Theodore Kaczynski: Revolución anti-tecnología: por qué y cómo, Una evaluación crítica

Tomado de Revista Ajajema N° 7


Por: -S.

“La principal diferencia entre lo que Kaczynski y sus acólitos proponen y nuestra propia posición es bastante simple: nosotros no esperamos una “Gran Crisis Mundial” para comenzar a atacar las estructuras físicas y morales del Sistema tecno-industrial. Atacamos ahora porque el futuro es incierto.”
-Reacción salvaje, Políticamente incorrectos: Una entrevista con Reacción Salvaje

Introducción
En septiembre de 2016 Ted Kaczynski lanzó su más ambicioso ensayo con respecto a la comúnmente aludida “revolución contra el sistema tecnológico”, en el documento Revolución Anti-Tec: Porqué y Cómo
(AR). Un texto de más de 200 páginas dedicado exclusivamente a temas en torno a la acción revolucionaria contra el sistema tecnológico. Los lectores familiarizados con el trabajo de Kaczynski sabrán que esta noción de revolución contra el sistema tecnológico ha sido durante mucho tiempo un elemento importante en el pensamiento de Kaczynski. Esta idea aparece por primera vez en un llamado a la destrucción completa de la civilización industrial en el primer comunicado del Freedom Club para el San Francisco Examiner en 1985 y continuará apareciendo en todo el trabajo de Kaczynski. Por ejemplo, las famosas líneas aquí de La Sociedad Industrial y su Futuro (ISAIF) en 1995:
“Por eso abogamos por una revolución contra el sistema industrial. Esta revolución puede o no hacer uso de la violencia; Puede ser repentina o puede ser un proceso relativamente gradual que abarque algunas décadas.”
Sin embargo, a pesar de ser un elemento tan importante de su pensamiento, un análisis más exhaustivo de los problemas que rodean a tal revolución ha estado ausente en gran parte de su obra fuera de los ensayos cortos en ISAIF y textos dispersos como “La revolución que viene” o “Golpear Donde Duele ”, por nombrar algunos de los más pertinentes. Parece que este libro es el intento de Kaczynski de expandir un elemento central, aunque un poco subdesarrollado de su pensamiento. A modo de breve resumen, el libro se divide en dos partes correspondientes a los dos puntos de interés indicados en el subtítulo, tanto por qué Kaczynski ve una revolución contra el sistema tecno-industrial como la única respuesta plausible a los “peligros principales que nos acechan”, así como sugerencias “de gran importancia estratégica” sobre cómo se podría preparar y emprender tal revolución.
Vale la pena señalar que, a pesar de ser un tratamiento ampliado de los problemas relacionados con la acción revolucionaria contra el sistema tecnológico, gran parte del contenido de AR no se puede considerar particularmente impactante para cualquiera que esté familiarizado con el trabajo más amplio de Kaczynski; No hay mucho aquí que sea tan nuevo desde un punto de vista teórico. Muchos de los elementos centrales presentados en este texto podrían ser reunidos a partir de ensayos y letras dispersas en la Esclavitud Tecnológica por un lector cuidadoso con un poco de síntesis de los comentarios hechos a través de las piezas incluidas. A un nivel fundamental, la base teórica de Kaczynski sigue siendo lo que siempre ha sido, mientras que la mayor parte del texto está dedicado a ofrecer un apoyo ampliado para esa base a través de un mayor recurso al registro histórico y argumentos más rigurosamente delineados. La excepción a esto es la incursión de Kaczynski en una teoría del colapso en el segundo capítulo.
Antes de realizar un examen más detallado del texto, pondré mis propias cartas ideológicas sobre la mesa, por así decirlo. Cabe señalar que gran parte de lo que discuto con AR se relaciona principalmente con mi afinidad por los eco-extremistas. Desde las diversas críticas a Kaczynski que han sido presentadas por ITS y Reacción Salvaje, a destacar el momento actual como lo más controversial (y el escepticismo relacionado con respecto a los futuros hipotéticos) y otros puntos. Valoro mucho a los eco-extremistas por sus contribuciones al pensamiento anti-civilización. Señalar también que gran parte de los trabajos sobre estas críticas están disponibles con más detalle en otros lugares, por lo que no dedicaré demasiado espacio a los matices de todos los puntos planteados por los eco-extremistas, excepto cuando sean especialmente pertinentes al contenido de AR. Habiendo dicho todo esto, el producto final de Kaczynski sigue siendo un tratamiento sistemático e imparcial de un problema que ha llegado a constituir un elemento central de su pensamiento. Por lo tanto, AR tiene un papel importante en los postulados de Kaczynski, así como para cualquier persona interesada en los matices de los pensamientos de Kaczynski sobre la acción revolucionaria contra el sistema tecnológico, a pesar de lo que podría ser mi propia desconfianza por el tipo de pensamiento revolucionario que caracteriza a la obra.

I. El desarrollo de una sociedad nunca podrá estar sujeto a un control humano racional
Kaczynski abre el primer capítulo del texto con una exploración de la tesis de que las sociedades complejas nunca podrán ser controladas racionalmente. Esto es una duplicación y expansión de la crítica de las soluciones reformistas a los problemas del sistema tecnológico que se presentó por primera vez en ISAIF en las secciones tituladas “Algunos principios de la historia” y “La sociedad industrial-tecnológica no puede ser reformada” (párrafos 99-113). El enfoque principal de estas dos secciones en ISAIF es ilustrar que “la gente no elige consciente y racionalmente la forma de su sociedad. Las sociedades se desarrollan a través de procesos de evolución social que no están bajo el control humano racional (“Esclavitud tecnológica ” p.68). La tesis principal del primer capítulo de AR es esencialmente la misma que la ofrecida en las secciones mencionadas de ISAIF.
La diferencia entre los dos textos es en gran parte los argumentos de apoyo que Kaczynski proporciona para la tesis. Mientras que la tesis en ISAIF se basa en una deducción lógica de una serie de premisas anteriores, en AR se presupone en gran medida, y la mayor parte del ensayo está dedicado a ejemplos históricos donde se muestra que se sostienen en los acontecimientos del mundo real. Kaczynski tira de una vasta faena de registros históricos para ilustrar la tendencia (en este punto, algo así como un tópico común entre cualquiera que se encuentre a sí mismo proveniente de casi cualquier posición anti-civilización) de que los planes para el control racional de las sociedades a gran escala rara vez resultan como se esperaba. “En efecto, el fracaso es la norma” (AR, p. 7). Además de esto, Kaczynski también ofrece una serie de hipótesis cada vez más inverosímiles contra los que buscan probar la fuerza de la tesis. Incluso continúa con esto en el primer apéndice, “En Apoyo al Capítulo Uno”, que consiste en más de los mismos experimentos de pensamiento hipotético (de nuevo, cada uno más absurdo que el anterior, en caso de que no estuvieran convencidos). Como era de esperar, Kaczynski se ocupa de cada contrapunto, lo que demuestra que, incluso concediendo una plétora de escenarios cada vez más inverosímiles, el control racional de las sociedades complejas permanece fuera del alcance del control humano e incluso no humano (por ejemplo, la aplicación incompleta de algo como el teorema de Godel para mostrar la imposibilidad de cualquier sistema de totalización, para la crítica del control no humano de la trayectoria de una sociedad). La imagen que nos queda de nuestra compleja sociedad tecnológica es análoga a una nave sin nadie al mando. Excepto que es peor que eso; esta es una nave que es tan masiva y complicada que ninguna persona, o colectivo de personas a bordo, sabe lo suficiente acerca de ella como para poder dirigirla conscientemente, ni lo podrían hacer de una manera realista. Es una imagen de un gigante histórico sin precedentes frente a nosotros que nos ha encontrado totalmente indefensos.
De nuevo, nada de esto es algo que Kaczynski no haya dicho de una forma u otra a lo largo de su trabajo. A pesar de eso, este texto más reciente, que pretende ampliar la imposibilidad del control racional y resaltar la verdad del concepto a través de una gran cantidad de ejemplos históricos, es admirable. En muchos sentidos, no hay demasiado que decir sobre este capítulo, ya que no tengo ningún desacuerdo importante con la tesis y estoy en gran medida de acuerdo con las conclusiones. Al final del día, sería difícil encontrar demasiado para quejarse, en relación con el análisis aquí expuesto.

II. Por qué el sistema tecnológico se destruirá a sí mismo
Como se señaló en la introducción, este capítulo contiene algunas de las únicas nuevas exploraciones teóricas del presente trabajo. El capítulo está dedicado a exponer la necesidad de la auto-aniquilación del sistema tecnológico. A modo de contexto teórico: con respecto a la perspectiva de colapso del sistema tecnológico, en el tratamiento de Kaczynski para con los telos de la sociedad tecnológica en el pasado ha admitido que sus trayectorias no están bajo el control de los seres humanos (ver comentario en el capítulo I), pero ha dudado en hacer afirmaciones firmes sobre la necesidad del colapso. En este capítulo, sin embargo, pasa mucho tiempo intentando dar una base teórica rigurosamente delineada para tendencias y procesos estructurales en el corazón de las sociedades complejas, y especialmente las sociedades tecnológicamente avanzadas, que necesariamente las llevan al colapso.
La mayor parte de las exploraciones teóricas tienen lugar en la sección II del capítulo. Es allí donde expone en términos generales y abstractos la estructura formal de la teoría. Para desarrollar esta teoría, se enfoca principalmente en lo que él ha denominado “sistemas de auto-propagación”. Este concepto es parte integral de sus exploraciones aquí y describe estos sistemas como cualquier “sistema que tiende a promover su propia supervivencia y propagación” (AR, pág. 42). Kaczynski ofrece ejemplos de sistemas de auto-propagación que van desde organismos biológicos individuales hasta grupos de organismos biológicos, que naturalmente incluirían grupos de seres humanos. Las sociedades humanas complejas, como la sociedad tecnológica moderna, son entonces un subconjunto de esta categoría de sistemas de auto-propagación. Siguiendo esta definición aproximada, Kaczynski dedica el resto de la sección II a describir un conjunto de siete proposiciones con respecto a las características estructurales de los sistemas de auto-propagación y, por extensión, las sociedades complejas, que componen el contenido formal de su teoría del colapso. Kaczynski también recurrirá a estas proposiciones en la sección III y IV para ilustrar cómo los eventos que vemos en la sociedad moderna, así como lo que él ve como el resultado necesario, siguen la dinámica estructural que se describe en su teoría. Esencialmente, estas siete proposiciones constituyen el núcleo de la teoría en abstracto y repito
aquí para el lector:
1. En cualquier entorno que sea lo suficientemente rico, surgirán sistemas de auto-propagación, y la selección natural conducirá a la evolución de los sistemas de auto-propagación con medios cada vez más complejos, sutiles y sofisticados para sobrevivir y propagarse.
2. En el corto plazo, la selección natural favorece los sistemas de auto-propagación que persiguen su propia ventaja a corto plazo con poca o ninguna consideración por las consecuencias a largo plazo.
3. Los subsistemas de auto-propagación de un súper sistema dado tienden a depender del súpersistema y de las condiciones específicas que prevalecen dentro del súpersistema.
4. Los problemas de transporte y comunicación imponen un límite al tamaño de la región geográfica sobre la cual un sistema de auto-propagación puede extender sus operaciones.
5. El límite más importante y el único consistente en el tamaño de las regiones geográficas sobre las cuales los grupos humanos auto-propagados extienden sus operaciones es el límite impuesto por los medios disponibles de transporte y comunicación. En otras palabras, si bien no todos los grupos humanos que se propagan a sí mismos tienden a extender sus operaciones a una región de tamaño máximo, la selección natural tiende a producir algunos grupos humanos que se propagan a sí mismos que operan en regiones que se acercan al tamaño máximo permitido por los medios de transporte y comunicación disponibles.
6. En los tiempos modernos, la selección natural tiende a producir algunos grupos humanos auto- propagados cuyas operaciones abarcan todo el globo. Además, incluso si los seres humanos son reemplazados algún día por máquinas u otras entidades, la selección natural todavía tenderá a producir algunos sistemas de auto-propagación cuyas operaciones también abarcaran todo el mundo.
7. Mientras que los problemas actuales del transporte y comunicación no constituyen limitaciones efectivas en el tamaño de las regiones geográficas sobre las que operan los sistemas de auto- propagación, la selección natural tiende a crear un mundo en el que el poder se concentra principalmente en la posesión de un número relativamente pequeño de sistemas de auto- propagación global.
Kaczynski intenta establecer argumentos a favor de la verdad de cada proposición ofrecida en la sección II, o como dice, para demostrar que tenemos pruebas suficientes para creer que son al menos razonablemente exactas. Como afirmaciones abstractas sobre alguna tendencia de los sistemas de auto-ayuda, y más tarde sobre sociedades complejas (al menos a la luz de una serie de suposiciones), no muchas de las proposiciones parecen demasiado problemáticas. No parece que valga la pena gastar ni el tiempo ni la cordura dedicarse a un enfoque excesivamente miope en las minucias de cada proposición. A los fines de este ensayo es suficiente permitir que las proposiciones se mantengan a pesar de lo que pueden ser algunas deficiencias en sus respectivas formulaciones. También hace todo lo posible para demostrar que cada proposición subsiguiente se puede inferir lógicamente de la anterior, como es característico de la forma en que generalmente trabaja. Puede que haya abandonado su trabajo en matemáticas avanzadas hace mucho tiempo, pero su pensamiento todavía está muy guiado por la rigidez formal de un matemático. En lo que a esto respecta, la formulación en la sección II no es inmune a las punzadas, como los lectores reflexivos pueden haber notado al examinar las siete proposiciones enumeradas anteriormente. A pesar de sus mejores esfuerzos, las conexiones que intenta hacer a menudo parecen tensas y la sección parece saltar de un punto a otro, y los vínculos parecen más intentos ad hoc para dar a la teoría cierto sentido de seguridad lógica. La presentación carece de la sistemática habitual con la que Kaczynski a menudo presenta su trabajo.
Me parece que los problemas de esta sección son parte de un problema mayor con el capítulo en general. Ese problema no implica esta o aquella proposición o incluso conexiones cuestionables entre ellas; Aunque como se señala pueden ser criticados. Más bien, en mi opinión, el problema radica en las sobre-extensiones que Kaczynski hace con respecto a las conclusiones que busca derivar de este capítulo. Las sospechadas conexiones entre las proposiciones y la falta general de fluidez con que se presenta la teoría parecen salir de un capítulo que busca postular más allá de lo que se puede garantizar. Kaczynski es sincero sobre el hecho de que, en este capítulo, y específicamente con el trabajo en la sección II, esta argumentando “que existe un proceso” por el cual las sociedades tecnológicamente avanzadas se autodestruyen inevitablemente y que él va a esbozar una teoría de cómo funciona este proceso. Desafortunadamente, simplemente no creo que el capítulo cumpla con esa promesa ni que sea un caso sólido para demostrar la inminente condena de la sociedad tecnológica, por mucho que Kaczynski quiera protestar lo contrario.
Observé en las secciones introductorias de este ensayo que muchos de mis desacuerdos con el texto provienen de mis acuerdos con las críticas y perspectivas expuestas por los eco-extremistas en muchos de estos temas, y este es uno de esos ejemplos. No creo que el caso que Kaczynski esta tratando de exponer aquí pueda hacerse sin entrar en grados de especulación que hacen que este tipo de emprendimientos intelectuales carezcan de sentido. Teniendo en cuenta esto, el hecho de no poder predecir de forma convincente el futuro de nuestra sociedad o de cualquier otra tecnológicamente avanzada no me sorprende. La idea de la inevitable autodestrucción de la civilización tecnoindustrial, y especialmente la idea de que se va a esbozar una teoría que la describa —aplicada a todas las sociedades tecnológicamente avanzadas en todos los lugares y en todo momento— es algo que simplemente no puede hacerse sin escapar hacia el reino de los delirios revolucionarios.
Lo que es especialmente interesante es que la imposibilidad de esto es algo que, de manera realista, debería estar implícito en algunas de las exploraciones del capítulo I, es decir, la imposibilidad del control racional de las sociedades complejas. Una de las razones importantes (ciertamente no la única) por la que tal control es imposible se relaciona con los límites del conocimiento humano, específicamente el tipo de problemas de conocimiento que dan origen a los cuerpos de las matemáticas como la teoría de sistemas dinámicos, lo que suele llamarse coloquialmente “caos y la teoría de la complejidad”. La cantidad y el tipo de variables en juego en un sistema como nuestra sociedad tecnológica moderna significa que estamos tratando con un sistema que se comporta de acuerdo con las descripciones delineadas por la teoría de sistemas dinámicos (piensen en algo como los sistemas climáticos y la dificultad de hacer predicciones meteorológicas a largo plazo). En tales sistemas, los pronósticos a largo plazo se vuelven imposibles debido a la complejidad y las tendencias de comportamiento del sistema involucrado. En este caso, esta imposibilidad se aplica a los supuestos progresistas/reformistas sobre el desarrollo planificado de las sociedades, pero también a los tipos de conclusiones que Kaczynski quiere hacer aquí en el capítulo II (y veremos que las repercusiones lógicas del capítulo I tienen consecuencias para el resto del libro y la planificación revolucionaria de sillón involucrada más adelante). La complejidad del sistema con el que estamos tratando es tal que este tipo de teorización sobre posibles futuros es simplemente imposible de lograr sin aventurarnos en una mera especulación. Por lo tanto, en última instancia, nos encontramos en un punto muerto dada la imposibilidad de decir algo sobre las perspectivas de colapso. Pero, como ha sido demostrado por algunos, existe algo llamado “primitivismo sin catástrofe”, y los eco-extremistas han demostrado cómo.
Al final del día, Kaczynski simplemente ha tomado el dinamismo, la complejidad y el poder de nuestra sociedad moderna y entrelazado una interpretación que los entiende como las semillas de su propia destrucción inminente, ajustándose convenientemente a la arquitectura de su praxis revolucionaria. Pero su conclusión no es de ninguna manera algo dado. Implica una serie de saltos teóricos en áreas en las que posiblemente no podemos hablar con buena conciencia intelectual. A pesar de toda esta especulación, también se podría teorizar que el mismo dinamismo de la sociedad moderna que Kaczynski ve como su inevitable ruina también podría considerarse como su mayor poder de autoconservación. Esta línea de pensamiento caracteriza a los eco-modernistas, por ejemplo. La respuesta a preguntas como estas, si vamos a ser honestos con nosotros mismos, es que simplemente no se sabe. Por lo tanto, solo nos queda esto: el futuro es incierto, y de lo único que realmente podemos estar seguros es del presente. La catástrofe puede venir, o puede que no, pero si lo hace, es posible que resulte ser simplemente la piedra de afilar de la civilización, no el mesías de los teóricos anti-civilización. Pero incluso si esto es cierto, los eco-extremistas han demostrado que esto no es causa de quietismo. Mejor un realismo firme y una resolución guerrera que las comodidades milenarias de los sueños revolucionarios. Termino esta sección con las palabras pertinentes de Reacción Salvaje:

“Personalmente, no sabemos cuánto durarán las estructuras que apoyan a la civilización en su camino decadente. Podemos leer mucho sobre varias teorías existentes, pero aún quedaremos esperando el año profético designado en el que tal vez todo termine. Pero, de cualquier manera, todo lo aprendido son solo teorías. El aquí y el ahora denota todo lo malo. . . Como individualistas, hemos decidido tomar el resto de nuestras vidas en nuestras propias manos y no esperar a que ocurra la crisis. ¿Por qué? Porque ya lo estamos viviendo. No quiero esperar porque la Naturaleza nos alienta a devolver los golpes que ha recibido”.
-Políticamente incorrecto:
Una entrevista con Reacción Salvaje

III. Como Transformar una Sociedad: Errores a Evitar
Con la conclusión de los capítulos I y II Kaczynski cambia el enfoque en sus explicaciones sobre porque ve una revolución anti-tecnológica como una respuesta necesaria al sistema tecnológico hacia como uno debe abordar tal revolución. Las conclusiones posteriores son desarrolladas en este capítulo y también en el capítulo IV. Más específicamente, y el título del capítulo aquí es un poco confuso, el capítulo III está dedicado a delinear una serie de reglas generales y abstractas que Kaczynski considera integrales para el éxito de cualquier movimiento revolucionario, sea o no anti-tecnológico. Al delinear estas reglas Kaczynski comienza, como suele hacer, presentando una serie de postulados a partir de los cuales busca derivar las reglas previamente mencionadas. Esta primera sección del capítulo III presenta los mencionados postulados, repetidos aquí para el lector.
1. No puedes cambiar una sociedad persiguiendo metas que son vagas o abstractas. Necesitas tener una meta clara y concreta. Tal como lo dice un experimentado activista; “Objetivos vagos o demasiado generales rara vez son alcanzados. La clave es concebir un desarrollo específico que inevitablemente impulsará a tu comunidad hacia la dirección que quieres ir”.
2. Solo predicar -la mera defensa de ideas- no puede generar cambios importantes, de larga duración en el comportamiento de los seres humanos, a menos que ocurra en una minoría muy pequeña.
3. Cualquier movimiento radical tiende a atraer mucha gente que puede ser sincera, pero cuyas metas están solo vagamente relacionadas con las metas del movimiento. El resultado es que las metas originales de ese movimiento pueden nublarse, o incluso pervertirse por completo.
4. Todo movimiento radical que adquiere un gran poder se corrompe, en ultima instancia, cuando sus líderes originales (refiriéndose a aquellos que se unieron al movimiento cuando aún era relativamente débil) están muertos o inactivos políticamente. Al decir que un movimiento se corrompe, queremos decir que sus miembros, y especialmente sus lideres, buscan como objetivo primario las ventajas personales (tales como dinero, estatus social, oficinas poderosas, o una carrera) en lugar de dedicarse sinceramente a los ideales del movimiento.
En base a estos postulados Kaczynski deriva posteriormente una serie de cinco reglas que van de la manera siguiente:
1. Para poder cambiar una sociedad de una forma especificada, un movimiento debe seleccionar un objetivo concreto, único, claro y simple cuya realización produzca el cambio deseado.
2. Si un movimiento apunta a cambiar una sociedad, entonces el objetivo seleccionado por el movimiento debe ser de una naturaleza tal, que una vez que el objetivo haya sido alcanzado, sus consecuencias sean irreversibles. Esto significa que, una vez que la sociedad ha sido transformada mediante la concreción del objetivo, la sociedad permanecerá en su condición transformada sin más esfuerzos por parte del movimiento o de cualquiera.
3. Una vez que se ha seleccionado un objetivo, es necesario persuadir a alguna pequeña minoría a comprometerse con el cumplimiento del objetivo por medios más potentes que mera predica o defensa de ideas. En otras palabras, la minoría deberá organizarse en pos de la acción práctica.
4. A fin de mantenerse con fe en la concreción del objetivo, un movimiento radical debe divisar métodos para excluir de sus filas a todas las personas inadecuadas que busquen unirse.
5. Una vez que un movimiento revolucionario se ha convertido en lo suficientemente poderoso como para alcanzar su objetivo, debe alcanzar su objetivo lo antes posible, y prioritariamente antes de que los revolucionarios originales (refiriéndose a aquellos que se unieron al movimiento cuando aún era relativamente débil) mueran o se vuelvan inactivos políticamente.
Para lograr esto, gran parte del soporte viene nuevamente de recurrir al registro histórico, citando un número de instancias mediante las cuales él busca evidenciar que la veracidad de cualquier postulado o regla dada puede demostrarse en algún evento histórico. En un intento por demostrar la importancia de adherir a estas reglas, el autor cita un número de instancias en las cuales fallar en este sentido ha llevado a complicaciones o catástrofes para los movimientos involucrados. En cualquier caso, el músculo de la teoría aquí es en ultima instancia la lista de arriba con las reglas para un movimiento revolucionario. Declaramos en las notas introductorias a este ensayo que a lo largo del texto, gran parte de la teoría de Kaczynski espeja su trabajo anterior mientras que la mayor parte del texto es dedicada a expandir el apoyo a esta base. Esto es cierto también para el capítulo III y creo que los lectores familiarizados con las obras de Kaczynski reconocerán nuevamente los temas presentados aquí de viejas obras tales como La sociedad industrial y su futuro, El truco más ingenioso del sistema, La revolución que viene y Golpear donde duele, los cuales cuentan todos con secciones dedicadas a preocupaciones más estratégicas para la acción revolucionaria en contra de la sociedad tecnológica.
Admitiré que en un primer momento este capítulo es fácil de aceptar si uno se permite ser barrido de forma acrítica por la corriente de pensamiento de Kaczynski. Muchos de los postulados de Kaczynski parecen ser al menos intuitivamente plausibles a la luz de la experiencia cotidiana o a la luz de un conocimiento general sobre la historia, y sus derivaciones de las reglas en base a estos postulados son coherentes y se leen como extensiones naturales de los postulados. Su recurso al registro histórico para apuntalar sus postulados y reglas es característicamente riguroso, igualando el trato detallado del capítulo 1. El resultado es un capítulo del que muchos podrían fácilmente salir convencidos, y de hecho muchos han salido de reflexiones similares convencidos por esta linea de pensamiento. Uno solo necesita buscar el trabajo de Último Reducto (UR de aquí en adelante) o de los Indomitistas para obtener ejemplos de grupos e individuos que han seguido el pensamiento de Kaczynski al pie de la letra. Es fácil se arrastrado por los movimientos de la teorización revolucionaria de sillón de Kaczynski y perder de vista el hecho de que mucho de todo esto se mantiene completamente en el terreno de la especulación, soñado en el reino de pura teoría en una celda de Colorado. Es, de seguro, similar a la forma en la que los físicos hablarán acerca de verse cautivados por la belleza y la elegancia de las teorías matemáticas, llegando a estar tan embelesados con esa elegancia que creen que esas teorías deben ser expresiones de la verdad. Pero la realidad nunca se ha visto obligada a conformarse con lo que deseamos de ella, y esto no es menos cierto para la teorización de Kaczynski de aquí, de lo que lo es para aquellos físicos en busca de los escasos rastros de la teoría de las cuerdas en el entramado de la realidad.
No estoy simplemente siendo superficial. Hay legítimas críticas que se pueden realizar a lo que se expone en este capítulo si decidimos abordar este estilo de teorizaciones de sillón. Para desarrollar un único aspecto, hay una contradicción bastante obvia entre el planeamiento revolucionario planteado en este capítulo y las conclusiones alcanzadas en el capítulo I que esencialmente prohíben tal tipo de planeamiento. Si recuerdan, observamos que las consecuencias lógicas del capítulo I no solo se aplican para los planificadores progresistas/reformistas buscando encausar la sociedad hacia su trayectoria deseada, sino también para quienes buscan alterarla mediante la acción revolucionaria. Esto es así debido a la imposibilidad de hacer predicciones a largo plazo, las mismas predicciones de las que dependería un plan revolucionario con el fin de actuar en concordancia con su boceto. Ciertamente, uno podría intentar hacer la reglas lo suficientemente generales como para ser aplicables en un amplio rango de situaciones, pero en ese punto una regla tan abstracta guarda poca relación con las particularidades concretas de los eventos reales. Para ser justos, Kaczynski sí aclara a lo largo del capítulo III que estas reglas no pueden siempre “…ser tomadas como leyes rígidas…” (AR, p.119) dadas las dificultades que ya discutimos respecto a la previsión de situaciones del mundo real a las que se enfrentaría tal movimiento revolucionario, pero acabamos de aclarar por qué eso no lo soluciona. Esta contradicción entre capítulos no es la única crítica que uno podría hacerle a este capítulo. Por ejemplo, el intento de Kaczynski de derivar axiomas ahistóricos de lo que son eventos históricamente contingentes hacen que su recurso al registro histórico baje sus postulados y reglas al nivel de dudosas en el mejor de los casos, al menos desde una perspectiva de un abordaje más meticulosamente historicista. El mismo problema ocurre en el capítulo IV.
Quizás algunos podrían decir que este enfoque de lo que ha hecho Kaczynski aquí es demasiado “derrotista”, o “pesimista”, etc. Quizás algunos digan que es apresuradamente desdeñoso a pesar de que hayamos señalado numerosas preocupaciones legítimas. Algunas de estas mismas etiquetas han sido lanzadas a ITS y Reacción Salvaje por UR y otros cuando expresaron una saludable dosis de escepticismo con respecto de este mismo tipo de teorización revolucionaria. Esta es la misma gente que solo ofrece una ingenua esperanza frente a estas criticas, redoblando la ingenuidad revolucionaria de Kaczynski en lugar de quitar el velo de sus propios delirios esperanzados y aceptar el mundo tal cual es. Pero al final del día sigue siendo cierto, como dijo Reacción Salvaje en su respuesta a UR y otros respecto a estos mismo asuntos, que muchos de los fundamentos para tal revolución en contra del sistema tecnológico siguen “…tod(as) al aire”:

“Así que, en conclusión a este punto, la base estratégica para la ‘gran revolución’, es la suposición, el ‘quizás’, el ‘esperemos que’, el ‘podría ser’, el ‘a lo mejor’, el ‘depende’, es decir, nada concreto, todo al aire. Eso nos hace recordar lo que decía un popular comediante mexicano en sus shows: ‘Puede que sí, puede que no, pero lo más seguro es que quien sabe.'”
– Reacción Salvaje | Algunas respuestas sobre el presente y NO del futuro

IV. Pautas Estratégicas para un Movimiento Anti-Tecnología
Mientras que el capítulo III aborda los asuntos estratégicos circundantes a una revolución anti-tecnológica en términos más abstractos, intentando destilar las reglas más cruciales para un movimiento revolucionario exitoso, el enfoque del capítulo IV asume una perspectiva más amplia y levemente más “bajada a tierra” respecto al programa revolucionario de Kaczynski. Kaczynski cubre mucho terreno en este capítulo tratando con numerosos asuntos que atañen a los caminos que un movimiento revolucionario debe o no debe tomar. Para aquellos familiarizados con la historia de las revoluciones comunistas, gran parte del programa que ofrece aquí es esencialmente tomando de la reflexiones de figuras clave en el canon del pensamiento Marxista revolucionario. Lenin, Trotsky, Mao, y Castro son grandes influencias, por ejemplo. En cualquier caso, mucho de aquello ha sido reestructurado acorde a los lineamientos de la particular marca de Neo-Ludismo de Kaczynski. Esta confianza en la Revolución Rusa y las revoluciones comunistas posteriores no es sorpresiva ni novedosa. Las revoluciones Rusa y Francesa han sido desde hace tiempo fuente de inspiración para las reflexiones de Kaczynski acerca de la acción revolucionaria, y el alcance de las revoluciones comunistas posteriores al ascenso de los Bolcheviques en 1917 hacen de la revolución Rusa y sus revoluciones cercanas una fuente obvia de interés e inspiración para aquellos con predicciones revolucionarias.
Con respecto a un análisis crítico de este capítulo, hay varias críticas que uno podría formular que ofreceré aquí. La primera y más obvia de estas críticas se relaciona en primer lugar al tipo de teorización revolucionaria que está haciendo Kaczynski y el grado en el que gran parte de todo esto tiene lugar en el reino de la especulación pura. Hay muchas instancias a lo largo del capítulo IV que siguen la misma predilección respecto a la planeación revolucionaria ofrecida en el capítulo III, aveces apareciendo como esfuerzos por concretar sus pautas formales. Estos abordajes entonces reflejan obviamente aquellos del capítulo anterior, y son por consecuencia objeto de las mismas críticas respecto a la planeación revolucionaria ofrecida en la sección anterior de este ensayo. Por esa razón sería redundante volver a exponer esas críticas aquí. En otros puntos, una crítica adicional se enfrenta a los paralelismos que Kaczynski intenta trazar a menudo mediante su constante recurso a varias revoluciones comunistas, tanto al nivel de las ideas que busca tomar de sus respectivos teóricos y su uso de estas revoluciones para justificar la viabilidad de su particular marca de revolución anti-tecnológica. No soy el primero en señalar algunos de estos problemas. Tanto ITS como Reacción Salvaje han realizado detalladas críticas del recurso de Kaczynski a las revoluciones Francesa y Rusa en varios comunicados (los más detallados se encuentran en la primer etapa de comunicados de ITS y en varias publicaciones de Reacción Salvaje) que han hecho bien en mostrar las muchas formas en las que los planteamientos de Kaczynski respecto a una revolución global en contra del sistema tecnológico se encuentran en el reino de la fantasía. Ni la revolución Rusa ni la Francesa, ni ninguna otra revolución excepto por la revolución industrial misma, ha extendido su alcance a lo largo y ancho del globo, tal como ellos han observado. Simplemente no existen comparaciones análogas.
También hay una crítica relacionada y más metodológica a la que aludí brevemente en la sección anterior; la cual es, Kaczynski tiene una tendencia consistente a tomar cosas del pasado sin considerar el contexto histórico de los eventos de los cuales él busca extraer conocimiento. Por ejemplo, en el capítulo anterior Kaczynski recurre constantemente a eventos históricos para demostrar que un número de sus postulados y reglas pueden derivarse de la historia, ignorando por completo cualquier análisis del contexto histórico en el que esos eventos se desarrollaron y las diferencias entre un contexto histórico dado y nuestro contexto contemporáneo. Nuestra moderna sociedad tecnológica no es la Rusia de Lenin o Trotsky, la China de Mao, la Cuba de Castro, etc. Hay vastas diferencias en los entramados materiales, sociales e ideológicos entre nuestra situación contemporánea y estas eras históricas, las cuales proveen tenues correlaciones en todos los casos pero de las formas más generales. Como observé en la sección anterior, él sí tiene momentos de honestidad en los que admite que recurrir a la historia no siempre dará lecciones que podamos trasladar con facilidad en todos los casos desde un período histórico hacia el presente. Pero también discutimos allí el porque esto no resulta exactamente útil. Para volver a aclararlo, si las lecciones derivadas son lo suficientemente generales como para aplicarse a un rango de situaciones lo suficientemente amplio, es también probable que sean prácticamente inútiles en cualquier situación concreta. Las abstracciones de una regla general son a menudo de poca ayuda frente a la complejidad de cualquier situación de la vida real.
Los puntos previamente mencionados son ciertamente problemas muy reales con respecto a la integridad teórica de los abordajes de Kaczynski aquí en el capítulo IV, pero no son el principal problema que he tenido con este capítulo. Lo que yo personalmente considero como el elemento más odioso del capítulo se relaciona con el recurso constante de Kaczynski a su especulativa “crisis futura” como un elemento clave de su praxis revolucionaria. El rol mesiánico de la catástrofe para la revolución anti-tecnológica de Kaczynski se vuelve cada ves más obvio a lo largo del capítulo, a tal punto que se hace cuestionable si el programa de Kaczynski puede manejar algo como un “ataque sin catástrofe”, para ofrecer un giro al “Primitivismo sin Catástrofe” de Abe Cabrera. Como dice Reacción Salvaje en una cita previa, en tanto que gran parte de la reacción significativa en contra del sistema tecnológico siga girando en torno a una crisis especulativa, esta a todos los efectos, “…todo al aire…” Mis rechazos aquí se ensamblan una ves más con las críticas eco-extremistas, y en este caso con una especialmente central con respecto al rechazo eco-extremista de la “revolución” como forma válida de “reacción” contra el sistema tecnológico, y el envolvente Leviatán de civilización y domesticación en sí mismo. Desde los primeros comunicados de ITS en 2011 ellos han persistido en un enfoque centrado en el presente como el único sitio apto para el ataque. En el primer comunicado de ITS luego de la voluntaria disolución de Reacción Salvaje, ellos declararon lo siguiente respecto a este punto: “NO QUEREMOS, ni buscamos, ni nos hace falta, ni nos interesa trabajar por una ‘revolución’, desechamos ese término y ese fin inexistente, atacamos en el presente porque es lo único que hay”. A lo largo de la totalidad de este ensayo hemos esbozado críticas al pensamiento revolucionario de Kaczynski, y sería redundante reiterar esas críticas aquí, en tanto que la mayoría del análisis previo sigue siendo relevante. Hemos cubierto la imposibilidad de hablar en buena fe acerca de las perspectivas de catástrofe; hemos hablado acerca de los errores de la planeación revolucionaria, etc. Huelga decir que a la luz de los análisis precedentes no veo razón alguna para hacer concesiones aquí tampoco. Kaczynski y compañía pueden sentarse a esperar por el mesías del colapso antes de devolver el golpe en nombre de la Naturaleza Salvaje, pero la marcha de la civilización continúa manipulando todo aquello que es natural y salvaje a su voluntad o destruyendo todo lo que no se adapta. A lo que nos enfrentamos es un presente que demanda que actuemos en el aquí y ahora. Para cerrar, permitiré que Reacción Salvaje exprese, en sus propias palabras, este “ataque sin catástrofe”:
Lo salvaje no puede esperar más, la civilización se expande indiscriminadamente a costa de todo lo natural. De nuestra parte no nos quedaremos de brazos cruzados, mirando pasivamente como el humano moderno despedaza la Tierra en busca de sus minerales, como la sepulta con toneladas de concreto, o como atraviesan cerros enteros en la construcción de túneles. Estamos en guerra contra la civilización y el progreso, quienes lo perfeccionan y quienes lo avalan con su pasividad, ¡Quien sea!” – Individualistas tendiendo a lo salvaje | De, El Séptimo Comunicado de ITS

Conclusión:
¿Que queda por decir de la última obra de Kaczynski entonces? Observé en la introducción que dentro del contexto del corpus de Kaczynski este texto ocupa un lugar importante como un abordaje enfocado y sistemático de sus pensamientos al respecto de la acción revolucionaria en contra del sistema tecnológico. Como un punto puramente académico con respecto a la obra completa de un pensador, sostengo esta declaración. También apunto brevemente la raíz de mis desacuerdos desde una perspectiva eco-extremista y he intentado, a través de los análisis anteriores, delinear más precisamente su contenido. Y es a partir de esta perspectiva personal que encuentro gran parte de este texto simplemente inaceptable, como he intentando también articular a lo largo del análisis previo. Es en base a esta perspectiva que afirmo el rechazo eco-extremista a los delirios revolucionarios. Afirmo el enfoque eco-extremista del presente como el único sitio apto para el ataque. Afirmo la resuelta honestidad eco-extremista frente a este terrible presente. Afirmo la guerrera resolución eco-extremista de pelear sin considerar el conocimiento de que la guerra puede llegar a ser suicida, y otros puntos de la perspectiva eco-extremista. Estas son posturas que son simplemente irreconciliables con las de Kaczynski. Que así sea. Ciertamente habrá aquellos sin los oídos para escucharlo. Habrá aquellos que tachen estos rechazos de nihilistas, derrotistas, pesimistas, etc. Habrá aquellos que cambien la honestidad por el confort de la ingenuidad revolucionaria. Que así sea también. Supongo que lo único que se les puede decir a aquellos es, “Buena suerte, creo”. Pero para mi, y para otros a quienes les resuena este llamado, lo que Kaczynski ofrece es algo con lo que simplemente no podemos consentir. Finalizo esta conclusión y este ensayo con una expresión del espíritu de los eco-extremistas de la Editorial de la cuarta publicación de la Revista Regresión:

“La realidad muchas veces nos presenta un escenario muy derrotista, muy pesimista, aun así, asumir ese realismo y aceptarlo tal y como es, (aunque cause un conflicto mental) es necesario para tirar por la borda esa venda de los ojos que nos ha cegado desde hace tiempo, esa venda llamada utopía. Muchos han criticado a Individualidades tendiendo a lo salvaje, a Reacción Salvaje y a otros grupos que han desechado la idea de un “mejor” mañana, que declaran que no esperan nada positivo de toda esta guerra, y que desprecian la esperanza. La gente siempre va a querer oír lo que les conviene, y no la Realidad. El individualista eco-extremista es realista y pesimista a la vez, no escucha la alegre cantaleta de los pueriles optimistas, porque para él, el presente que vive está lleno de realidades sombrías, las cuales hay que enfrentarlas con fortaleza, defendiéndose de ellas con uñas y dientes.”
– Reacción Salvaje

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