la dominación, no hay lugar para matices. Al igual que los benditos o los condenados, el peso moral de sus acciones es definitivo, como también lo son sus castigos.

¿Cómo merece uno condena o salvación bajo la Iluminación de la Fe? Promoviendo la virtud y evitando el vicio, o como a los Cristianos seculares les gusta llamarlo, la batalla por el progreso, contra la dominación, contra el capitalismo, etc. Por esto es que se reúsan a decir CÓMO es que serán capaces de construir el mundo nuevo sin opresión, donde las cosas son otorgadas por cada uno de acuerdo a su capacidad y distribuidas a cada uno según sus necesidades. La lucha transformará al pecador oprimido ordinario en el santo militante, la alienación se desvanece al construir nuevos espacios opuestos a la dominación, y la nueva persona revolucionaria emerge de las cenizas de la vieja sociedad. A través de todo lo que es arduo, como el guía de Dante por el Infierno, Virgilio, escribió tantos siglos atrás:

facilis descensus Averno; noctes atque dies patet atri ianua Ditis; sed revocare gradum superasque evadere ad auras, hoc opus, hic labor est.

(Las puertas del Infierno están abiertas noche y día; Suave la pendiente, y fácil es el camino: Pero para regresar y ver los alegres cielos, Aquí yace la tarea y el intenso trabajo.)

Pero por supuesto, la razón de que el paraíso en la Tierra nunca descienda desde el Cielo proletario es que, al igual que la teología ficticia discutida arriba, estas ideas tienen poco fundamento en la realidad. Todos los seres humanos son iguales, todos tienen razones por las que hacen lo que hacen, todos están justificados a sus propios ojos y a los ojos de la gran iglesia de la Humanidad (como ellos lo perciben). Son todos “inocentes”. Pero si quisiéramos ir por los números, es mucho, mucho más probable que las fuerzas del Orden, la policía, el banquero, el político, estén en lo correcto porque la gran mayoría de las personas piensan que el orden que ellos mantienen es más o menos aceptable, aún si necesita ajustes aquí y allá. Pero para ser honestos, la mayoría de las personas están demasiado distraídas con sexo, dinero, drogas o sus celulares como para darse cuenta o preocuparse por cosas como “la sociedad” o “el futuro”. Es decir, no habrá “resurrección” o cuerpo “glorificado” de los revolucionarios que vaya a tener la empatía e inteligencia para crear un mejor futuro. “El cuerpo de John Brown se pudre en la tumba”, pero su alma no seguirá marchando (NdT1).

No hay, entonces, ni Cielo ni Infierno, o más bien, el Cielo y el Infierno son lo que nosotros hacemos de ellos aquí. Entonces, digamos que un grupo de gente decide matar a alguien y colgar su cuerpo de una cabina telefónica, ¿qué diferencia hace? ¿Qué es una vida humana de todos modos, quién se dará cuenta o llorará su muerte eternamente? ¿Quién lo traerá de vuelta de la tumba, o lo alzará con una corona de mártir? Nadie, porque la vida de los mortales no es más que pasto, florecen como la flor en el campo y luego se marchitan y mueren. La premisa de la civilización cristiana es que la vida humana significa más de lo que es realmente, pero como los Calusa de lo que es ahora Florida del sur creían:

En medio de esto ellos afirman obstinadamente que las almas humanas no sobreviven a sus cuerpos, aceptando el absurdo de no ser ellos mejores que las bestias, riéndose de los argumentos más fuertes y dando la espalda [a nosotros] cuando se encontraban confundidos al tener sus propias practicas erróneas arrojadas sobre ellos.

Así que cuando él o la individualista actúa no cree en una “sociedad” o un “futuro” que sobrevendrá a su acción como la victoria del Cielo o la derrota del Infierno. Su acción es tanto cielo como infierno, placer como dolor, victoria como derrota, a un nivel humano (animal), y eso es todo. Él no confía en la iglesia de la Izquierda o la iglesia de la Anarquía o siquiera en la iglesia de la Humanidad para triunfar sobre los poderes del Mal (o la dominación o cosas por el estilo). Solo tienen su placer egóico de golpear al objetivo, su odio al Orden, su amor al Caos. Condena y salvación pierden significado aquí, solo está el actuar, la sangre derramada en honor a sus espíritus guardianes ctónicos (NdT2), el goce de la Venganza contra aquellos que atacan todo lo que es hermoso e inhumano. Y se pudrirán y desvanecerán como cualquier animal. Esto no es causa de pena ni es particularmente trágico. Es solo lo que es.

Por supuesto, el cristiano secular puede seguir creyendo en la iglesia de la Humanidad, pero él o ella no tiene fundamentos para esto. Es una creencia irracional, como lo es la creencia en Ajajema, Cachiripa, Anhangá, u otros espíritus. Pero mientras que el individualista puede aceptar espíritus entendiendo sus propias limitaciones como simplemente intelecto animal, el cristiano secular (conservador, liberal, progresista, marxista, anarquista, egoísta, etc.) sigue teniendo la certeza absoluta en su propia falta de dioses, lo que es meramente la veneración de sí mismo como un miembro del cuerpo místico de la Humanidad. Pero como todos los ídolos civilizados, lo Desconocido va a derribar a esté también, es sólo cuestión de tiempo. El Cielo de lo Desconocido será el Infierno para la Civilización y para la Humanidad misma, no porque ésta se lo “haya ganado”, sino porque ésta cree que “merece” algo mejor. Está tristemente equivocada.

Notas del traductor:

1: La referencia es a una canción típica estadounidense de la época de la guerra civil, donde se menciona que, a pesar de haber muerto, el alma de John Brown (un famoso abolicionista de esos tiempos) marchará a luchar en el ejército de Dios.

2: En mitología y religión, y en particular en la griega, el término ctónico designa o hace referencia a los dioses o espíritus del inframundo, por oposición a las deidades celestes.

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Brief meditation on hell

As I have written before, hell is a little understood or accepted doctrine even among Christians. But I would argue that it is crucially influential to understand how the hyper-civilized see the world today. This is not only among people who were forced to read the Bible or Dante or Milton in school, but also among people who have any eschatological view of the world, no matter how secular. Put more simply, those who dream of a better world, a heaven, always do so in the context of a hell, the failure to achieve that better world. And also as I have argued previously, those who seek to herd the great masses of people need hell to coax the rabble into action, just as the fiery preacher needs the flames of hell to exhort the faithful to virtue from his pulpit. In both cases, there is a need to augment human power and agency: humans can totally save or totally damn themselves, they can totally destroy the world or build a new one. Continue reading (es-en) Breve meditación sobre el infierno