(es) Tres Lugares en Nueva Inglaterra

Traducción del texto “Three places in new england”.

Traducción a cargo de Zúpay.


Escenas de una doble vida

I.

Nunca he sido susceptible a la retórica xenofóbica o nativista, en parte porque vengo de una familia de inmigrantes desplazados. Con la edad, y quizás con el confort, he comenzado a comprenderla. Yo estaba en un lugar, déjennos no decir donde exactamente, que atraía capital y talento de todo el mundo. A diferencia del Sudeste Estadounidense, esto constituiría la América REAL: Los Estados Unidos de América como la gente los imaginaría.

En un mercado, había gente de todas partes, pero más que nada asiáticos. Solo puedo asumir que eran Chinos en su mayoría, y muy afluentes. He leído en muchos lugares que el boom de la industria en China, a lo largo de los últimos veinte años ha producido un nuevo cripto-burgués, uno con mas tanto dinero que no sabe qué hacer con él. El boom que nos trajo baratos bienes plásticos al Wal-Mart o tiendas similares hizo ricas a estas personas, y ahora están viniendo hacia donde las personas ricas se amontonan; esta vez, asumo, para educar a sus niños. Sin duda, aquellos intentando venderles cosas los reciben con los brazos abiertos. Pero habiendo vivido la mejor parte de una década en un lugar en donde el capital y el talento no se amontonan, o al menos no tanto, se me recordó acerca de la cara cambiante de la realidad híper-civilizada del siglo XXI. Como en muchas otras instancias, hay ganadores y perdedores, y este es definitivamente un lugar para ganadores.

Pero siendo supuestamente un nativo de esta tierra (aunque con raíces superficiales), puedo simpatizar con aquellos quienes temen que la realidad en la que crecieron pronto no existirá más. En la base de las políticas nativistas está la real falta de control de la persona “normal” por sobre su destino y prosperidad. Mientras que la civilización se revela a sí misma dentro de su formación más rigurosa y lógica, aquellos que no “ganan,” aquellos menos habilidosos, menos “dotados”, y menos afluentes tendrán que tomar lo que sea que les sea ofrecido, y eso se ve cada vez más como servir y aceptar a una nueva elite globalizada, una clase dominante sin raíces ni cultura. Y se supone que tienen que aceptar esa realidad, o serán etiquetados como fanáticos, retrogradas o peor. Y a pesar de los Trumps y aspirantes a cyber-neonazis del mundo, ellos la aceptaran, porque el dinero habla y la retórica camina. Pero como cualquier animal enjaulado, ellos se van a retobar, quizás de formas auto-destructivas y anti-sociales.

Todo esto condena por supuesto a las políticas “progresistas”. El único cambio por el cual la gente podrá hacer lobby es inherentemente retrogrado y contraproductivo. Con el movimiento de los bienes y el capital viene el movimiento del pueblo, y los más afluentes irán primero, luego el resto. La única forma de rebelarse contra esta realidad, es aferrarse a un mundo que ya no es y no puede ser: de ahí viene el nativismo y la xenofobia, el crimen individualista, el tiroteo en masa y otras conductas anti-sociales. A menos que lo ganes todo, y a menos que abraces el orden digital sin cara de la innovación y los hastags, bien podrías no existir.

Esto no llevará a la revolución. La revolución, asume un viejo mundo de fábricas y trabajadores, de capital inmóvil y mercados nacionales. La máquina es mucho más grande que eso ahora, es más grande que la lucha de clases y la liberación humana. Somos sus sirvientes, y aquellos que son útiles son recompensados, y aquellos que no lo son, serán desposeídos. Pronto no habrá término medio.

II.

El verdadero enemigo de la Naturaleza Salvaje no es la tecnología o siquiera la humanidad específicamente. Es la excelencia humana. Déjennos volver a Homero: aρετή es un término hallado en la antigua Grecia que inicialmente significaba excelencia, usualmente en batalla u otras artes bélicas. Si soy capaz de conquistar y asesinar a mis enemigos, tengo aρετή en su sentido inicial. Esto pasa hacia el alfabeto en latín con la palabra virtus de donde obtenemos la palabra, “virtud”. En la gran Procesión de la Civilización, cualidades halladas en las Achilles de Homero, o en la Seneca de Hércules eran menos y menos codiciadas, y aquellas más codiciadas son el auto-control, humildad, frugalidad y por sobre todo, obediencia. La obediencia es la primer y más importante cualidad de las máquinas, y las máquinas resultan el medio más poderoso para hacer las cosas. La espada del antiguo héroe Griego es nada comparada al dron que destruye a distancia gracias a un algoritmo desarrollado por ingenieros con capacidades físicas inferiores. Mientras que el guerrero podrá ser un mejor sujeto para una historia épica, es el soldado obediente, como parte de una masa (véase mi referencia a la fábrica arriba) quien ha ganado la mayoría de las batallas en los últimos cien años. Mientras que uno podría invocar ideas de coraje o heroísmo salido de la nostalgia, la realidad del ejército moderno por muchos siglos ha sido la obediencia con algo de entrenamiento más la tecnología.

El genio de la civilización entonces es asimilar a todas las formas de excelencia humana dentro de sí mismo. Aún tiene comandos especializados, quizás algunos de los mejores soldados que batallaron alguna vez, para cuando sea que les necesite. Pero también tiene pacifistas que envían su correspondencia, y gente que se opone totalmente al capitalismo en sí, enseñando a sus hijos. La civilización funciona porque puede asimilar todas las formas de excelencia humana dentro de sí misma. No teme la diversidad o diferencia (de nuevo, miren arriba) les da la bienvenida como valiosas contribuciones para la labor de los esfuerzos humanos. Incluso el primitivismo ha sido asimilado dentro de la civilización a través de dietas “paleo” de moda y prácticas tales como la educación Waldorf la cual intenta hacerle la contra a la abstracción del aprendizaje moderno. No puedes realmente atacar a la civilización ideológicamente porque acepta tus críticas y las usa para mejorarse.

Esa es la razón por la cual no tiene sentido señalar que tan dañina es la civilización para el animal humano. La civilización quiere y activamente busca el bienestar del animal humano, solo que lo hace de una forma en la que destruye todas las otras formas de vida en el planeta. Déjennos buscar una de las palabras Griegas para decir pecado: aμαρτία. Literalmente, esto significa, “fallar al objetivo.” Si aρετή significa acertar siempre al objetivo, digamos, con una lanza o una flecha, el pecado significa no darle al objetivo. No importa realmente de que objetivo estemos hablando, eso es algo que el capital y los computadores decidirán. El objetivo de la excelencia humana es lograr lo que sea que apunte a hacer, sin preocuparse con el contenido cultural real o las consecuencias morales (en muchos casos).

Así, no tiene caso proponer formas alternativas de comunidad, o criticar a los híper-civilizados por ser flojos o estúpidos, etc. Todo lo que propongas como mejoras serán asimiladas dentro de la vasta red de máquinas conocidas como civilización: máquinas que piensan, trabajan y entretienen. Esa es la razón por la cual el nihilismo es la única respuesta, incluso si es también asimilado por la civilización. No hay nada positivo para proponer porque la civilización ha triunfado, e incluso si intentas señalar el fragmento de autenticidad persistente en el interior del híper-civilizado, será tomado también para la última app o algoritmo.

Aquí llego a lo que estoy haciendo aquí: a veces pienso que polemizar es una pérdida de tiempo, porque es el argumento mismo el cual es objetivo de mi polémica. Bajo el riesgo de carecer de sentido, sé que lo que digo no apunta a convencer a todos de lo que creo, o incluso de que lo que creo es razonable. En este sentido, falla al objetivo del razonamiento: forzar el acuerdo mostrando que mi visión se conforma mejor con el estado de las cosas tal como están. Simplemente no pienso que eso sea posible, especialmente con siete millones de otros puntos de vista en juego. Incluso mi mejor dialéctica e hilos de silogismo socavan lo que digo, así que quizás sea mejor no decirlo. Al mostrar las falacias de otros, estoy participando del mismo ritual al que intento oponerme. Así que no tiene más sentido que el de “probar la fuerza de uno” en contra del razonamiento civilizado, para mostrar que uno no se conforma con el “nihilismo barato” sino que formula uno robusto (acaso fútil). O en ocasiones tienes que aprender las cosas de la forma dura, literalmente.

La única respuesta digna es no participar y/o atacar: non serviam. Yo no voy a servir.

III.

Duc in altum.

Hay veces en las que aun busco autenticidad, en alguna parte. Estos son mis momentos más débiles. Están las veces de duda e incertidumbre. No soy el hombre que solía ser. Solía tener asombro. Solía temer. Solía amar a muchos y odiar a algunos. Me estoy volviendo viejo supongo. La vida ha desafilado la lanza de mi corazón como una piedra testaruda.

¿Sacarás tú al leviatán con un anzuelo, O con cuerda que le eches en su lengua? ¿Pondrás tú soga en sus narices, Y horadarás con garfio su quijada? ¿Multiplicará él ruegos para contigo? ¿Te hablará él palabras suaves? ¿Hará pacto contigo para que lo tomes por siervo perpetuo? ¿Jugarás con él como con un pájaro, O lo atarás para tus niñas? ¿Harán de él banquete los compañeros? ¿Lo repartirán entre los mercaderes?  ¿Cortarás tú con cuchillo su piel, O con arpón de pescadores su cabeza?

Está bien al final si nos inclinamos ante los ídolos, incluso si nos odiamos a nosotros mismos por hacerlo. Debemos tener una gran paciencia con nosotros mismos. No es que “estemos haciendo lo que podamos”. Es una declaración idiota. ¿Pero qué podemos esperar de nosotros mismos, si perseguimos las cosas hechas por la mano del hombre, si no podemos distinguir entre el asombro y el capricho? ¿Si somos atraídos por las Glorias del Progreso como a los encantos de una prostituta? Solo tenemos una vida, y no somos tan sabios, ni hay nadie para enseñarnos. Solo comprende: esto no es todo. Hay más que esto. Odia todo lo que quieras, aplasta todo, quizás incluso sueña con empezar de nuevo. Pero esto no es todo lo que hay. No verás todo lo que hay, pero está allí afuera de todas formas. Abre tu corazón a aquello y no desesperes.

Allí está el mar, ancho e infinito, que abunda en animales, grandes y pequeños, cuyo número es imposible conocer.
Allí navegan los barcos y se mece Leviatán, que tú creaste para jugar con él.

¿Cómo voy a guiar a esta pequeña, si yo mismo estoy tan perdido? Ella se me duerme y la escucho respirar de nuevo. Cuando son recién nacidos, esperas por cada una de sus respiraciones, y poco a poco, llegas a estar expectante. No es un proceso simple el llegar a esa expectación. A menudo despiertas en medio de la noche solo para ver si aún respiran.

Pequeña, aun te amo. Quizás ya no sepa lo que es amar. Lo único que sé es que ahora te amo, y siempre te amare. Todo lo que sé es que amo en el presente, y el amor es el presente. Todas las razones fallan aquí, y quizás mi fallo es todo lo que valoro ahora. Acepta este fallo, esta incertidumbre y déjala ser tu canción de cuna hasta que la noche llegue. Solo tenemos el hoy, y yo estaré contigo. Esto es suficiente para mí.

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